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    jueves, 24 de marzo de 2011

    París y la literatura

    (...) el primer París que me llegó fue el de la pensión Vauquer de Papá Goriot y luego vendrían el de los Pequeños poemas en prosa de Baudelaire, el de Rayuela —ese inolvidable momento en el que la luz de ceniza y olivo que flota sobre el Sena deja distinguir las formas de la Maga en el Pont des Arts—, el de Nana, el de Bel ami, el de París era una fiesta, el de Guía triste de París, el de Ampliación del campo de batalla y el de las anécdotas acerca de Wilde, del dadaísmo, del surrealismo, del círculo de Sylvia Beach en la librería Shakespeare & Company — Pound, Joyce, Beckett, Hemingway o Fitzgerald—, de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, de los escritores del boom latinoamericano que en algún momento se fueron a vivir allí —Cortázar, García Márquez o Vargas Llosa—, de Julio Ramón Rybeiro y de todos los que en algún momento decidieron irse allá para convertirse en escritores.
    Henry Miller en Paris

    shakespeare and company Turismo literario (I): París, de Maupassant a Gil de Biedma
    (...)Cuando uno ha sido seducido por el encanto de ese París literario que es un mundo paralelo al París real, es inevitable no querer que la vida de todos los días se parezca a lo que cuentan en sus melancólicos relatos Baudelaire, Hemingway, Sartre, Henry Miller y Anaïs Nin, Cortázar, Rybeiro o Bryce Echenique.

    puente saint michael Turismo literario (I): París, de Maupassant a Gil de Biedma
    Tal vez el aire melancólico, deprimente y desesperanzador es en lo que más se parecen el París literario y el París real. (...)
    La República de las letras

    Por otro lado, París también es un gran centro editorial. Allí están importantes editoriales como GallimardChristian BourgoisFayard,Flammarion y Actes Sud que más que una simple vitrina para los escritores son una puerta fundamental hacia su consagración. Jorge Herralde, el editor de Anagrama, incluye en su libro titulado El observatorio editorial una entrevista que le hizo Dunia Gras Miravet en 1999 en la que afirma que “París sigue jugando un papel importante como faro, como promotor en todas las literaturas. Es decir, se da la paradoja de que así como la literatura francesa, salvo excepciones como Michel Houellebecq, está en retroceso desde hace décadas en el panorama internacional, París sigue siendo la capital de la reválida, del despegue, cosa que no tienen ni Londres ni Nueva York, porque casi no publican traducciones. Es decir, para los autores no anglosajones, París sigue siendo todavía absolutamente determinante. Ahora ha aparecido un amplio trabajo, muy interesante, en Francia, que se llama La République mondiale des Lettres, de Pascale Casanova(...)
    Fuente:http://elojofisgon.blogspot.com/2007/02/pars-y-la-literatura.html
    "Victor Hugo, nos lleva por la París del Siglo XV por los callejones de una ciudad que por entonces en algunos lugares, era peligrosa y oscura, la ciudad del  Jorobado de Nuestra señora de París, y él mismo situaría en París la trama de una de las historias más leídas del mundo, Los Miserables, porque París es una ciudad como todas con sus afortunados y sus desafortunados.

    Marcel Proust el genio detrás de “En busca del tiempo perdido” también nos legó historias de la París que él tanto amaba, y aunque un niño temeroso y un adulto timido y enfermizo, disfrutó la ciudad tanto como pudo en las épocas que pasó ahí.  Anais Nin llegó de muy lejos a París, y fue en París en donde la controvertida escritora  se encontró con el escritor Henry Miller, se dejaron llevar por la locura del París de principios del Siglo XX que plasmaron la noche libertina parisina en “Los diarios de Anais Nin”.

