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    viernes, 7 de octubre de 2011

    Las manzanas de oro de Steve Jobs

    Steve Jobs deja tras su muerte un legado que ha supuesto en muchos casos un cambio de mentalidad para la industria tecnológica

    La verdadera cara tras el logotipo de la manzana mordida de la compañía Apple ha sido, es y será siempre la de Steve Jobs, que falleció  después de una larga lucha contra el cáncer. Su figura, que se alza ya como un mito en el mundo de la tecnología, se completa con un legado tecnológico que en la mayoría de casos supuso una revolución en la industria y un golpe que generó cambios en la mentalidad de todo un mercado.

    El primer mordisco a la manzana

     En 1976, en California, dos compañeros de instituto apasionados por la tecnología deciden que desarrollarán un ordenador que construirán en madera y con una sencilla placa de circuitos, denominado Apple I (1976), cuyo diseño será muy similar al de una máquina de escribir. El ‘éxito' de la máquina (se vendieron un par de cientos) les llevó a fundar una compañía que llamarán Apple Computer ese mismo año.
     El heredero natural de este rústico equipo fue el Apple II (1977), ya con forma de ordenador personal, que llegó al año siguiente y del que se produjeron unidades mejoradas durante una década. Este equipo fue el que determinó que el futuro de la informática no estaría tanto en manos de profesionales del sector, si no que serviría de herramienta para el trabajo cotidiano en las empresas. Y a partir de ahí, en Apple, todo fue duro trabajo hasta conseguir desarrollar un verdadero ordenador comercial, que no llegará hasta 1984.
     Apple estaba en plena ebullición cuando lanzó una nueva computadora dirigida a funcionar en cualquier tipo de empresa, el Apple III (1980). Una máquina que Jobs había concebido con el objetivo de cambiar muchos conceptos técnicos que, según su opinión, asustaban a los usuarios. Una de las decisiones fue eliminar el ventilador que producía un exceso de ruido y confiar en la ventilación forzada del equipo. Mala idea. El III supuso realmente el primer gran fracaso comercial para la compañía.
     Temiendo perder el mercado empresarial y comenzando ya a mirar con buenos ojos el mercado doméstico, el equipo de Apple se pone a trabajar en dos flancos. El Apple Lisa , que salió al mercado en 1983, era un equipo informático muy avanzado para la época (tenía un disco duro de 5MB) y un precio imposible de 10.000 dólares. Pese a incorporar un ratón, el Lisa se corona como un nuevo fracaso comercial al que solo pudo dar algo de respiro la llegada del Macintosh al catálogo de la compañía en 1984.
    Pero la figura de Steve Jobs ya estaba tocada. Los problemas en la dirección de los equipos (a Jobs se le acusaba de perder el tiempo con reuniones ‘creativas', en lugar de dirigir a los ejecutivos), los problemas en la dirección de la empresa (tuvo 3 presidentes diferentes en solo 7 años), y la entrada de Apple en bolsa (que obligaba a atender las necesidades de los accionistas) provocaron que Steve Jobs fuera ya una figura ‘incómoda'.
     El fracaso de Lisa supuso una oportunidad para centrar todos los esfuerzos en el Macintosh (1984). Se decidió hacer un anuncio de televisión, algo que marcaba un punto de inflexión en los planes de la compañía que pretendía ahora que el equipo fuera una máquina válida para empresas y hogares. Además, se vio la necesidad de unir el equipo informático a un sistema operativo y un grupo de programas propios, algo que permitiera a los usuarios poder trabajar con la máquina recién adquirida desde el primer día, sin necesidad de recurrir a productos de terceros. Nacía así la marca ‘Mac'.
    Pero la guerra interna entre los equipos de producción y finalmente una fuerte lucha de poder entre Steve Jobs, el ejecutivo-creativo, y el recién nombrado John Sculley, el ejecutivo-financiero, provocaron que el fundador de Apple finalmente abandonara la compañía.

