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    viernes, 14 de enero de 2011

    Alvin Toffler conversa sobre la “riqueza revolucionaria”

    AmericaLatina,EE.UU

    Riqueza y futuro en visión bolivariana y gringa

    Ricardo Ángel Cardona


    Volviendo al libro reciente “ Revolución de la Riqueza” del autor norteamericano reconocido Alvin Toffler, se presenta por esta vía la visión estadounidense o gringa sobre creación de riqueza mundial y la llamada revolución de la riqueza que se generaría por nuevos métodos, es decir con aplicación de conocimientos nueva era, aplicados tanto a agricultura, industria y conocimientos, produciendo más productividad y producción de riqueza, como nunca antes la humanidad pudo haber pensado o soñado que era posible.

    Esta nueva riqueza - según Toffler - será generada en primer término en el país que mejores condiciones presenta para esta tarea, y que lógicamente no podría ser de otra manera que EE.UU.. Sin descartar secundariamente a Europa, Japón, China, Rusia, India y otros. Es decir Toffler plantea que EE.UU. y su sistema de tercera ola basado en investigación y conocimiento - aplicados en forma consecuente - permitirá dejar el imperialismo actual de lado, porque el conocimiento se aplicaría tanto endógena como universalmente. Es decir compartiendo.

    La humanidad, de esta forma, se libraría del imperialismo actual de un EE.UU. todavía afincado en etapas industriales e intercambio de mercancías, hecho que lo presenta ante el mundo como potencia imperial por el comercio desigual en contra del tercer mundo. Por contrario, un EE.UU. de conocimientos necesariamente deberá compartirlos con el mundo amigo y no tan amigo, debido a que en esencia el conocimiento es universalidad y descentralización.

    En otras palabras EE.UU. se haría amigo de forma directa e indirecta de todos los que comparten conocimientos para crear riqueza conjuntamente y planear de alguna manera un futuro idóneo para todos. Esta visión Toffler es forma digna cómo científicos y líderes de EE.UU. expresan teorías con noble sentimiento de compartir riqueza con mundo y humanidad, y de alguna manera disculpar y justificar la situación actual que es casi contraria, por culpa de esta estrategia imperial. De hecho Toffler no critica al gobierno de su país y las guerras imperiales.

    La visión bolivariana se hace eco de la nueva etapa que vive la humanidad que es de revolución del conocimiento, pero agrega otros elementos para comprender mejor y más profundamente la realidad que el ofrecido por Toffler y otros. En primer lugar la necesidad de nivelar a todos los países del mundo en forma inmediata con el conocimiento actual y la investigación de nuevos procesos y productos en función de eliminar la miseria. Eso es moral y dignidad.

    Las multinacionales reservan sus conocimientos para ganar más dinero y los patentan para ganar aún más, en caso de que otros países o empresas desearan producir riqueza con ellos. Es decir el conocimiento no es libre y tiene dueño. Acumulación de riqueza, conocimientos y finanzas está al servicio de empresas y bancos que hacen uso de su poder para acumular más riqueza no compartida. Esta es la visión real gringa del futuro. Pero Toffler concluye al revés.

    Si se compara el PIB de EE.UU. de doce trillones con dinero transado a nivel de banca mundial que es de 160 trillones en 2006 año, se observa la concentración de riqueza en entidades financieras. La revolución del conocimiento por sí sola no puede distribuir la riqueza a escala planetaria, se necesita nuevas relaciones de propiedad y producción y solidaridad activa.

    Visión bolivariana ha surgido precisamente para oponerse al poder financiero mundial mediante la creación de poderosas economías públicas con control social. Estas economías estatales son base necesaria para palanquear otros tipos de economía social, cooperativa, comunitaria y hasta privada con orientación popular. En otras palabras concentra riqueza de pueblos y naciones aprovechando el valor de sus materias primas con valor agregado - cada vez más requeridas por el globo - y la aplica en plan económico-social generalizado a todo nivel y en todos los sectores. El que presta y concede créditos es el Estado para incubar empresas sociales con aporte propio.

    En este punto se acepta visión de productividad del conocimiento, pero en manos y cerebros de todos y no sólo de empresas multinacionales que actúan de hecho como enclaves sin contacto con la realidad integral de países donde invierten. No transfieren tecnologías. Para este fin cada país que aceptara visión bolivariana del futuro deberá investigar in situ necesidades de empresas e instituciones para elevar productividad de manufacturas y conocimientos.

