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    domingo, 1 de mayo de 2011

    Sábato volcó sus últimas reflexiones en España en 'Los diarios de mi vejez'

    Sábato según Sábato
    Volcó sus últimas reflexiones en España en 'Los diarios de mi vejez'  
    J. R. MADRID 01/05/2011 00:15
     Sábato, en junio de 1983, en París. getty

    Sábato, en junio de 1983, en París


    A comienzos del nuevo siglo,Ernesto Sábato realizó una serie de viajes por España, que incluía visitas a Madrid, Sevilla, Santiago de Compostela o Alicante, y durante las cuales el escritor vertió sus reflexiones en una serie de apuntes la mayoría dictados a su compañera Elvira González Fraga. En 2004, la editorial Seix Barral los reunió y publicó bajo el título España en los diarios de mi vejez, "parece ser un escrito a mitad de camino entre la ficción y el ensayo". "Creo haber expresado algo de lo que siente un hombre al inminente borde de la muerte", dejó escrito en el prólogo.
    La nostalgia
    "La nostalgia es una añoranza, una memoria de los sentimientos inarrancable, que existe en toda vida [...] Yo nunca pude calmar mi nostalgia, domesticarla, diciéndome que aquella armonía fue un tiempo en la infancia; ojalá hubiera sido, pero no. Fui un chico hipersensible, ya lo dije, proclive a los temores, a la incertidumbre. De modo que la nostalgia es para mí una añoranza jamás cumplida, el lugar al que nunca he podido llegar".
    Los autores del 'boom'
    "Hubo gran literatura antes del boom. Digamos Borges, para poner un ejemplo notable e ilustre, era ya famoso cuando yo era un muchacho, en 1944 [...]. Hay muchos y grandes escritores que son anteriores a ese promocionado boom o son contemporáneos sin pertenecer al grupo, es el caso de Guimaráes Rosa en el Brasil, de Onetti en el Uruguay, de Carpentier en Cuba, de Rulfo en México. Y si se me permite, el caso mío, ya que El túnel apareció en 1948, y tuvo muchísimas traducciones".
    «Es posible que otro mundo surja entre los hombres, por utópico que parezca»
    En España
    "Ayer por la tarde, después de volver a corregir una de las conferencias, caminamos unas cuadras y ya con frío entramos a un bar del viejo Madrid. No más pasar la puerta me ensordece el alegre griterío, el humo y las risas que rebalsan el local[...]. Lo primero que sorprende es ver en las mesas a familias enteras, algo impensable en Buenos Aires. Hay abuelos, hijos jóvenes, nietos, sin problemas generacionales ni historias. Todos hablan a la vez y a gritos. Los miro y más me doy cuenta de que están todos de fiesta, que la vida es para ellos una fiesta [...]. Y me río al pensarlo, tan distintos de mí, ¡tan distintos de mi educación severa! ¿Quién de nosotros se hubiera atrevido a hablar y reír sin reparos delante de nuestro padre?".
    En el Prado
    "El Goya oscuro, el feroz, el desgarrador Goya me sigue deslumbrando. Y también El Bosco. Cuánta incomprensión habrán sufrido estos creadores geniales en su época. Uno, por advertir los monstruos terribles que ocultaba en su vientre la diosa razón, con sus toros y aquelarres. El otro, con sus seres híbridos y deformes, anunciando las desgracias de un mundo que se mueve compulsivamente tras la riqueza y los bajos placeres. Reyes a caballo junto a fieras mitad humanas, junto a minúsculas escenas de matanzas y sacrificios. Aquellos símbolos habrán sido considerados esquivos y desafiantes en su tiempo. Hoy se nos aparecen con toda lucidez, como trágico acabamiento de un modo de vivir y concebir la existencia".
    El don de escribir
    "La vida me ha ido quitando posibilidades que antes fueron mías, y parece como si a cambio me estuviera dejando el escribir como un último don. Cuando las pérdidas parecen cubrirme los ojos, escribir y pintar me renacen. Escribir como lo último que me va quedando. También los afectos. Siempre".
    La industria editorial
    "La filosofía mercantilista que desde hace mucho tiempo viene rigiendo la cultura ha convertido a las grandes casas editoras en expendedoras de best-sellers previsibles, prefabricados sobre un riguroso estudio de mercado. Para ello se cuenta con estrategias que van desde los más sutiles recursos publicitarios al arancelamiento de críticos especializados, encargados de convencer a los lectores de que el libro que ellos están deseando es aquel que hallarán en el sector de «Novedades», y que en rigor debería llamarse «Fugacidades», porque no suele ser otro el destino de esa clase de literatura. [...] Cada vez son menos quienes se arriesgan por la verdadera literatura[...]. Tengo un reconocimiento real por esas pequeñas editoriales, y una verdadera nostalgia por las modestas librerías que eran atendidas por hombres enamorados de su oficio".
    Ética y utopía
    "Nuestra sociedad se ha visto hasta tal punto golpeada por la injusticia y el dolor; su espíritu ha sido corroído de tal manera por la impunidad que rodea los ámbitos del poder, que se vuelve casi imprescindible la transmisión de nuevos valores a las jóvenes generaciones. ¿Y cómo vamos a poder transmitir los grandes valores a nuestros hijos, si, en el grosero cambalache en que vivimos,ya no se distingue si alguien es reconocido por héroe o por criminal? Y no piensen que exagero. ¿Acaso no es un crimen que a millones de personas en la pobreza se les quite lo poco que les corresponde?"
    "La convicción de que otro mundo es posible es condición para poder acercarse a los límites del sufrimiento humano. Que es posible que otro mundo pueda surgir entre los hombres, por utópico que nos parezca. Sin esta fe en otro mundo posible, humano, más justo, más fraternal, no podremos resistir. Sin esta convicción nos entregaríamos a salvaciones individuales, algo aberrante y además inútil [...]. Para poder luchar, aunque no veamos el horizonte, tenemos que creer en él".
    La muerte
    "Estoy alejándome de la vida. De esta vida. La miro con emoción como si ya estuviera fuera de mí".
    El escritor que buscó el absoluto en la profundidad del corazón humano
    PÚBLICO 30/04/2011 22:26 
    Ciencia
    Ernesto Sábato fue doctor en Física y trabajó investigando sobre radiaciones atómicas en el Laboratorio Curie de París a finales de los años treinta. Sin embargo, su trabajo como científico le abocó a una crisis existencial que atravesó gracias a la literatura, a la que se dedicó de forma permanente a partir de 1945. Sábato confesó su "deseo de absoluto" y criticó la civilización racionalista y ‘tecnolátrica'.
     
