Vasco Pratolini (Florencia19 de octubre de 1913 - Roma12 de enero de 1991) fue uno de los más relevantes escritores del siglo XX en Italia.Junto a Alberto Moravia, Italo Calvino, Elio Vittorini y Cesare Pavese es uno de los iniciadores del neorrealismo. 

Fallece el escritor neorrealista italiano Vasco Pratolini
Con la desaparición de Vasco Pratolíni, fallecido en la noche del viernes en su casa de Roma a la edad de 78 años por paro cardiaco, Italia ha perdido a uno de los escritores más formidables de este siglo y, sobre todo, de los más populares.
La noticia de la muerte de Pratolini, que ha dejado 19 novelas, la mayor parte de ellas traducidas al cine, y dos obras teatrales, ha conmovido no sólo al mundo literario y cinematográfico sino incluso al mundo de la calle a pesar de que, prácticamente, el gran escritor había desparecido misteriosamente de la escena y no publicaba nada desde hace 25 años, si se excluye una coleccion de sus obras aparecida en 1985 en la editorial Mondadori.
Ahora se sabe que el escritor toscano a quien su ciudad natal de Florencia había inspirado la mayor parte de sus obras pero que vivía en Roma desde primeros de los años 50, llevaba diez años trabajando en su última novela, que se ha quedado encima de su mesa de trabajo sin acabar.
Sobre la obra de Vasco Pratolini, un autodidacta de familia muy pobre que tuvo que interrumpir sus estudios para poder trabajar y que hizo de todo en la vida, desde mozo de cuerda a vendedor ambulante de gaseosas, los críticos han discutido mucho. Para algunos, sus obras maestras como Crónica de los pobres amantes, El barrio, Las muchachas de San Frediano, Metello, La conciencia de la razón y Crónica familiar,llevada al cine -al igual que Crónica de los pobres amantes, dirigida por Carlo Lizzani- con Marcello Mastroiani de protagonista, son la expresion del mejor realismo,impregnadas de empeño social. Para otros, como afirmo ayer Enzo Siciliano, se ha tratado de un escritor cuya obra estaba "impregnada del lirismo de la memoria" y con una "formidable fuerza creadora".
JUAN ARIAS, - Roma - 13/01/1991


Obras
Entre sus obras más importantes se cuentan: Crónica familiar (1947), Crónicas de los pobres amantes (1947) y Metello (1955).
En Crónica familiar, Pratolini describe la relación afectiva con su hermano. Se separaron siendo muy pequeños, y a su hermano lo educó un mayordomo que le inculcó una educación muy severa y lo trataba con distancia, a pesar de que sentía cariño por él. Los hermanos se reencuentran al cabo de los años y mantuvieron una estrecha relación afectiva. En el libro, la descripción de la relación afectiva del autor con su hermano y con el resto de sus familiares ocupa un lugar destacado, uniendo elementos autobiográficos con la transformación literaria de los acontecimientos reales.
Metello cuenta la historia de Metello Salani, un huérfano educado por campesinos que se traslada a Florencia en busca de trabajo. Participa en huelgas y en el movimiento socialista. Paralelamente se narran las vivencias afectivas del protagonista, que acaba casado con Ersilia.
Un film di Valerio Zurlini. Con Marcello Mastroianni, Jacques Perrin, 
Salvo Randone, Marco Guglielmi, Miranda Campa. Valeria Ciangottini,
 Franca Pasut, Nino Fuscagni, Serena Vergano .Drama

Emotiva adaptación de una excelente novela de Vasco Pratolini, en la que se evoca la historia reciente de Italia a través del relato de las difíciles relaciones entre dos hermanos. Su principal valor reside en la convicción con que combina el registro intimista y el socio-político. Sus sólidos resultados lo convierten en uno de los títulos emblemáticos del cine italiano de los 60.

Cronología de Obra
§  El mantel verde, 1941
§  Fuera de las tiendas, 1941
§  Las amigas, 1943
§  El barrio, 1943
§  Crónica familiar, 1947
§  Crónicas de los pobres amantes, 1947
§  Diario sentimental, 1947
§  Un héroe de nuestro tiempo, 1947
§  Las muchachas de San Frediano, 1949
§  El domingo de la gente pobre, 1952
§  Largo viaje de navidad, 1954
§  Metello, 1955
§  Lo scialo, 1960
§  La constancia de la razón, 1963
§  Alegoría y burla, 1966
§  Mi ciudad tiene treinta años, 1967
§  El manojo de Natascia, 1985
Ana Frank
Josep Karl Silberbauer, y otros 200 colaboradores de Hitler, encontraron trabajo sin problemas, en su país y en Austria, tras la II Guerra Mundial
ISABEL FERRER | La Haya 11/04/2011


