Camilo Sesto (Alcoy, Alicante; 16 de septiembre de 1946) es el nombre artístico de Camilo Blanes Cortés, un cantautor, productor y compositor español de balada romántica, pop y rock.
Fue uno de los cantantes españoles más importantes de los años 1970 y 1980. Su popularidad se extendió a otros países, siendo conocido en América y Europa. Además ha cantado en español, inglés, italiano, valenciano, portugués y alemán.
Tiene el récord mundial de la mayor cantidad de "números 1" en el mundo latino: un total de 52. y 18 en "Los 40 Principales"  y más de 175 millones vendidos en todo el mundo.
Además ha impulsado la carrera de diversos artistas como Miguel Bosé, Francisco, Ángela Carrasco, Lani Hall, Audrey Landers, Lucía Méndez, Manolo Otero, Sergio Fachelli, Charytín Goyco, José José entre otros, e incluso produjo las canciones y tradujo al castellano las letras del álbum de Air Supply

Sus inicios: los años 60

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En 1971 modifica su nombre artístico, para pasar en lo sucesivo a llamarse "Camilo Sesto" (con "s" y no con "x"). Su primera aparición en Televisión Española como solista es interpretando el tema Buenas noches, adaptación pop de la célebre canción de cuna de Brahms. Corre el año 1971, y gracias al gran éxito que le proporcionó su composición Algo de mí (su primer número 1), contenida en el disco homónimo, se consagra definitivamente a nivel popular.

Los años 70

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En otoño de 1970, graba un single que contiene dos temas (Llegará el verano y Sin dirección), aún bajo el nombre artístico "Camilo Sexto". 
En 1972 su carrera cruza el Océano Atlántico. Comienza una serie de presentaciones en Buenos Aires (Argentina), donde alcanza una gran popularidad.
En febrero de 1974 participa en el Festival de Viña del Mar, Chile. Despúes edita su álbum Camilo y temas como ¿Quieres ser mi amante?, Llueve sobre mojado, Ayudadme y Déjame participar en tu juego comienzan a subir en las listas de éxitos radiales en todo el mundo. Recibe discos de oro en Chile, México y Venezuela, por sus millonarias ventas con el tema ¿Quieres ser mi amante?. En 1976 lanza el álbum Memorias. Entre los éxitos que contiene destaca el primer tema, Memorias. Durante ese año compone dos canciones para Miguel Bosé, a quien lanza como cantante al producir su primer disco.
 En 1978 se edita su álbum Sentimientos. Al mismo tiempo, su tema El amor de mi vida, del mismo álbum, se transforma en el sencillo más vendido de toda la década y en todo un clásico Además, se le hace entrega de un Disco de Platino, por haber vendido más de un millón de discos. 
En 1979 Camilo efectúa presentaciones con gran éxito en Alemania, Francia e Italia..En abril se le otorga un Disco de Platino por haber vendido la cifra récord de 13 millones de discos por todo el mundo. El 6 de noviembre se presenta en el Madison Square Garden de Nueva York, ante más de 45.000 personas, bajo el reclamo de ser "The Sinatra of Spain". Actúa con él Ángela Carrasco. Escribe una cancion especial para el cantante mexicano José José, "Si me dejas ahora" la cual le da el nombre al album de este interprete, al igual que otra cancion: "Donde vas"; ese disco, producido en mancuerna por el señor Blanes y José José. Produce en diciembre su álbum Horas de amor.

Los años 80


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Camilo Sesto, en concierto Ecuador años 80.

