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    jueves, 20 de enero de 2011

    Jaime Sabines (1926-1999)



    Jaime Sabines (1926-1999) 


     


    [...] No acostumbro meterme con la poesía política ni 
    trato de arreglar el mundo. Más bien soy un burgués 
    acomodado a todo, a la vida, a la muerte y a la 
    desesperanza. No tengo hábitos sanos ni he aprendido 
    a reír ni a conversar con nadie. 
    Soy un poco de todo, y pienso que si fuera en un buque 
    pirata sería lo mismo el capitán que el cocinero. 

    Sabines 

    __________________________________________________ 

     


    Biografía 

    Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 25 de marzo de 1926 - Ciudad de México; 19 de marzo de 1999). Fue un poeta y escritor mexicano, el más entrañable de los poetas de México, lega eso en su poesía: las entrañas de la piel, las entrañas del ser. Surge diciendo cuanto se encuentra en el fondo y cómo se encuentra en el fondo (de una manera vital y desgarrada) de los hombres y diciéndolo bien. 
    No pacienta entre la liviandad del espíritu sino que se apropia el heno de la carne. Le importa la terrenalidad en cuanto ámbito que es de la pasión, de la expresión de la construcción de los hombres y las mujeres. Sus demonios y sus aspiraciones son aquellos derivados de la misma pasión, fuente donde vive y vibra la fidelidad a los instintos, a los instantes, tabla verdadera de salvación y de la realización. 
    Fue hijo de Julio Sabines, quien emigró del Líbano en 1902. Don Julio llegó a Chiapas en 1914, ahí conoció a Doña Luz Gutiérrez, hija de una familia burguesa de la zona y posteriormente madre de Jaime Sabines. 
    Jaime Sabines tuvo una infancia normal, fue jugador de trompo, canicas y basquetbol. Declamador desde la primaria, lo fue oficialmente en la secundaria. 
    En 1945 viajó a la Ciudad de México para comenzar sus estudios como médico, pronto se dio cuenta de que la carrera de medicina no era para él, en ese momento es cuando comienza su carrera de escritor. Regresó a Chiapas por una corta temporada y estuvo trabajando en la mueblería de su hermano Juan. 
    En 1953 se casó con Josefa Rodríguez Zebadúa con quien tuvo cuatro hijos: Julio, Julieta, Judith y Jazmín. 
    Falleció el 19 de marzo de 1999 en la Ciudad de México, víctima de cáncer, a la edad de 72 años. 

    Es importante señalar que el 20 de noviembre de 2008, como un homenaje a Jaime Sabines Gutiérrez con motivo de su décimo aniversario luctuoso, el Congreso del Estado de Chiapas aprobó la iniciativa por la que fue declarado el 2009 como Año del poeta y escritor. 






     

    Octavio Paz calificó a Sabines como uno de los mejores 
    poetas contemporáneos de nuestra lengua, y agregó: Su humor es un chaparrón de bofetadas, su risa culmina en un aullido, su cólera es acerada y su ternura colérica. Pasa del jardín de la infancia a la sala de operaciones. Para Sabines, todos los días son el primero y el último día del mundo. 

    __________________________________________________ 

    Reflexiones 

    Respecto a sus estudios de medicina: 
    Fue un fracaso total; la mayor tragedia de mi vida. Desde el primer día me di cuenta de que yo no iba a ser médico. 

    De su lectura de la Biblia, del cual se refería como "el padre de todos los libros", en la versión de Casiodoro de Reyna: 
    El Cantar de los Cantares, el Eclesiastés, el Libro de Job: "Ahí encontré otra gente que se estrella contra la vida todos los días. [...] Estaba en el corazón de los conflictos. 

    Su paso por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México lo llevó a convertirse en un poeta urbano. Al respecto recuerda: 
    En Tuxtla sabían que escribía y todos me saludaban. Adiós, poeta; adiós vate. El problema es que en ese medio lo aceptan a uno sin rigor, sin exigencia, y el problema está en que uno puede llegar a no tenerlo consigo mismo. Me di cuenta de que tenía que revolucionar; aprender cosas nuevas para no quedarme atrás. Me di cuenta y me rebelé. 

    De la época en que se hizo cargo de la tienda de telas "El Modelo" en Tuxtla Gutiérrez se refiere así: 
    Era un poeta y sin embargo cada mañana tenía que levantar cuatro chingadas cortinas de acero y barrer la calle por donde la gente pasaba tirando basura. Era un poeta, pero tenía que ponerme a vender metros de manta o delantales o no sé qué carajos. Entré a formar parte de los ladrones autorizados: los comerciantes. 
    [...]aunque en el fondo supiera que yo era antes que nada un poeta. Yo había escrito Horal y La Señal, me sentía gran promesa de la literatura mexicana, me lo habían dicho en la prensa y en otros lados, y de pronto me enfrento con la realidad; me quería casar, formar una familia y no tenía más que la tienda que me dejaba mi hermano. Me sentía humillado y ofendido por la vida, ¿cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antopoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser humilde, a decirme: que se vaya al carajo el poeta. 