Película año 1959
A pesar de su historial nazi, Josep Karl Silberbauer, miembro de las SS, los escuadrones de la muerte de Hitler, pudo trabajar para los servicios secretos de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial. No fue el único. Según una investigación efectuada por la revista alemana Focus, otros 200 autores de crímenes contra la humanidad en el Holocausto fueron espías en Alemania occidental durante la guerra fría. El caso de Silberbauer es singular porque su hoja de servicios incluye un dato trágico. Él mismo se encargó de arrestar en Ámsterdam a la familia de Ana Frank, la niña judía autora del famoso diario que lleva su nombre. Fue en 1944, y los Frank, que se ocultaron (junto con otros cuatro amigos) de la persecución nazi durante dos años, perecieron en Auschwitz y Bergen-Belsen. De los campos de concentración solo regresó con vida Otto, el padre.
Aunque la identidad de Silberbauer era conocida, los detalles de su vida posterior a la II Guerra Mundial estaban por aclarar. Se supo que trabajó como policía en su Austria natal sin levantar sospechas. Luego su pista se perdió y parecía que llevó una vida anodina. Sin embargo, la publicación alemana, que ha consultado archivos en Estados Unidos, recuerda que ya fue localizado en 1963 por Simon Wiesenthal, el judío superviviente del exterminio de Hitler especializado en perseguir nazis.
El archivo del Centro Wiensenthal señala que Silberbauer fue detenido, suspendido de sus funciones e investigado en 1964. Poco después, sería liberado sin cargos porque "no sabía nada del Holocausto". La investigación de Focus añade, por el contrario, que una vez dentro de los servicios secretos de la entonces Alemania Occidental, "aprovechó sus buenos contactos con viejos camaradas de armas", asegura Peter-Ferdinand Koch, autor del escrito.
"Los antiguos nazis trabajaron donde quisieron después de la guerra. Llegaron a ministros, diplomáticos, a canciller incluso. Que los servicios secretos nacionales no mediten sobre su propio pasado es lamentable", ha dicho Thomas Heppener, director de la Casa de Ana Frank de Alemania.
Estatua de Anne Frank en Utrecht (Países Bajos)
En Holanda, el nombre de Silberbauer evoca a la vez el horror y la certeza de que el Diario de Ana Frank es verídico. No se ha podido saber quién delató a la familia Frank, escondida en una casa de los canales de Ámsterdam. Pero la entrada del policía nazi, con sus hombres, en pleno mes de agosto en el edificio, forma parte de la historia del país. Ellos simbolizan la brutal ocupación por parte de las tropas de Hitler. Y también la esperanza de un diario adolescente, rescatado del suelo por Miep Gies (la vecina que les ayudó), que describe con igual fuerza el dolor del cautiverio y la esperanza de la libertad.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/policia/nazi/arresto/Ana/Frank/Amsterdam/fue/despues/espia/Republica/Federal/Alemania/elpepuint/20110411elpepuint


Sidney Lumet 
El gran Lumet menos conocido
Sidney Lumet fue uno de esos pocos cineastas que puede presumir de haber compuesto obras maestras en seis décadas distintas
JAVIER OCAÑA 10/04/2011
Sidney Lumet
El director Sidney Lumet durante una conferencia de prensa 
de presentación de su película 'Find Me Guilty' en la 56ª 
edición del festical de cine de Berlín, en 2008