El tema fundamental de sus creaciones seguirá siendo el amor.
 En mayo le entrega una cancion a José José, "Insaciable amante", que vendría incluida en el album Amor, amor del cantante mexicano. A finales de junio visita Argentina con Ángela Carrasco.
En enero de 1981 triunfa en el programa de máxima audiencia holandesa Telebingo.  En octubre sale al mercado su álbum Más y más.  A finales de este año produce su álbum Con ganas.
En 1983  produce además un LP para Ángela Carrasco, Unidos, compuesto y producido por él mismo. Y otro para la mexicana Lucía Méndez, intitulado Cerca de ti, también producido y escrito por él.  El 11 de mayo Camilo actúa en Chicago, donde reúne a más de 15 mil personas en "Le Pavillon". El single My love, interpretado a dúo con la actriz y cantante Audrey Landers (de la serie Dallas), se transforma en todo un éxito en los Estados Unidos, en Alemania y en los Países Bajos.
El 25 de septiembre de 1984 reconoce legalmente la paternidad de su hijo con la mexicana Lourdes Ornellas. Después de algunas desavenencias, Lourdes Ornellas le concede la patria potestad de Camilo Míchel.
 Entre el 8 de octubre y el 13 de noviembre realiza una gira por Venezuela, Argentina, Ecuador.
En 1985 edita el álbum Tuyo. En febrero Camilo Sesto llega a la isla de Puerto Rico, y es tanta la euforia de los millares de fans que el gobernador Rafael Hernández Colón declara el 21 de febrero de 1985 "Día Tributo a Camilo Sesto". En mayo lleva a cabo una exitosa gira por Japón: 7 conciertos, en los que reúne a más de 40.000 personas.En septiembre obtiene el "Premio Ricard de la Canción 1984" al cantante más popular.
En 1986 lanza su álbum Agenda de baile.  En marzo de 1987 declarará en la revista Hola: "Me voy porque quiero hacerme mayor viendo hacerse mayor a mi hijo". Siendo ésa la principal razón, también pueden señalarse como causas para su adiós el cansancio de Camilo tras su larga y densa trayectoria artística, y los más de 6000 conciertos desde 1970 a 1987 por todo el mundo sin parar.
 Traslada su residencia a Miami (Florida).


Roberto Carlos nació el 19 de abril de 1943 en Cachoeiro de Itapemirim, una ciudad del estado de Espírito Santo, a 400 kilómetros al noreste de Río de Janeiro.




A los 6 años ya cantaba en las emisoras de radio locales los éxitos de los cantantes brasileños de la época.
De estos rústicos comienzos nacería una de las grandes figuras de la música latina del siglo veinte. Aquí se asentaron sus raíces, junto con algunas lecciones de piano en el conservatorio local y un montón de sueños y esperanzas.
 En 1957 la familia de Roberto se traslada a vivir a Río de Janeiro. Allí Roberto forma un grupo musical con amigos de su barrio al que pusieron el nombre de "The Sputniks". A la cabeza del grupo, Roberto Carlos inmediatamente llamó la atención del público y en un programa de radio en directo, el presentador le anunció como el "Elvis brasileño".

Imagen relacionada Los aplausos de la audiencia no impresionaban al joven artista que ya recorría los clubs nocturnos de la ciudad imitando a João Gilberto, mientras buscaba compañía discográfica. Fue durante esta época cuando conoció al entonces director de Columbia en Brasil que le hizo una prueba. Semanas más tarde, su primer disco, a 78rpm, llegaba a las tiendas. Al poco tiempo, tuvo la oportunidad
de grabar una nueva canción "Louco por Você" (Loco por tí) que se convirtió en éxito inmediato. Las emisoras de televisión comenzaron a presentarlo en los programas musicales más importantes del país, comenzando una larga carrera de éxitos que se extiende hasta la actualidad.

LOS SESENTA – La Aventura de La Jovem Guarda.
 Con el éxito del álbum 
"Louco por Você" (Loco por tí) en 1961, Roberto comienza a ser conocido fuera de las ciudades de Río y Sao Paulo y las invitaciónes para actuar en otras ciudades comienzan a multiplicarse. En 1963, el álbum "Splish Splash" convierte a Roberto Carlos en uno de los artistas jóvenes más populares de la época. Un año después, Roberto lanza "É Proibido Fumar" (Está Prohibido Fumar), un álbum lleno de éxitos que se convertirían en clásicos de la música brasileña, como "O Calhambeque" (La Carroza) y el tema que le daba título.
 En este tiempo la música de Roberto se dirigía especialmente a la juventud y los jóvenes brasileños comenzaban a verle como el artista más influyente de las nuevas generaciones. Con la explosión de los Beatles, el rock comenzó a invadir el país y la televisión se hizo eco de las nuevas corrientes musicales en un programa que vendría a ser el abanderado de la nueva música brasileña: Jovem Guarda.
 Roberto Carlos fue invitado a presentar el programa que, desde sus primeras emisiones, rompió récords de audiencia en el país. En 1965, le lanzamiento del álbum 
"Jovem Guarda" produjo toda una revolución musical con el sencillo "Quero que Vá Tudo pro Inferno" (Quiero que Todo se Vaya al Infierno) con un mensaje bastante audaz para aquellos tiempos.

