jueves, 14 de julio de 2011

Cuatro generaciones humanas: Varias definiciones

De-Generaciones Humanas

Los sucesos mundiales importantes, los avances tecnológicos y sobre todo la crianza que nos entregan nuestros padres, hacen que la población modifique su forma de enfrentar la vida, de vestirse, de comunicarse, sus metas e incluso los valores internos.
Vladimir Ricoveri, director de Ricoveri M@rketing, define las últimas divisiones generacionales como sigue:
"La Generación Silenciosa, es la nacida entre 1925 y 1945, los más jóvenes tienen más de 50 años, sin embargo, es importante saber que muchos se casaron a temprana edad...".
Es fácil encontrar mujeres de esta generación (y más de algún hombre) con un franco pavor a ser y sentirse viejos. Pasean sus frágiles cuerpos y rígidos rostros exhibiendo cicatrices o deformidades propias de las primeras cirugías realizadas hace 20 años y que intentaron ser reparadas con intervenciones actuales. Ellos fueron hijos de matrimonios que a pesar del escaso amor, hicieron perdurar sus matrimonios hasta la muerte.
"La Generación BOOM, nacida entre 1946 y 1964, son considerados la generación más opresora de la historia, tomando en cuenta que pasaron por la era hippie y el disco music, inventaron muchas de las drogas de uso común. Ahora son los directores de compañías donde sólo se permite fumar en un área restringida...".
Esta etapa es llamada también Baby Boom y es conocida por la gran cantidad de nacimientos registrados en Inglaterra, fenómeno que fué registrado tiempo después en Europa y América en general. Muchos de ellos son "hijos de la guerra". Poseedores de un ego exageradamente grande, los más jóvenes de esta época hablan desde su YO y por su YO y tienden a sentirse sabios por el solo hecho de ser mayores.
"La Generación X, nacida entre 1965 y 1981, con mucha más aceptación por la diversidad de razas, credos y tendencias, ven la vida de una forma mucho más cínica, ya que han crecido en tiempos donde el peligro se puede encontrar en cualquier esquina, incluyendo el SIDA y las drogas...".
Los nacidos en esta etapa, vieron cambiar al mundo completamente, del televisor con antenas y botones, al control remoto; del calor de hogar que en momentos era artificial, a la separación rotunda; Estas personas fueron de jóvenes muy mal miradas y catalogadas de vagos y apáticos, lentos e introspectivos. Pero todo fue causa de del cambio de valores del exterior. Suelen ser muy melancólicos y/ó filosóficos. Ahora la mayoría cruza los treinta o cuarenta años y siguen buscando ser felices, como gran meta.

"La Generación del Milenio, integrada por los nacidos después de 1982, es mucho más educada y posee una conciencia muy ecológica,...".
Fácil, para ellos el mundo nació con Play station, Game cube, ascensores, teléfonos celulares, computadores, cámaras digitales, globalización, el maldito Barney, mascotas virtuales, etc. Tienen la suerte de nacer en un mundo donde la fábrica de inventos ya cerró y solo queda mejorar y mejorar lo ya existente. Con una postura de "me gusta usar los pantalones más abajo del trasero y tú no puedes...", una mirada de "Me corto el pelo como se me antoja y tú no puedes..." y un cuerpo de "Tengo aros hasta en los testículos y tatuajes hasta en las orejas y TU no puedes", ellos son hijos de padres que sufrieron bajo los maltratos y represiones de sus propios padres y que juraron no estresar a sus hermosos retoños, con consecuencias que conocerá la siguiente generación.
Claramente no conoceremos el actuar de las próximas generaciones, pero aún así, es imposible no preguntarse: Cual será la próxima combinación de genética y comportamiento que ha de generarse después de la Generación del milenio?.
 http://eirarrazabal.blogspot.com/2006/04/de-generaciones-humanas.html
El paso de las generaciones 
(Editorial de La Nación)
marzo 15th, 2010
A diferencia de anteriores generaciones, los jóvenes de hoy prefieren disfrutar del presente antes que asegurar su porvenir En ciertos ámbitos universitarios y empresariales que investigan las tendencias psicológicas y sociales del mundo actual, se han empezado a examinar con especial detenimiento las inclinaciones y las conductas de las generaciones humanas más jóvenes. Es decir, [...]

