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    domingo, 6 de marzo de 2011

    Ciclo de conferencias "A Pensar de Todo" - Pensar la Izquierda -

    El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por José Pablo Feinmann en el Ciclo de conferencias "A Pensar de Todo", realizado durante el año 2009 en el Centro Armenio de Buenos Aires.

    (Presentación/Introducción)

    Pensar La Izquierda

    Podríamos empezar por la invasión de los usurpadores de cuerpos, el Macartismo, la paranoia y la advertencia "Usted es el próximo". Hoover y el Comunismo como epidemia.
    Cae el muro de Berlín. El Capitalismo se queda solo. ¿Es el fin de la historia?
    No podemos pensar la Izquierda sin preguntarnos ¿Qué pasa con el Capitalismo hoy?
    El dinero se gana con dinero, la especulación reemplaza la inversión, hay cada vez más excluidos.
    Los clásicos del Capitalismo, Adam Smith, David Ricardo, ¿Llamarían a esto Capitalismo?
    Tenemos que pensar como surge el concepto de Izquierda. La Revolución Francesa, la Burguesía que se adueña del poder, la guillotina, Robespierre, Saint-Just, el gobierno revolucionario y los enemigos del pueblo.
    Vamos a pensar qué es una Revolución. ¿Es, como piensa Engels, la cosa más autoritaria que hay?
    Vamos a definir filosóficamente qué es la izquierda, repasar el concepto de dialéctica en Hegel y en Marx.
    Y la pregunta... ¿Se acabaron las izquierdas?

    (Conferencia)

     Buenas noches, ¿Que tal?, ¿Cómo están?

    Bueno, este final fabuloso que acaban de ver, es el final de La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos, que es la gran película que se hizo en la década del 50, en Estados Unidos, sobre la invasión del Comunismo, ¿No? La gran película del Macartismo.
    Ese actor que vieron, que hace tan bien lo que tiene que hacer en esa escena, se llama Kevin McCarthy. Y no hizo mucha carrera, pero es, como ustedes se imaginarán, es un ícono del cine solo por haber hecho esa película, y hasta casi esa escena, que está magistral. Porque hay pocas escenas que expresen hasta tal punto la paranoia de un país, ¿No?, la locura de un país, de ese tipo que está parando a los coches en medio de una autopista y diciendo, "Usted es el próximo, usted es el próximo".
    ¿Por qué usted es el próximo? Porque usted es el próximo de cuya mente se van a apoderar los Comunistas. Es decir, Estados Unidos vio siempre al Comunismo como... como dice Hoover, como una epidemia que no puede ser contenida, ¿No? sino, bueno, reprimida con medios durísimos.
    Pero es una epidemia que consiste en apoderarse del alma y del cuerpo de los buenos americanos.
    La película es "Invasion of the Body Snatchers", La Invasión de los apropiadores de cuerpos. Se hizo hace poco una muy, muy mala remake, con Nicole Kidman y un actor que se llama Ben Chaplin, creo.
    Se hizo una anterior con Donald Sutherland, que es muy buena.
    Bueno, Kevin McCarthy ahí, bueno, grita eso. La película termina ahí. Es un final muy impresionante, porque además es el final típico de la paranoia, ¿No? "Usted es el próximo, usted es el próximo. Les estoy avisando".
    Bueno, ¿Qué es esto a lo que Estados Unidos en los años 50 le tenía tanto miedo? Es el Comunismo, es el Comunismo.
    Ahora ya no le tiene miedo, parece. Pero, ¿Por qué? Porque luego de la caída del Muro de Berlín, luego de la caída del Muro de Berlín... el Neoliberalismo pareciera respirar.
    Viene incluso Fukuyama y dice "La historia se acabó". Porque la historia pareciera haber sido una dialéctica entre la Izquierda y la Derecha, ¿No?, entre las democracias occidentales y los autoritarismos Comunistas, que se expandían como las epidemias. Y una de las más peligrosas expansiones, de las más dolorosas, fue la de la Revolución Cubana, porque era tener ahí, digamos, un peligrosísimo punto de apoyo para los Comunistas. Y era algo que Estados Unidos ni sospechó de Castro y los suyos.
    Entonces, que se le ponga Cuba ahí a Estados Unidos, le preocupa muchísimo, porque esto significa que tiene al enemigo muy cerca.
    Ahora, ¿Cómo pudo Cuba hacer la revolución?
    Porque increíblemente, increíblemente, los servicios secretos norteamericanos, la CIA, el FBI... creyeron que Castro y los suyos eran una bandita de barbudos jóvenes, simpáticos y agradables que venían a reemplazar a una dictadura, ya muy incómoda por lo sanguinaria, corrupta, como la de Batista.
    Entonces, bueno, Castro se instaló ahí y al poco tiempo anunció que era Marxista. Y los Norteamericanos se asombraron... pero dijeron: "Esto no nos pasa más". Y no les pasó más...
    Esto se nota con Allende, ¿No? Hay varios documentales muy interesantes, uno con Alexander Haig, que es el que vino acá a negociar por Malvinas, donde el tipo dice: "¿Cómo no íbamos a tirar a Allende? ¿Otro Castro en América? No, no nos vamos a descuidar más".
    O sea, esto tiene mucho que ver con muchas cosas que pasaron en Latinoamérica, dijo Alexander Haig, "No en América". América son ellos.

    Bueno, entonces, ¿Qué tenemos? Cae el muro de Berlín y el Neoliberalismo se queda solo en la historia, solo. Entonces Fukuyama dice "Terminó la historia". Viene Huntington, y dice, "No, ahora hay un choque de civilizaciones. Nuestro enemigo es el Islam".
    Pero entretanto, el mundo, el mundo es el Capitalismo hoy. Y la responsabilidad del Capitalismo es muy grande. Y es tan grande que no consigue dar respuesta a esta responsabilidad, porque emm... estem... en una obra de Abelardo Castillo sobre Edgar Allan Poe, Edgar Allan Poe está desolado y entregado al alcohol y le dice a su amigo: "Estoy desesperado porque un padre que no puede mantener a su familia no merece... no tiene dignidad".
    Bueno, el Capitalismo no puede mantener a su familia. El Capitalismo... si los clásicos del Capitalismo revivieran, -Adam Smith, David Ricardo, Thomas Hobbes-, dirían: "No, esto no es el Capitalismo. El Capitalismo es un sistema de desigualdades" De acuerdo.
    Con lo cual, digamos, Smith, Hobbes, le darían la razón a Bobbio, que escribió un libro muy famoso a comienzos de la década del 90, que se llamaba Derecha e Izquierda, “Destra e sinistra”, en el cual decía que la diferencia era el concepto de igualdad. Que para la Derecha la desigualdad es buena, y es inevitable, y es necesaria.
    Y para la Izquierda, la lucha es la lucha por la igualdad.
    Es una práctica y muy atinada diferenciación inicial, digamos.
    Entonces, lo que dirían los grandes teóricos del Capitalismo es: "Nosotros estamos de acuerdo con la desigualdad, porque hay hombres que tienen que tener el Capital y hay hombres que tienen que trabajar para los que tienen el Capital".
    Ahora, los que tienen el Capital tienen que instalar industrias productivas, que les permitan renovar ese capital y acrecentarlo. Y tienen que tener para que esa producción se desarrolle, tienen que tener obreros, a los cuales les van a pagar un salario. Como ya vimos seguramente en alguna oportunidad, ese salario es exactamente lo que el obrero necesita para mantener su vida, para mantener una vida digna.
    Para comer, para vestirse, y hasta para tener sus actividades de ociosidad, digamos, escasas, pero...
    Es lo que, digamos, a principios de siglo, se hablaba de una pobreza digna. Era un concepto de los inmigrantes, ¿No?
    "En esta casa somos pobres, pero nuestra pobreza es digna". "Nunca falta un lugar en nuestra mesa para alguien".
    Y hasta más aún todavía. Yo recuerdo viejas películas argentinas, que salía la madre de la familia y decía: "Aquí nunca se tomó mal vino".
    Bueno, o sea... ¿Que diría entonces, digamos, Smith, Ricardo? Dirían: "No, eso es el Capitalismo, el Capitalismo es el sistema de producción de mercancías. Para producir esas mercancías son necesarias fábricas. Para que esas fábricas funcionen, son necesarios obreros. Entre los capitalistas que poseen la producción y los obreros que no poseen los medios de producción, hay una desigualdad. Pero esa desigualdad nunca debe ser tanta como para enviar el obrero a la miseria. No queremos tener miserables, queremos tener obreros".