Junto con sus compañéros Erasmo Carlos y Wanderléa, Roberto Carlos dictaba la moda de la juventud brasileña. Mientras dos de sus temas ocupaban el Nº. 1 en las emisoras de radio, sus seguidores esperaban ansiosos el lanzamiento de su nuevo álbum, previsto para el final de 1966: una auténtica colección de éxitos como 
"Eu te Darei o Céu" (Yo te Daría el Cielo), "Nossa Canção" (Nuestra Canción)"Negro Gato" y "Namoradinha de um Amigo Meu" (Enamorada de un Amigo Mío), entreo otros.
 En 1967, Jovem Guarda estaba en la cima de su éxito. La fama de Roberto Carlos llegaba hasta Francia, donde actuó en el MIDEM en Cannes. Su último álbum 
"Roberto Carlos em Ritmo de Aventura" (Roberto Carlos a Ritmo de Aventura) produjo varios éxitos e introdujo a Roberto en el mundo del cine un año más tarde. Roberto ampliaba su campo de acción. Este mismo año viajó a Italia para participar en el Festival de la Canción de San Remo, donde consiguió el primer premio con el tema de Sergio Endrigo "Canzone per Te" (Canción para Tí); Roberto fue el primer artista extranjero que ganó el festival. En Brasil, el álbum "O Inimitável Roberto Carlos" (El Inimitable Roberto Carlos) aumentó la colección de éxitos del artista con temas como "Se Você Pensa" (Si piensas) y "Ciúme de Você" (Cielos tuyos).

El año siguiente comenzó con el lanzamiento de la película "Roberto Carlos e o Diamante Cor-de-Rosa" (Roberto Carlos y el Diamante Rosa). Musicalmente Roberto ya no estaba "a ritmo de aventura". Su madurez como compositor e intérprete comenzó a hacerse evidente en el nuevo álbum. Canciones como "Sua Estupidez" (Su Estupidez) y "As Cuvas da Strada de Santos" (Las Curvas de la Calle de los Santos) son el adelanto del Roberto Carlos romántico que se desarrollaría en las próximas décadas.

LOS SETENTA: Románticos.

1970 fuel el año de su primera temporada en el Canecão, un lugar tradicional de conciertos en Río de Janeiro. El "Supershow" fue escrito y dirigido por Miele y Ronaldo Bôscoli, dos de los nombres más importantes en el "showbiz" brasilleño. El nuevo álbum contenía una melodía que cambió definitivamente su imagen ante el público: "Jesus Cristo". En 1971, "El Rey" era también un ídolo fuera del país, principalmente en los países de habla hispana. Sus ventas rompían récords en Brasil, y cada álbum alcanzaba el Disco de Oro y Platino. No podía ser de otra manera con discos conteniendo temas como "Dethales" (Detalles)"Amada Amante" y "Debaixo dos Caracóis do seus Cabelos(Bajo los Rizos de sus Cabellos). En 1972 la cantante Ornella Vanoni llevó al Nº. 1 en Europa varios éxitos de Roberto Carlos, adaptados al italiano.

En 1974, Roberto Carlos grabó su primer álbum especial de Navidad para la cadena Globo. Estableciendo la costumbre, no interrumpida hasta la fecha, de lanzar un álbum por año con colaboraciones de artistas invitados. Junto con apariciones en radio y televisión, las ventas de sus álbumes incrementaban enormemente. Roberto Carlos fue el primer artista en alcanzar ventas superiores al millón de copias vendidas de cada uno de sus discos. Sus álbumes eran siempre éxito inmediato, alcanzando el Nº. 1 en las listas radiofónicas. En 1978, el álbum anual correspondiente, sobrepasó 1.5 millones de copias vendidas y en él se contenían los ya clásicos: 
"Café da Manhã" (Café de la Mañana)"Força Estranha" (Fuerza Extraña) y "Lady Laura". Ese mismo año, Roberto rompió récords de asistencia a sus actuaciones en el Canecão, a las que asistieron más de 250.000 personas.
Los setenta trajeron también dos importantes acontecimientos para "El Rey": su campaña en favor del Año Internacional del Niño fue un auténtico éxito y, más tarde, el tema "Amigo" fue la canción que recibió al Papa Juan Pablo II en su visita a México. El tema fue cantado por un coro de niños en la retransmisión mundial del acontecimiento.

LOS OCHENTA: Rompiendo Récords.

