Vigilancia del FBI y documentos retenidos
Después de la muerte de Lennon, el historiador Jon Wiener presentó una Acta para la Liberación de Información de los archivos del FBIsobre los intentos de deportación. El FBI admitió que había 281 páginas de archivos sobre Lennon, pero se negó a publicar la mayor parte de ellos debido a que contenían información de seguridad nacional. En 1983, Wiener demandó al FBI con la ayuda de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles del Sur de California. Se tomaron 14 años de litigio para obligar al FBI a liberar los archivos retenidos. La ACLU, en representación de Wiener, ganó una decisión favorable en su demanda contra el FBI en el Noveno Circuito en 1991 El Departamento de Justicia apeló la decisión de la Suprema Corte en abril de 1992, pero el tribunal se negó a revisar el caso.En 1997, respetando la recién promovida regla del presidente Bill Clinton que consistía en que los documentos sólo deben ser retenidos si su publicación conlleva a «daño previsible», el Departamento de Justicia resolvió la mayoría de los asuntos pendientes fuera de la corte para la publicación de todos los controvertidos documentos excepto 10 de ellos. Wiener publicó los resultados de su campaña de 14 años en enero del 2000. Gimme Some Truth: The John Lennon FBI Files contenía facsímiles de los documentos, incluidos los «largos informes de los espías confidenciales que detallan la vida cotidiana de los activistas contra la guerra, las notas a la Casa Blanca, transcripciones de los programas de televisión en los que aparece Lennon, y una propuesta para que Lennon fuera detenido por la policía local por delitos de drogas.» La historia es contada en el documental The U.S. vs. John Lennon. Los últimos 10 documentos de los archivos del FBI sobre Lennon, que informaban sobre sus vínculos con activistas de Londres en 1971 y que habían sido retenidos por contener «información de seguridad nacional suministrada por un gobierno extranjero bajo una promesa explícita de confidencialidad», fueron publicados en diciembre de 2006. No contenían ninguna indicación de que el gobierno británico había considerado a Lennon como una seria amenaza; un ejemplo del material publicado fue un informe proveniente de dos izquierdistas británicos que esperaban que Lennon financiara una librería de izquierda y una sala de lectura.

