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    lunes, 26 de diciembre de 2011

    GARCÍA MÁRQUEZ Y SU MADRE



    GARCÍA MÁRQUEZ Y SU MADRE


    ¿Cómo ves la relación que has tenido con tu madre?_El distintivo de mi relación con mi madre, desde muy niño, ha sido el de la seriedad. Es tal vez la relación más seria que he tenido en mi vida y creo que no existe nada que ella y yo no podamos decirnos ni ningún tema que no podamos tratar, pero casi siempre lo hemos hecho, más que con un sentido de intimidad, con un cierto rigor que casi podría considerarse profesional.

    Es una concepción difícil de explicar, pero es así. Tal vez esto se debe a que empecé a vivir con ella y con mi padre cuando yo ya tenía uso de razón _después de que murió mi abuelo_, y mi entrada en la casa debió ser para ella como la de alguien con quien podía entenderse, en medio de sus hijos numerosos, todos menores que yo, y quien la ayudaba a pensar los problemas domésticos que eran muy arduos y nada gratos, dentro de una pobreza que en cierto momento llegó a ser extrema.

    Además, nunca tuvimos ocasión de vivir bajo el mismo techo por mucho tiempo continuo, porque a los pocos años, cuando yo cumplí doce, me fui para el colegio, primero en Barranquilla y después en Zipaquirá, y desde entonces hasta hoy solo nos hemos visto en visitas breves, primero durante las vacaciones escolares, y después cada vez que voy a Cartagena, que nunca es más de una vez al año y nunca por más de 15 días. Esto, sin remedio, crea una cierta distancia en el trato, un cierto pudor que encuentra su expresión más confortable en la seriedad Ahora bien; desde hace unos doce años, cuando empecé a tener recursos para hacerlo, la llamo por teléfono todos los domingos a la misma hora, desde cualquier parte del mundo, y las muy pocas veces en que no lo he hecho ha sido por imposibilidades técnicas.

    No es que yo sea buen hijo, como se dice, ni mejor que cualquier otro, sino que siempre he considerado que esa llamada dominical forma parte de la seriedad de nuestras relaciones.



    _¿Es cierto que ella descubre fácilmente las claves de tus novelas?
    _Sí, de todos mis lectores, ella es la que en realidad tiene más instinto, y desde luego mejores datos para identificar en la vida real a los personajes de mis libros. No es fácil, porque casi todos mis personajes son como rompecabezas armados con piezas de muchas personas distintas, y por supuesto con piezas de mi mismo.

    El mérito de mi madre es que ella tiene en este terreno la misma destreza que tienen los arqueólogos cuando logran reconstruir un animal prehistórico completo a partir de una vértebra encontrada en una excavación.

    Leyendo mis libros, ella elimina por puro instinto las piezas añadidas, y reconoce la vértebra primaria y esencial en torno de la cual yo construí el personaje. A veces, cuando está leyendo, uno le oye decir: “Ay, mi pobre compadre, aparece aquí como si fuera marica”. Yo le digo que no es cierto, que aquel personaje no tiene nada que ver con su compadre, pero lo digo por decir algo, porque ella sabe que yo sé que ella sabe.

    _¿Cuál de tus personajes femeninos se parece a ella?
    _Ninguno, antes de la Crónica de una Muerte Anunciada, está basado en mi madre. El carácter de Ursula Iguarán, en Cien Años de Soledad, tiene algunos rasgos de ella, pero tiene mucho más de muchas otras mujeres que he conocido en la vida.

    En realidad, Ursula es para mí la mujer ideal, en el sentido que es el paradigma de la mujer esencial, tal como yo la concibo. Lo que resulta sorprendente es la verdad contraria: que a medida que mi madre envejece se parece más a la imagen totalizadora que yo tenía de Ursula, y la evolución de su carácter se acentúa en ese sentido.

    Por eso su actuación en La Crónica podría parecer una repetición del personaje Ursula. Y sin embargo no es así: es un retrato fiel de mi madre, tal como yo la veo, y por eso está allí con su nombre propio. El único comentario que ella hizo al respecto, fue cuando se vio con su segundo nombre: Santiago. “Ay Dios mío –exclamó- me he pasado toda la vida tratando de ocultar ese nombre tan feo y ahora se va a conocer en todo el mundo y en todos los idiomas.”

    GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel y Plinio Apuleyo Mendoza.
    Gabriel García Márquez Conversaciones
    con Plinio Apuleyo Mendoza "EL OLOR DE LA GUAYABA".
    1ª Edición Peruana, Editorial La Oveja Negra del Perú S.A., 1982. 135 pp
    .

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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