Con sus temas ya grabados por artistas universales, como de Julio Iglesias o Ray Conniff, Roberto Carlos finalmente graba un álbum en inglés con el que recorre varios países europeos y americanos. Como resultado de su éxito, CBS le concede el Cristal Globe, un galardón que se concede a los artista que han vendido más de 5 millones de discos fuera de su país de origen. Los álbumes de Roberto fueron lanzados en español, italiano, inglés y francés, además de portugués. En Portugal y en España el tema "Cama e Mesa" (Cama y Mesa) inauguró para Roberto la lista de éxitos de la nueva década, alcanzando el número uno en las emisoras de radio de la Península Ibérica.
En 1983, Roberto Carlos lanza "Emocões" (Emociones). Con un equipo de 110 personas, incluyendo 42 músicos de orquesta, Roberto llevó su espectáculo a todos los rincones de Brasil, visitando 18 ciudades de 14 estados del norte, noreste y centro. El álbum lanzado a finales de este mismo año mostró a un Roberto Carlos más romántico que nunca. Las ventas se aproximaron a los 2 millones de copias.
En los años seguientes, Roberto Carlos aumentó considerablemente su presencia en las emisoras de radio. Para dar una idea de ésta presencia en radio, los 10 temas del álbum del 1983 totalizaron 5.981 "tocadas". Canecão, el lugar tradicional de conciertos para Roberto Carlos, se había quedado pequeño para sus miles de seguidores. A comienzos de 1986, durante cuatro semanas consecutivas, Roberto se presentó en el Maracanãzinho, donde más de 100.000 personas acudieron a aplaudirle. En este mismo año, El Rey se presentó en el escenario del legendario Radio City Music Hall de Nueva York consiguiendo amplia repercusión en todos los medios. En 1988, tuvo el honor de ser el primer artista brasileño de CBS que lanzó al mercado un álbum en formato CD. La importancia de la figura artística de Roberto Carlos en Lationamérica fue reconocida con un Grammy a la Mejor Interpretación de Música Pop con "Se o Amor se Vai" (Si el Amor se Va).

LOS NOVENTA: Homenajes


 En 1991, Roberto celebró su 50 cumpleaños con un concierto benéfico de la Hermana Dulce en São Paulo al que acudieron gran número de artistas y personalidades del país. Su álbum número 34, lanzado en 1992, mantuvo la línea romántica e incluyó una versión con influencias de "urban-country" de
"Dicen que un hombre no debe llorar" de Los Panchos. El tema principal del álbum fue "Mulher Pequena" (Mujer Pequeña).
 Los homenajes no acabarían en sus futuros álbumes. En 1994, el álbum correspondiente a ese año, presentaba el tema 
"O Taxista" (El Taxista) y en el de 1995 un canto a las mujeres que usan gafas. Un año más tarde, las mujeres de 40 también recibieron su homenaje con el tema "Mulher de 40"(Mujer de 40). El disco también contenía la oración "O Terço" y una nueva versión de "Como é Grande o meu Amor por Você" (Qué Grande es Mi Amor por Tí). El álbum tuvo una tirada inicial de 1 millón de ejemplares que, a los veinte días de su lanzamiento ya había superado en 300.000 ejemplares más.
 En octubre de 1997, las canciones 
"Jesús Cristo" y "Nossa Senhora" (Nuestra Señora) fueron cantadas por Roberto Carlos ante 2 millones de personas durante la misa celebrada por el Papa Juan Pablo II en su visita a Brasil. A finales de año Roberto publicó un nuevo álbum en español; el primer año, desde 1963, en el que Roberto Carlos no lanzó su acostumbrado álbum en portugués. El álbum en español contenía una colección de temas latinos clásicos. En el 98, el nuevo álbum incluía cuatro temas originales más seis temas clásicos de su carrera grabados en el Teatro Olympia de São Paulo en 1997. La canción "Eu te Amo Tanto" es una bella melodía dedicada a su esposa.
En abril de 1999, para sorpresa de sus fans, Roberto Carlos lanzó en Brasil su nuevo álbum en portugués: "Mensagens" (Mensajes). Tras 30 años componiendo e interpretando temas sociales y religiosos, Roberto Carlos presenta un álbum de profundo sentido religioso que refleja las experiencias y espiritualidad de uno de los artistas más grandes que la música latina del siglo XX.