    La concepción bolivariana pretende crear una nueva civilización social, ecológica y socialmente sostenible, es decir con criterios de productividad y retorno de inversiones, pero también creando tecnointeligencia en trabajadores y gerencia integral. Mientras más control de calidad y normas ambientales exista, la producción tendrá mayor acogida en consumidores y proveedores.

    Proveedores serán de sí mismos y de sus regiones consumidoras, tanto de manufacturas, generación energética, investigación aplicada y servicios. Pensar y actuar en el lugar de trabajo deberá ser patrimonio de todos los involucrados y todas las empresas sociales y cooperativas. Trabajo manual, intelectual y de innovación de cada individuo, con coordinación y control colectivos, en función de objetivos superiores, será esencial para generar socialismo y paz.

    Toffler no menciona prácticamente a Sudamérica, excepto cuando hace referencia que se trata de un continente a punto de entrar en erupción. Es cierto que este continente ya está en erupción, pero no para actuar como terroristas, sino para inventar y crear ideologías y programas alternativos a la visión imperialista del mundo, que es de monopolio y de aprovechamiento de los demás para beneficio propio. Se trata de emerger como potencia continental pacífica.

    Visión bolivariana, por contrario, siente alegría por justicia y apoya nivelación de pobres y países endeudados con ricos y pudientes. Aplica comercio de pueblos con insospechados resultados inmediatos en producción, complementación y seguridad alimenticia. Sólo Bolivia con producción de papa, quinua, maíz, soya y frutas podría alimentar a todos y cada uno de los países ALBA y África, a cambio ésta requiere financiamiento apropiado para industrializar el gas natural y otras materias primas. Con comercio dinámico y equitativo en la región, la juventud ya podría ir planificando un mundo más justo y culto a todo nivel y a largo plazo.

    En conclusión, es más adecuado impulsar conocimientos en regiones bolivarianas - tanto en Sudamérica como el mundo - por conciencia de sus líderes que desean compartir inventos y tecnología con el pueblo y sus pequeñas empresas, que en EE.UU. donde el poder imperial de gobiernos impide adecuada diseminación del conocimiento a nivel industrial y energético. De lo contrario hace décadas que EE.UU. ya debería haber reemplazado hidrocarburos en transporte colectivo por vehículos híbridos a batería eléctrica. Si no lo hizo no fue por falta de conocimientos sino por intereses creados de las multinacionales. Conclusión válida para todos, incluyendo a líderes del norte industrializado que no la tienen en cuenta ni se enfrentan contra ella. Revolución del conocimiento y futuro comienza con lucha política contra intereses egoístas. 

    http://alainet.org/active/15607&lang=es
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    Alvin Toffler conversa sobre la “riqueza revolucionaria”

    A más de 30 años de la publicación del polémico libro Future Shock, muchas de cuyas predicciones fueron convalidadas por la realidad, Alvin Toffler – ahora con su mujer Heidi – hablan con Strategy + Business sobre el conocimiento como activo.
    En 1970 Toffler dijo en Future Shock que los años que vendrían estarían marcados por sobrecarga de información y una aceleración del cambio tecnológico que provocaría una conmoción social semejante a una enfermedad mental. A treinta años de eso se comprueba no sólo la confiabilidad de las profecías sino lo maravilloso de la síntesis. No siempre puede decirse tal cosa de las predicciones.
    En el último libro -- Revolutionary Wealth (2006), escrito en colaboración con su mujer Heidi – la idea central es que la actividad económica se realiza mediante procesos que no implican intercambio de moneda contante y sonante. El surgimiento de este sistema de riqueza no monetaria, dicen, es una revolución que afectará a todo el planeta.
    En conversación con S+B, Toffler habló sobre uno de los temas que toca en su libro: el conocimiento como un activo “no rival”, o sea que no disminuye porque mucha gente lo use.
    “Las empresas en todo el mundo están tratando de poner un precio a ciertas formas de propiedad intelectual. Pero si, como decimos, el conocimiento está en el corazón de la economía monetaria, entonces debemos comprender el conocimiento mucho mejor de lo que lo hacemos. Hay un pasaje en Revolutionary Wealth que presenta las 10 maneras en que el conocimiento difiere de los demás recursos con los que estamos acostumbrados a trabajar. Por ejemplo, el conocimiento es inherentemente no-rival. Usted y millones de otras personas pueden usar la misma porción de conocimiento sin disminuirlo un ápice. Es no lineal. Un análisis diminuto puede dar enormes resultados. Los estudiantes de Stanford Jerry Yang y David Filo comenzaron Yahoo simplemente categorizando sus sitios predilectos. A Fred Smith, mientras todavía era estudiante, se le ocurrió la idea que en una economía acelerada, la gente estaría dispuesta a pagar más por obtener velocidad – y fundó Federal Express.
    El conocimiento es promiscuo. Se asocia con otro conocimiento. Y cuanto más hay, más numerosas y variadas las posibles combinaciones. Y puede ser guardado en espacios cada vez más pequeños. Toshiba entró al Guinness World Records en 2004 con una disquetera para computadora más pequeña que una estampilla.
    Pronto tendremos almacenamiento a nanoescala, que se mide en billonésimas de un metro.