    El siguiente paso, NeXT y Pixar

     Tras abandonar la compañía que él mismo había fundado en 1986, Steve Jobs se embarca en fundación de una nueva empresa con el objetivo de crear un ordenador que lo integre todo en una caja. NeXTserá esa máquina que llegará en 1988 y con la que unos años después, Tim Berners Lee trabajará para crear nada menos que la World Wide Web.
     Paralelamente, Jobs adquirió una compañía de George Lucas especializada en el diseño gráfico por ordenador a la que cambiaría el nombre por Pixar y comenzaría a trabajar en la producción de películas para Disney. Serán responsables en 1995 de producir Toy Story, una de las películas clave en la forma de producir el cine de animación digital.
    NeXT no tuvo el éxito comercial esperado, pero tecnológicamente supuso un cambio conceptual en la forma de abordar y fabricar un ordenador. Apple iniciaba su travesía por el desierto, mientras la hegemonía en el mundo de la informática la tenían competidores como IBM o Microsoft.

    De vuelta a Apple

    En 1997 Steve Jobs volvió a entrar por la puerta grande de las oficinas de Apple, una compañía que se encontraba al borde de la desaparición, y fue nombrado director. Apple, que había seguido produciendo ordenadores, no había conseguido hacerse con el primer puesto de esta industria y sus productos se vendían con cuentagotas en un mercado saturado de competidores, envuelto en guerras de patentes y diversificado en la producción de máquinas y programas con los que alimentarlas.
    Pero Steve tenía otra visión. El fuerte dominio de Microsoft con Windows y los PC, tanto en el terreno profesional como el doméstico, le llevó a darse cuenta que había que cambiar por completo el concepto de lo que era un ordenador. Nada de cajas grises. Las primeras decisiones de Jobs de vuelta a Apple supusieron la cancelación de algunas líneas de producción, como el demasiado-adelantado-a-su-tiempo Newton (1993), y un cambio radical en los diseños de los ordenadores, tanto profesionales, como domésticos y portátiles.
     La nueva familia de ordenadores de Apple se centró esta vez en equipo dirigidos a todo tipo de usuarios, con equipos para empresas, hogares y portátiles. Llegaron en a finales de 1998 y se desarrolló toda la gama durante el año siguiente. Cargada de colores llamativos y diseños estilizados, los nuevos iMaciBook PowerMac serían las piedras angulares de una nueva revolución de Steve Jobs en la compañía. Un cambio que llevaría nuevamente a Apple a estar en boca de todos y volver a convertirse en un fabricante superventas.
     Pero Jobs tenía otra idea más. En 2001 sin hacer mucho ruido, Apple lanza el iPod, un dispositivo portátil de música digital, que supondría un nuevo concepto en la industria de los reproductores MP3, dominada por Creative en aquellos años. La idea gustó desde el principio y su éxito no tardó en llegar. Así, en 2003 Apple presenta también la tienda de música iTunes Store, donde los usuarios pueden adquirir canciones a través de internet y descargarlas a su dispositivo iPod. Parecía una idea loca entonces, pero aún hoy está cambiando el panorama de la industria musical, con billones de temas descargados.
     Decenas de modelos iPod diferentes se desarrollaron durante los siguientes años en todo tipo de formatos y colores, hasta que en 2007 llegan dos dispositivos de la marca Apple, un logotipo que ya es reconocido en todo el mundo. El Apple TV y el iPhone. Dos máquinas concebidas para funciones totalmente diferentes pero con un objetivo común, cambiar radicalmente la forma de entender dos industrias: la televisión y la telefonía móvil.
     Con el Apple TV Steve Jobs no consiguió el objetivo, unos dicen que por cuestión de precio, otros porque llegó muy pronto, con una industria de contenidos anclada en un esquema tradicional. Pero con el iPhone marcó sin duda un antes y un después, no solo en la industria de telecomunicaciones, si no en la forma en que una empresa puede introducirse en un mercado totalmente ajeno a su experiencia y acabar cambiándolo desde sus cimientos. Hoy, gigantes de la industria de la telefonía móvil como Nokia o Motorola han estado o están atravesando un desierto, reduciendo su cuota de mercado cada año, mientras los sucesivos modelos de iPhone de Apple marcan la dirección a seguir. Sin embargo, el último en llegar, el iPhone 4S, no ha cumplido con las expectativas.
     El último ingenio de Jobs, que introdujo directamente un nuevo tipo de dispositivo en el mercado, ha sido la tabletaiPad (2010). Cogiendo lo mejor del iPhone (una pantalla táctil, miles de aplicaciones para descarga, avanzada tecnología) y aumentándolo de tamaño, el invento resultó extraño al principio y un éxito en poco tiempo. 
    Pese a que se ha dicho que Jobs era un demonio en el trabajo, un ególatra y un engreído que nunca quería escuchar ningún consejo, lo cierto es que su figura se ha convertido en algo más de tres décadas en un mito para la industria tecnológica y un ejemplo a seguir para muchos directivos. Su legado define su lugar en la historia.
    http://www.publico.es/ciencias/400184/las-manzanas-de-oro-de-steve-jobs