     

    Sobre su trabajo comenta: 
    Siempre busqué libertad para escribir, me alejé de la burocracia, del periodismo, de todo lo que me podía perjudicar: mi experiencia de hacer una vida literaria es bastante desagradable. Es casi todas las cosas, es una actitud snob, inocua, superficial y lastimosa. 


    En cuanto a su formación y actitud ante la vida señala: 
    Mis verdaderos maestros han sido Goethe, Shakespeare, Dostoievsky, Tagore. Para mí los grandes novelistas son también los grandes poetas. Un caso concreto: Rulfo. Creo que la poesía está más allá de la forma de un texto. Una obra de Shakespeare o una novela de Dostoievsky me conmueven tanto como el mejor poema. Goethe para mí fue una gran lección, un hombre tan macizo, entero, que vencía sus propios demonios, se controlaba, porque uno tiene la tendencia siempre ha desbarrancarse, a caer en el abismo, y creo que se debe vivir a lo hombre precisamente en ese sentido, de controlar tus propios demonios, de ser, pues, como la gente común y corriente. 

    Y de sus lecturas: 
    Los escritores no te dejan copiar su estilo, si acaso su libertad. 

    Respecto a la poesía, escribe: 
    La poesía ocurre como un accidente, un atropello, un enamoramiento, un crimen; ocurre diariamente, a solas, cuando el corazón del hombre se pone a pensar en la vida. 

    El poema es el momento en que se capta con la sangre el pensamiento de la vida. 

    El ejercicio de la poesía es un oficio impúdico. El poeta es un aspirante a santo desnudo, es un tratante de la heroicidad, es un hombre vendido gratuitamente. El poeta se sirve del hombre, como el amante se sirve de la mujer, para decir las palabras definitivas. (Las palabras definitivas son las que usa la gente todos los días.) El poeta como el amante, tiene que llegar al silencio: en el silencio están Dios o la muerte, o los dos al mismo tiempo para las almas felices. 

     

    Sobre ser poeta señala: 
    El poeta es el condenado a vivir [...] El poeta es el escribano a sueldo de la vida. 

    De los críticos y la crítica opina: 
    Ya estoy acostumbrándome a los críticos: el uno elogia precisamente lo que al otro le pareció mal. No queda otro recurso que la propia crítica, el estudio y el trabajo. En este sentido estoy haciéndome, y sé que me falta mucho. Quiero ser un poeta, no un juglar. 






    Qué entiende por poesía, dónde la encuentra y cómo escribe: 
    Creo que el hombre está solo; la poesía es un puente que se tiende de una soledad a otra. Todo el arte verdadero no es más que un intento de comunicación, de comunicón humana (...) Siempre que responda a una vivencia humana, será poesía. El poema no tiene más que una medida: la de su autenticidad (...) No se tiene derecho a hablar de lo que no se ha vivido. 

    Vista, sentida así, la poesía es una verdadera maldición -y, claro, por momentos, una verdadera bendición. Sólo quedamos tranquilos cuando deshuesamos el poema, cuando le rompemos el espinazo y, por supuesto, nunca lo logramos. Siempre continúan las malditas palabras tan fuertes, tan inamovibles, tan necesarias como el aire. 






    Opinión sobre el análisis estructural de su obra: 
    Tal vez no me gusta porque le meten a uno la mano hasta las entrañas... uno se desnuda ya en el poema y luego le meten a uno la mano hasta adentro... 

    Por su papel de diputado, afirmaba irónicamente entre amigos: 
    Ser diputado te da poder durante tres años. Pero la vergüenza te dura toda la vida. 


    Sobre las influencias en el escribir: 
    Cuando yo me atreví a publicar es porque sentí que ya había pasado por el tiempo de las influencias que son propiamente formales: escribir a la manera de, escribir como alguien... no, eso ya me había sucedido. Pero yo nunca publiqué nada así, porque yo tenía un gran sentido autocrítico, siempre lo tuve y me daba yo cuenta de las ataduras que tenía con otros autores. Recibí otro tipo de influencias, pero que no son meramente formales, sino formativas, como la de Joyce, por ejemplo. ¿Pero en qué se traduce la influencia de Joyce? Se traduce en una gran alegría, en una gran libertad de escribir. No en escribir a la manera de Joyce, para ser más claros, ¿no? Escribir con el jugo y la alegría, en la libertad de Joyce. Son autores que no te dejan copiar su estilo, sino intentar su libertad. 






    __________________________________________________ 

     

    Jaime Sabines publicó 10 libros que condensan parte de su poesía: 

    Horal (1950) 
    La Señal (1951) 
    Adán y Eva (1952) 
    Tarumba (1956) 
    Diario Semanario y poemas en prosa (1961) 
    Poemas Sueltos (1951-1961) 
    Yuria (1967) 
    Maltiempo (1972) 
    Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) 
    Otros Poemas Sueltos (1973-1994) 

    __________________________________________________ 

    Algunos de sus poemas 

    Lento, amargo animal
    que soy, que he sido,
    amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
    que en la primera generación del hombre pedía a Dios.

