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    miércoles, 19 de enero de 2011

    “La cinta blanca”: Cría cuervos…

    “La cinta blanca”: Cría cuervos…

    No abandona Michael Haneke su disección de la violencia cuando se va un pueblo alemán y recoge los sucesos de comienzos de siglo previos a la Gran Guerra. Allá trasplanta todo el “universo Bergman” para construir un microcosmos en donde convierte la religión en caldo de cultivo de intolerancia e inhumanidad, en donde cuestiona el principio de autoridad porque supone abuso, y donde el puritanismo moral reprime la inocencia infantil hasta que ésta explota… y genera las mayores atrocidades en la edad adulta. “La cinta blanca” es toda una transfusión de sangre nórdica a un territorio germano que años después vería nacer el nazismo, apuntado pero no explicitado por el director. Es la violencia y el racismo que están latentes, el desprecio hacia los discapacitados y la rigidez que quita libertad para convertir al hombre en máquina sin conciencia, y también la hipocresía y doble moral de quien busca a Dios olvidándose de lo humano… un panorama desolador en el que Haneke escoge la versión más inhumana y adulterada de la religión para elaborar una curiosa teoría de la culpa, en lo que es una nueva manifestación del actual laicismo que asola Europa.
    La composición de este negrísimo retrato colectivo está perfectamente hilvanado por la voz del maestro del pueblo, un bondadoso personaje que merecería llevar la “cinta blanca” por su pureza e inocencia, protagonista desde dentro y fuera de la escena. Él nos cuenta con voz en off los primeros brotes de violencia en la comunidad luterana, nos desvela de manera dosificada y dejando siempre la sombra de la duda ante tanto odio y amargura incubados en unos vecinos que viven con el miedo en el cuerpo y sometidos al patrón terrateniente, y en una autoridad –sobre todo paterna– que ve en la amenaza y el castigo la manera de imponer su ley y su control. Culpa, venganza, humillación e infidelidad para recrear todas las miserias y perversiones humanas hasta llegar al abuso de menores y al mismo incesto. Nada escapa a este especialista en impactar y despertar conciencias acomodadas, y en hacerlo sin espectáculo y evitando mostrar lo que puede dejarse oculto fuera de campo. Haneke deja la cámara fija y durante el tiempo preciso para congelar el aliento mientras el pastor aplica a sus hijos el castigo tras la puerta, crea un silencio que provoca miedo y perturba al espectador por sí mismo y sin efectismo alguno, de la misma manera que cierra la película con un plano en negro que supone todo un mazazo final y desesperanzado… mientras crece el dictador.
    Pero también el director de “Funny Games” sabe crear sentimientos sutiles y delicados, escenas de ternura y amor profundo. Preciosos son los momentos del maestro y la niñera, desde la timidez inicial hasta la exquisita y respetuosa relación que nace entre ellos. El maestro es el único hombre que sale bien parado, el único con entrañas y sensatez frente a un terrateniente, un administrador, un médico o un pastor que rivalizan en dureza e insensibilidad, en abuso de poder y en inhumanidad. Frente a ellos, las mujeres muestran la otra cara, la comprensiva y tierna, aunque de poco les sirve en una sociedad gobernada por hombres. Y los niños… ellos son esos pequeños “cuervos que te sacarán los ojos”, cuya barbarie es la que aprendieron y sufrieron en sus propias carnes, la que les inculcaron en la familia y en la iglesia. Todos los niños… salvo uno que está a punto de dar un vuelco a la historia y ablandar el corazón del pastor cuando le regala su pájaro, porque ve muy triste a su padre… Ese niño frágil y con corazón es el germen e imagen del maestro adulto, y la demostración de que siempre hay algunos hombres buenos entre los desalmados, de que la conciencia y la libertad nunca se pierden hasta el extremo de anular la propia responsabilidad.
    Perfecta ambientación de época y de una sociedad asfixiante cerrada en su rigorismo, magnífica y estremecedora fotografía en un blanco y negro metafórico, una estupenda dirección de actores –sobre todo de los niños–, una planificación ajustada y un incuestionable dominio del tiempo fílmico para una película de ritmo preciso, con todo el despojamiento de Dreyer y toda dureza y amargura deBergman. Todo ello le dio la Palma de Oro en Cannes y otros premios allá donde se ha presentado. Una historia de extrema dureza interior –el pastor es el más crudamente censurado, especialmente en las relaciones con su hijo Martin, más aún que el despreciable médico– que presenta a la religión en la génesis de toda violencia y a la que quiere cargar el muerto del nazismo (curiosamente pagano). Una oscura e ideológica propuesta, tan perfecta en lo formal como irrisoria y provocativa en lo conceptual, que pone en el banquillo de la sospecha y de la acusación a una fe vivida de manera atormentada y represiva, con frialdad y dureza, y a unos infantes que llevan el lazo blanco hasta que estén en condiciones de cambiarlo por la esvástica.

    En las imágenes: Fotogramas de “La cinta blanca” – Copyright © 2009 X Filme Creative Pool, Wega Film, Les Films du Losange y Lucky Red. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
    http://miradadeulises.com/2010/01/%E2%80%9Cla-cinta-blanca%E2%80%9D-cria-cuervos/

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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