    Eso es lo que el Neoliberalismo cambió. El Neoliberalismo es el pasaje de el Liberalismo que era un sistema de producción, un sistema de la burguesía productiva, que producía para un mercado interno que consumía, y gran parte de ese mercado interno eran los mismos obreros que también consumían.
    Era un sistema de producción y de consumo. Era un sistema de salarios que al obrero le permitían vivir.

    El Neoliberalismo es cuando se comienzan a formar no solo los Monopolios, sino los Oligopolios, que son las formaciones de Monopolios.
    Y estos Oligopolios no son necesariamente, ni mucho menos, instrumentos de la producción, sino que frecuentemente son pools de inversión.
    Entonces, el Neoliberalismo se caracteriza por hacer dinero con el dinero, y el hacer dinero con el dinero, elimina el concepto de la producción. Al descender tanto el nivel de la producción, desciende el nivel de la necesidad de obreros que trabajen para el mundo de la producción.

    Entonces, si el dinero se gana con el dinero, y si la especulación reemplaza a la inversión y a la producción, tenemos que cada vez hay más desocupados, gente que no tiene trabajo, o gente a la cual se le ofrece una especie de sub-trabajo cuyo salario no es un salario. Es una especie de limosna, o de compensación, pero no responde a los cánones que los teóricos del Capitalismo fijaron para el salario, es decir, aquella cantidad de dinero con la cual el obrero pueda vivir, mantenerse, vestirse, y hasta tener sus jornadas de ocio.

    Y este es el problema del Neoliberalismo hoy, en el cual uno puede decir, "Bueno, ¿Y? Se acabó la Izquierda, no hay Izquierda. ¿Y ahora?"
    Ahora no hay Izquierda... y hay algo mucho peor que la Izquierda. Están todos los marginados, los excluidos, los drogados, los arrojados a distintos infiernos, que eran antes, que hubieran sido antes, los obreros de las fábricas de los Capitalistas, de la Burguesía.
    Hoy son, o inmigrantes indeseados, como los llama Samuel Huntington, Inmigrantes Indeseados, "Illegal Aliens", Extranjeros Ilegales. Y no están en la centralidad porque habitan los márgenes y... bueno, y son un peligro cada vez más numeroso, incontenible, posiblemente desbordante... barbárico, en efecto, barbárico...
    Hay un libro que se llama Waiting for the Barbarians, “Esperando a los Bárbaros”. Están esperando a los bárbaros.
    En realidad uno tiene cierto... cierto placer, como decir, "Bueno, jódanse, esto se lo buscaron" ¿Vieron? Ya no hay más Izquierda, ya no hay quién se preocupe por los pobres, no hay partidos Socialistas poderosos, a ustedes les importa nada, ¡nada!, el hambre, la enfermedad... Es lo que dice Castro, muy bien. "Podrán matar a los hambrientos, podrán matar a los pobres, podrán matar... pero no van a matar el hambre, etc".

    Eso sigue. Y, ¿qué tenemos entonces? Tenemos un mundo central, central, cada vez más reducido, y más poderoso, y más armado.
    Y tenemos una periferia cada vez mayor, más furiosa, más barbárica, más brutalizada, más ignorante, menos solidaria, más sanguinaria, con mayor odio a la vida, porque si no respetan la suya ¿Por qué va a respetar la de los otros? Si ha sido escupida de la sociedad, ¿Por qué va a respetar a esa sociedad?

    Entonces el problema que se presenta hoy ya no es un problema, digamos, "El de la Revolución", que vamos a ver que era la Revolución. La revolución NO SERÁ...
    Lo que sí puede ser es la destrucción masiva, la invasión, digamos, la invasión a los grandes centros poblados. Y la, digamos, un desorden, pero un desorden de masas, ya no... aideológico, sin ideología. La simple ideología es, "Nosotros odiamos a los que comen, a los que se visten y a los que tienen trabajo". Entonces, "Esos son nuestros enemigos" Y vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

    Entre tanto, luego de todas las manipulaciones que hicieron las grandes potencias en el mundo del Islam, en el mundo árabe, "Potenciamos a estos, porque van a pelear contra estos, que son los que pelean contra nosotros. Pero después resulta que son estos los que pelean contra nosotros, y están llenos de armas, porque se las dimos nosotros para que pelearan contra estos, cuando estos peleaban contra nosotros. Pero ahora estos pelean contra nosotros, y tienen montones de armas que les dimos, están armados hasta los dientes".
    Y hay, por supuesto, los grandes negocios de los vendedores de armas, que venden armas por todos lados...
    O sea que hay en este momento, la historia está llegando a una multipolaridad nuclear, porque ya casi no hay país que no tenga armamento nuclear.
    Y es muy difícil ver que el Capitalismo triunfante pueda solucionar este problema, porque ya es tarde. Digamos, por la integración ya no lo va a solucionar.
    Ni Francia va a integrar a los Musulmanes, ni Estados Unidos va a integrar a todos los Mexicanos, que alguna vez se va a ir todo México a Estados Unidos.
    Ni la Argentina va a integrar a sus hambrientos. No los puede integrar ya. Es tanta la pobreza, ¡Es tanta la pobreza!
    Incluso, habrán leído ustedes, que el presidente de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2009 dijo que jamás en la historia humana el hambre, la cantidad de hambrientos había sido tan gigantesca.
    Esto es la negación total del progreso. Si a eso unimos que los que se oponen al Capitalismo no tienen idea de como superarlo, no tiene una ideología de superación, como tenían los revolucionarios del siglo XX, que la Revolución era la Revolución. Era una teoría de la superación TOTAL del sistema Capitalista de producción. Era una concepción ¡Total! de la vida, totalizadora. Por eso era una Revolución. La idea de Revolución es la idea de Totalización, es decir, la superación TOTAL del sistema Capitalista.
    Eso, que ha muerto, hoy no lo tiene nadie. Lo que puede tener el Terrorismo, lejos de ser una teoría de la superación total del sistema Capitalista, es una teoría de la destrucción de este sistema, por el sencillo motivo que cuando uno no sabe como reemplazar algo, lo que puede hacer en su lugar es destruirlo.
    "Yo no sé como reemplazar esto, pero lo voy a destruir".
    Entonces, creo que van a venir, es muy posible que, hace tiempo que no vemos atentados de magnitud importante, pero estamos a... yo soy pesimista en este aspecto. Porque hay dos teorías.
    Una teoría, muy fundamentada, filosóficamente fundamentada por filósofos Heideggerianos, que hablan de un Nuevo Comienzo, un Nuevo Comienzo. Es, digamos, una guerra nuclear, una guerra nuclear que acabe con gran parte de la humanidad, y los que queden van a iniciar un Nuevo Comienzo más abiertos a la voz del ser...
    Bueno, yo de eso... la verdad... me cago de risa. ¿Pero que voy a hacer? Uno los tiene que escuchar...
    Pero eso revela algo también, que no será un nuevo comienzo, puede ser el fin.
    Pero también es muy posible... hay muchos halcones en Estados Unidos que proponen la teoría, sí, de la guerra nuclear restringida, ¿No? Una guerra nuclear restringida, que la guerra nuclear no es restringida, es imposible que sea restringida la guerra nuclear.
    Estamos, estamos muy cerca de esto, porque si Estados Unidos, digamos, ataca a Irán, o Irán ataca Israel, van a entrar muchos en ese diálogo apocalíptico.

    Todo esto revela que la caída de las Izquierdas no ha sido justificada, no ha sido reemplazada por el Capitalismo.
    Es decir, el Capitalismo no ha triunfado, porque uno triunfa sobre un adversario cuando no sólo lo derrota, sino cuando puede asumir lo que de verdad había en ese adversario.
    ¿Para qué nace la Izquierda? La Izquierda nace pidiendo igualdad, pidiendo justicia, pidiendo comida para los pobres, igualdades de derechos.

    Bueno, si el Neoliberalismo no ha logrado ni mínimamente conceder eso, es que ha fracasado, es que la Izquierda sigue siendo necesaria. Aun cuando no exista, o se vean disfraces de ella, atisbos, y aun cuando el poder esté muy dispuesto a aniquilar cualquier cosa que se le parezca, ¿No?
    Entonces, vamos a ver que proponía la Izquierda que el Capitalismo, el Neoliberalismo, no puede dar. Y mientras no pueda darlo, no habrá derrotado al Comunismo.
    En todo caso, el Comunismo, vamos a ver también por qué, se habrá derrotado a sí mismo por errores en su concepción política de la organización social.
    Y el Capitalismo no consigue, no consigue, también por problemas intrínsecos al desarrollo del Capital, reemplazar lo que el Comunismo pedía: Alimentar a la gente.
    Un sistema que no alimenta a la gente está en graves problemas, ¿No?