    Esperanza
    Su obra busca un camino hacia la esperanza a través del corazón humano: "El hombre no puede vivir sin esperanza, sin un ideal, sin una tierra prometida", dijo el escritor. "Reflejó al hombre a punto de la catástrofe, pero también a punto de la salvación", explica la escritora Fanny Rubio.
    Ficción
    En su infancia, Sábato fue sonámbulo y sufrió alucinaciones y terrores nocturnos. "La literatura de ficción me ayudó a liberarme de algunas de las obsesiones más terribles. Por eso me interesa la novela más que el pensamiento puro".
    Humanidad
    Perteneció al Partido Comunista, pero sus ideas fueron derivando en un humanismo comprometido con el que pretendía rescatar los valores que sostienen la civilización. "La deshumanización es el resultado de dos fuerzas dinámicas y amorales: el dinero y la razón", dijo. Denunció con fuerza la impunidad y la
     
    corrupción frente al sufrimiento de millones de personas en la era de una globalización dominada por poderes incontrolables. Su voz se puso al servicio de la Justicia, la solidaridad y la igualdad, palabras que en su pluma alcanzaron amplio significado.
    Sequedad
    No fue un escritor de artificios. Concentraba su pensamiento en ideas porque quería hacer pensar, no entretener. "Camus siempre valoró la obra de Sábato y la destacaba por su sequedad y su intensidad", afirma Fanny Rubio.
     
