miércoles, 10 de noviembre de 2010

La religión Krishnamurti


Vamos a investigar, pues, por nosotros mismos qué es real y verdaderamente una vida religiosa. Y eso sólo podremos descubrirlo cuando comprendamos qué son en verdad las religiones y descartemos todo eso, cuando ya no pertenezcamos a ninguna religión, a ninguna organización, a ningún gurú, a ninguna de las que se titulan autoridades espirituales.
No existe ningún tipo de autoridad espiritual; ése es uno de los crímenes que hemos cometido: inventar un mediador entre la verdad y nosotros mismos. Cuando uno comienza a investigar qué es la religión, está viviendo una vida religiosa: no al final de ella. En el proceso mismo de mirar, observar, discutir, dudar, cuestionar, no tener ninguna clase de creencia o fe, ya está llevando una vida religiosa. Eso es lo que vamos a hacer ahora. 
Cuando se llega a temas religiosos, ustedes parecen perder toda razón, lógica y cordura. Tenemos pues que ser lógicos, racionales, tenemos que dudar, cuestionar todas las cosas que ha producido el hombre: los dioses, los salvadores, los gurús y su autoridad. Eso no es religión, es meramente usurpación de la autoridad por unos cuantos. Ustedes les confieren la autoridad. De modo que desechen todo esto. ¿Han notado alguna vez que, donde hay desorden social, político, en las relaciones humanas, aparece un dictador, uno que manda? Donde hay desorden en la propia vida de ustedes, crearán una autoridad; ustedes son los responsables de la autoridad, y hay personas demasiado dispuestas a aceptar esa autoridad. Donde hay miedo, es inevitable que el hombre busque algo que lo proteja, que lo mantenga en una sensación de seguridad. Y a causa de ese miedo inventamos a los dioses. A causa de ese miedo inventamos todos los rituales, todo el circo que tiene lugar en nombre de la religión. Todos los templos que hay en este país, todas las iglesias y mezquitas son producto del pensamiento. Ustedes podrán afirmar que hay una revelación directa. Duden de esa revelación. Ustedes la aceptan, pero si usan la lógica, la razón, la sensatez, verán las supersticiones que han acumulado.  Nada de eso es religión, obviamente. ¿Pueden descartarlo a fin de descubrir cuál es la naturaleza de la religión, qué clase de mente, de cerebro contiene en sí la cualidad del vivir religioso? ¿Puede uno, como ser humano atemorizado, no inventar, no crear ilusiones sino enfrentarse al temor? El temor psicológico puede desaparecer totalmente cuando permanecemos con él, cuando no escapamos sino que le concedemos toda nuestra atención. Es como si arrojáramos una luz sobre el temor, una gran luz centelleante, y entonces ese temor desaparece por completo. Y cuando no hay temor no hay dios, no hay rituales; todo eso se vuelve innecesario, tonto.  Las cosas que el pensamiento ha inventado se vuelven irreligiosas, porque el pensamiento es meramente un proceso material que se basa en la experiencia, en el conocimiento, en la memoria. El pensamiento inventa toda la jerigonza y la estructura de las religiones organizadas, que han perdido completamente todo significado. ¿Pueden ustedes descartar todo eso, voluntariamente, sin buscar al final de ello una recompensa? ¿Lo harán? Cuando lo hagan, no habrá nadie que pregunte qué es religión. J. Krishnamurti “Encuentro con la Vida”, Ed. Edhasa págs. 228-229

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti es considerado como uno de los grandes filósofos de los tiempos modernos, así como religioso sin religión, orador, escritor y educador. Nació en Madanapalle, al sur de la India, el 12 de mayo de 1895 y murió el 17 de febrero de 1986 en Ojai, California, Estados Unidos de América.Educado por la Sociedad Teosófica, renunció a dicha Sociedad tras el discurso  de disolución de la Orden de la Estrella en el que afirmaba: “La verdad es una tierra sin caminos”. A partir de esta renuncia comenzó su propio camino de difusión de lo que se conoce como sus Enseñanzas.A lo largo de su vida habló en diferentes partes del mundo, tanto en grandes audiencias públicas, como en diálogos personales con científicos, líderes religiosos, políticos, psiquiatras, educadores y gente común de la calle. Entre ellos podemos nombrar a Jawaharlal Nehru, Leopoldo Stokowski, Aldous Huxley, Bernard Shaw, el Dalai Lama, David Bohm, Maurice Wilkins. A través de las Fundaciones, que él mismo creó, se han publicado más de sesenta libros en donde se expone su amplio mensaje hacia una comprensión total del ser humano. También fundó varias escuelas con el propósito de generar una educación que llevara al estudiante y a los profesores a descubrir el arte de vivir y el verdadero significado de la vida misma.

Libros de Carl Sagan

Un punto azul pálido Carl Sagan 


Un punto azul pálido es el título de un libro de Carl Sagan  inspirado en una fotografía de la Tierra tomada por la nave espacial Voyager 1 en 1990 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros . La imagen fue seleccionada como una de las 10 mejores fotos científicas del espacio de la Historia.