    Entonces, ¿Por qué surge la Izquierda?
    Se empieza a hablar de izquierda en la Revolución Francesa. En la Revolución Francesa...
    La Revolución Francesa es un hito realmente, es un hito en todo, es la Revolución Perfecta. Porque en principio acaba con la Monarquía. Al terminar con la Monarquía, termina con la vanidad de los reyes de gobernar por derecho divino. O sea, ya nadie gobierna por derecho divino, con lo cual, se niega el derecho divino, con lo cual se está negando a dios. "Aquí van a gobernar los hombres. La razón humana va a gobernar".
    Entonces, colabora el pueblo bajo, colabora en esta movida revolucionaria y toman simbólicamente la Bastilla.
    El Neoliberalismo dice que la caída del Muro de Berlín es la toma de la Bastilla de nuestro tiempo, o sea, del siglo XX.
    Como vemos, esa toma de la Bastilla no ha dado muchos frutos. La Revolución Francesa dio muchos frutos.
    Entonces, se produce la Revolución. Y ahí sí, ahí sí la Burguesía se adueña del poder y todas las relaciones Feudales y Monárquicas, y todo el sistema Monárquico de gobierno es guillotinado. Y asumen los Revolucionarios.

    Entonces vimos ese texto de Robespierre que es el que gobierna durante la etapa que se llama "Del Terror", "Del Terror".
    Desde ya, vayamos marcando, que una Revolución, como dice Engels, es la cosa más autoritaria que hay.
    Como Engels tenía muy presente la Revolución Francesa, decía: Una Revolución es la imposición de la voluntad de la clase revolucionaria sobre la clase reaccionaria.
    Y para imponer esa voluntad hay que imponer el terror en la clase reaccionaria, para que ni por asomo piense en levantarse contra los que han tomado el poder.

    Esto, que es un razonamiento Jacobino, que aquí implementó Mariano Moreno en el Plan de Operaciones, es efectivamente lo que se propone una Revolución de entrada.
    Una Revolución se propone sin ningún problema, es decir, como parte inherente de ella, la pena de muerte.
    Una Revolución llega para matar a quienes se le puedan oponer y a quienes se le opongan, a quienes se le oponen y a quienes se le puedan oponer. Y a quienes hayan sido los representantes del viejo orden en el pasado.
    Entonces, dice Robespierre, La Revolución es la guerra de la libertad contra sus enemigos. La constitución es el régimen de la libertad victoriosa y apacible. Bajo el régimen constitucional es suficiente con proteger a los individuos de los abusos del poder público. Pero una cosa es el régimen constitucional, y otra cosa es el régimen revolucionario.

    El régimen revolucionario viene a trastocarlo todo. Es el concepto de la subversión, que acá tanto, tanto, funcionó. Hasta llegar a ser la identidad total de las personas condenadas a morir y la identidad parcial de muchos que eran calificados como "Potencialmente subversivos", ¿No?
    Había gente a la cual no se les daba un empleo, y se les ponía un sello: "Potencialmente subversivo", con lo cual ese pobre señor se iba muy tranquilo a su casa con ese sello.

    Bajo el régimen revolucionario, dice Robespierre, el propio poder público está obligado, está obligado el poder público, a defenderse contra todas las facciones que le ataquen. El gobierno revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional. A los enemigos del pueblo solo les debe la muerte.

    No sé si a ustedes les pasa lo mismo que a mí, pero esto me hace acordar una frase del General Perón, ¿No? Cuando Perón en Actualización Política y Doctrinaria Para La Toma del Poder, dice: "Esto lo dice Mao, bla bla bla, y esto lo digo yo", aclara, "Al amigo todo, al enemigo ni justicia".
    Entonces, acá Robespierre es un poco más suave que Perón. Dice: "El gobierno revolucionario debe proteger a los ciudadanos, y a los enemigos del pueblo los debe matar".
    Ahora, los debe matar, pero no menciona si con justicia o sin justicia. En general es con una justicia que se llama Revolucionaria. La llamada justicia revolucionaria es una justicia muy veloz. No puede perder tiempo.

    Por ejemplo, voy a dar un ejemplo.
    Un tribunal revolucionario es un tribunal veloz. Por ejemplo, Osvaldo Bayer estaba en Cuba en la Fortaleza de la Cabaña donde el Che se instala en Enero de 1979, y establece ahí los tribunales revolucionarios.
    Entonces Osvaldo ve que vienen dos oficiales del ejército Batistiano, de 18 y 19 años.
    Sin duda alguna, sin duda alguna, deben haber sido tipos deleznables, deleznables... torturadores, etc, etc. Y había cuatro jueces revolucionarios, que también, eran unos pendejos.
    Bueno, bla bla bla, pum, condena a pelotón de fusilamiento.
    Entonces Osvaldo, que es un tipo tremendamente humanitario y sin duda valiente, se acercó enseguida al comité de los jueces revolucionarios y les dijo: "¡Pero son dos chicos! ¡Son dos muchachos! ¿No los pueden mandar a un lugar a que estén, a recuperarlos?"
    Bueno, y lo miraron... como diciendo, "Bueno, este es un burgués pelotudo", habrán pensado los cubanos. "No", le dijeron, "No hacemos eso".

    Bueno, la justicia revolucionaria que en verdad se aplica en todos los regímenes revolucionarios, es la que aplica Robespierre en la etapa del terror, donde guillotina a todo aquel que se oponga a su régimen.

    En la fortaleza de la cabaña, las ejecuciones de Guevara llegan a cerca de 1500. Y ese es el famoso Paredón, el Paredón Cubano.
    Bueno, yo lo vi a ese Paredón, me lo mostró un teniente coronel del Ejército Revolucionario en el año 1996 cuando fui a hacer el Guión del Che Guevara, de la película sobre el Che Guevara, que luego lo rechazaron los Cubanos mi guión, y terminé haciendo una obra de teatro... me rechazaron el guión, y me rechazaron a mí. “Si sigue ese en la película, Cuba no da las locaciones”. O sea, me dieron una patada en el culo.
    Bueno, entonces el Teniente Coronel me lleva y yo le dije, "Quiero ver la fortaleza de la Cabaña", "Sí, como no".
    Bueno, está el paredón. Era un paredón de 5 cuadras más o menos, lleno de agujeros, pero no tan lleno, ¿eh?, no tan lleno. Con muchos agujeros. Y el Teniente Coronel me dice, "Bueno, no hay más agujeros porque la mayoría pegaban en el blanco".

    Entonces en artículo que vimos acá de Eduardo Galeano, que Eduardo llama "Cuba Duele", el artículo es a raíz de tres prisioneros políticos que Castro hizo fusilar, creo que a comienzos de este siglo, etc, etc.
    Entonces Galeano escribe, "Las prisiones y los fusilamientos en Cuba son muy buenas noticias... para el supra poder universal que está loco de ganas de sacarse de la garganta ésta porfiada espina".
    Porque ésta es la bronca. La bronca es, qué favor les están haciendo con esta tontería innecesaria. Les están haciendo un favor increíble.
    Yo acá tengo un artículo que se llama "Cuba", bueno, no lo voy a leer ahora, pero, “Cuba”, sí.
    ¿Por qué comete Fidel un gesto tan ostensiblemente torpe? Que bien le viene esto a Bush. Fusila a tres disidentes políticos.
    Bueno, a Saramago le gustó mucho esto, pero... estem... bueno, nada más.
    Entonces, Galeano dice, "Son buenas noticias para el supra poder universal. Son muy malas noticias, en cambio, noticias tristes, que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza. Pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas, o no marchan".
    Porque a veces cuando un intelectual critica, como en este caso Galeano, Saramago, no es porque esté en contra. Al contrario, es porque está a favor. Y está diciendo, "No hagan esto, no hagan esto, porque esto los va a llevar por mal camino".
    Pero, ¿Qué es lo que ocurre? Que la Revolución pareciera conllevar en sí misma la... estem... un cheque en blanco, por decirlo con una terminología Capitalista, para tomar la vida de quienes se oponen a la Revolución. O sea, los contrarrevolucionarios, los reaccionarios.

    Entonces, vamos a definir muy metodológicamente, filosóficamente, qué es la Izquierda, cómo nace la Izquierda.
    Hegel introduce la concepción dialéctica de la historia. Izquierda y dialéctica han marchado juntas siempre.
    Esto es lo que a la Izquierda siempre le dio la certeza de que su triunfo era inevitable, porque la dialéctica histórica, que es el modo en que internamente se desenvuelve la historia... la dialéctica histórica lleva necesariamente a una Revolución que va a derrocar al Capitalismo y va a instalar nuevas relaciones de producción.

