
"Uno de los primeros paseos del trío, cuando aún son sólo amigos, demuestra el carácter dinámico, emprendedor y libre de Catherine. Ella, vestida de hombre y con unos bigotillos pintados liderea el paseo, cuyo punto culminante en la memoría del cinéfilo es la carrera por un puente, imagen reproducida en posters del film y que representa a Jules et Jim como film clásico"

"Jules es el primero en caer prendado de la femineidad libre de Catherine, Jim detecta que es posible que ella no sea la mujer de un solo hombre. Los vértices del triángulo están establecidos. Pero los separa la Primera Guerra Mundial: Jules es austríaco, Jim francés, y se enfrentan en trincheras diferentes, a lo que se suma el hecho de que Jules se casa con Catherine.
Pasado el conflicto bélico el triángulo vuelve a rearmarse, pero de una forma en la cual se crítica claramente la concepción burguesa de la felicidad matrimonial en pareja.
Jim visita a sus amigos en su chalet. Catherine le enseña la casa, muy hogareña; Jim conoce a su hija y ve que en la superficie el matrimonio parece llevarse de maravilla, pero de igual forma siente que algo está mal. Jules se lo confirma: Catherine se fue seis meses de la casa y acaba de regresar, y le ha sido infiel algunas veces."



Lo interesante el triángulo es que, aunque se coloca en tiempos pasados, tiene una vigencia actual que no se ha perdido con el paso del tiempo, y que además para su época provocaba el escándalo.

Lo que está abajo de la argumentación y situación de Catherine es el drama de la mujer moderna. Con aspiraciones propias, tanto emocionales como profesionales, encuentra que los modelos de convivencia social le quedan chicos. Preparada para pelear, aunque con desventaja frente a los hombres, en el mundo, encuentra que los papeles finales como el matrimonio y la maternidad ya no le son suficientes. No es que los rechace por si mismos pero para redondear su vida le hace falta realizarse en otros contextos sociales.
Así, dentro de este esquema, Catherine es el motor del film y empuja a los dos personajes masculinos a entrar en una dinámica que ella gobierna y ellos no.
Esto da pie al pragmatismo en el amor como forma de obtener la felicidad entre los tres personajes: aceptar la situación y vivirla a plenitud viviendo cada uno su rol. Para finales de los años 50 esta era una proposición de vida que era un escándalo y una provocación.
Así, se da una inversión en las situaciones dramáticas usuales en Jules et Jim.
Las situaciones "extrañas" como el mismo triángulo amoroso son tratadas con la mayor civilidad y urbanidad entre los tres personajes. En cambio, las situaciones "normales" como el matrimomio contienen, de manera implícita o explícita, un mayor grado de violencia evidente.
Dentro de este esquema, es comprensible que Jules analice la situación y le pida, civilizadamente, a Jim que se convierta en amante de Catherine para que ambos sean felices, especialmente ella.
Se dan entonces los juegos y rejuegos. Catherine, como motor, modula la intensidad del triángulo: es capaz de amar a Jim y de celarlo mientras seduce de nuevo a Jules. Pasan así un mes oerfecto en donde reina el pragmatismo del amor y no el "deber ser" en el ámbito de las emociones.
Pero a su vez Jim tiene otra amante, Gilberte... Catherine se cobra de manera igualitaria la situación: alienta el triángulo que ella controla pero no un cuarteto... Catherine muestra su independencia de Jules con Jim, pero también de Jim al tomar otro amante llamado Albert. Así, Albert equilibra a Gilberte.
Estos problemas van erosionando el triángulo amoroso. Tal parece que ni Jules ni Jim son capaces de contener a Catherine y hacerla feliz dentro de un contexto de libertad femenina irrestricta: es un espíritu libre que toma y suelta según desea, ¿No fue eso lo que se intentó vivir a finales de la década de los 60s?
De esta manera el film avanza hacia su desenlace en medio de cartas intercambiadas y malentendidos entre los tres, especialmente entre Catherine y Jim. Hacia el cierre, Truffaut sigue fiel a estilo y planteamiento: lo extraño se vive civilizadamente, lo normal se vive con violencia.
Jules et Jim, como dije antes, conserva su actualidad gracias al planteamiento de su triángulo amoroso; es un ejemplo extraordinario del estilo fílmico de la Nueva Ola Francesa. Pero, sobre todo, es un botón de muestra de la sensibilidad de Truffaut como director y de Jeanne Moreau como actriz.
Con el paso de los años ambos artistas lograron éxitos magníficos en el cine francés, pero siempre será una delicia verlos en sus comienzos, en un Jules et Jim que plantea la condición humana en su recorrido desde la inocencia a la sabiduría de la vida, con todas las alegrías y sinsabores que conlleva la adquisión de este conocimiento de nuestra existencia como seres humanos, en donde Todo es imperfecto... menos, quizás, el mundo maravilloso del cine.
http://cinevisiones.blogspot.com/2009/07/jules-et-jim-de-francois-truffaut-02.html

"Rodada en 1962, en pleno apogeo del movimiento que desembocaría en Mayo del 68, que tuvo un claro componente de liberación sexual y de la mujer, busca ser un canto a la libertad. Libertad sexual, libertad del amor, libertad de la mujer y respeto por la naturaleza de cada uno. Vista desde hoy en día, que ya conocemos las consecuencias de una vida entendida en esos parámetros, resulta moralmente totalmente superada.
No por ello deja de tener su valor a la hora de entender ideológicamente a uno de los movimientos sociales más importantes del siglo XX."