    Sagrado
    Su obra literaria fue un intento por penetrar en la profundidad del corazón humano, marcado por la contradicción del amor y el odio. Al hablar de sus novelas mencionaba la poesía, que para él era la única forma de expresar las grandes pasiones del ser humano. Su formación científica no acalló su voz más honda: "Creo en el más allá, hay una eternidad en la vida. El alma es inmortal", dijo.
    Terror
    En 1984 presidió la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas que redactó el informe ‘Nunca más', también denominado ‘Informe Sábato', sobre los horrores de la última dictadura militar argentina (1976-1983). El escritor sostuvo que, en los años setenta, Argentina "fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda", lo que le valió numerosas críticas.
    Vida
    Sábato desconfiaba del escritor efébico y adolescente. Él creía que para escribir novelas, el escritor tenía que vivir primero. "Veía las novelas como un medio para transformar al escritor y al lector", explica Fanny Rubio.
     http://www.publico.es/culturas/373685/un-escritor-comprometido-a-quien-salvo-el-arte

    EL VECINO “CASCARRABIAS” DE SANTO LUGARES, AUTOR DE “SOBRE HÉROES Y TUMBAS”, NOVELA FUNDAMENTAL DEL SIGLO XX, MURIÓ A LOS 99 AÑOS

    Sabato y sus fantasmas

    › Por Silvina Friera
    Su voz era un como un “río negro” con ese timbre cavernoso de orador sagrado. El acento pesimista de Ernesto Sabato coronaba a esa otra voz, la del monstruoso mundo de sus tinieblas, como decía en sus páginas, que surgía en sus novelas, especialmente en Sobre héroes y tumbas. Autor entrañable para miles de lectores, sin más patria o nacionalidad que el hachazo y la conmoción que significa transitar por los universos y laberintos de El túnel o Abaddón el exterminador, su muerte, hoy a la madrugada en su casa de Santos Lugares, a los 99 años, cuando parecía que festejaría su centenario de vida, no lo exime del “juicio de la historia”. El dolor por la pérdida de un escritor fundamental del siglo XX de la literatura argentina no puede deslizar bajo la alfombra de la sociedad argentina heridas muy hondas que aún no han cicatrizado. El respeto y la admiración no debería traducirse automáticamente en indulgencia a las convicciones políticas de un intelectual ambivalente y paradójico, una especie de predicador atormentado que encarnaba la voz y los sentimientos de “todos”, una mascarada tan convincente que escapó a su control.
    El “maestro”, el “genio”, el “quijote lúgubre” de nuestras pampas y cuantos calificativos se desprendan y multipliquen por las bocas apesadumbradas o las páginas que se están escribiendo en este mismo instante, fue una figura compleja, polémica, contradictoria. Almorzó con el dictador Jorge Rafael Videla, encabezó la Conadep, la comisión encargada de recoger los testimonios de los familiares de desaparecidos durante la dictadura militar y prologó el Nunca más, donde formula la “teoría de los dos demonios” y equipara el terrorismo de la guerrilla con el terrorismo de Estado. En esta trama enrevesada reside el desafío que genera el escritor; hay que “penetrar en las grietas para que pueda volver a filtrarse el torrente de la vida”, una frase de Jünger que Sabato recuerda en España en los diarios de mi vejez(Seix Barral), su último libro publicado en 2004. El escritor que nació en Rojas en 1911, que siempre fue un hombre de pueblo, que se instaló en Santo Lugares cuando casi literalmente no había nada, cuando todo era horizonte en construcción, escribió en ese último libro que “cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia”. Se refería al lugar decisivo de la solidaridad en un “mundo acéfalo” que excluye a los diferentes. Lo avergonzaba -afirmaba- que existan doscientos cincuenta millones de niños explotados. Pero se puede atisbar en las entrañas de esta frase algo más que la mera coyuntura a la que aludía. Quizá su deseo –inconfesable- era sortear esas “fatalidades” y peripecias interminables que padeció; buscar afanosamente un hilo de Ariadna que pudiera hacer comprensible su propio desconcierto íntimo.