A diferencia de anteriores generaciones, los jóvenes de hoy prefieren disfrutar del presente antes que asegurar su porvenir

En ciertos ámbitos universitarios y empresariales que investigan las tendencias psicológicas y sociales del mundo actual, se han empezado a examinar con especial detenimiento las inclinaciones y las conductas de las generaciones humanas más jóvenes. Es decir, de aquellas generaciones que aparecen como hijas dilectas de las nuevas tecnologías.
Se habla con frecuencia, en ese sentido, de la llamada “generación Y”, en la cual están comprendidas aquellas personas que tienen en la actualidad entre 18 y 30 años. Se habla también de su antecesora inmediata, la “generación X”, integrada por quienes tienen hoy entre 35 y 45 años.
Rasgo distintivo de los miembros de la llamada “generación Y” sería su espíritu definidamente hedonista, su tendencia a obtener un provecho personal claro e inmediato de cuanto haga o pacte en función de un determinado compromiso de vida o de trabajo.
La “generación Y” estaría formada, principalmente, por personas que aspiran a ser dueñas indiscutidas de su tiempo actual y que desean ir armando sus biografías personales con márgenes de libertad bien reconocidos y con un especial respeto hacia sus gustos y hacia sus preferencias de orden personal. Los miembros de este grupo no desean enajenar su capacidad actual de autodeterminación y rechazan la idea de subordinarse o atarse a organizaciones empresariales demasiado estructuradas o absorbentes. El grupo generacional “Y” tiende a valorar más el consumo actual que la inversión o acumulación de bienes destinada a garantizarle un sólido bienestar futuro. Aparentemente, los “Y” velan por su felicidad actual con mucha más energía que los “X”. Estos, en cambio, parecerían identificarse más con la tradicional tendencia, tan característica de los llamados países de inmigración, a privilegiar el ahorro y a velar por la seguridad futura. Los “Y” no están tan interesados en establecer un vínculo sólido de pertenencia con una determinada organización o estructura empresarial con el fin de asegurarse un futuro de estabilidad.
La empresa de origen francés Ipsos realizó en la Argentina, en el curso de 2009, un estudio cualitativo sobre la concreta realidad social que plantea la “generación Y”. Todo parece indicar que estamos ante una generación que otorga especial importancia a los llamados valores “pre y posmateriales”, aquellos que priorizan y respetan la calidad de vida actual de las personas por encima de sus eventuales necesidades futuras.
Las conclusiones recogidas en la Argentina coinciden con las que han obtenido similares empresas encuestadoras en los Estados Unidos o en los países de Europa occidental. A los jóvenes de hoy les preocuparía menos crecer con el miedo de tener que afrontar mañana una supervivencia precaria.
Las consideraciones que anteceden deberían ser tenidas muy en cuenta no sólo por quienes pertenecen a la “generación Y”, sino también por quienes mantienen con ellos relaciones estrechas de parentesco o algún otro tipo de vinculación o trato personal. Los estudios difundidos por investigadores y encuestadores pueden ayudar, en muchos casos, a mejorar los niveles sociales y humanos de comunicación, de comprensión y de sana convivencia entre las personas. El conocimiento de las conclusiones que registramos en este comentario editorial puede contribuir también a generar reflexiones generales cada vez más hondas sobre las relaciones familiares y humanas.
La “Generación Y”, entretanto, seguirá caminando y enriqueciendo su visión del mundo. Nuevas revelaciones nos permitirán formular mañana renovados juicios acerca de sus percepciones y de sus rumbos. Vivir es, en definitiva, mirarse en un espejo que no terminará nunca de reflejar lo que cabe en el espíritu del hombre, siempre mutable y, a la vez, siempre igual a sí mismo.
EDITORIAL LA NACIÓN 14/03/10