    George Orwell, fue a todo lugar y París no podía estar fuera del periplo del tremendo autor de “1984″ que igual que Ernest Hemingway, Oscar Wilde, Albert Camus, James Joyce, Eugene Delacroix, Honore de Balzac, Moliere y la Fontaine,  Sarah Bernhard, Colette, Simone de Beauvoir, y tantos otros vivieron en el París cada uno en su momento las más emocionantes partes de su vida y se sintieron influenciados por una ciudad maravillosa que hemos leido en muchos libros y leeremos aún mucho más, porque como dicen, siempre nos quedará París."
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    "En uno de sus ensayos Italo Calvino escribió que en cuanto un lector llega a París invariablemente tiene la sensación de llegar a un sitio conocido. Aunque nunca haya estado en Francia, quien ha leído a Dumas, Balzac o Malraux tendrá una imagen previa de los principales cafés, calles, museos y lugares públicos, al grado que antes que conocer, uno está recordando. Cuando uno visita la catedral de Notre-Dame es porque antes pensó en Quasimodo (o para un lector mexicano, en el suicidio de Antonieta Rivas Mercado); quien entra a los cafés de la calle Soufflot quizá los haya conocido antes en Ernest Hemingway y los curiosos que desafíen la suerte y se aventuren a caminar por Pigalle o Picpus a altas horas de la noche es porque quieren comprobar en qué medida son verídicas las novelas policiales de Georges Simenon. Por otra parte, sugiere Calvino, también es posible recorrer la ciudad como si se tratara de un libro, examinando cada cine, librería, vinatería o mercado como si fueran los tomos de una gigantesca enciclopedia. Así, entrar a una tienda de discos o posters raros equivale a indagar en el capítulo correspondiente. 
    Por fortuna para los viajeros, algunos de los cafés y restaurantes que eran frecuentados por los escritores más famosos continúan abiertos desde hace siglos. Al visitarlos por curiosidad uno puede averiguar qué tan estrecha era la calle a la que iban a comer los tres mosqueteros o cómo eran los cafés a donde iba a tocar Boris Vian después de la segunda guerra. De los que aún existen, el más antiguo restaurant de París es Le Procope, fundado en 1686, ubicado a sólo unos metros del Carrefour del Odeón. Se dice que este clásico de la cocina francesa fue la cuna del Enciclopedismo, además de haber sido el lugar favorito de Racine y Moliere, pero también de La Fontaine (quien a pesar de frecuentar este sitio elegante y refinado, dispuso, como un rasgo de humildad, que sus restos descansaran no en un panteón particular, sino en una fosa común, en el cementerio de los Santos Inocentes). Le Procope también fue el lugar predilecto de Verlaine, pero no fue aquí donde éste intentó matar a Rimbaud con dos tiros, después de una apasionada relación. Sin embargo, las paredes están cubiertas por numerosos espejos antiguos, donde se habrá reflejado Oscar Wilde. Los precios relativamente accesibles deLe Procope no le niegan el servicio a nadie, ni siquiera a Balzac, a quien los críticos nunca otorgaron un puesto en la Academia Francesa.
    Todo indica que hasta el siglo XVIII los restaurantes franceses no eran como los conocemos actualmente, sino mucho más elementales. Pero a raíz de la Revolución Francesa muchos de los aristócratas se vieron forzados a despedir a sus sirvientes, lo cual provocó que numerosos cocineros buscaran otras maneras de sobrevivir. Es así como se fundaron y popularizaron algunos de los restaurantes modernos, que además de preparar alimentos son un espacio para discutir e intercambiar ideas, así como un sitio de inspiración.
    Entre los restaurantes que sobreviven al siglo dieciocho está el Grand Véfour, uno de los más caros de París, donde Lamartine, Saint-Beuve y Victor Hugo, solían acudir en busca de la especialidad de la casa: el cordero con judías blancas, una receta que se ha conservado durante varias generaciones de cocineros. Le Grand Véfour (frente al Sena, en el número 17 de la calle de Beaujolais) se pone de moda de manera cíclica: por allí han pasado Colette, Jean Cocteau, el poeta-cineasta, André Malraux, Louis Aragon o Jean Genet; y dada su elegancia podría haber sido el lugar donde Simon de Beauvoir rechazó la petición de matrimonio del descorazonado Jean-Paul Sartre, proponiéndole en cambio un "pacto renovable". 
    Al salón La Fontaine del carísimo restaurante Lapérouse Georges Simenon llevó a cenar al comisario Maigret, y Proust, quien temía no llegar a escribir mil cuartillas para En busca de tiempo perdido (y que finalmente escribió tres mil), llevó a cenar a Swan. Además, este restaurante, ubicado en la calle des Grands-Augustins, en el barrio sexto, fue un espacio de discusión para Emile Zolá, Guy de Maupassant, Alexandre Dumas padre y el autor de Los Miserables.
    También en el barrio sexto, en el boulevard Saint-German des Prés, se encuentran la Braserie Lipp y el café Deux Magots. Estos dos sitios han sido un verdadero imán para distintos grupos de intelectuales, de Saint-Exupéry a André Gide, y de los surrealistas a Alberto Moravia. A solo unos pasos del Deux Magots, que fascinaba a Borges, está el Café de Fiore, el lugar de tertulia de Jean-Paul Sartre, el "Papa del existencialismo", y de grupos que durante mucho tiempo despreciaron a otro cliente habitual, el poeta Jacques Prevert, ya que consideraban que su poesía era "repugnante" por el hecho de ser popular. En el Café dei Fiore cada año se entrega el premio literario del mismo nombre, que ha distinguido entre otros a Michel Houellebecq, mientras que en el Drouant (en el número 16 de la place Gaillon, igual o más caro que Le Grand Véfour) se lleva a cabo anualmente el fallo del renombrado premio Goncourt.
    Finalmente hay que decir que también sobreviven tres restaurantes que fascinaron a la bohemia parisina: La Coupole y el café Select(donde no sólo se podía encontrar a los pintores de Montparnasse sino a autores como Hemingway, Henry Miller, Ezra Pound y Gertude Stein), a la vez que el Polidor, que si bien no aparece en Rayuela (a pesar de que la Maga y Oliveira quizá hubieran podido permitirse uno de sus menús) Cortázar lo menciona en un capítulo de 62, modelo para armar. 
    La lista podría seguir hasta el infinito. En este mismo momento los autores contemporáneos, incluso los que nunca visitan París, siguen registrando otros cafés y restaurantes de esta ciudad, sean reales o imaginarios."

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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