    Entonces, lo que Hegel hace es, descubrir que el pensamiento tiene que pensar la historia. Es el primero que lo hace. No lo hace Kant, no lo hace Hume, no lo hace Libnizt, no lo hace Spinoza, pese a que ¿? trate de demostrarlo, no lo hace Descartes, lo hace Hegel.
    Por eso Hegel está incorporado al panteón de la Izquierda, porque el fue el gran maestro de Marx. Sin Hegel, no hay Marx.
    Entonces, lo que Hegel dice es que la historia tiene un sentido.

    Es extraordinaria esta información, porque es algo... que aquellos de ustedes que sean veteranos recordarán que durante muchísimos años vivimos seguros acerca de un sentido de la historia.
    Que la historia tiene un sentido significa que se dirige necesariamente hacia alguna parte. Y que tiene una lógica interna. Que en ella, el azar, no es lo determinante.
    ¿Por que? Porque la historia es dialéctica, que es lo que Hegel demuestra.
    Dialéctico quiere decir que cuando surge un hecho histórico, surge como resultado de otros hechos históricos.
    Todo hecho histórico es un resultado. Pero es, el resultado, más todo aquello de lo cual resulta.
    ¿Agarramos esto? Hegel puro.
    Un hecho histórico es un resultado. Pero todo resultado, resulta de todo aquello de lo cual es el resultado.
    El resultado no aparece como algo virgen en la historia. El resultado aparece con contenidos poderosísimos. Está grávido ese resultado. Está grávido de hechos históricos que han tenido que ocurrir para que este resultado se produzca.
    Digamos, la revolución de septiembre del 55 contra Perón, es un resultado histórico.
    Pero, ese resultado histórico está tramado, está construido, está diseñado, por todo lo que antes ha ocurrido, es decir, no surge de la nada. No surge sin contenido alguno, sino que surge preñado de contenidos.
    A su vez, ese resultado comienza a generar otros. Comienza a generar otros y estos otros se expresan en el modo de la negación sobre este primer resultado. Se expresan para negarlo. Al negarlo, al negarlo, se produce una primera negación del resultado. Pero sobre esta negación viene una superación dialéctica, que es el tercer momento de la dialéctica. El tercer momento de la dialéctica es lo que Marx, sobre todo, llama, -y Engels también- negación de la negación.
    Es decir, el tercer momento niega la negación que niega al primero.
    A ver, digámoslo así. El primer momento es el 16 de septiembre de 1955. Podríamos decir, quizás, que el Cordobazo es la negación, el Cordobazo del 29 de mayo de 1969, es la negación del 16 de septiembre de 1955. Y que el 25 de mayo de 1973, cuando asume Cámpora, y cuando en realidad Lanusse, en ese momento, cuando Lanusse le pone la banda a Cámpora, tendríamos, tendríamos, en esa imagen, la conciliación de los elementos anteriores.
    Cuando Lanusse le pone la banda a Cámpora, en realidad es el 16 de septiembre de 1955, o sea, Lanusse, primer momento de la dialéctica, que le pone la banda a Cámpora, que es el resultado de la lucha de esos 18 años, resultado, lucha, de la cual el Cordobazo es un momento axial, fundamental.
    Entonces en ese momento Cámpora recibe de Lanusse el cierre de la tríada dialéctica.
    Y ahí se inicia otro proceso. Podríamos decir que el 20 de junio de 1973, cuando llega Perón, es la negación del 25 de mayo de 1973, porque el 20 de junio de 1973 es la muerte del gobierno de Cámpora.
    Bueno, y esto sería una historia que se va desarrollando internamente con un sentido.
    Cuando la Revolución Libertadora dice, "Hemos derrocado a la segunda tiranía", es porque están estableciendo un sentido interno dentro de la historia argentina entre Rosas y Perón.
    Cuando dicen que ellos representan la línea Mayo - Caseros, aunque no son Hegelianos ni Marxistas, pero están estableciendo líneas históricas, también están estableciendo una línea.
    Esa línea para ellos tiene una gran coherencia. Mayo es la libertad. Caseros es la libertad. La Revolución Libertadora es la libertad. Ellos son la causa de la libertad y en esos tres momentos brilló la libertad. Primero contra los tiranos españoles, después en Caseros contra el tirano Rosas, y en septiembre del 55 contra el tirano depuesto. Porque no se lo podía nombrar no lo vamos a nombrar ahora, hagámosle el honor, el saludo de no nombrarlo, el tirano depuesto.

    O sea que la concepción de esta historia no azarosa, es una concepción dialéctica, que se toma... digamos, la derecha, como vemos, también la hace, pero más bien marcando líneas históricas, líneas de identificación histórica, ¿No?, que le dan una fisonomía.
    La Izquierda también, pero la Izquierda le añade la dialéctica.
    La dialéctica, según Hegel, es un movimiento, es un método científico.
    En realidad NO ES UN MÉTODO.
    La dialéctica es el movimiento interior de la cosa, dice Hegel.
    O sea, la realidad es dialéctica. No hay un método dialéctico que desde la exterioridad, desde afuera, con el cual desde afuera uno viene con el método dialéctico a estudiar la realidad.
    No, la realidad es dialéctica. Entonces lo que debe hacer el analista de la historia, el filósofo de la historia, es estudiar la historia, y ver como en ella se ha ido desarrollando su dialéctica interna.
    La dialéctica es inmanente en la historia. No hay trascendencia en la historia. No hay dios. Todo es la historia que ha hecho el hombre.
    El hombre en el transcurso de esa historia que ha hecho, se ha ido conociendo a sí mismo, ha ido tomando autoconciencia de sí.
    Entonces, si lo real es dialéctico, tenemos entonces que lo real es racional. Que lo real responde a fines racionales, a fines científicos, que expresa una necesidad racional de la historia.
    Y a su vez, lo racional es real, porque esa racionalidad no está encarnada en un sujeto aislado, si no que está en las cosas. Está en la historia.
    De aquí la gran fórmula de Hegel "Todo lo real es racional. Todo lo racional es real".

    Creo que de aquí tomó Perón lo de "La única verdad es la realidad".

    Viene Marx entonces, y le hace una crítica impecable a Hegel.
    Hegel dice, "Pero la dialéctica se detiene cuando toma conciencia de este sistema, y esa conciencia yo la llamo el saber absoluto. Cuando se llega al saber absoluto, cuando se llega a saber que toda la historia humana ha sido el devenir de una conciencia que se autoconoce y se autorealiza haciendo esta historia hasta llegar al momento en que sabe que la historia es la realización de éste saber, llamamos a este saber el saber absoluto, y aquí termina la historia, cuando toma conciencia total de sí misma".
    Pero ocurre que en ese momento Hegel es el rector de la Universidad de Berlín, que en ese momento gobierna en Prusia Federico Guillermo, y que Federico Guillermo es exactamente lo que necesita que Hegel diga, que este es el fin de la historia, y que esto queda congelado así.
    Por eso Fukuyama se basa en Hegel para decir que con el triunfo del Liberalismo termina la historia.
    Es decir, que lo que uno más le conviene es decir que la historia termine cuando uno está muy bien ubicado.
    Entonces ahí dice, "Bueno, terminó, basta, no jugamos más. Terminó la historia".

    Pero Marx va a venir a decirle a Hegel que no terminó la historia...

    Bueno, nos vemos enseguida.

    El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por José Pablo Feinmann en el Ciclo de conferencias "A Pensar de Todo", realizado durante el año 2009 en el Centro Armenio de Buenos Aires.
    (Introducción/Presentación)


    Vamos a revisar la dialéctica en Marx. ¿Qué relación tiene con la idea de Sarmiento de abrir el Paraguay a cañonazos?
    Veremos cuál es la trampa de la dialéctica. ¿Qué nos dicen Benjamin y Lenin sobre el sentido de la historia?
    Podemos seguir con la historiografía marxista argentina. Las Montoneras Federales, Eric Hobsbawm y los Rebeldes Primitivos. Lo arcaico y el progreso. El pacto Neocolonial. El taller del mundo y el granero del mundo.
    Tenemos que preguntarnos, ¿qué pasa con la Izquierda y el Peronismo? ¿Qué nos permite pensar la Unión Democrática y las imágenes de Rivadavia, Mitre, Roca en la Marcha de la Libertad?
    No podemos dejar de pensar en la Izquierda del Sindicalismo Argentino. La huelga del frigorífico Lisandro de La Torre y el Cordobazo. Agustín Tosco, Atilio López. La huelga de Villa Constitución y la feroz represión de la Triple A.
    Tenemos que pensar si la caída de las izquierdas implica el triunfo del Capitalismo. ¿Se puede hablar de triunfo cuando se trata de un sistema que no consigue dar respuestas?
    Estas son las ideas con las que vamos a pensar la Izquierda. A Pensar de Todo.


