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    miércoles, 2 de febrero de 2011

    El Fumado


    En el mundo de hoy es mucho más fácil conseguir alucinógenos que comprar cerveza después de medianoche. Pero no hablemos de alucinógenos en general, ni mucho menos de drogas fabricadas. Hablemos mejor del uso de la marihuana, el porro, faso, bareto, pito, canuto… En fin, el nombre que le quieran poner al cigarro delgado y húmedo que reposa a escasos centímetros de mi mano al momento de escribir esta nota. Sí, yo fumo marihuana.
    Fumo marihuana porque me hace feliz, sencillamente por eso. Y esa felicidad no es nociva para la sociedad, no es un peligro para la infancia, no es un daño para el espacio público. El “fumado” no maneja un carro pasando de carril en carril sin precaución ni le pega a la mujer. El fumado no busca problemas en los bares, no se va sin pagar la cuenta ni orina en la vía pública. El fumado es, por lo general, una persona tranquila, que en la intimidad de su hogar o en público piensa antes de actuar y no hace nada que pueda perturbar la tranquilidad de los demás.
    El fumado entiende de razones, es noble de corazón y sólo quiere paz, amor, buena música, buenos libros, una conversación amena. El fumado organiza Woodstock y pasa a la historia, escribe un libro, pinta un cuadro, sale a caminar, disfruta del olor a campo, del agua manantial en las mañanas, del sonido del mar.
    Es innegable que la marihuana también produce odios y rencores. Los que fumamos no entendemos de guerras y por eso odiamos a quienes las producen; no entendemos de masacres y sentimos rencor por el asesino. Odiamos a los que maltratan a la infancia. Aborrecemos las dictaduras, las normas sin sentido, la represión, el castigo injusto y la falta de amor.
    Mis padres también fumaron; lo hicieron también sus amigos, sus vecinos, sus compañeros, sus jefes y sus subordinados. Fumaron los genios de la hipocresía, esos que hoy se atreven a señalarnos y a calificarnos de seres perniciosos e indignos. Fumó Obama, fumó Clinton, fumaron los monjes budistas, los indígenas del Perú, como muy seguramente lo hicieron Gabo en Cartagena y Borges en París.
    Yo seguiré fumando mientras esté prohibido. Seguiré pegada a un porro al momento de escribir, al despertar y algunas noches antes de dormir. Seguiré fumando mientras el humo delator de un bareto me haga feliz y esos rayos deslumbrantes de alegría se esparzan por los muros de mi habitación y me hagan reír y reír hasta imaginar un mundo con final feliz.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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