Reflexión de Carl Sagan a proposito de esta foto:
“En 1990, cuando el Voyager 2 dejó Neptuno y se dispuso a salir del Sistema Solar, giró para tomar la última foto de la Tierra. Entonces pudimos ver la imagen más lejana de nuestro planeta a 6000 millones de kilómetros. El más distante punto. Así tal vez no tenga particular interés, pero para nosotros es diferente.
Consideremos nuevamente ese punto. Esto que está aquí es nuestro hogar, eso somos nosotros. En él están todos los que amamos, todos los que conoces, todos de quienes has oído hablar y todos los seres humanos, quienes fuera, que han vivido sus vidas. El conjunto de nuestra alegría y sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor civilizaciones, cada rey y plebeyo, cada joven pareja de enamorados, cada madre y padre, niños con esperanza, inventores y exploradores, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador de la historia de nuestra especie ha vivido allí : una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra no es más que un pequeñísimo grano que forma parte de una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por cientos de generales y emperadores, para conseguir la gloria y ser los amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las crueldades visitas sin fin que los habitantes de una esquina de este pixel hiciera contra los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; la frecuencia de sus malentendidos, la impaciencia por matarse unos a otros, la generación de fervientes odios. Nuestras posturas, nuestra presunción imaginada, la falsa ilusión de tenemos de tener un lugar privilegiado en el Universo, son desafiadas por este pálido punto de luz.
Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica. En toda esta extensa nuestra oscuridad no hay ninguna pista que la ayuda vendrá de otra parte para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta el momento capaz de albergar vida. No existe otro lugar, al menos en el futuro cercano, al cual nuestra especie pueda migrar. ¿Visitar?, sí. ¿Establecerse?, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es el lugar donde estamos.
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia constructora de carácter y humildad. Quizá no exista mayor demostración de la locura de la presunción humana que esta imagen distante de nuestro diminuto mundo. Para mí, recalca nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, para preservar y cuidar ese puntito azul pálido, el único hogar que hemos conocido.”


Los dragones del Edén  Carl Sagan



Los dragones del Edén es un libro mítico, publicado por vez primera en 1977 y galardonado con el premio Pulitzer. Casi treinta años después, conserva toda su frescura e interés.
En una impresionante ojeada panorámica que abarca desde la prehistoria hasta la época actual, Carl Sagan explica la evolución intelectual y mental del ser humano, habla de nuestros antepasados y sus antagonistas, describe la mecánica de nuestro cerebro y del de otros animales y dilucida el papel que han desempeñado los ordenadores en el conocimiento de los mecanismos de nuestro cerebro y en el almacenamiento de la información en nuestra memoria.
Hallamos también en estas páginas fascinantes incursiones en los terrenos del mito y la leyenda, así como atrevidas especulaciones sobre los cauces futuros por los que parece va a discurrir la evolución del hombre. Isaac Asimov dijo de este libro: “Carl Sagan posee el toque del rey Midas. Nunca había leído hasta ahora un relato tan interesante y cautivador sobre el tema de la inteligencia humana.” 

El cerebro de Broca  Carl Sagan 




El ensayo que da  titulo al libro es un homenaje al físico, anatomista y antropólogo francés, Paul Broca .  Broca descubrio  que distintas partes físicas del cerebro corresponden a distintas funciones. Supuso que estudiando el cerebro de cadáveres y relacionándolo con las conductas conocidas del antiguo dueño del organo podría entenderse plenamente el comportamiento humano. Con ese fin conservó cientos de cerebros humanos en jarros de formaldehído, incluyendo el suyo propio. Al encontrarlo en una visita al Museé de l’Homme, Sagan reflexionó sobre cuestiones existenciales que desafían algunos prejuicios sobre el ser humano, como por ejemplo “¿Cuánto de aquel hombre conocido como Paul Broca puede persistir todavía en este frasco?” – una pregunta que evoca argumentos tanto científicos como religiosos.
Una gran parte del libro está dedicada a desacreditar el trabajo de los “fabricantes de paradojas”, como llama a los divulgadores de la pseudociencia, ya sea quienes se encuentran al borde de las disciplinas científicas o simplemente son rotundos charlatanes. Un ejemplo de esto es la controversia alrededor de las ideas de Immanuel Velikovsky, tal como las presenta en el libro Worlds in Collision. Otra gran parte del libro discute los convencionalismos en la nomenclatura de los miemros de nuestro sistema solar, así como sus características físicas. Sagan también expone sus puntos de vista sobre la Ciencia Ficción, mencionando especialmente a Robert A. Heinlein, quien fue uno de sus escritores favoritos durante su infancia. Las experiencias cercanas a la muerte, y sus controversias culturales también son discutidas en el libro, así como la crítica de las teorías desarrolladas en el libro de Robert K.Temple “The Sirius Mystery” publicado tres años antes en 1975.

Miles de millones  Carl Sagan 

Ultimo libro escrito por el astrónomo estadounidense Carl Sagan antes de su muerte y puede ser considerado como su  testamento ideológico .
Consta de diecinueve ensayos o capítulos, algunos de ellos ya publicados previamente,  que brindan la visión de Sagan  sobre temas que considera fundamentales «en la antesala del milenio» 
Con su estilo habitual explica en términos asequibles las cuestiones científicas más complejas. Trata temáticas como el calentamiento global, la explosión demográfica, la vida extraterrestre, la moralidad y el debate sobre el aborto.
El último capítulo (”En el valle de las sombras”) es un relato de la lucha contra la mielodisplasia que finalmente puso fin a su vida en diciembre de 1996. La esposa de Sagan,  Ann Druyan, escribió el epílogo del libro luego de la muerte del autor.