    (Conferencia)


    Bueno, entonces… continuamos, viene Marx. Y Marx viene a representar a un nuevo sujeto histórico, el sujeto histórico que surge con el desarrollo y el triunfo de la Burguesía, y de la Burguesía Industrial, sobre todo en Gran Bretaña, que va a ser el país que Marx va a estudiar en El Capital porque es el país con mayor desarrollo Capitalista.
    Entonces lo que Marx le diría a Hegel es, “La historia, lejos de terminar, ha engendrado desde su mecánica interna, que es dialéctica y racional, al nuevo sujeto de esa historia, que es la clase obrera. La clase obrera es la que va a realizar la revolución”.
    La idea de revolución, como dije, es una idea que busca el cambio de la totalidad del sistema Capitalista. Lo que Marx plantea desde un comienzo y lo que acabamos de escuchar que dice, que es justamente la última frase del Manifiesto Comunista, que es de 1848, es que la clase obrera se propone destruir y reemplazar el sistema de producción Capitalista.
    Las relaciones de producción ya no van a ser más las de la Burguesía sometiendo o empleando en sus fábricas al proletariado. Y las fuerzas productivas son las que irán surgiendo de las relaciones de producción. Hay una cuestión fundamentalmente política que es la que va a determinar todo. Vamos a ver como es la cuestión política en Marx, pero antes quiero mencionar la cuestión dialéctica en Marx.
    Por decirlo un poco abruptamente, la dialéctica… la dialéctica ha sido… no ha sido beneficiosa para la Izquierda, porque lo que hace Marx es tomar la dialéctica de Hegel y llevarla a lo que él llama la Materialidad.
    Entonces hay esa conocida cosa de que pone a Hegel de cabeza, bueno, eso no importa.
    Para Marx la historia es dialéctica, en efecto, y la dialéctica que más a él le interesa es la que se va a dar entre la Burguesía que derroca al orden Feudal, engendra al Proletariado con su avance, y el Proletariado que sepulta a la Burguesía que lo ha engendrado.
    Entonces la dialéctica que Marx viene a anunciar es ésta. La Burguesía, que ha sido la clase más revolucionaria de la historia, dice Marx. Porque Marx es un gran admirador de la Burguesía, al punto que un autor como Marshall Berman dice que pareciera que Marx lejos de venir a sepultar a la Burguesía, ha venido a alabarla, ¿No? Eso fue una cosa que toma Marshall Berman de Shakespeare, de Julio César, que sale Marco Antonio y dice, “No vengo a alabar a César, sino a enterrarlo”. Entonces Berman dice, “Pareciera que Marx no viene a enterrar a la Burguesía, sino a alabarla.
    Y efectivamente, efectivamente, las alabanzas que Marx hace desde la dialéctica con la Burguesía son… son impresionantes. Son… hubieran deleitado al mismísimo Sarmiento, con el cual coinciden. Vamos a ver que esta coincidencia para la interpretación de América Latina, es trágica. Conduce a un error trágico.
    Marx dice, “El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la Burguesía un ascenso y un nuevo campo de actividad. Los mercados de las Indias y de China…”, o sea, yo voy a simplificar esto.
    La cosa es así: La Burguesía derrota a la monarquía feudal con la Revolución Francesa. Se instaura la Burguesía en el centro y ésta Burguesía se lanza a sus empresas colonialistas. Entonces la Burguesía entra en China, entra en la India, y entra en América Latina. La Burguesía Metropolitana, ¿No?, La Burguesía Francesa entra en Argelia, y la Burguesía Británica se ocupa de entrar por todos lados y sobre todo en la India, en China, con la guerra del opio, -que Sarmiento decía, “Hay que abrir el Paraguay a cañonazos tal como Inglaterra abrió la China a cañonazos para entrar ahí con el Libre Cambio”-.
    O sea, que en esto coincidía mucho con Marx. Por supuesto, ¿Cómo no iba a coincidir con Marx? Porque para Marx el paso siguiente era la “Planetarización” de la Burguesía. No podía surgir el Proletariado allí donde la Burguesía no se hubiera impuesto poderosamente, fuertemente, decididamente. Marx apoyaba todos los elementos históricos que consideraba progresivos, históricamente progresivos, y eran todos aquellos que representaban el avance de los países más poderosos. Era necesario que los países más poderosos se hicieran cargo de los países menos poderosos, porque necesariamente iban a establecer en ellos relaciones modernas de producción, y las relaciones modernas de producción iban a engendrar al proletariado revolucionario.
    Entonces, no es casual… cosa que horroriza a algunos Marxistas… ya no, ya no tanto, porque esto se ha estudiado. Marx escribe un artículo sobre Bolívar que es… es lamentable, digamos, es lamentable. Le dice de todo, “Enano”, “Negro”, bueno, de todo le dice a Bolívar. No lo quería para nada.
    Pero Marx que en sus análisis de la guerra civil norteamericana opta muy bien por el norte Industrialista, apoya, apoya el colonialismo británico en la India. Y apoya también la penetración británica en China. Y si Marx hubiera estado en la Batalla del Álamo, en la cual el General Santana triunfa sobre la misión del Álamo, Marx habría estado peleando con los del Álamo, porque les habría dicho a los mexicanos: “Miren, no sé si a ustedes les conviene, pero a la historia le conviene que Estados Unidos se apropie de todo Texas, porque si se apropia de todo Texas, va a establecer en todo Texas modernas relaciones de producción Capitalista. De estas modernas relaciones de producción Capitalista va a surgir un Proletariado, un Proletariado que va a ser un Proletariado Revolucionario, porque es la lógica de la historia que el Proletariado se alce contra la Burguesía y la derrote, y así se produzca la Revolución. Es decir, el reemplazo de una totalidad por otra. La totalidad Burguesa por la totalización Proletaria que viene a establecer una nueva sociedad justa, sin clases, una sociedad libre y que responda no a la necesidad si no a la libertad”.
    Entonces, ¿De dónde toma esto Marx? Lo toma de sus análisis en la India. Entonces Marx dice: “La dominación británica en la india –que es uno de los artículos más célebres que escribe, y no es el único. Ha escrito montones de artículos sobre el Colonialismo, sobre todo para el New Yorker- la dominación británica en la India es necesaria porque expande las modernas relaciones de producción de Capitalista”.

    Yo tengo una novela, que algunos críticos dicen que es importante, que se llama La Astucia de la Razón. En uno de sus pasajes más llevaderos y más gráficos, más gráficos… Marx aparece en el campamento de Felipe Varela una hora antes de la Batalla de Pozo de Vargas. Y viene un lugarteniente de Varela y le dice: -“Comandante, ahí viene un hombre con una enorme barba, una barba que si no fuera por el modo en que va vestido diría que es el mismísimo Juan Facundo Quiroga. Pero viene con galera y…”
    -“Bueno, háganlo pasar”.
    Y Varela lo ve, y le dice: -“¡Ah, Don Marx! ¿Qué hace por aquí?”
    Y Marx le dice: -“Bueno, me vine porque quiero evitar algo”.
    -“Pero yo me lo hacía terminando el primer tomo de El Capital”.
    -“Y bueno, en eso ando”, dice Marx.
    Entonces, -“Bueno, diga Don Marx, ¿Qué es lo que quiere?”
    -“Por favor, Coronel Varela, no se presente a dar esa batalla”.
    -“¿Qué me dice usted?”, le dice Varela. “Usted, ¡Un revolucionario! Nosotros somos los pobres, Los Taboada representan a Buenos Aires… ¡¿Cómo no voy a dar esta batalla?!
    -“La va a perder…”, le dice Marx.
    -“¿Cómo sabe usted que la voy a perder?”
    -“Porque yo conozco las leyes de la historia”, dice Marx.
    -“Ah, ¿Hay leyes de la historia?”
    -“Sí, hay leyes de la historia. Y los Taboada, que son unos miserables, responden sin embargo al poder de Buenos Aires. Y el poder de Buenos Aires responde al poder Británico. Y el poder Británico es incontenible, y es necesario que el poder Británico y Buenos Aires triunfen en este país. Que triunfen en todo el país. Y que ustedes sean derrotados. Para que en lugar de ustedes que son pre-capitalistas, surjan los obreros proletarios, los que sí alguna vez van a liberar a éste país”.
    -“Uh… -dice Valera-, mire, a mí se me hace que a sus obreros proletarios cuando estén por pelear, alguien va a venir decirles lo mismo que me está diciendo usted, que no peleen. Mire, yo voy a dar la batalla”.
    -“Por favor, ¡Ahorre vidas! ¡Es inútil! Porque usted está en contra del desarrollo dialéctico de la historia”.
    Varela queda atónito. Imagínense lo que le dice, ¿No?
    -“¿Y quién está a favor de eso?”
    -“Taboada, los hermanos Taboada, que representan a Mitre. Mitre es el progreso en la Argentina, porque Mitre es Inglaterra. Y donde Mitre entre, entra Inglaterra. Y donde entra Inglaterra van a entrar las modernas relaciones de producción capitalistas y va a surgir el proletariado y va a haber una revolución”.

