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    lunes, 25 de abril de 2011

    Henry Ford y la revolución del automóvil

    Henry Ford y la revolución del automóvil: La mayor revolución tecnológica de principios del siglo XX fue quizás la del transporte. Es interesante señalar que esta revolución no fue tanto el resultado de los avances tecnológicos como de unos procesos de fabricación especialmente eficaces. En 1900 el automóvil había alcanzado ya la mayoría de edad, en el sentido de que los elementos básicos de la tecnología automotriz del siglo XX estaban ya establecidos.
    Sin embargo, en todo el mundo había apenas unos pocos miles de automóviles. El caballo seguía dominando los caminos. El espectacular cambio se produjo en 1908, cuando el fabricante norteamericano de automóviles Henry Ford lanzó su famoso «modelo T». Al principio las ventas fueron modestas, apenas 1.700 unidades en los primeros 15 meses, pero en 1916 habían alcanzado un ritmo anual de 250.000 unidades vendidas y el precio original, de 850 dólares, había descendido sustancialmente. En 1927, cuando se abandonó su producción, se habían vendido por lo menos 15 millones de estos notables coches. En diez años, el automóvil había llegado a las masas, aunque más en Estados Unidos que en el resto del mundo.
    Henry Ford nació en Dearborn, en el estado norteamericano de Michigan, en 1863, y en su juventud se dedicó a la reparación e instalación de maquinaria agrícola. En una época estuvo interesado en fabricar un tractor barato. Sin embargo, en 1890 abandonó este proyecto para dedicarse a los automóviles y aceptó un empleo como ingeniero jefe de laDetroit Automobile Company, uno de cuyos éxitos era el modelo «999», de cuatro cilindros y 80 caballos de fuerza.
    En 1903 estableció su propia empresa, ya no con la idea de fabricar un tractor barato, sino un automóvil económico, sencillo y sólido. Aunque la adopción del acero de vanadio como material de construcción fue un importante factor técnico, la principal razón de su éxito fue la aplicación de la línea de producción en cadena y la estandarización de las piezas.
    Su famoso comentario de que «los clientes pueden pedir el color que quieran, siempre que sea negro» no refleja de hecho una inflexible actitud de "tómelo o déjelo", sino que es la consecuencia de su método de producción. Hasta 1914 sus automóviles se fabricaron en diferentes colores pero, para entonces, la única pintura que se secaba con rapidez suficiente para mantener las líneas de producción en movimiento era la de color negro.
    El sistema de utilizar piezas estandarizadas intercambiables no era una novedad en la industria norteamericana. Samuel Colt, por ejemplo, ¡o había utilizado desde mediados del siglo XIX para fabricar revólveres. Tampoco era nuevo el concepto de la línea de producción en cadena, ya que Sears Roebuck (el precursor de las ventas por correspondencia) lo utilizaba en sus vastos almacenes de Chicago. El genio de Henry Ford reside en haber sabido combinar lo mejor y más apropiado de las técnicas disponibles en ese momento y, tal vez incluso más, en reconocer que el automóvil no
    era un artículo exclusivo de la clase acaudalada, sino que tenía un gran futuro entre el público en general, siempre que fuera posible reducir los costes. Pero ni siquiera él podía prever que en un plazo de 30 años Estados Unidos estaría fabricando alrededor de 4 millones de vehículos al año (más que el total de Europa) y que el 20 % de esa producción procedería de la fábrica Ford y asociados.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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