El desafío es gestionar grupos intergeneracionales

La coyuntura de las relaciones laborales nos muestra un escenario original y sin precedente. Un escenario en el que conviven –y si el buen clima lo permite, interactúan- 4 generaciones: La Madura, la Babyboomer, La X y la Y.
El desafío actual del management es gestionar esta diversidad intergeneracional para lograr inclusión, integración, aprendizaje y finalmente, crecimiento, tanto profesional de los empleados como económico de las empresas.
Imaginen la mesa del domingo en sus propias casas. A sus hijos contándoles a los abuelos que las fotos de las vacaciones no las imprimieron sino que las colgaron en Flickr y las postearon en el blog. Si los abuelos no se animan a decirles que no saben los que es “colgar”, “Flickr”, “postear”, “blog”, ahí se corta la comunicación, el diálogo, la historia y, finalmente, quizá nunca vean las fotos. Supongamos, en cambio, que ustedes les piden a los chicos que les expliquen bien de qué se trata lo que dijeron – ustedes, los padres, ya han aprendido esa lección cuando les tocó el turno. Piensen cuántos minutos, paciencia y adaptabilidad tendrán que dedicar sus hijos para explicar a el significado de lo que acababan de decirles. Ahora imaginen a los abuelos hablando del “patrón” de la fábrica, aquella a la que entraron de jóvenes y en la que se jubilaron, y de lo estricto que era con quienes no marcaban tarjeta. Quizás los abuelos deberán dedicar el mismo tiempo para explicarles a los nietos qué significado tenía el término “patrón”, la autoridad que inspiraba y lo merecido del castigo si no se cumplía el horario, según los usos de la época.
Si trasladamos la escena a una empresa con un fundador de 60 años y empleados que van desde los 18 años en adelante, de seguro la pantomima de la mesa familiar se repetirá en cada área de la empresa más de una vez al día. Por eso, para que una empresa intergeneracional no se convierta en la torre de babel, es necesaria la figura de un moderador que interceda en el diálogo para marcar las pautas y evitar que las palabras “caigan en saco roto”.

Diversidad intergeneracional implica diversidad cultural que, dentro del ámbito laboral, se traduce en diferentes formas de entender las relaciones de jerarquía y poder, la responsabilidad, los modos de resolver problemas, el liderazgo, el desarrollo profesional, la fidelidad, la ética o las razones por las que se trabaja, por mencionar algunas. Cada grupo mira al otro diciendo: “Yo no haría aquello de esa forma”.
Sin embargo, diversidad no debe interpretarse como diferencia, en el sentido de lo opuesto, porque de hacerlo así se estaría tomando un modelo desde el cuál marcamos lo diferente del Otro, y justamente eso es lo que no debemos hacer. Gestionar la diversidad es interpretar a todas las generaciones desde el enriquecimiento colectivo que genera el aporte de miradas diferentes, otorgándoles a todas ellas el mismo valor en la cadena de relaciones que es una empresa.
La Gen Y parece ser ahora la “niña mimada”, son quienes han estudiado las “profesiones del futuro”, su pensamiento paralelo se encuentra más desarrollado que el de las predecesoras, son multitask e, inevitablemente, en ellos descansará el futuro de las empresas en las que hoy trabajamos. Sin embargo, para eso falta tiempo.
En el afán de convertirnos atractivos para el talento Y, no debemos descuidar que nuestra empresa ha llegado a ser lo que es gracias a las otras tres generaciones que ahora no tienen tanta visibilidad y en algunos casos son descalificadas. ¿Quién dijo que solo los jóvenes necesitan motivación para ser eficientes? Revalorizar el conocimiento que cada generación posee es el primer paso para una exitosa gestión de la diversidad intergeneracional.
El segundo es la construcción de equipos de trabajo diversos. Aunque es común que las personas busquen trabajar con grupos de la misma edad, debemos estimular los equipos intergeneracionales porque en ellos surge una creatividad única que aflora de la fusión de conocimientos y enfoques, dando como resultado una experiencia nueva para todos.
La comunicación juega un papel central para lograr que las diferentes generaciones dejen de lado los prejuicios que tienen una sobre otras para que se pueda generar una verdadera transmisión del conocimiento. Debemos impulsar una comunicación más fluida, multidireccional, en la que todos se animen a tomar la palabra y opinar. La comunicación en red –no por el soporte sino por la forma de múltiples interlocutores sin jerarquías- a la que está acostumbrada la Gen Y es un modelo válido a adoptar.
La demografía es inflexible, la Gen Y ya ingresó al mercado laboral y su incidencia en las organizaciones se incrementa cada día. Podemos mirar para otro lado, pensar que aún no es necesario actuar, podemos no hacer nada, pero tarde o temprano se impondrá la realidad. Tenemos el desafío de construir organizaciones que los atraigan y los contengan, pero contemplando a la vez la diversidad necesaria para no dejar de lado a las generaciones predecesoras.