    Sabato es un ícono de la cultura argentina con todo lo positivo y negativo que trasunta ocupar esa posición en el imaginario de una sociedad. Supo articular, declaración tras declaración, páginas tras página, la estela del escritor torturado y sufriente que luchaba contra las tinieblas y fantasmas. Su conciencia parecía que nunca lo dejaba en paz. A menudo repetía que “quemaba lo que había escrito a la mañana”. Comenzó a garabatear su novela más emblemática, Sobre héroes y tumbas (SHT) en 1936. La primera publicación fue en 1961, pero en el ínterin, como se recuerda en la edición crítica publicada en la colección Archivos por la editorial Alción(2008), coordinada por María Rosa Lojo, hubo avances y retrocesos y quemas periódicas de manuscritos descartados. Nunca dejó de corregir y depurar ese texto capital hasta la edición definitiva de 1991. Novela total, SHT “entreteje múltiples voces e historias con la Historia, expande en direcciones contrapuestas los ámbitos geográficos, abre, desde la ciudad cotidiana, una grieta en la percepción, una ventana oscura hacia el otro lado de lo que creemos real”, subraya Lojo en el estudio liminar.
    “A veces la literatura se inviste con los poderes del sueño, ilumina territorios imaginados y perdidos –plantea Lojo-. Sobre héroes y tumbas, gótico surrealista y argentino, galería de fantasmas familiares, geología fantástica, perverso libro de viajes fabulosos en el corazón de lo cotidiano, nos ofrece la ilusión de recobrar un tesoro siniestro. De asomarnos a la forma oculta del mundo, y de atisbar en ella, como en un diseño abismal de cajas chinas, todos los otros mundos que están en éste”. Sabato es un tesoro problemático y muy incómodo: genera amores y rechazos tan intensos como imposibles de conciliar. Su literatura y parte de sus ensayos –El escritor y sus fantasmas, Hombres y engranajes o Uno y el Universo- preservan un encanto difícil de negar, aun en aquellos que refieren a esas primeras lecturas como un “hechizo” o “pecado” de juventud. Pero escindir su impronta entre una “verdad nocturna” (sus ficciones) y una “verdad diurna” (sus intervenciones públicas), como él mismo proclamaba, simplifica el problema de su laberinto existencial y político. ¿Se puede parcelar a Sabato en esferas puras, incontaminadas entre sí? Difícil, aunque a menudo se haga, acaso para dejar al margen, como una “equivocación menor”, el almuerzo con Videla y su “teoría de los demonios”.
    Murió Sabato en su patria adoptiva de Santo Lugares. Hace un puñado de años que estaba recluido, como desterrado en su propio terruño. En silencio, escuchando música. Una de sus últimas apariciones fue en noviembre de 2004, en Rosario, cuando en el marco del III Congreso Internacional de la lengua Española asistió a un homenaje en el que participó José Saramago, Víctor García de la Concha, ex director de la Real Academia Española de la lengua, y la entonces senadora Cristina Fernández. Más de 1600 personas lo ovacionaron de pie al Premio Cervantes 1984. Sabato lloraba, se sacaba los anteojos, se limpiaba las lágrimas y saludaba. Se despedía. Lo sabía él y todos los que fueron testigos de ese momento de extrema emoción. Debilitado por tanto cariño, moviendo su mano para saludar a todos, se esforzaba por comprender por qué él, que escribió en Abaddón… que el “universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto”, logró, en el tumulto de sus ficciones, construir una obra que tendría como destino la revelación de un territorio fantástico: la conciencia del hombre.