    Fíjense el desatino que es la aplicación de la mecánica de la dialéctica, ¿No?, de la realidad de los países centrales a los países subalternos, los países de la periferia. Y toda la historiografía marxista argentina compró esto, ¡Compró esto!
    Compró que las, digamos, las Montoneras Federales eran lo arcaico, lo feudal, el pre-capitalismo, y que Mitre era el progreso. Y compra con eso, bueno, a Sarmiento, y a Avellaneda, y a Roca. ¡Compraron todo! Pero claro… con la acotación final, “Ah, bueno, pero nosotros odiamos a Mitre. Mitre es un canalla, es un asesino. Bueno, Sarmiento, ‘no ahorre sangre de guachos’. No, no los queremos. Pero son necesarios, porque ¿Que va a hacer Varela?”.

    Milcíades Peña, que es muy inteligente, llega a decir: “Si Varela hubiera ganado y se hubiera adueñado del fuerte de Buenos Aires no habría tenido más remedio que hacer la misma política que Mitre”.

    O sea, hay una mecanización de la historia, ¿No? La historia no fluye libremente, la historia tiene una necesariedad dialéctica interna por la cual es necesario que la Burguesía se planetarice para que de esa planetarización de la Burguesía surja la clase obrera, el proletario moderno, que sí, va a hacer la revolución en todas partes.
    Entonces Marx y los marxistas terminan apoyando la expansión de la burguesía y el colonialismo, y el Imperialismo en todos los países coloniales. Lo cual los desubica muchísimo, como los desubicó aquí, ¿No?
    Y bueno, entonces Varela le dice: -“Pero no, no, yo tengo que pelear”.
    Y Marx le dice: -“No, es inútil que pelee”, Porque además es retrasar la historia y matar gente inútilmente”.
    Bueno, él le da ese consejo y se vuelve a Inglaterra. Años después lo visita Alberdi y Marx le dice: -“¿Cómo terminó esa batalla?”,
    Y Alberdi le dice: -“Ganaron los hermanos Taboada, los santiagueños. Perdió Varela”.
    -“Y… sí, yo lo sabía”, dice Marx. “Estaba en contra de la dialéctica histórica. Pero, ¿Cómo fue que perdió?”
    -“Y… -le cuenta Alberdi- perdió porque los Taboada iban perdiendo la batalla, -la de Pozo de Vargas, la de la zamba de Vargas, la de Pozo de Vargas- y en determinado momento –dice- los Taboada cuando vieron que sus tropas iban perdiendo el coraje, el ánimo, el nervio para atacar, le ordenaron a la banda que tocara una zamacueca. Y tocó la zamacueca y enfervorizó tanto a sus soldados que ganaron la batalla”.
    Entonces Marx le dice: -“Bueno, esa era la zamacueca del progreso dialéctico”.

    O sea, todo el imperialismo del siglo XIX está justificado en nombre de la dialéctica histórica, de la necesariedad de para estos países de ser tomados por el Capitalismo. Por el Capitalismo más moderno, cuanto más moderno mejor. O por un Capitalismo que apoye a las elites de estos países. La elite de Buenos Aires, en consecuencia, recibe la bendición dialéctica del Marxismo.

    Milcíades Peña dice: “Bueno, lo único que podemos reprocharle a Mitre es que haya recibido el capital extranjero en las peores condiciones posibles”. Ustedes recuerdan, hay un famoso brindis de Mitre, “Brindo por el esfuerzo Argentino y el Capital Británico”.
    ¡Pero nada más! Lo que pasa es que Mitre no era la Burguesía. Mitre era una Burguesía mercantilista, improductiva, mediadora, que importaba mercaderías británicas y exportaba materias primas de la Argentina. No construyó nada. Todo el interior quedó relegado, y fueron poniendo caudillos que cada vez fueron más, más así… corruptos, que respondían a la política de Buenos Aires y es… es el país que tenemos, ¿No? El país, digamos, del Interior pobre y de la Buenos Aires opulenta. Y bueno, y todavía estamos esperando en qué nos benefició tanto la penetración británica en la Argentina.
    Y todavía estamos esperando sobre todo al proletariado revolucionario que iba a surgir del desarrollo de la Burguesía Mitrista.
    La Izquierda Argentina, en lugar de ser creativa, en lugar de tener una lectura libre de Marx, en lugar de decir, “Bueno, pero esto lo pensó Marx, está bien. Pero Marx era un Europeo, Marx tenía que tener, inevitablemente, porque todo hombre aún cuando sea un genio como era Marx, tiene una visión condicionada por su época”.
    Y Marx era un europeo que estudió el desarrollo de las fuerzas productivas en Gran Bretaña. Y consideró que el desarrollo de la Burguesía generaba a su enterrador: El proletariado. Y consideró que eso debía ocurrir en todas partes, para que en todas partes el proletariado se adueñara del poder.
    Y en un texto sobre Irlanda, ahora voy a decir por qué lo de Irlanda, pero en un texto sobre Irlanda, Marx dice que el proletariado cuando tome el poder en Inglaterra, el proletariado inglés deberá hacerse cargo de los países en los cuales aún no se haya hecho la revolución, y conducirlos hacia esa revolución.
    Ahora, donde Marx la ve clara, y hay que preguntarse por qué y yo les voy a decir por qué, es en la cuestión de Irlanda.
    Marx dice: “Inglaterra vive de Irlanda, y al vivir de Irlanda puede sofocar sus contradicciones internas”.
    Que esto fue lo que dijeron después los pensadores de la periferia, algunos llamados Post Coloniales, como Edward Said, Gayatri Spivak, y Homi Bhabha, que son la trinidad del pensamiento Post Colonial, que comenten un gran error al llamarse Post Coloniales, como si la India, o Palestina o Argelia hayan dejado de ser Colonizados.
    Lo que pasa que hay un Neocolonialismo que estos teóricos creen que al producirse la independencia nacional se produce la independencia del país, pero nosotros no. Porque nosotros entonces seríamos Post Coloniales desde 1810, pero lo que ocurre en 1810 es que ahí comienza el Pacto Neocolonial. El Pacto Neocolonial consiste en que la Neo Colonia produce lo que el colonizador necesita, y que mantienen relaciones económicas, en las cuales el taller del mundo, Inglaterra, produce y entrega las mercancías y el granero del mundo entrega los productos primarios. Esa relación condena al atraso, a los monocultivistas, y produce el desarrollo de los grandes países centrales.
    Entonces lo que tenemos es esto que… estem… Tulio Halperín Donghi, Tulio Halperín Donghi en Historia de América Latina llama el Pacto Neocolonial.
    Ahora, este pacto Neocolonial se produce otra vez ¡Por la dialéctica! Y los historiadores Marxistas argentinos, que por nombrarlos, digamos, el más exhaustivo es José Ingenieros, que tiene tres tomos muy valiosos sobre la evolución de las ideas argentinas. No es más que una lectura de izquierda de la historia de Mitre.
    Hay una Izquierda historiográfica clásica, que es Héctor Agosti, Anibal Ponce, Luís Franco, bueno, son un montón de historiadores. Y los muchachos del club socialista, después que vienen con el alfonsinismo, que también, con un poco más o menos de mayor o menor elegancia, nunca le dan a los movimientos federales el rango de movimientos históricos. Los consideran pre-capitalistas. Y al ser pre-capitalistas son arcaicos.
    Hay un libro, incluso, de Eric Hobsbawm, el mejor historiador marxista del siglo XX que se llama Rebeldes Primitivos.
    O sea, entonces tendríamos que Ramírez, Quiroga, Rosas, Urquiza, el Chacho Peñaloza, Felipe Varela, el paraguayo Solano López, todos estos habrían sido Rebeldes Primitivos. Y la gente culta de Buenos Aires era el progreso, la civilización, las luces, la inteligencia, el avance, el avance del país, los que hicieron el país.
    Bueno, entonces esa historiografía fue la historiografía de izquierda en la Argentina.