El mundo y sus demonios Carl Sagan



Carl Sagan, en El mundo y sus demonios, publicado pocos meses antes de su muerte, deja bien claro lo que significa la ciencia y nos enseña que la verdad puede ser tan sorprendente, pero mucho más fiable, como los falsos prodigios basados en la religión, las supersticiones, los mitos o, simplemente, la ignorancia. Indica la necesidad de poseer unos conocimientos científicos mínimos para poder combatir los demonios que nos acechan desde muchos frentes, uno de ellos el de las llamadas paraciencias. Sagan incita al pensamiento crítico y al escepticismo, ajustándose a la idea de Goethe de que no hay nada más triste que la ignorancia en acción. La segunda parte del título del libro compara la ciencia con una vela que ilumina la oscuridad, que es la ignorancia; cree, como dice un proverbio inglés, que cuando se está a oscuras es mejor encender una vela que proferir una maldición3. En su referencia al influjo negativo de tantas religiones y sectas nos parece ver una profecía de la tragedia de la secta Puerta del Cielo ocurrida en San Diego recientemente. Afirma que «la pseudociencia es más fácil de inventar que la ciencia» y que tiene mayor predicamento entre la población porque «colma necesidades emocionales poderosas que la ciencia suele dejar insatisfechas».

La carga del escepticismo Carl Sagan


“Artículo aparecido en la revista Skeptical Iquirer. Somos escépticos en algunas cosas, pero, desafortunadamente, no en otras afirma el autor en un momento y analiza el porqué de la credulidad en algunos campos y la necesidad de la adquisición de hábitos de pensamiento escéptico .”
La carga del escepticismo
¿Qué es el escepticismo? No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario. Cuando compramos un coche usado, si tenemos el mínimo de sensatez, emplearemos algunas habilidades escépticas residuales (las que nos haya dejado nuestra educación). Podrías decir: “Este tipo es de apariencia honesta. Aceptaré lo que me ofrezca.” O podrías decir: “Bueno, he oído que de vez en cuando hay pequeños engaños relacionados con la venta de coches usados, quizá involuntarios por parte del vendedor”, y luego hacer algo. Le das unas pataditas a los neumáticos, abres las puertas, miras debajo del capó. (Podrías valorar cómo anda el coche aunque no supieses lo que se supone que tendría que haber debajo del capó, o podrías traerte a un amigo aficionado a la mecánica.) Sabes que se requiere algo de escepticismo, y comprendes por qué. Es desagradable que tengas que estar en desacuerdo con el vendedor de coches usados, o que tengas que hacerle algunas preguntas a las que es reacio a contestar. Hay al menos un pequeño grado de confrontación personal relacionado con la compra de un coche usado y nadie afirma que sea especialmente agradable. Pero existe un buen motivo para ello, porque si no empleas un mínimo de escepticismo, si posees una credulidad absolutamente destrabada, probablemente tendrás que pagar un precio tarde o temprano. Entonces desearás haber hecho una pequeña inversión de escepticismo con anterioridad.
Ahora bien, esto no es algo en lo que tengas que emplear cuatro años de carrera para comprenderlo. Todo el mundo lo comprende. El problema es que los coches usados son una cosa, y los anuncios de televisión y los discursos de presidentes y líderes políticos son otra. Somos escépticos en algunas cosas, pero, desafortunadamente, no en otras.
Nueva York, 1934-Seattle, EE UU, 1996) Astrónomo estadounidense. Cursó estudios en la Universidad de Chicago, donde se doctoró en astronomía y astrofísica en 1960. Posteriormente fue profesor de la Universidad de Berkeley, de la Universidad de Harvard y, a partir de 1968, de la Cornell University. En 1970 fue nombrado director del Centro de Estudios Planetarios. Colaborador habitual de la NASA, ideó los mensajes radiotelegráficos enviados por las sondas Pioneer 10 y 11 al espacio exterior para contactar con posibles civilizaciones extraterrestres. Contrario a la proliferación del arsenal nuclear, de cuyos peligros advirtió, fue un prolífico escritor de ciencia ficción, y en 1978 fue galardonado con el Premio Pulitzer por su obra Los dragones del Edén: especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana, si bien adquirió fama y popularidad por su obra Cosmos, que en 1980 fue convertida en serie televisiva y constituyó un éxito mundial.

De lágrimas y de santos y Breviario de podredumbre Émile Cioran



Publicado por primera vez en 1937, año de su llegada a París, este cuarto ensayo de E.M Cioran (1911-1995) nos permite descubrir en qué medida sus obsesiones y sus pasiones continuaron siendo las mismas y qué cambios se produjeron en el pensamiento del autor con el paso de los años.
Una pasión mística en un mundo sin Dios. O, en palabras del propio Cioran, «la pasión de lo absoluto en un alma escéptica» : tal es la paradoja existencial sobre la que rondan en permanente asedio los aforismos reunidos en este volumen. Constantemente, la santidad y la mística aparecen en estas páginas como emblemas de una actitud vital situada en las antípodas del hombre moderno, quien ha convertido en sentimiento trágico esa indiferencia hacia el devenir humano a través de la cual santos y místicos se fundieron en la divinidad.
Por otra parte -y no podía ser de otro modo- en este libro más que en ningún otro de Cioran explaya su fascinación por España, por su paisaje y por su arte, por su tradición espiritual. «El mérito de España», escribe, «ha consistido no sólo en haber cultivado lo excesivo y lo insensato, sino también en haber demostrado que el vértigo es el clima normal del hombre que ha suprimido la distancia entre el cielo y la tierra.»