    Amargo como esos minerales amargos
    que en las noches de exacta soledad
    -maldita y arruinada soledad
    sin no mismo-
    trepan a la garganta
    y, costras de silencio,
    asfixia, matan, resucitan.

    Amargo como esa voz amaga
    prenatal, presubstancial, que dijo
    nuestra palabra, que anduvo nuestro camino
    que murió nuestra muerte,
    y que en todo descubrimos.

    Amargo desde dentro,
    desde lo que no soy,
    -mi piel como mi lengua-
    desde el primer viviente,
    anuncio y profecía.

    Lento desde hace siglos,
    remoto -nada hay detrás-,
    lejano, lejos, desconocido.

    Lento, amargo animal
    que soy, que he sido.
     


     






    YO NO LO SÉ DE CIERTO, pero supongo
    que una mujer y un hombre
    algún día se quieren,
    se van quedando solos poco a poco,
    solos sobre la tierra se penetran,
    se van matando el uno al otro.

    Todo se hace en silencio. Como
    se hace la luz dentro del ojo.
    El amor unos cuerpos.
    En silencio se van llenando el uno al otro.

    Cualquier día despiertan, sobre brazos;
    piensan entonces que lo saben todo.
    Se ven desnudos y lo saben todo.

    (Yo no lo sé de cierto. Lo supongo.)
     

     

    Adán y Eva
    I

    -Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate.

    -Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?

    -Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.

    -Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti.

    Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas. 



    IV

    -Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?
    Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.
    ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles?
    Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo.
    Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día.
    Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.
    ¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.
     






     

    Yuria 

    No quiere decir nada. Es todo: es el amor, es el viento, es la noche, es el amanecer. Podría ser también un país: ustedes están en Yuria. O bien una enfermedad: hace tiempo que padezco de Yuria. 
    Esto afirma Jaime Sabines al hablar del título de este poemario publicado en 1967, por la editorial Joaquín Mortiz. Por su parte, Rosario Castellanos, atenta lectora de este poeta, dice: 
    Los lectores de Yuria hace tiempo que estamos en Yuria, detenidos ante este poderoso momento en que un hombre graba su protesta, su esperanza y desesperanza, su sabiduría y sus oscuridades, aguardando a que venga el otro y lo descifre y lo comparta. 


     






    Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla. Se oyen palabras claramente, la música, los efectos de sonido, pero no corresponden a la realidad, se atrasan, se anticipan, se montan sobre los gestos que uno adivina.

    Me dicen que un técnico lo arreglaría en dos o tres días, pero yo me resisto. No quiero la violencia: le meterían las manos, le quitarían las partes, le harían injertos ominosos, transplantes arriesgados y no siempre efectivos. No volvería a ser el mismo.

    Ojalá supere esta crisis. Porque lo que tiene es una fiebre tremenda, un dolor de cabeza, una náusea horrible, que lo hacen soñar estas cosas que vemos.
     

     

    Algo sobre la muerte del Mayor Sabines 

    Todo el poema se hizo con llanto, con sangre. Es un poema del que no me gusta hablar porque es puro dolor y desgarramiento, impotencia ante la muerte... 







    IV

    Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
    Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
    que se divierte arrojando dardos
    a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
    a las ingles multitudinarias.

    Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
    en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
    tubérculo del bueno de Dios,
    ampolleta de la buena muerte,
    y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
    El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
    es sólo un instrumento en las manos obscuras
    de los dulces personajes que hacen la vida.

    En las cuatro gavetas del archivero de madera
    guardo los nombres queridos,
    la ropa de los fantasmas familiares,
    las palabras que rondan
    y mis pieles sucesivas.

    También están los rostros de algunas mujeres
    los ojos amados y solos
    y el beso casto del coito.
    Y de las gavetas salen mis hijos.
    ¡Bien haya la sombra del árbol
    llegando a la tierra,
    porque es la luz que llega!


    V

    De las nueve de la noche en adelante,
    viendo televisión y conversando
    estoy esperando la muerte de mi padre.
    Desde hace tres meses, esperando.
    En el trabajo y en la borrachera,
    en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
    en su dolor tan lleno y derramado,
    su no dormir, su queja y su protesta,
    en el tanque de oxígeno y las muelas
    del día que amanece, buscando la esperanza.

    Mirando su cadáver en los huesos
    que es ahora mi padre,
    e introduciendo agujas en las escasas venas,
    tratando de meterle la vida, de soplarle
    en la boca el aire...

    (Me avergüenzo de mí hasta los pelos
    por tratar de escribir estas cosas.
    ¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

    Quiero decir que no soy enfermero,
    padrote de la muerte,
    orador de panteones, alcahuete,
    pinche de Dios, sacerdote de penas.
    Quiero decir que a mí me sobre el aire...
     



    Fuente: TARINGA

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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