    El problema les surgió cuando surge el Peronismo. Pero yo no quiero volver a contar la historia de la Unión Democrática, porque ustedes la deben conocer. Más bien preferiría ser anti-peronista, un poco, si me lo permiten. Porque ya la contamos la historia de la Unión Democrática. Es decir, estas izquierdas que adhieren al Mitrismo, adhirieron, por supuesto, a las políticas internacionalistas de la Unión Soviética.
    Cuando vieron venir a los negritos migrantes se asustaron, y dijeron, “Estos son los bárbaros, son los bárbaros. Y se los apropió un Coronel que surge de un núcleo que para nosotros es el nazismo. Entonces son los negritos del interior manipulados por un Coronel Nazi. Nosotros somos la libertad y la democracia. Nos vamos a unir a los que también representan eso, que son los partidos tradicionales. Y vamos a levantar las imágenes de sus líderes: Bernardino Rivadavia, Mitre, Sarmiento, Roca”, y así se produce la marcha de la Democracia y la Libertad, y va toda la Izquierda con toda la Derecha unida contra el Coronel Nazi.
    Bueno, el caso es que el Coronel Nazi se queda con toda la clase obrera y arma un despelote bárbaro, pero eso es otra historia.

    La historia que yo quiero contar, es la de la Izquierda de el Sindicalismo Argentino que se expresó en dos oportunidades, poderosamente.
    En la huelga del frigorífico Lisandro de La Torre, se expresó en la modalidad peronista, digamos. Sin directivas de Perón, sin fuerzas guerrilleras. Fue auténticamente una huelga obrera que fue sofocada por el ejército que les mandó Frondizi encima.
    Luego el sindicalismo Cordobés, el SMATA, CITRAC-CITRAN, Agustín Tosco, René Salamanca, hacen el Cordobazo. El Cordobazo, que no es una epopeya peronista, aún cuando hayan participado peronistas ahí, peronistas como Atilio López, peronistas como Atilio López al que la Triple A mata de 81 balazos en 1974, porque a esos peronistas no les gustaban a estos peronistas…
    Entonces, el Cordobazo es una genuina huelga obrera de la izquierda obrera argentina. Es una huelga, digamos, con líderes que marchan a la cabeza, y no las masas que tienen marchar con la cabeza de los líderes. -Ustedes aplaudieron cuando apareció la figura queridísima de Agustín Tosco-.

    Después del Cordobazo hay una huelga bastante olvidada, ninguneada… pero que es poderosa en el país, que es la de Villa Constitución, en marzo 1975. Es una huelga que encabeza Alberto Piccinini. Lo que haya hecho después Alberto Piccinini es otra cosa… la gente… no toda la gente permanece pura toda la vida. Digamos, los que permanecen puros son por ejemplo, El Che, porque muere muy joven, Evita, porque muere muy joven, y hasta Salvador Allende porque lo matan, porque la vida está tan llena de tentaciones que hasta los más puros suelen extraviarse.
    Pero digamos, Piccinini en ese momento conduce a una clase obrera que realiza una huelga ejemplar en Villa Constitución, enfrentando a la UOM de Lorenzo Miguel.
    Entonces, ahí tenemos, ¿Cómo responde el sindicalismo peronista cuando le sale un sindicalismo verdaderamente de izquierda? Porque uno dice, “Bueno, el sindicalismo es el sindicalismo peronista, el sindicalismo representa a los obreros y entonces, bueno, el sindicalismo es al menos ‘popular’.”
    Bueno, pues el sindicalismo de Lorenzo Miguel no era precisamente popular. Porque la madrugada de… no me acuerdo, de cierto día del mes del marzo de 1975, el gobierno de Isabel Perón, apoyado por la Unión Obrera Metalúrgica y por la CGT, mandan sobre Villa Constitución unos 25 coches Falcon con gente de la Triple A, más la policía, y bueno, irrumpen al estilo Triple A en Villa Constitución y se establece una represión feroz, una represión feroz de una huelga obrera. Un gobierno Peronista reprime ferozmente… o digámoslo así: Sindicatos peronistas comandados por Lorenzo Miguel, una figura, digamos, egregia del sindicalismo peronista, una figura de larga trayectoria en el sindicalismo peronista, autor de una de las grandes frases que definen al peronismo, “El peronismo es comer tallarines los domingos con la vieja”, eso dijo Lorenzo Miguel.
    Bueno, esa CGT peronista que ayudó a Perón a liquidar a la tendencia, por supuesto, era totalmente Macarthista.
    Incluso cuando uno lo escucha a Rucci hablar de Tosco, le dan ganas de taparse los oídos, porque las cosas que dice Rucci de Tosco… le dice “Zurdo”, “Trosko”, “Comunista”, le dice de todo. Y ese es el sindicalismo peronista, ese es el sindicalismo peronista.
    En cambio el sindicalismo de Villa Constitución es Izquierda.
    ¿Hoy vinimos a hablar de la Izquierda? Esa fue la izquierda del sindicalismo rebelde en un año terrible como el año 75, en el cual las bandas de la Triple A recorrían el país.
    Y el aparato militar Montonero que hay, había quedado reducido al aparato militar Montonero, le hacían la guerra. Incluso los Montoneros matan a un tipo en la… no me acuerdo ahora quién, a un policía, algo así… un operativo Montonero, y esto es rechazado totalmente por los huelguistas. Porque la diferencia entre un operativo guerrillero que mata a un tipo y una huelga obrera, que pueden ser 200000 personas, o 100000 o 50000, ¡Es total!, es total. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Ni siquiera ayuda la acción miliciana, porque ayuda a que el poder acuse de guerrillero al movimiento obrero.
    Entonces cuando este operativo que producen los Montoneros, hay una repulsa total de la gente de los activistas de Villa Constitución, que no eran solo… era TODA VILLA CONSTITUCIÓN, era toda la ciudad la que estaba reclamando las reivindicaciones obreras, que son ahogadas en sangre por este sindicalismo peronista y la Triple A, que era armada en gran medida desde la UOM, desde Bienestar Social, y bueno, y que en ese momento mataba del modo que quería.

    Yo conté, en uno de los suplementos, que en un viaje en tren de Mendoza, viajé con un tipo, que bueno, uno charla, empieza a comer, y en determinado momento uno pregunta: “De qué trabaja”, y el tipo me dijo: “Yo soy custodio de Lorenzo Miguel”.
    Ah, bueno… me agarró un cagazo bárbaro. Dialogué con él, imagínense lo que le interesa a un escritor encontrar a un personaje así. Entonces dialogué yo, le dije que era vicepresidente de una empresa… ¡Para que el tipo me respetara! Si le digo que era profesor de filosofía me mata ahí mismo por ahí.
    Entonces me dijo una de las frases más extraordinarias que escuché en mi vida.
    El tipo me dice en determinado momento, “¿Sabe?”…. -ya era tarde, ¿No?- Vieron esos que se quedan en el salón comedor de los trenes hasta tarde, fumando un pucho, cuando se fumaba, tomándose un whisky… me dice, “¿Sabés pibe lo que yo descubrí en este trabajo? Es que me resulta increíble”, dice.
    -“¿Qué cosa?”
    -“El apego que la gente le tiene a la vida”.
    -“Sí, jejeje… sí, claro, sí, sí, sí, es así, no, la gente… realmente…”.
    -“Sí, y vos sabés… eso es el poder nuestro. Ese es nuestro poder. Esa cosa. Si no existiera eso no tendríamos el poder que tenemos. Pero claro, tiene tanto apego a la vida la gente…”

    Es así. Y Villa Constitución, entonces, fue uno de los motivos principales del golpe del 76. Porque lo militares estaban esperando, lo sabían, hay declaraciones, “Vamos a dar el golpe cuando esto se pudra bien”. Cuando a López Rega, lo echaron, lo trajeron, volvió, blablabla, lo echaron al final, pero cuando esto “Se pudra bien”. “Falta todavía, falta todavía”.