    REVOLUCION DE LA RIQUEZA, LA
    TOFFLER, ALVIN TOFFLER, HEIDI
    Editorial: DEBATE
    ISBN: 9871117256
    Cantidad de Páginas: 650


    Desde la publicación de los grandes éxitos internacionales "La tercera ola" y "El shock del futuro", Alvin y Heidi Toffler se erigieron como referentes fundamentales a la hora de reflexionar sobre el futuro y acertar con las claves que rigen el desarrollo de la sociedad por su agudeza, imaginación y capacidad de análisis. Lúcidos pero optimistas, porque predicar pesimismo es uno de los modos más fáciles de disfrazarse de sabio, con "La revolución de la riqueza" han logrado un libro de actualidad y análisis que nos invita a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y los cambios que se avecinan. Esta obra, fruto de doce años de trabajo, habla del futuro de la riqueza visible e invisible, una forma revolucionaria de riqueza que redefinirá nuestras vidas, nuestras empresas y el mundo. Para explicar lo que esto significa, analizaremos de mano de los Toffler desde la vida familiar y los empleos hasta las urgencias del tiempo y la creciente complejidad de la vida cotidiana y nos enfrentaremos a las nuevas profesiones, los oficios obsoletos, los mercados y el dinero. El resultado arroja una luz sorprendente sobre la colisión entre el cambio y la continuidad en el mundo y en nuestro propio interior. La revolución actual de la riqueza abrirá incontables oportunidades y nuevas trayectorias de vida no sólo para los empresarios tradicionales, sino también para los empresarios sociales, culturales y de la educación. Pero esta invitación a un futuro brillante irá acompañada de una advertencia: no es que los riesgos se estén multiplicando, sino que ya dan vértigo. El futuro está aquí y no es para los pusilánimes.




    La nueva fase de desarrollo económico y social del capitalismo mundial
    José de Jesús Rodríguez Vargas