¿Hay algún cineasta que pueda presumir de haber compuesto obras maestras en seis décadas distintas? Muy pocos: John Ford, Alfred Hitchcock y alguno más. Y, sin embargo, piensen en Sidney Lumet: Doce hombres sin piedad (1957), El prestamista(1965), Serpico (1973), Veredicto final (1982), La noche cae sobre Manhattan (1996) yAntes que el diablo sepa que has muerto (2007). Por supuesto que en casi 50 años de carrera también cayeron algunas películas fallidas, e incluso algún bodrio (El mago, Buscando a Greta, El abogado del diablo), pero, ¿qué artista no se permite el lujo de decaer durante una carrera tan extensa?
Minusvalorado durante años por una crítica miope que le negó la excelencia simplemente por haberse criado como realizador de la incipiente televisión, Lumet demostró que, sin embargo, sus películas eran puro cine. No fue el único. Directores tan sensacionales como Robert Mulligan, Alan J. Pakula, Sydney Pollack o John Frankenheimer, entre otros, también vieron cómo buena parte de los especialistas renegaban de su origen en la pequeña pantalla, obviando que se habían convertido en la conciencia liberal de América durante las décadas de los sesenta y setenta, la era de los asesinatos políticos. La llamada Generación del Compromiso, aquella que hurgó en la herida de una sociedad abrasada por el racismo y la corrupción a través de obras como Todos los hombres del presidente y Klute (Pakula), Matar a un ruiseñor y El hombre clave(Mulligan), El mensajero del miedo, Siete días de mayo y Seconds (Frankenheimer), yTal como éramos y Los tres días del cóndor (Pollack), fue pasando definitivamente a la historia del cine gracias a otros especialistas sin tantos remilgos.
Y Lumet, el más prolífico de todos, acaba de dejar un legado de importantísimas películas que, sin embargo, como suele ocurrir cuando se tiene una obra tan extensa, no acaba de ser bien conocida. Obras que inciden, principalmente, en la gran temática de Lumet: la corrupción, ya fuera en su vertiente judicial, política, empresarial, policial, religiosa o militar. Por eso nos hemos propuesto recuperar, además del conjunto de obras maestras incontestables al que ya se han referido en otros artículos en este día de luto (Doce hombres sin piedad, El prestamista, Serpico, Tarde de perros, Network, Veredicto final y Antes que el diablo sepa que has muerto), otro puñado de trabajos, quizá no tan conocidos, pero igual de extraordinarios. He aquí una selección:
Larga jornada hacia la noche (1962). Basada en una obra teatral de Eugene O'Neill, la película se adentraba en un círculo familiar explosivo, comandado por una madre que, tras una larga estancia en un hospital, deambulaba por el hogar como un fantasma al que de vez en cuando había que obviar. El secreto, una bomba de relojería en aquellos tiempos, era que la señora de la casa no era más que una yonqui adicta a la morfina. Para mayor calado, el papel protagonista lo interpretó nada menos que Katharine Hepburn. El plano final, inolvidable, puede presumir de ser uno de lostravellings de alejamiento más impactantes de la historia del cine. Editada en dvd en España por la casa Suevia.
Punto límite (1964). Rodada el mismo año que la mítica Teléfono rojo: ¿volamos hacia Moscú?, de Stanley Kubrick, la película de Lumet vendría a ser algo así como su reverso dramático, pues al fin y al cabo, en medio de la Guerra Fría, planteaba la misma situación: el holocausto nuclear basado en una contienda entre Estados Unidos y la URSS. Filmada en un blanco y negro de grano duro y gran contraste, la película se iniciaba con la pesadilla de uno de los a la postre causantes del terrorífico desenlace. Un sueño demencial e inquietante en el que se mezclaban las bombas con ¡una corrida de toros! Editada en dvd en España por Sony Pictures.
Tarde de perrosde Sidney Lumet (Estados Unidos, 1975, 125 min.)
La colina (1965). Muy probablemente la mejor película bélica sin combates que se haya realizado jamás. Ambientada en una especie de prisión para militares británicos que, de una u otra forma, la habían cagado con los altos mandos (desobediencias más o menos voluntarias, desacatos, deserciones...) durante la II Guerra Mundial, la película narraba las continuas vejaciones a las que eran sometidos por un sargento cuel, y la absoluta estupidez de pasar sus días trasladando sacos de arena hasta el pico de una colina artificial creada especialmente para la actividad. Una metáfora de la demencia que casi siempre rodea a las guerras, que culminaba con un desolador desenlace sin lugar para la esperanza. Editada por Warner.
La ofensa (1973). Rodada y producida en Inglaterra, era la viva demostración de que buena parte de las ideas pregonadas por el propio Lumet en su libro Making movies, principalmente la aplicación de una dirección invisible, no eran del todo ciertas... para bien. Es decir, las normas (incluso las propias) están para saltárselas, y en La ofensa experimentó con todo tipo de movimientos de cámara, encuadres, zooms,estructuras dramáticas y hasta efectos de sonido y de montaje. El resultado es una obra paranoica, descomunal y desconcertante, protagonizada por un enorme Sean Connery: un policía empeñado en demostrar la culpabilidad de un asesino de niñas que ve cómo su propio mundo y su propia mente se despeñan por culpa de la represión sexual. La dramática como espejo. No está editada en España pero puede comprarse en Inglaterra una edición de Metro-Goldwyn-Mayer con subtítulos en español, o a través de webs de venta como www.play.com.
Equus (1977). Basada en una obra de teatro de Peter Shaffer, el autor del original del que partió Milos Forman para componer Amadeus, la película era, de nuevo, un acercamiento al fundamentalismo religioso católico a través de la tragedia de un adolescente amante de los caballos que, al principio de la película, decide sacar los ojos con una hoz a una docena de equinos de la cuadra en la que trabaja. El resto se desarrolla a través de las conversaciones entre el chaval y un médico en un psiquiátrico, huyendo en todo momento del lenguaje teatral para abrazar muy diversos recursos puramente cinematográficos. Hace unos años la obra se puso de moda de nuevo gracias a un montaje londinense protagonizado por Daniel Ratcliffe, el chaval de la saga Harry Potter, que salía desnudo en escena. Editada en España por Fox.
Las muertes, como casi siempre, son motivo para el duelo, pero quizá también para la celebración. El festejo de hoy es que quizá nos queden obras del gran Lumet por descubir. A por ellas.

