Venus de Urbino de Tiziano1538. Óleo sobre lienzo. 119X165 cm.Galleria Nazionale delle Marche, Urbino
La ciudad ideal del Renacimiento
Urbino encontró en el duque de Montefeltro a un incansable mecenas de la arquitectura y la pintura
Urbino es la ciudad ideal del Renacimiento italiano, Florencia tiene la fama y probablemente sea la capital, pero no hay otra urbe que muestre como Urbino esa cultura en la que los hombres se sintieron modernos recuperando lo que no tiene edad, lo absoluto, lo que representa un modelo siempre válido. Fue complicado, Urbino era -y sigue siendo- una pequeña villa, alejada de las grandes rutas comerciales, sin recursos naturales destacables.(...)
Nació como hijo ilegítimo de la familia Montefeltro y ascendió al poder tras una revuelta popular que costó la vida a su hermanastro Oddantonio con la promesa de un sistema médico y educativo, reducir los impuestos y permitir al pueblo participar en la elección de magistrados. Lo cumplió todo. Basta pasear por Urbino para verificarlo. Lo de menos es que permanezca igual a como era hace 500 años, con el palacio ducal presidiendo el caserío -le sucede a muchos lugares en Italia-, lo que importa es que aquí se concibió una ciudad ideal, un paisaje urbano perfectamente unitario.
Diseño toscano
Lo decisivo de Urbino es la coherencia. La convergencia de un intenso grupo de artistas italianos y extranjeros cuya obra conjunta supera con mucho las aportaciones individuales de otros maestros en otros lugares. El diseño tuvo firma toscana, Leon Battista Alberti como consultor teórico y Piero della Francesca como creador de los modelos formales. Para la pintura, además del mismo Piero o Paolo Ucello, el flamenco Joos van Wassenhove, llamado Justo de Gante, y Pedro de Berruguete, castellano. De la ejecución técnica se encargaron, primero, el arquitecto dálmata, hoy diríamos croata, Luciano Laurana, y después el sienés Fancesco di Giorgio Martini. Entre todos ellos, sobre todos ellos, organizando, el duque Federico.
La arquitectura proclama esta disposición. Por eso, en Urbino, el orden cívico se convierte en reflejo del orden celestial y dentro de la urbe se impone otra ciudad mucho más importante: el propio palacio ducal. Baltasar Castiglione, cuya obra El Cortesano está ambientada en estos muros, lo consideró el más hermoso de Italia, definiéndolo como "ciudad en forma de palacio". Desde la entrada a la casa ducal se imponen los símbolos. En el patio de honor, una enorme F mayúscula preside las intersecciones de todos los arcos. La arquitectura también proclama la inteligencia. Detrás de esos mismos arcos se encuentran las salas que albergaban una importante biblioteca (fue absorbida por el Vaticano en 1630). Encima del patio hay dos capillas contiguas dedicadas respectivamente a Apolo y las Musas y al Dios cristiano, con la intención de hacer conciliar la mitología y el cristianismo bajo la creencia de que nuestro Dios omnipotente incluye en su universo las deidades paganas. En el piso principal se encuentra el Appartamento del Duca, conjunto de salas entre las que destaca una joya, Il Studiolo, una estancia minúscula cuya parte inferior es un prodigioso ejercicio de perspectiva ilusionista en madera taraceada que simula libros, instrumentos geométricos, naturalezas muertas y hasta delicadas vistas de la ciudad de Urbino. "
El País Pedro Jesùs Fernàndez - 03/07/2010
Vista aérea
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| La nieve en Urbino invita a la nostalgia. |

Neblina en Urbino al atardecer.


| En estos sitios el amor encuentra "acústica". |
| En cada lugar hay una historia;grandes hombres pasearon por sitios idénticos pese al tiempo. |
| El que ha vivido en esta ciudad siempre la llevara en el corazón. |
| Une las parejas; aun en la separación suspiran los momentos vividos en Urbino. |
| Desde cualquier sitio se otea la belleza. |
| La ciudad mas fácil de amar de todas las ciudades del mundo. |
| Estos vicolos bien conservados tienen más de 500 años |
| Una de las mas bellas ciudades del mundo. |
| Turistas de todo el mundo llegan en el verano. |

