Claves para la gestión intergeneracional
Interactuamos con personas, no títulos
Valoramos el talento, no las funciones
El respeto se apoya en la experiencia, no en la edad
La confianza en el otro proviene de la familiaridad
La comunicación genera familiaridad y rompe con los prejuicios
La relación intergeneracional no se puede dejar librada al azar, hace falta un “padre de familia”
Por: Andrea Ávila. Directora Ejecutiva de SESA Select y Oradora del Human Camp 2011.

Busquemos el mayor número de años con buena salud
Sharbat Gula, la niña afgana de ojos verdes fotografiada por Steve Mc Curry
 en 1985 y vuelta a fotografiar por el mismo fotógrafo en el 2002. La mirada 
triste y de asombro se torno, 17 años después, en un rostro duro, reflejo del
 hambre, la pobreza y la desolación.
La civilización occidental luego de la revolución industrial ha entrado en una vorágine de decadencia alimentaria y de estilo de vida que esta generando una sociedad enferma.
¿Podremos hacer una instropección de este estilo de vida y un acto de contrición que pueda llevarnos a nuestros orígenes?
Si, estamos obligados a hacerlo y aún podemos salvarnos. Si investigamos la historia del hombre, desde el comienzo de la era agrícola a la fecha han transcurrido 11.000 años que solo representan 366 generaciones humanas, que comprende solo el 0,5% de la historia del género Homo. Incluso, si solo tomamos el tiempo transcurrido desde la Revolución Industrial y Edad Moderna, que marcan el comienzo del estilo de vida occidental actual, sólo hay 74 generaciones humanas que han realizado cambios radicales en el estilo de vida.
Nos jactamos de que hemos aumentado el promedio de vida, pero ello solo ha sido posible al mejorar el saneamiento, la vacunación, los antibióticos, las políticas de cuarentena, atención médica, estabilidad política y social, y recibir menos traumas físicos.
Ese desajuste que estamos ocasionando a nuestra fisiología ha desencadenado las llamadas enfermedades de la civilización: enfermedad coronaria, obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades autoinmunes, y osteoporosis, que eran raras o prácticamente ausentes en la sociedad del paleolítico de cazadores-recolectores o en sociedades de la actualidad aisladas de la modernidad.
En este editorial proponemos la necesidad que tenemos de tratar de retomar la alimentación y estilo de vida que tenían nuestros ancestros de la sociedad pre-agrícola a fin de poder dar al traste con estas enfermedades crónico-degenerativas.
¿En donde debemos enfocarnos?
Dieta occidental, Algunos de los cambios en la dieta más importantes han sido el uso de cereales como alimento básico, la introducción de la leche no humana, carnes domesticadas, leguminosas y otros cultivos vegetales, y el posterior uso de la sacarosa y las bebidas alcohólicas . Pero el gran salto hacia el vacío alimentario se dio con la revolución Industrial, con el uso generalizado de los aceites vegetales refinados, granos de cereales y azúcares refinados y se terminó de completar en la Edad Moderna con el advenimiento de la “comida chatarra”.
Inactividad física, Otro cambio importante ha sido la inactividad física, lo que algunos investigadores han dado en llamar “un antiguo enemigo”. Este punto es primordial en el auge del síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares.
Falta de sueño, La falta de sueño (menos de 6 horas diarias) también está asociada con inflamación crónica de bajo grado y aumento del riesgo de la obesidad y diabetes.
Estrés Las presiones sociales y de trabajo, así como la exposición a la luz artificial. El uso de la luz en tiempos biológicos atípicos, un fenómeno muy reciente en la historia evolutiva humana, provoca una interrupción del ritmo circadiano normal, que se cree juega un papel clave en varias de estas enfermedades de la civilización.
Insuficiencia o excesiva exposición al sol: La excesiva exposición al sol ha generado aumento de la incidencia del cáncer de piel y alteraciones inmunológicas importantes, razón por la cual, la exposición al sol debe ajustarse al tipo de piel, clima, estación y región geográfica.
Uso de drogas recreacionales, tabaco, y medio ambiente contaminante, Todos ellos pueden actuar como disruptores inmuno-endocrinos que pueden jugar un papel causal en enfermedades hormono-dependientes como cáncer de mama y próstata, diabetes y obesidad.
A la luz de todo lo expuesto aquí, hacemos causa común con todos aquellos que proponen un cambio de estilo de vida y de alimentación. Una dieta mas sana con aumento en la ingesta de proteínas (en forma de pescado, mariscos, carne de pastoreo, animales de caza, huevos de gallina de granja no industrializados) uso de ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva virgen, aguacate y frutos secos), y mantener consumo moderado de ácidos grasos saturados. A esa alimentación debemos aunar un cambio en nuestro estilo de vida que nos permita tener una mejor calidad de vida (mayor numero de años con buena salud), regularizando el ejercicio físico, control del estrés, exposición al sol de acuerdo con latitud y color de la piel, tiempo de sueño adecuado, evitar el humo del tabaco, y una menor exposición a los contaminantes, es una decisión inaplazable en defensa de nuestros descendientes y de nosotros mismos.
Este editorial se inspiro en un articulo publicado por “Carrera-Bastos P, Fontes-Villalba M, O’Keefe JH, Lindeberg S, Cordain L. The western diet and lifestyle and diseases of civilization. Research Reports in Clinical Cardiology 2011:2 15–35” y que nos envío gentilmente el Dr. Adilson Costa de Brasil.