Cuatro poderosas razones para ver (y adorar) el cine de Sidney Lumet


Sidney Lumet es un director asociado al thriller clásico, al blanco y negro, conocido sin duda por ser el autor de uno de los mejores debuts cinematográficos de la historia: ‘Doce hombres sin piedad’, una película de carácter teatral que ha sido encumbrada, imitada, parodiada y venerada en los más de cincuenta años que han transcurrido desde su estreno. Sí, cincuenta años. Y aun así, Lumet sigue vivo, con 85 tacos, pero sacando en su semi-retiro una obra tan estimable como ‘Antes que el diablo sepa que has muerto’.
Propongo cuatro películas para conocer a Lumet, y participar así de esas conversaciones gafapastas que a veces uno se encuentra un viernes por la noche. Como cuando un grupo de amigos/conocidos habla de un capítulo de Los Simpsons, y sonríes porque precisamente ese capítulo sí lo has visto, y puedes abrir la boca para dar tu punto de vista.

1.


Doce Hombres sin Piedad (1957)

De cómo un jurado popular, compuesto por 12 desconocidos, ha de decidir sobre la inocencia o culpabilidad de un acusado de asesinato. Ahí que aparece Henry Fonda con cara de bueno, y uno a uno va convenciendo a los demás de su postura relativista. Ojalá una sola reunión de empresa, comunidad de vecinos, o qué narices, cualquier cena en la que debatimos sobre si el Barça es o no mejor que el Real Madrid fuera tan intensa, con tantas argumentaciones buenas, ricas moralmente y de una metafísica nada profunda pero productiva.
Tiene un remake de Nikita Milkahlov, que según me han contado, es estupendo.

2.

Punto límite (1964)

De cómo ‘Teléfono rojo, volamos hacia Moscú’ se pone un poquito serio y se pregunta con preocupación: nos vamos a cargar el mundo, ¿es el momento apropiado? Así que Henry Fonda, esta vez el presidente de EEUU con una interpretación logradísima, habla con el primer ministro ruso para posponer la tragedia. Se nota la limitación de presupuesto, y si no podemos permitirnos poner a soviéticos en la película, colocamos a un traductor/intérprete/psicólogo y todo arreglado. Walter Matthau es un político extremadamente frío y pragmático y tiene un par de líneas de diálogo que es para ponerse a aplaudir.

3.


Network (1973)

Aquí la llamaron ‘Un mundo implacable’, o algo así. Pero me da igual. Network es LA PELÍCULA sobre el poder de los medios de comunicación. Ahora medio universo la conoce porque sus fragmentos más tensos aparecieron el documental internetero ‘Zeitgeist’. Peter Finch (Óscar póstumo al mejor actor) es un conocido showman televisivo que se vuelve majara al comprender que la audiencia se antepone, en todo caso, a la ética y cualquier grado de humanidad. Pero es el único realmente cuerdo en un mundo de locos infelices, que necesitan la televisión como medio de expiación abstracta a la mediocridad en la que aceptan vivir.
La tengo en DVD original, y la reviso de vez en cuando.

4.


Antes que el diablo sepa que has muerto (2007)

Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman se marcan un tanto en estos papeles de dos hermanos pringados que quieren resolver sus problemas económicos (quien dice económicos dice ‘su vida es una porquería absoluta’) por medio de la joyería de sus padres. Cometerán un atraco, se llevarán todo lo que puedan y el seguro cubrirá todo. ¿Perfecto? No. Como son unos pringados, todo les sale mal. Lumet derrocha inteligencia, ritmo y hasta alardea de un poderío visual y un sentido metafórico no del todo común en él. Todo hombre con sangre en las venas conservará en su recuerdo a Marisa Tomei, pero yo me quedo con Ethan Hawke cagándose en todo en la primera escena de la película, y Philip Seymour Hoffman yendo a casa de su camello. Tampoco se pierdan a Albert Finney pensando: “Dios, ¿en qué me equivoqué al intentar educar a estos mequetrefes?”