    Un mundo táctil


    La tecnología debe ser útil, accesible y sencilla. Tras lograr que el código de los PC se rindiera ante el clic de un ratón, Jobs nos recordó que lo más cómodo es tocar lo que vemos. Primero revolucionó los periféricos, luego dejó que los sustituyera la mano. Un leve golpe con la yema del dedo para elegir, sobre la misma pantalla, si queremos leer, enviar, hablar o jugar. El dedo se desliza sobre iPhones, iPads y toda la legión de tabletas que ya funcionan, únicamente, gracias al calor de la caricia humana.
    Más que móviles
    Hace una década, los gurús de la tecnología ya sabían' que el teléfono móvil se convertiría en un cacharro que sumara todas las funciones imaginables (juegos, fotografía, vídeo), más otras desconocidas (aplicaciones, mensajería automática gratuita). Pero esa idea había que llevarla a las manos de la gente y nadie lo ha hecho como el iPhone, una herramienta-concepto que ha redefinido el presente de estos aparatos.
    El disfrute de la música
    Como en tantas otras ocasiones, Jobs no lo inventó, pero convirtió una buena idea en una norma social. Aunque el uso del walkman ya había llevado la música a las calles colgando de unos auriculares, el iPod llenó las ciudades de gente con cascos' blancos. La música se consume mientras se camina y se hace deporte, saltando de forma aleatoria de pista en pista, con canciones que se disfrutan fuera del corsé de los discos pensados por sus autores y gracias a un simple gesto de la yema del dedo.
    Ordenadores personales
    "No hemos sido los primeros, pero seremos los mejores", es una frase que se atribuye a Jobs y que se podría convertir en un resumen de su forma de trabajar. En gran medida, se debe al líder de Apple que hoy haya en todos los hogares del mundo desarrollado un portátil o un ordenador personal, esa "bicicleta para las mentes" de la que él hablaba. Popularizar la interfaz gráfica esa paleta de iconos con la que interactuamos en la pantalla y apostar por el diseño atractivo y manejable de los aparatos acerca la sofisticación de la tecnología a una gran masa de usuarios.
    Industria del consumo
    Una tienda de electrodomésticos convertida en un lugar de peregrinación. Una compañía cuyos clientes no compran, militan. Todo gracias al carisma de Jobs, que ha conseguido que los usuarios quieran aprender a consumir sus invenciones. El llamado campo de distorsión de la realidad' que conseguía que sus empleados cumplieran objetivos irrealizables, que los periodistas vitorearan en sus presentaciones, que los compradores idolatraran objetos decorados con una manzana. A eso hay que añadir la audacia de mostrarle al consumidor nuevas formas de obtener lo que busca: la tienda virtual iTunes como metáfora de lo que podría ser, más allá de sus fallos, la mejor manera de convencer al público de que pagar es cool'.
    Medios de comunicación
    La penúltima de las grandes aportaciones que Jobs deja como legado es su visión del futuro de la información. Su idea de cómo deben evolucionar los diarios, para convertirse en plataformas, baratas pero de pago, que proporcionen un gran volumen de información al lector. Y, por supuesto, medios que lleguen al nuevo consumidor de información a través de aplicaciones que cabalguen a lomos de su iPad. Además, todavía hay quien espera que Jobs, como el Cid después de muerto, gane una última gran batalla: la de revolucionar el concepto de televisión.
    http://www.publico.es/ciencias/400300/como-entro-jobs-en-tu-vida

    ¿Es Steve Jobs un producto exclusivamente americano?