    Entre las citas que le gustaba evocar, solía recordar una de Nietzsche: “Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en el ocaso. Pues ellos son los que pasan al otro lado”. En el club de su barrio, Defensores de Santos Lugares, los vecinos y lectores comienzan a despedirse del autor de El Túnel. Su hijo Mario reveló en una carta el gesto póstumo de su padre: “Cuando me muera, quiero que me velen acá, para que la gente del barrio pueda acompañarme en este viaje final. Y quiero que me recuerden como un vecino, a veces cascarrabias, pero en el fondo un buen tipo. Es a todo lo que aspiro”.
    Las repercusiones en el mundo
    La prensa internacional destacó el fallecimiento del escritor argentino Ernesto Sabato, de quien reconoció sus virtudes literarias y su trabajo en la Conadep, que por pedido del entonces presidente Raúl Alfonsín investigó los crímenes de la última dictadura argentina.
    El diario estadounidense The Washington Post tituló en su portal de internet "El escritor Ernesto Sabato muere a los 99 años", y lo recordó como un "físico y artista" que "investigó miles de muertes por los militares en Argentina de 1976 a 1983".
    La versión on line del periódico español El País dijo que el escritor fue el "último clásico de la novela argentina" y agregó que el autor de El túnel fue un "gran luchador contra la dictadura".
    El diario ABC de Madrid, España, también destacó en su web el deceso de Sabato, de quien dijo que "fue el último gran escritor de la generación de Cortázar, Borges y Bioy Casares". "A pesar de su esfuerzo literario, Sábato cruzó las barreras del mundo por su participación en el informe de la Conadep. De su puño y letra es el prólogo Nunca Más, donde se recogen más de quince mil casos de desaparecidos durante la dictadura militar (1976-83)", destacó el periódico español.
    No obstante, ABC recordó que "en esas palabras, algunos quisieron ver su profundo arrepentimiento y pesar por haber adulado públicamente al dictador Videla: 'Un hombre culto, modesto e inteligente', dijo después de almorzar con él".
    El periódico la Vanguardia de Barcelona, España, calificó a Sabato como "el último superviviente de los escritores con mayúscula de la literatura argentina". El Telégrafo, de Ecuador, tituló "Argentina llora la muerte de Sabato", a quien consideró "el último mito viviente de la literatura del país suramericano y figura fundamental en la defensa de los derechos humanos".
    La Tercera, de Chile, calificó a Sabato como "el último superviviente de los escritores de la literatura argentina". El gobierno de ese país lamentó la muerte del escritor y consideró que su fallecimiento es "una gran pérdida para todos los latinoamericanos". "Ernesto Sabato es un escritor con el que todos crecimos", dijo la ministra vocera de la presidencia de Chile, Ena Von Baer.
    El País, de Montevideo, Uruguay, destacó que el escritor argentino como "ganador del Premio Cervantes y luchador por los Derechos Humanos".
     El Universal, de México, ponderó que "el mundo de las letras en español perdió la madrugada de este sábado a uno de sus máximos exponentes, el escritor argentino Ernesto Sabato, quien estaba a pocas semanas de cumplir 100 años".
    La historia del escritor argentino Ernesto Sabato "no se puede explicar sin su compromiso por la defensa de los derechos humanos", afirmó hoy el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) de México en un comunicado. Al expresar sus condolencias por el fallecimiento de "uno de los autores más importantes de las letras en Latinoamérica", Conaculta elogió al hombre de letras que "hizo de su obra ensayística una posibilidad para reflexionar sobre la condición humana". "La historia de Ernesto Sabato no se puede explicar sin su compromiso por la defensa de los derechos humanos y su lucha por los desaparecidos a consecuencia de la dictadura en su país", abundó.
    http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-167346-2011-04-30.html

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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