Breviario de podredumbre  Émile Cioran


“Incluso cuando se aleja de la religión el hombre permanece sujeto a ella; agotándose en forjar simulacros de dioses, los adopta después febrilmente: su necesidad de ficción, de mitología, triunfa sobre la evidencia y el ridículo.  Su capacidad de adorar es responsable de todos sus crímenes: el que ama indebidamente a un dios obliga a los otros a amarlo, en espera de exterminarlos si se rehúsan. No hay intolerancia, intransigencia ideológica o proselitismo que no revelen el fondo bestial del entusiasmo.”
“El fanático es incorruptible: si mata por una idea, puede igualmente hacerse matar por ella; en los dos casos, tirano o mártir, es un monstruo. No hay seres más peligrosos que los que han sufrido por una creencia: los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a los que no se ha cortado la cabeza”

Émile Cioran

Filósofo francés de origen rumano cuyo pensamiento se caracteriza por su extremo pesimismo y nihilismo. Hijo de un pope rural, estudió filosofía en Bucarest, tras lo que escribió una tesis sobre Bergson. Viajó a Alemania y fue por breve tiempo profesor de filosofía en Brasov. Logró en 1937 una beca del Instituto Francés de Bucarest y marchó a París, donde, con alguna ausencia, residió hasta su muerte.
Comenzó escribiendo en lengua rumana, en su país y en Francia, en la que produjo libros, anticipatorios algunos de su marcada actitud pesimista y retadora de las ideologías y las convenciones sociales, como En las cimas de la desesperación (1934), El libro de las quimeras (1936), De lágrimas y de santos (1937), El ocaso del pensamiento (1940) y Breviario de los vencidos (escrito durante la ocupación nazi de París). El primero tuvo una gran acogida, pero el tercero provocó un fuerte escándalo, que consolidó su decisión de quedarse en París.
En 1946 renunció a su nacionalidad y se declaró apátrida. En 1947, mientras traducía al rumano a S. Mallarmé, decidió adoptar el francés como lengua de expresión. Breviario de podredumbre (1949) será su primer texto escrito en francés, a modo de desafío a sus raíces y a la afectividad que se vincula con ellas y con el idioma.
Su producción ensayística es inmensa, resuelta en numerosos casos por medio del aforismo y la paradoja, que le proporcionaron la libertad de polemizar sin necesitar de un sistema para hacerlo, fustigar y exponer sus opiniones y análisis. Entre sus numerosos libros figuran Silogismos de la amargura (1952), La tentación de existir (1956), La caída en el tiempo (1964), Del inconveniente de haber nacido (1973). Cada uno de ellos es un ataque furibundo a las ideologías, religiones y filosofías creadas por los seres humanos para justificar su comportamiento

Opinión, demencia y sociedad Theodor W. Adorno

El texto ” Opinión, demencia y sociedad”  es el capítulo III del libro  ” Filosofía y superstición” .
” Filosofía y superstición” es  una recopilación de artículos y trabajos que vieron la luz en diferentes circunstancias. En este capítulo,  Adorno contrapone la opinión a la reflexión crítica y propugna una recta comprensión de la verdad para poder hacer frente con éxito a las diversas ideologías que intentan ocupar el sitio que deja libre la disolución de la verdad. Lo cual se consigue en un proceso de “dialéctica negativa”, en oposición a la opinión dominante y al pensamiento positivo y satisfecho de sí mismo.

Una breve biografía del autor

Theodor W. Adorno

Filósofo marxista, sociólogo y musicólogo alemán. Nacido en Frankfurt del Main el 11 de septiembre de 1903, Theodor Ludwig Wiesengrund, su nombre verdadero, se doctoró en filosofía en la Universidad Johann Wolfgang Goethe donde había seguido cursos desde 1921 hasta 1924.
En 1925 fue alumno del compositor Alban Berg en Viena, pero volvió a su ciudad natal en 1927, donde fue profesor ayudante en 1931. En 1933 se trasladó a Gran Bretaña y visitó también Alemania; fue allí donde adoptó el apellido de soltera de su madre, Adorno, para firmar unos artículos en los que aplicaba los conceptos marxistas a la filosofía y la música.
En 1938 emigró a Estados Unidos, donde colaboró con Max Horkheimer en la redacción de Dialéctica del Iluminismo (1947) y otras obras. Adorno y Horkheimer volvieron a Alemania en 1949 y enseñaron en Frankfurt desde 1951. A diferencia de Horkheimer, Adorno siguió trabajando en el tema de la división de clases en las sociedades modernas en un libro titulado Minima Moralia (1951), que es una explicación al colapso de la civilización europea durante la II Guerra Mundial, en Jerga de autenticidad (1964), critica al filósofo pro-nazi Martin Heidegger y a otros que negaban la posibilidad de la verdad objetiva. Murió el 6 de agosto de 1969.
La enorme influencia de Adorno se debe quizás a los conceptos que elaboró en unión con Horkheimer. Entre estos hay que mencionar el de “razón instrumental”, que habla de la corrupción de los ideales de la Ilustración bajo los actuales sistemas de dominio; “la industria cultural”, que transforma obras de arte en objetos al servicio de la comodidad; y “la personalidad autoritaria” de los conformistas, que prefieren obedecer órdenes antes que afrontar y superar las dificultades cotidianas.

