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    jueves, 17 de marzo de 2011

    Imre Kertész "Un instante de silencio en el paredón", "Sin destino"




    "El escenario número uno del holocausto, Auschwitz, se convirtió para todos los tiempos en el nombre colectivo de los campos nazis, aunque funcionaran cientos de otros campos y aunque sepamos que en el propio Auschwitz fueron recluidas y exterminadas decenas de miles de personas no judías".


    Biografía

    El escritor húngaro Imre Kertész obtuvo el Premio Nobel de Literatura el año 2002, otorgado a “una obra que expone la experiencia frágil del individuo contra la arbitrariedad bárbara de la historia”.

    Nacido en el seno de una familia judía de Budapest, el 9 de noviembre de 1929, sólo tenía 15 años cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz. A comienzos de 1945 fue trasladado a Buchenwald, donde fue liberado, al final de la guerra. Con el final de la Segunda Guerra Mundial tampoco le llegó la paz y la libertad: Kertész sufrió la represión de la dictadura comunista húngara. En 1951, el Partido Comunista absorbió el diario en el que trabajaba Kertész fue despedido. A partir de ese momento trabajó haciendo traducciones, escribiendo musicales y guiones radiofónicos. Su negativa a la autocensura le condenó al ostracismo, por lo que la publicación de su primera novela, Sin destino, en 1975, pasó completamente desapercibida.
     Kertész es un escritor comprometido, que ha centrado su obra en el Holocausto y la lucha contra la dictadura, aunque se tratase de una producción que se mantuvo arrinconada hasta la caída de las dictaduras comunistas y del Muro de Berlín. Pero es un autor que se aleja de los sentimentalismos propios de otros escritores. La concesión del Nobel de literatura supuso el empuje definitivo para la difusión de sus trabajos.
     Es uno de los grandes intelectuales húngaros, un pensador crítico e independiente, superviviente del horror nazi y estalinista, decidido a superar esas experiencias gracias a la literatura y la razón. Habla del Holocausto desde una racionalidad aparentemente fría, pero su rostro amable contradice la actitud racional de sus textos.

    El horror del Holocausto y la persecución del nazismo han marcado el conjunto de su obra, desde su primera novela, “Sin destino”, publicada en 1975, que de modo autobiográfico narra la historia de una masa indiscriminada, “gente a la que no sólo se le arrebató la vida, sino también perdió toda ambición, todo destino, la razón, el deseo. Todo”. Esta novela se convirtió, posteriormente, en una trilogía, junto a “Fracaso” (1988) y “Kaddish por un niño que nunca nació” (1992). Esta última supone una plegaria por un niño nonato, que no asistirá por ello a la realidad de un mundo generador de monstruosidades como los campos de concentración y exterminio.

    Actualmente, es un militante de la independencia del hombre frente a los poderes políticos y afronta la batalla individual frente a las banderas ideológicas.
     Obra
     Los ensayos de Kertész constituyen una aproximación radical a la realidad europea del siglo XX, vivida desde muy cerca. De esta forma, el autor contribuye al debate sobre uno de los momentos más dramáticos de la historia contemporánea, como es el Holocausto. Este siglo, que algunos vivieron como el de los grandes avances científicos y revoluciones sociales, para Kertész fue el siglo de los totalitarismos, de los campos de exterminio y de las dictaduras.


    "(…) Quiero plantear la pregunta de por qué Auschwitz ha llegado a ser lo que es en la conciencia europea: un símbolo universal que lleva el sello de lo perdurable, que encierra en su mero nombre todo el mundo de los campos de concentración nazis y la conmoción del espíritu universal ante ellos, y cuyo escenario elevado a un plano mítico debe conservarse para que puedan visitarlo los peregrinos. (…) En primer lugar, el requisito básico de todo gran símbolo es la sencillez. En Auschwitz, en ningún momento se mezclan lo bueno y lo malo. La narración sabe –algo que por lo demás es cierto- que millones de personas inocentes fueron transportadas a Auschwitz, engañadas allí de manera terrible y luego asesinadas bestialmente. Esta imagen no se ve perturbada por ningún matiz extraño, de carácter, por ejemplo, político: esta historia no se complica con menudencias tales como que unos dirigentes nazis leales al partido, pero condenados aun siendo inocentes desde el punto de vista del movimiento –exclusivamente del movimiento-, hubieran estado encarcelados en Auschwitz, con lo cual el espíritu de la narración debería luchar con una difícil ambivalencia. Auschwitz es, en segundo lugar, una estructura totalmente desvelada y por eso mismo cerrada e intocable. Esto vale tanto para la dimensión espacial como para la temporal. (…) En cuanto al aspecto espacial, conocemos todos los rincones de esta historia, desde el muro negro hasta los barracones familiares checos, desde el Sonderkommando hasta la marca de los ventiladores que hacían funcionar los crematorios. (…) Son conocidos sus detalles, su lógica, su horror y vergüenza éticos, la inconmensurabilidad de los sufrimientos, su lección terrorífica que en cierta medida ya nunca podrá ser expulsada del espíritu europeo de la narración. Todo esto, sin embargo, no es suficiente para que un crimen se convierta en un mazazo en la historia del espíritu, en una llaga viva, en un trauma que queda en la memoria como quedan en el cuerpo las heridas de un accidente grave. (…) Para ser así, la catástrofe ha tenido que interesar a ciertos órganos vitales". 

    Un instante de silencio en el paredón. El Holocausto como cultura. 
    Este conjunto de ensayos de Kertész es una aproximación a la realidad europea del siglo XX, vivida desde muy cerca. Al analizar el Holocausto, el acontecimiento central de ese siglo, el autor se basa en su propia experiencia, pero desde la perspectiva de décadas de reflexión, contribuyendo de manera decisiva al debate sobre uno de los momentos más dramáticos de la historia contemporánea. En este libro no sólo habla una voz que ha vivido esa experiencia, sino una persona que la ha vivido dentro de un ámbito geográfico que comparte su espacio cultural y espiritual. También reflexiona sobre los acontecimientos de su país, Hungría, sobre el concepto de patria, sobre algunas figuras de la literatura húngara, etc.

    Sin destino.
    En esta novela, Kertész se centra en el año y medio de la vida de un adolescente en diversos campos de concentración nazis, aunque no se trate de un texto autobiográfico. Es un testimonio desapasionado. En su historia, nos muestra la realidad de los campos de concentración y exterminio, en sus aspectos más eficazmente perversos: los que confunden justicia y humillación, la cotidianidad más inhumana con una forma extraña de felicidad. Se trata, por encima de todo, de una gran obra literaria, una de las mejores novelas del siglo XX, que deja una huella profunda e imperecedera en el lector, una marca difícil de borrar

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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