    Por:  07 de octubre de 2011

    Poco después de la muerte de Steve Jobs, Jordi Sevilla escribía en Twitter que un éxito como el suyo hubiera sido imposible en España porque en España está prohibido construir computadoras en un garaje y nadie le hubiera prestado el dinero que necesitó para su empresa. Ese mensaje lo retuiteó Hermann Terscht, lo que me hizo pensar que es una impresión compartida desde distintos ámbitos ideológicos. Yo mismo hice un retuit, y algunos de quienes me siguen en América Latina respondieron que tampoco en sus países un fenómeno como el de Steve Jobs hubiera sido posible. En México lo habrían secuestrado, en Argentina le habrían sobornado y en Chile hubieran exportado su proyecto al extranjero, me dijeron, entre otras razones. En ningún lugar hubiera encontrado el apoyo de sus compañeros ni el respaldo de los inversores.
    #thankyousteve
    ¿Por qué? ¿Por qué Steve Jobs sólo es posible en Estados Unidos? Un genio de esa magnitud es infrecuente incluso en Estados Unidos, pero es cierto que algunos semejantes y otros menos renombrados han triunfado en este país gracias a un entorno que estimula la creatividad y favorece el riesgo. "Este es todavía el país en el que se puede hacer historia sin tener dinero ni poseer una gran educación, únicamente gracias a una gran idea", ha comentado el periodista Chris Mathewscomo homenaje a la obra de Jobs.

    Groucho Marx decía que en Estados Unidos uno podía comprar una manzana por un centavo, sacarle brillo y venderla por dos centavos, con los que comprar dos manzanas, sacarles brillo y así indefinidamente hasta que... muriera una tía-abuela de la que heredabas una fortuna. Bromas aparte, este ha sido siempre un país de oportunidades, y si todavía cruzan su frontera ilegalmente miles de personas cada día es porque se sigue creyendo que lo es. Las cosas han empeorado. No solo porque la crisis económica actual ha privado de recursos a todos, sino porque esta sociedad entera se ha aburguesado, fruto quizá de una lógica crisis de crecimiento. El columnista David Brooks advierte de que va a ser muy difícil encontrar nuevos Steve Jobs en el futuro y se queja de la lentitud de los progresos en algunos campos determinantes para la felicidad humana, como los de la medicina, el transporte o la energía.
    Ciertamente, como dice Brooks, no hay colonias en Marte ni coches voladores ni órganos artificiales. Pero se ha avanzado en esos tres frentes y el sueño de conseguirlo algún día no ha desaparecido. Puede que los norteamericanos de hoy no lleguen al grado de ambición de sus antepasados ni compartan su espíritu de sacrificio. La innovación y la imaginación, en gran medida, son fruto de la necesidad, y muchas de las conquistas de Estados Unidos son la consecuencia del esfuerzo de personas obligadas a sobrevivir aquí en condiciones muy difíciles. Pero el éxito es también producto del optimismo y de la convicción. Steve Jobs, como Mark Zuckerberg, Larry Page o Sergey Brin, perseveraron en la idea en la que creían y la defendieron contra múitiples contratiempos. Google tardó algún tiempo en cuajar y Jobs sufrió altos y bajos en Apple antes de consolidar su posición y la marca.
    Esa perseverancia y ese optimismo son los principales factores distintivos de esta nación. Hay otras razones que explican esa impresión detectada en Twitter de que Jobs no sería posible en España o América Latina. En nuestras sociedades con frecuencia priman los buenos contactos sobre la buenas ideas y, en muchas ocasiones, se premia más la ocurrencia brillante, aunque superflua, que la obra compleja y ambiciosa conseguida a través del esfuerzo. Pero peor que eso aún es el fatalismo que condena a algunos países a un eterno papel secundario.  

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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