Historia de la sexualidad Michel Foucault


En el primero de ellos “La voluntad de saber” Foucault critica la hipótesis “represiva”defendida por compañeros intelectuales de inspiración freudo-marxista  y  propone una visión de la sexualidad como algo, más que reprimido, “promovido” desde las instancias del poder.
Acuñó el término  biopoder  para referirse a la práctica de los estados modernos de “explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población” El autor concibe esa promocion el discurso sexual y la libertad sexual “lograda” en las últimas décadas como un falso dispositivo que pretende distraer la atención de lo que debe ser verdaderamente objeto de lucha en nuestra sociedad: el control sobre nuestros propios cuerpos, sobre nuestros deseos y pasiones.

Del segundo libro se titulado “El uso de los placeres” Michel Foucault dice “recentré todo mi estudio en la genealogía del hombre de deseo, desde la Antigüedad clásica hasta los primeros siglos del cristianismo. Seguí una distribución cronológica simple: El uso de los placeres, está consagrado a la forma en que la actividad sexual ha sido problematizada por los filósofos y los médicos, en la cultura griega clásica del siglo IV a.C.; El cuidado de sí esta consagrado a esta problematización en los textos griegos y latinos de los dos primeros siglos de nuestra era. [...] En cuanto a los documentos que habré de utilizar, en gran parte serán textos “prescriptivos”; por ello quiero decir textos que, sea cual fuere su forma (discurso, diálogo, tratado, compilación de preceptos, cartas, etc.), su objeto principal es proponer reglas de conducta. Sólo me dirigiré a los textos teóricos sobre la doctrina del placer o de las pasiones con el fin de hallar en ellos mayor claridad. [...] Estos textos tienen como función ser operadores que permitan a los individuos interrogarse sobre su propia conducta, velar por ella, formarla y darse forma a sí mismos como sujetos éticos; revelan en suma una función “eto-poética”, para transponer una palabra que se encuentra en Plutarco”.

El tercer volumen  ” La inquietud del sí ” se ocupa de un tema antiguo y muy contemporáneo a la vez: la formación del individuo en la experiencia helenística y romana. 
Foucault reflexiona sobre el cuidado del cuerpo, las reglas del matrimonio, las relaciones con las mujeres y con los otros varones así como la representación del placer y sus usos. 
Así, para el autor, es en el refinamiento de las artes de vivir y de la inquietud de uno mismo donde se dibujan los preceptos de la reflexión moral médica y filosófica. 
Un cuarto volumen, que abordaba ya la era cristiana, quedó concluido, pero sin adecuarlo a estos dos libros, por lo que  no ha sido publicado.