    Bueno, lo que quiero que veamos bien es la trampa de la dialéctica, la trampa de la dialéctica. NO HAY UNA NECESARIEDAD DIALECTICA. Lo que Hegel estableció y lo que Marx compró, y hasta Engels desarrolló una dialéctica de la naturaleza… llegó a desarrollar eso.
    Lo negaron sobre todo los filósofos de la escuela de Frankfurt, sobre todo Walter Benjamin, en un texto breve que se llama Tesis sobre Filosofía de la Historia, en el cual dice, “Nada perjudicó más a los obreros alemanes que creer que nadaban en el sentido de la corriente”. “No”, dice, “a veces los obreros, y muy frecuentemente, nadan contra la corriente”.
    Ahora lo de Marx uno puede entenderlo, porque un revolucionario, un teórico revolucionario como Marx tiene que darles esperanzas a aquellos que lo van a leer. Y la Liga de los Comunistas fue la que le encargó a Marx el Manifiesto Comunista en 1848. O sea que Marx tenía que dar un texto esperanzado. Qué mayor esperanza que decir, “Señores, la historia marcha en el sentido de los deseos de ustedes”. Claro, es fantástico eso. Y lo prueba, porque la historia es dialéctica, porque la monarquía ha sido derrotada por la burguesía, y el proletariado, que son ustedes, va a derrotar a la burguesía y vamos a instaurar una sociedad sin clases. Vamos a hacer la revolución. La revolución forma parte del plan de la historia. El plan de la historia no es un plan divino, sino que es su funcionamiento interno, su funcionamiento es dialéctico. A la afirmación Mundo Feudal corresponde la negación Mundo Burgués, que niega al Mundo Feudal. Y el Proletariado al negar al Mundo Burgués hace la negación de la negación, motor de la dialéctica, para establecer la tercera etapa que es la del poder proletario.
    Entonces creer que la historia tiene un sentido, algo en lo cual se creía tremendamente hasta hace veinte, treinta años… todos creían en el sentido de la historia, todos decían “El mundo marcha al Socialismo, el mundo marcha al socialismo”.
    ¡Entonces era como pelear una batalla que estaba ganada en los hechos de la historia! En realidad contra esto había a menudo que luchar, y a esto Lenin le llamaba Infantilismo de Izquierda, ¿No? “Ojo, no crean que la revolución se va a hacer sola. Pese a toda la tentación que hay de las crisis Capitalistas que describía Marx, está la praxis. Hay que HACER la revolución. La revolución no se hace sola por la dialéctica interna de la historia. Son los sujetos los que deben encarnar esa dialéctica de la historia”. Y en efecto, en el maravilloso, maravilloso libro de Marx sobre la Comuna de París, ¿No? La Guerra Civil en Francia, ¡Que es un libro maravilloso! Miren, es un ejemplo, ante todo, acerca de cómo un filósofo puede escribir claro, que se le entienda, un texto ameno. Porque el Capital, por supuesto, no puede ser claro, porque es muy difícil, muy difícil. Pero La Guerra Civil en Francia está llena de pasajes brillantes, clarísimos, está todo el plan de la Comuna, todo lo que hizo la Comuna, y bueno, y está brillantemente escrito. Marx era… una pluma privilegiada tenía Marx. Y digo esto porque tenemos entre nosotros, algunos de nuestros mejores filósofos, están un poco convencidos de las bondades de la oscuridad, y no es así, ¡No es así! La oscuridad no es revolucionaria, porque la gente tiene que entender lo que uno quiere decirle, y si no lo entiende se perdió el tiempo.

    Entonces Marx dice que la Comuna, la Comuna fue la dictadura del proletariado en acción. ¿Saben lo que pasó con la Comuna de París? Y con esto termino. Bah, en realidad quiero terminar con que el error de las Izquierdas, bueno, es… es… es muy difícil el tema. Hay muchas cosas que salieron mal.
    Primero, la idea de Marx de la dictadura del proletariado. Porque Marx dice, “Lo más original que yo propuse, lo que yo traje, es la idea de la dictadura del proletariado” Bueno, cabezón, te equivocaste si eso es lo mejor que trajiste, porque la verdad no fue lo mejor que trajiste, porque la cosa funcionó después así: Se toma el poder. Se establece lo que se llama la dictadura del proletariado, ¡Pero no puede haber una dictadura del proletariado!, porque el proletariado necesita delegar representantes. Los representantes delegados por el proletariado forman el partido de vanguardia. El partido de vanguardia establece un dogma, una teoría que deviene dogma. El dogma se aplica verticalmente del partido a las masas. El dogma luego consagra a un líder de la revolución, y éste líder de la revolución se transforma en el gran dictador y en el culto a la personalidad. Esta es la trágica historia de la Revolución Soviética.
    O sea que la idea de la dictadura del proletariado en la práctica no funcionó y era fácil ver que no iba a funcionar…

    De todos modos, de todos modos... menos mal que hubo un Marx y menos mal que hubo intentos, intentos revolucionarios contra un sistema tan injusto como el Capitalismo, que se basa, justamente, en la injusticia y en la desigualdad.

    Ésta enorme derrota que ha padecido la Izquierda y el Socialismo la está padeciendo también el Capitalismo. Está haciendo agua por todos lados y en cualquier momento nos hundimos todos. O porque nos vuelan los Islámicos o porque China decide inundar de dólares, de miles de millones de dólares el mercado y Estados Unidos colapsa financieramente del todo. O porque hay una guerra nuclear multipolar no controlable, pero las cosas llevadas así van para bien.

    Lo que la izquierda dio y tiene que seguir dando es que los hombres deben ser libres, deben ser... hay que alimentarlos, hay que darles de vivir, hay que darles de comer, merecen tener una familia, una casa que sea de ellos. Eso es lo menos, lo menos que merecen.
    Debe luchar por los derechos humanos, que es algo por lo cual el Capitalismo frecuentemente deja de lado, porque ha llegado hasta formas de esclavitud.

    Y bueno, y todas las historias que han fracasado, es verdad…, recordemos aquellas cosas en las que triunfaron.
    Yo creo que, por ejemplo, Ernesto Che Guevara fracasa en la idea del foco guerrillero, pero también creo que un tipo con esa entrega a la causa de los otros y ese coraje como para ir él, ¡Él!, a morir o a luchar donde decía que había que luchar. No como Firmenich que lo decía desde México, o Perdía, que decía: "Vayan, hagan la contraofensiva del 79. Yo los miro desde aquí".
    No, Guevara decía: “Hay que hacer el foco en Bolivia”. Y lo hacía él.

    Entonces, esos ejemplos, ¡Que está lleno!, Rosa de Luxemburgo, ¡A patadas!, ¡Está lleno!, Cooke acá, nosotros, Tosco, el ejemplo de Villa Constitución... está lleno de ejemplos de tipos que por la idea de cambiar el mundo, bueno, entregaron su vida, ¿No?, entregaron su vida.

    Si esa idea fracasó, bueno, habrá fracasado momentáneamente, porque hay gente, hay gente... que no tolera ver tanto hambre, tanta injusticia, tanto dolor, tanta desigualdad, tanto despilfarro, tanta ofensa, porque han llegado a un nivel ya de ofensa, ¿No?, de grosería, digamos. Un despilfarro grosero, que se expresa sobre todo en los medios de comunicación.

    Y en algún momento, la chispa de la rebeldía, que el Socialismo vino al mundo a expresar, va a volver a encenderse.

    (Aplausos)

    Bueno, gracias, gracias…


    Vamos a ver, preguntas.

    La revolución Sandinista no sólo no fusiló… -¿Quién es ese? ¿Quién es? Bue, no importa...- Sino que liberó a los torturadores. Allende tampoco fusiló. ¿Por qué Cuba debería haber dejado con vida a sus futuros verdugos?

    Este es el Ciego de Palermo, no sé quién es. Estem, jejeje.
    Bueno, muy buena pregunta que está llena de supuestos equivocados.
    ¿Por qué vamos a considerar que los que Cuba fusiló iban a ser sus futuros verdugos? Esto es lo que dicen los militares de los que fueron liberados el 25 de mayo del 73 por orden del ministro Rigui y de Juan Manuel Abal Medina, secretario del movimiento Justicialista.
    Todos esos habían sido presos bajo una dictadura. O sea, no venían a liberar a presos de un gobierno democrático, sino presos de una dictadura.
    La derecha argentina dice, y hoy lo está diciendo con mucha fuerza, que salieron a matar. Lo cual no es comprobable que todos hayan salido a matar. Algunos habrán entrado de nuevo en organizaciones, otros NO. O sea, que no podemos decir que iban a ser sus futuros verdugos.
    Que los Sandinistas no fusilaron, sino que liberaron a los torturadores, y Allende tampoco fusiló. Sí, es cierto. A Allende se le criticó mucho la idea del Socialismo en Democracia. La consigna de Allende era “La vía pacífica al Socialismo”. No bien cayó Allende aparecieron libros que se titulaban “La vía pacífica al desastre”, proponiendo la lucha armada en lugar de la vía pacífica. Incluso los grupos guerrilleros argentinos en lugar de deducir de la caída de Allende que la cosa estaba muy mal… dedujeron que el único camino era la lucha armada, porque Allende había fracasado.
    En fin, cuando se fusila se fracasa. Y cuando no se fusila se fracasa. Con lo cual vemos que en gran medida el destino del hombre sobre esta tierra es fracasar, pero luego volverlo a intentar. Los dos modos se intentaron.
    Yo no puedo decir que Allende haya fracasado porque no fusiló. Más bien creo que fracasó porque el departamento de estado, el señor Haig, el señor Kissinger, ¡El señor Kissinger!, más el ejército chileno y las caceroleras chilenas, lo voltearon a Allende, lo voltearon a Allende. Porque directamente el Imperialismo no iba a tolerar que Allende siguiera adelante.

    Bueno, terminamos. Gracias, muchas, muchas gracias.




    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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