CONDUCTA GRUPAL

Además de pertenecer a los ambientes social y cultural dentro de los que nacen, las personas se unen de manera voluntaria a grupos que se basan en actividades, creencias o intereses compartidos (como sindicatos, partidos políticos o clubes). La pertenencia a estos grupos influye en la forma en que los individuos piensan de sí mismos y cómo otros piensan acerca de ellos. Estos agrupamientos imponen expectativas y reglas que hacen más predecible el comportamiento de los miembros y permiten a cada conjunto funcionar sin problemas y retener su identidad. Las reglas pueden ser informales y transmitidas, por ejemplo, la manera de comportarse en una reunión social, o pueden ser reglas escritas que son impuestas por la fuerza. Los grupos formales indican a menudo el tipo de conducta que favorecen por medio de recompensas (como elogios, premios y privilegios) y castigos (como amenazas, multas y rechazo).
La afiliación a cualquier grupo social, ya sea de manera voluntaria o porque se nace en él, ofrece mucho mejores ventajas: el potencial para reunir recursos (como dinero y trabajo), esfuerzos de común acuerdo (como huelgas, boicots o votaciones) e identidad y reconocimiento (como organizaciones, emblemas o atención de los medios de comunicación). Dentro de cada conjunto, las actitudes de los integrantes, las cuales con frecuencia entrañan una imagen superior de su asociación, ayudan a asegurar la cohesión del grupo, pero también pueden conducir a serios conflictos con otras agrupaciones. Es probable que las actitudes hacia los demás grupos impliquen estereotipos tratar a todos los miembros de un conjunto como iguales y percibir en la conducta real de esas personas sólo aquellas cualidades que se ajusten a las preconcepciones del observador. Tal prejuicio social puede incluir un respeto ciego para algunas categorías de individuos, como los médicos o el clero, así como falta de respeto implacable para otras categorías de personas, como los extranjeros o las mujeres.
La conducta de los grupos no se puede comprender sólo como el comportamiento global. Por ejemplo, no es posible entender la guerra moderna si se suman las tendencias agresivas de los individuos. Una persona puede comportarse de manera muy diferente en una multitud como en un juego de fútbol, una ceremonia religiosa o en una línea de vigilantes huelguistas que cuando está sola o con miembros de su familia. Varios niños juntos podrían destrozar un edificio ajeno, pero ninguno de ellos lo haría en uno propio. Por la misma razón, un adulto con frecuencia será más generoso y sensible a las necesidades de otros como miembro, por ejemplo, de un club o grupo religioso que si estuviera solo. La situación grupal da recompensas de compañerismo y aceptación para continuar con la actividad compartida del grupo y dificulta culpar o dar crédito a una persona
Las organizaciones sociales pueden servir para muchos propósitos más allá de los originales. Los clubes privados que existen para recrearse, a menudo son lugares importantes para realizar transacciones de negocios; las universidades que existen formalmente para promover el aprendizaje y el saber pueden ayudar a promover o reducir las distinciones de clase; así como las organizaciones religiosas y de negocios con frecuencia tienen agendas sociales y políticas que van más allá de obtener lucro o ejercer el ministerio entre la gente. En muchos casos, un propósito no mencionado de los grupos es el excluir de sus actividades a personas de categorías específicas siendo otra forma de discriminación.