Michel Foucault, nació el 15 de octubre de 1926 en Poitiers y murió el 25 de junio de 1984. Fue un filósofo, sociólogo, historiador y psicólogo francés, profesor de la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France de 1970 a 1984, año en que murió. El trabajo de Foucault ha influido a importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades en el mundo occidental.
Foucault pasó su agrégation en 1950. Tras un breve período de cátedra en la École Normale, aceptó un puesto en la Universidad de Lille, donde enseñó psicología de 1953 a 1954. En 1954 publicó su primer libro, Maladie mentale et personnalité, trabajo del que renegaría más adelante.
Foucault se dio cuenta rápidamente de que la enseñanza no era lo suyo y se exilió de Francia por un tiempo. En 1954 sirvió como delegado cultural de Francia en la Universidad de Uppsala, en Suecia (una posición arreglada por Georges Dumézil, quien se convertiría en amigo y mentor). En 1958 Foucault salió de Uppsala y ocupó puestos brevemente en Varsovia y la Universidad de Hamburgo.
Foucault regresó a Francia en 1960 para terminar su doctorado y asumir un cargo en filosofía de la Universidad de Clermont-Ferrand. Ahí conoció a Daniel Defert, con quien formó pareja por el resto de su vida. En 1961 obtuvo su doctorado mediante dos tesis (como se acostumbra en Francia). Su tesis ‘principal’ se titulaba Folie et déraison: Histoire de la folie à l’âge classique (Historia de la locura en la época clásica) y la ‘secundaria’ consistía en la traducción y comentarios de Antropología desde un punto de vista pragmático de Kant. Folie et déraison fue muy bien recibida. En 1963 publicó Naissance de la Clinique (El nacimiento de la clínica), escribió un ensayo sobre Raymond Roussel y volvió a publicar su libro de 1954 (titulándolo ahora Maladie mentale et psychologie) del que volvería a renegar más tarde. Cuando Defert fue enviado a Túnez para su servicio militar, Foucault consiguió un puesto en la Universidad de Túnez en 1965. En 1966 publicó Les Mots et les choses (Las palabras y las cosas), que fue bastante popular a pesar de su dificultad y tamaño. Este libro marcó su más alto interés en el estructuralismo, y Foucault se agrupó rápidamente con intelectuales como Jacques Lacan, Claude Lévi-Strauss y Roland Barthes para conformar la nueva ola de pensadores que destronaría a los existencialistas de Jean-Paul Sartre.
Todavía estaba en Túnez cuando estallaron las revueltas del Mayo francés, y una revuelta local previa tuvo mucho impacto para él. En el otoño del mismo 1968 regresó a Francia y publicó L’archéologie du savoir (La arqueología del saber) —en respuesta a sus críticos— en 1969.
Libros y Ensayos en libros
  1. Enfermedad mental y personalidad. Ed. Paidós, Buenos Aires, 1961.
  2. El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica. Ed. Siglo XXI, 1966.
  3. Historia de la locura en la época clásica. Tomo I y II. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1967.
  4. Verne: un revolucionario subterráneo. VVAA. Ed. Paidós, Buenos Aires, 1968. Incluye el ensayo de Foucault “La proto-fábula”, originalmente publicada, junto con los demás ensayos, en un número especial de Cahier de L´Arc, Nº 29 Aix-en-provence, 1966.
  5. Conversaciones con Levi-Strauss, Foucault y Lacan, De Paolo Caruso. Ed. Anagrama, Barcelona, 1969. Entrevista a Michel Foucault originalmente publicada en la revista La Fiera Literaria, 28-09-1967.
  6. Marx, Nietzsche, Freud. Ed. Anagrama, Barcelona, 1970, y Ed. El Cielo por Asalto, Buenos Aires 1995. Esta última con prólogo de Eduardo Grüner. Originalmente una ponencia presentada al Coloquio de Royaumont de Julio de 1964 y publicada por Ed. de Minuit, 1967. Otra traducción fue publicada anteriormente en la revista Eco Contemporáneo, Bogotá, en 1969.
  7. Análisis de Michel Foucault. VVAA. Ed. Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1970. Incluye “Respuesta al Círculo de Epistemología”, publicado originalmente en la revista La Pensée número 137, 1968.
  8. Arqueología del saber. Ed. Siglo XXI, México, 1970.
  9. Teoría de Conjunto. Redacción de “Tel Quel”. Ed. Seix & Barral, Barcelona, 1971. Incluye el ensayo de Foucault: “Distancia, aspecto, origen”.
  10. Theatrum Philosophicum (seguido de Diferencia y repetición de Gilles Deleuze). Ed. Tusquets, Barcelona, 1972; y en Ed. Anagrama, Barcelona, 1995. Ensayo de Foucault sobre Gilles Deleuze, publicado originalmente en la revista Critique Nº 282, 1970.
  11. Raymond Roussel. Ed Siglo XXI, Buenos Aires, 1973.
  12. El orden del discurso. Ed. Tusquets, Barcelona, 1973. Clase magistral de inauguración de la cátedra de “Sistemas de Pensamiento” en el Collège de France el 2 de diciembre de 1970.
  13. El libro de los otros, de Raymond Bellour. Ed. Anagrama, Barcelona, 1973. Entrevista a Michel Foucault, junto con otras realizadas a Barthes, Levi-Strauss, Metz, etc.
  14. Como escribí algunos libros míos, de Raymond Roussel. Prólogo de Foucault: “El umbral y la llave”. Ed. Tusquets, Barcelona, 1973.
  15. Conversaciones con los radicales. VVAA. Ed. Kairós, Barcelona, 1975. Entrevista a Michel Foucault, publicada originalmente -junto con las otras- en la revista Actuel, 1971.
  16. Vigilar y castigar. Ed. Siglo XXI, México. 1976.
  17. Dialéctica y libertad. VVAA. Ed. Fernando Torres, Valencia, 1976. Incluye el texto “Respuesta a una pregunta”, originalmente publicado en la revista Esprit en Mayo de 1968.
  18. La naturaleza humana, ¿justicia o poder? Cuadernos Teorema, Valencia, 1976. Incluye el debate sostenido en la televisión holandesa entre Foucault y Noam Chomsky en 1971.
  19. Yo, Pierre Riviere, habiendo asesinado a mi madre, a mi hermana, a mi hermano… Ed. Tusquets, Barcelona, 1976. Introducción de Foucault.
  20. La voluntad de saber. Historia de la sexualidad. Vol. I. Ed. Siglo XXI, México, 1977.
  21. Los crímenes de la paz. VVAA. Compilado por Franco Basaglia y Franca Basaglia Ongaro. Ed. Siglo XXI, México, 1977. Incluye el ensayo de Foucault “La casa de la locura”.
  22. Microfísica del poder. Ed- La Piqueta, Madrid, 1979. Ensayos y entrevistas compiladas por Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría.
  23. El panóptico, de Jeremias Bentham. Entrevista a Michel Foucault (“El ojo del poder”) a modo de prólogo. Ed. de la Piqueta, Madrid, 1979.
  24. Irán: la revolución en nombre de Dios, de Claire Briere y Pierre Blanchet. Ed. Terra Nova, México, 1980. “El espíritu de un mundo sin espíritu”: entrevista a Michel Foucault a modo de prólogo.
  25. La verdad y las formas jurídicas. Ed. Gedisa, Barcelona, 1980.
  26. El orden psiquiátrico, de Robert Castel. Ed. de la Piqueta, Madrid, 1980. Introducción de Michel Foucault.
  27. Esto no es una pipa. Ed. Anagrama, Barcelona, 1981.
  28. Espacios de poder. VVAA. Ensayos compilados por Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría. Ed. de la Piqueta, Madrid, 1981. Incluye el ensayo de Foucault “La gubernamentalidad”.
  29. Un diálogo sobre el poder. Ed. Alianza, Madrid, 1981. Recopilación de ensayos de Foucault, todos ellos ya incluidos en Microfísica del poder, excepto la entrevista titulada “No al sexo rey”.
  30. La filosofía y los problemas actuales. VVAA. Ed. Kairós, Barcelona, 1981. Incluye el debate entre Foucault y Noam Chomsky ya publicado en La naturaleza humana, ¿justicia o poder?
  31. La imposible prisión: debate con Michel Foucault. Ed. Tusquets, Barcelona, 1982. Incluye, además, el ensayo de Foucault “El polvo y la nube” y un texto de Jacques Leonard.
  32. Los juegos del poder en “Politicas de la filosofía”. VVAA. Compilado por Dominique Grisoni. FCE, México, 1982. Entrevista de JJ Brochier.
  33. Homosexualidad, literatura y política. VVAA. Editado por George Steiner y John Boswell. Ed. Alianza, Madrid, 1982. Incluye el ensayo de Foucault “La lección del sexo y el acto sexual”. Hay otra traducción en la revista Etiem Nº 1 Buenos Aires, 1995.
  34. El discurso del poder. Ed. Folios, México, 1983. Ensayos y entrevistas compiladas y presentadas por Oscar Terán.
  35. ¿Qué es un autor?. Ed. de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, Tlaxcala, 1985. Conferencia pronunciada en la Sociedad Francesa de Filosofía el 22 de febrero de 1969 y publicada en el Bulletin Société Française de Philosophie, Nº LXIV, Jul-Sep. 1969. El texto se editó primero en la revista Dialéctica Nº 16, México. También existe otra traducción en la revista Conjetural, Buenos Aires.