    I TEORÍAS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

     I.5 LOS FUTURISTAS

    Lo expuesto anteriormente corresponde a corrientes del pensamiento económico claramente encuadradas en la teoría o economía política. Pero no son las únicas que explican las causas de la riqueza de las naciones; hay autores contemporáneos, también economistas o administradores, o sociólogos -pero no miembros de las vertientes académicas- que han aportado una visión más amplia y futurista del capitalismo. Son autores y consultores conocidos e influyentes en los medios gubernamentales, empresariales y sociales, que han difundido ampliamente sus ideas por medio de best sellers. Son creadores y divulgadores de términos como la sociedad “poscapitalista”, la era de la “información”, del “conocimiento”, de los “servicios” y “la tercera ola”.
    Peter F. Drucker es considerado uno de los pioneros en estudios administrativos de los negocios y de los primeros futuristas que previeron cambios que ha sufrido el capitalismo. Drucker (1994) plantea, que se vive una “notable transformación” que sucede cada cientos de años; “se está creando la sociedad postcapitalista” desde fines de la Segunda Guerra Mundial, por tanto estamos aún en medio de esta transformación y prevé que concluirá hasta el año 2010 o 2020. Es una sociedad nueva y distinta al capitalismo de los últimos 250 años donde el “recurso económico básico” ya no es el capital, los recursos naturales ni el trabajo sino que “es y será el conocimiento”; el valor “se crea hoy por la productividad y por la innovación, ambas (son) aplicaciones del conocimiento al trabajo”.
    Drucker ve una sociedad actual, que “ya está aquí”, que no es anticapitalista, pero tampoco no-capitalista, está en transición de dejar de ser la “Era del capitalismo” y pudiera ser llamada la “Era del conocimiento”. Drucker pone al “conocimiento altamente especializado”, no como un recurso productivo más, sino lo ubica como el recurso decisivo para la creación de riqueza y para la conformación de la nueva estructura de la sociedad postcapitalista. Así como el capital fue el componente principal en la sociedad industrial capitalista, el conocimiento lo es para la sociedad moderna. Los factores tradicionales “no han desaparecido, pero han pasado a ser secundarios”, y se pueden obtener fácilmente siempre que se tenga conocimiento, por tanto, éste es “el único recurso significativo”.
    Sin los recursos tradicionales el conocimiento no puede producir, pero éste último es el que determina la productividad del trabajo, y por tanto la producción, los ingresos reales y el desarrollo. Drucker lo ejemplifica con el creciente aumento de la producción manufacturera de Estados Unidos, que se logra con el mismo empleo y la disminución de los trabajadores como porcentaje y, en términos absolutos, con relación a la fuerza de trabajo total. Ya no se define la situación de prosperidad de una nación con el número de trabajadores industriales, del trabajo manual “de hacer y mover objetos”, sino de “trabajadores del conocimiento”, que tienen un “caudal considerable” de conocimientos, educación formal y capacidad de aprendizaje continuo .
    Alvin Toffler (1982), es otro connotado “explorador del futuro” (así se hace llamar), coincidente con Drucker, periodiza una nueva Era, a partir de la década de 1950, cuando por primera vez los servicios superaron al resto de los sectores económicos en el producto total de Estados Unidos, había nacido la “primera economía de servicios del mundo”. Es una “nueva civilización” que llama la “tercera ola”, consecuencia de una “primera” que duró diez mil años que corresponden a la revolución agrícola, y de una “segunda ola” que tuvo vigencia 200 años con la revolución industrial. La tercera ola surge como una superación de la etapa industrial del capitalismo y es una nueva sociedad en donde “el conocimiento es la clave del crecimiento económico del siglo XXI”.
    Toffler analiza los “revolucionarios” cambios de la nueva Era, a partir del “motor tecnológico” y del conocimiento como su “carburante”. La tercera ola, es la sustitución de las tecnologías del “trabajo físico” por aquéllas basadas en el conocimiento; es el surgimiento de una “nueva economía del conocimiento”, de un “nuevo sistema de creación de riqueza”, en donde el carácter del trabajo es diferente y, por tanto, se requiere un trabajador completamente distinto. No es el trabajador duro, fuerte, y simple apéndice de la máquina sino un trabajador más inteligente, más informado, con pericia o conocimiento especializado, el que requieren las empresas de la tercera ola para producir e incrementar las ganancias. “La brutalidad” del trabajo “ya no paga dividendos, sino que es contraproductiva”, el “sudor ya no paga en la forma en que alguna vez lo hizo”.
    Toffler considera falsa la idea de que el “valor procede sólo del sudor de los trabajadores, (o) que el valor lo produce (sólo) el glorioso emprendedor capitalista”; en la nueva economía, que Toffler analiza, “el valor es el resultado de un esfuerzo total, más que un paso aislado en el proceso”, de tal manera, que en conjunto el recepcionista, el banquero, el perforista, el vendedor, el diseñador de sistemas, el especialista de telecomunicaciones, agregan valor, e “incluso el cliente” . Éste planteamiento de Toffler, coloca a debate la concepción del trabajo productivo e improductivo; porque la vieja idea fisiocrática de que sólo el trabajo agrícola es productivo, al igual que la de idea de Smith, de que, además del trabajo agrícola, sólo es productivo el trabajo “útil” del manufacturero que “produce valor y se concreta y se realiza en algún objeto especial o mercancía”, son aún aplicadas al capitalismo actual; aunque, las definiciones fisiocráticas y smithianas fueron elaboradas para sociedades muy limitadas sectorialmente, sólo agricultura y manufacturas.
    Alguna de las variadas y contradictorias definiciones de Marx puede ser más útil para una sociedad con un amplio y predominante sector servicios, que no necesariamente produce “tangibles”, pero pudiera producir valor y plusvalor . Marx definió al “trabajo productivo al que produce plusvalor” y no vio trabajo productivo sólo en la agricultura y en la industria sino también, en el transporte (de mercancías) e incluso en el trabajo del maestro, del actor, del payaso, del escritor, “siempre y cuando trabaje al servicio de un capitalista a quien devuelve más trabajo del que recibe de él en forma de salarios”, siempre que “cambie el trabajo por capital y no por renta” . Esta, es una definición más elástica, que puede abarcar a ramas y trabajadores del sector servicios, y por tanto explicar el mismo crecimiento del sector. De ahí, que el reconocimiento de la importancia de actividades que producen ideas, conocimientos, información, sea un reflejo de sectores productores de valor y no de la redistribución de plusvalor creado anteriormente. Aunque, también hay actividades de servicios improductivas que son necesarias para la realización rápida del plusvalor y la obtención de masa de ganancia. Situación que también explica la expansión del sector terciario.



    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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