¿Es la religión enemiga de la civilización? Gianni Vattimo


¿Es la religión enemiga de la civilización? 
 Gianni Vattimo
Todos recordamos seguramente la famosa frase de Nietzsche sobre la muerte de Dios. Y también su cláusula: Dios seguirá proyectando su sombra en nuestro mundo durante mucho tiempo. ¿Qué pasaría si aplicáramos la frase de Nietzsche también, y sobre todo, a las religiones? En muchos sentidos, es verdad que, en gran parte del mundo contemporáneo, la religión como tal está muerta, pero todavía proyecta sus sombras en numerosos aspectos de nuestra vida privada y colectiva. Por cierto, dejemos claro que el Dios cuya muerte anunció Nietzsche no es necesariamente el Dios en el que muchos de nosotros seguimos creyendo; yo me considero cristiano, pero estoy seguro de que el Dios que estaba muerto en Nietzsche no era el Dios de Jesús. Incluso creo que, precisamente gracias a Jesús, soy ateo. El Dios que murió, como dice el propio Nietzsche en algún lugar de su obra cuando le llama “el Dios moral”, es el primer principio de la metafísica clásica, la entidad suprema que se supone que es la causa del universo material y que requiere esa disciplina especial llamada teodicea, una serie de argumentos que tratan de justificar la existencia de ese Dios o esa Diosa frente a los males que vemos constantemente en el mundo.
La tesis que quiero presentar aquí es que las religiones están muertas, y merecen estar muertas, tal como Nietzsche habla de la muerte de Dios. No sólo están muertas las religiones morales, en el sentido más obvio de la palabra: desde dentro de la sociedad cristiana y católica de Europa, es fácil ver que son muy pocos los que observan los mandamientos de la moral cristiana oficial. Lo que está muerto, en un sentido más profundo, son las religiones “morales” como garantía del orden racional del mundo.
La institucionalización de las creencias, que dio origen a las Iglesias, incluyó (no sé si sólo en la práctica o como factor necesario) una reivindicación del poder histórico, en el sentido de que era casi natural y necesario que una religión moral se convirtiera en una institución temporal poderosa. Es lo que parece haber ocurrido con el catolicismo, pero se pueden ver muchos otros fenómenos similares en la historia de otras religiones. Incluso el budismo engendró un Estado, el Tíbet de los lamas, que ahora lucha por sobrevivir frente a China. En todas partes -por ejemplo, en el hinduismo-, el mismo hecho de que exista una diferencia entre clérigos y legos hace que la religión se convierta en una institución, cuyo objetivo principal es siempre su propia supervivencia. Mencionaré de nuevo el ejemplo de la Iglesia católica: si no hubiera sobrevivido a lo largo de los tiempos, yo no habría podido recibir el Evangelio, la buena nueva de la salvación. Una vez más: como en el caso de la muerte de Dios de Nietzsche, la muerte de las religiones institucionalizadas no significa que no tengan legitimidad. Sencillamente, llega un momento en el que ya no son necesarias. Y ese momento es nuestra época, porque, como puede verse en muchos aspectos de la vida actual, las religiones ya no contribuyen a una existencia humana pacífica ni representan ya un medio de salvación. La religión resulta un poderoso factor de conflicto en momentos de intercambio intenso entre mundos culturales diferentes. Por lo menos, eso es lo que ocurre hoy: en Italia, por ejemplo, existe un problema con la construcción de mezquitas, porque la población musulmana ha aumentado de forma espectacular. La hegemonía tradicional de la Iglesia católica está en peligro, pero los católicos no se sienten amenazados en absoluto por esa situación; sólo los obispos y el Papa.
La Iglesia afirma que defiende su poder (y los aspectos económicos de él) para preservar su capacidad de predicar el Evangelio. Sí; pero, como en tantas instituciones, la razón suprema de su existencia se queda muchas veces olvidada a cambio de la mera continuidad del statu quo. Lo que quiero decir es que, en el mundo actual, sobre todo en el Occidente industrial, la religión como institución se ha convertido en un factor de conflicto y un obstáculo para la “salvación”, sea eso lo que sea. Quiero subrayar que hablo de la muerte de las religiones en el mismo sentido en el que acepto el anuncio de Nietzsche sobre la muerte de Dios. La religión que está muerta es la religión-institución, que contribuyó enormemente al desarrollo de la civilización pero, al final, se convirtió en un obstáculo.
Hablar de la muerte de las religiones en un sentido relacionado con el anuncio de la muerte de Dios de Nietzsche no significa, desde luego, que la religión nunca haya tenido sentido para la humanidad. Ni siquiera se puede decir que la frase de Nietzsche significa que Dios no existe. Ésa sería de nuevo una afirmación metafísica, que Nietzsche no quería pronunciar, por su rechazo general a cualquier metafísica “descriptiva”. La lucha contra la supervivencia de las religiones de la que hablo tiene poco que ver con la negación racionalista de todo significado a los sentimientos religiosos. Incluso se toma muy en serio ese resurgimiento de la necesidad de una relación con la trascendencia que caracteriza numerosos aspectos de la cultura actual. Citaré de nuevo a Nietzsche, que dice que Dios está muerto y ahora queremos que existan muchos Dioses.
Mientras las religiones sigan queriendo ser instituciones temporales poderosas, son un obstáculo para la paz y para el desarrollo de una actitud genuinamente religiosa: pensemos en cuánta gente está abandonando la Iglesia católica por el escándalo que representan las pretensiones del Papa y los obispos de inmiscuirse en las leyes civiles en Italia. Los ámbitos de la ética familiar y la bioética son los más polémicos. En Estados Unidos, el anuncio reciente del presidente Obama sobre su intención de eliminar las restricciones a la libertad de las mujeres para abortar ha suscitado una amplia oposición por parte de los obispos católicos. La oposición contra cualquier forma de libertad de elección en todo lo relacionado con la familia, la sexualidad y la bioética es continua e intensa, sobre todo, en países como Italia y España. Tengamos en cuenta que la Iglesia se opone a leyes que no obligan, sino que sólo permiten la decisión personal en estos asuntos. Deberíamos preguntarnos de qué lado está la civilización.
Hace poco, el Papa repitió su idea constante de que la verdad no es negociable. ¿Ese “fundamentalismo” es sólo característico del catolicismo, o de todo el cristianismo? Quienes hablan de civilizaciones tienen la responsabilidad de tener en cuenta esta condición concreta. No hay más que ver los frecuentes diálogos interreligiones que se celebran en cualquier parte del mundo, en los que los interlocutores suelen ser “dirigentes” de las distintas confesiones. No dialogan para cambiar nada; no es más que una forma de volver a confirmar su autoridad en sus respectivos grupos. ¿Acaso sale de estos frecuentes encuentros algo útil para la paz y la mutua comprensión de los pueblos? Mientras no se elimine el aspecto autoritario y de poder de las religiones, será imposible avanzar hacia el mutuo entendimiento entre las diversas culturas del mundo.
Esta conclusión puede parecer una gran paradoja, dado que, en general, se ha considerado que la religión era un medio de educar a la humanidad hacia la caridad, la piedad y la comprensión. En muchos sentidos, la compasión parece ser la base fundamental de toda experiencia religiosa. Y es cierto, ya sea desde el punto de vista del cristianismo, el budismo, el hinduismo, el islam o el judaísmo. Hasta aquí, nada que objetar. Pero precisamente por eso es por lo que debemos reconocer que ha llegado la hora de que las personas religiosas se alcen contra las religiones. Y que afirmen tajantemente que la era de la religión-institución se ha terminado y su supervivencia sólo se debe a los esfuerzos de las jerarquías religiosas para conservar su poder y sus privilegios. El hecho de que esta tesis parezca inspirarse, en gran parte, en la experiencia cristiana (y católica) europea, no limita su validez para otras culturas. Seguramente, el veneno del universalismo se extendió por el mundo gracias a los conquistadores europeos, que son responsables de la estricta asociación entre conversión (al cristianismo; recuérdese el compelle intrare de San Agustín) e imperialismo. Ahora es el mundo latino el que debe romper esa asociación y separar la salvación de cualquier pretensión de creencia y disciplina universal como condición para alcanzarla. No es una tarea fácil.

Gianni Vattimo


Estudió filosofía en la Universidad de Turín y posteriormente en la de Heidelberg. Discípulo deHans-Georg Gadamer, es seguidor de la corriente hermenéutica en filosofía.
En 1964 inicia la docencia de estética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Turín. Claramente influenciado por Heidegger y Nietzsche, Vattimo ha sido profesor universitario enLos Ángeles y Nueva York. Es, asimismo, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Palermo, la Universidad de La Plata (Argentina), la UNED (España) y las universidadesUniversidad Inca Garcilaso de la Vega y Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), entre otras, así como miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes. Ha sido colaborador en distintos periódicos italianos. Actualmente es catedrático de Filosofía Teorética en su ciudad natal. Es uno de losprincipales autores del postmodernismo y considerado el filósofo del pensamiento débil”.
Para Vattimo, hemos entrado en la postmodernidad, una especie de ‘babel informativa’, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central. La postmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de fundamentos consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La postmodernidad abre el camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad de nihilismo débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente, alejado de la acritud existencial. Para Vattimo, las ideas de la postmodernidad y del pensamiento débil están estrechamente relacionadas con el desarrollo del escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el nuevo esquema de valores y relaciones.
Autor de amplia bibliografía, entre sus obras traducidas al español destacan: 
Las aventuras de la diferencia
El pensamiento débil
El fin de la modernidad
La sociedad transparente 
Ética de la interpretación 
Creer que se cree
Diálogos con Nietzsche
Nihilismo y emancipación