30 GRANDES CANCIONES.-

 A lo largo de su carrera, Roberto Carlos
 ha producido algunas de las páginas más brillantes y emotivas de la música popular, tanto con sus temas en portugués como en español. Para abrir el siglo, Roberto Carlos nos ofrece un resumen completo de su dilatada carrera musical. Desde sus comienzos, fuertemente influenciados por el rock and roll de los primeros años, hasta sus últimas grabaciones, en las que, junto al amor, los temas sociales y religiosos son el foco principal de sus canciones, Roberto Carlos hace un repaso a los temas más significativos de su carrera que, en muchos de los casos, ya han dejado de ser simples canciones para convertirse en himnos o testimonios de la más variada experiencia humana. Basta hacer un repaso a la lista de temas que están contenidos en "Mis 30 Mejores Canciones", para uno darse cuenta que está ante un álbum que es también un calendario personal del siglo que se acaba.
 Cada uno de estos temas forma parte de la historia personal de cientos de miles de personas que, en cualquier momento determinado de su vida, tuvieron una canción de Roberto Carlos para ilustrar sus sentimientos. 
"La Distancia""Detalles""El Gato Que Está Triste y Azul""Emociones", "Un Millón de Amigos""Propuesta""Cama y Mesa", "Amada Amante"… títulos que encierran, no solamente recuerdos, sino también historia reciente y cotidiana, como un diario escrito cuyas páginas nos devuelven el tiempo pasado para hacerlo nuevo, válido y presente. Un retrato fiel de un artista que ha influido a varias generaciones con su música, su personalidad y su estilo, tan sencillo que sólo trasmite grandeza. La grandeza de un artista que ha hecho historia y seguirá haciéndola en los siglos venideros.
Su último trabajo, hasta ahora, "Amor sem limite" (Sony, 2000).
La vida de Edith Piaf (1915-1963) es una historia complicada. Edith Giovanna Gassion nació en 1915, en plena calle de París. Su madre separada y en plena pobreza, dá a luz con la ayuda de un gendarme. También sus padres eran alcohólicos por lo que fue dejada al cuidado de su abuela quien regenteaba un “burdel”. A los cuatro años sufrió de meningitis, la cual le generó una ceguera temporaria.
Ya de adolescente trabajó con su padre viajando con un circo o haciendo acrobacias en las calles. Probó fortuna con el canto callejero, junto a su media hermana Mamone (hija ilegítima de su padre), recogiendo pocas monedas diarias. A los 16 años quedó embarazada, pero su hija Castelle falleció a los dos años de meningitis, además ella quedó imposibilitada de tener hijos.
En 1935 cuando cantaba en una avenida de París, fue vista por un empresario llamado Louis Lepleé, el cual quedó fascinado y la contrató para que trabajara en su bar, Lepleé fue quien la bautizó como “Piaf”, que significa pequeño gorrión, pues la veía como un pajarito con una poderosa voz.
Leplée la convirtió en una estrella enseñándole a mostrar su lento ante el público; aquel cabaret era además un lugar donde venían muchas celebridades de la capital. Pero su vida nunca fue camino de rosas; al poco tiempo, Leplée, al que ella llamaba “papa” apareció muerto en su despacho. Aquel día no sólo perdió a su amigo y patrón , sino que la policía la trató como sospechosa del asesina.
A partir de este momento ella comenzó a beber y a drogarse de forma infernal, y se acostaba con cualquiera. Edith era de esas mujeres que cuando se enamoran, lo hacen hasta la médula. De esas que, cuando se proponen conquistar a un hombre, olvidan el sentido de la dignidad. Independientemente de las circunstancias en que se produjeran sus relaciones sexuales, Edith probó de todo y gozó con cada uno de sus amantes. La palabra exceso no formaba parte de su vocabulario.
A finales de los años treinta del pasado siglo conoció al letrista Raymond Asso, quien la ayudó a salir de la cloaca en que había convertido su vida. De nuevo volvió a cosechar grandes éxitos gracias a sus canciones más famosas, como Je ne regrette rien, La vie en rose, Les amants de Paris, y otras. Sus éxitos le proporcionaron grandes sumas de dinero que ella derrochaba con sus amantes y ayudando a todo aquel que se lo pidiera.
Pero su gran amor, «el único hombre al que he querido», según ella misma afirmó, fue el boxeador Marcel Cerdan, un marroquí de origen humilde que llegó a convertirse en una gloria nacional para Francia. Se conocieron en París en noviembre de 1945 en un club en el que ella cantaba. Marcel se emocionó con su voz.
El encuentro decisivo no se produjo hasta 1947, en un restaurante francés de Nueva York. Enseguida se gustaron, quedaron para cenar y él se quedó en el hotel de Edith. En marzo de 1948 se produjo un nuevo encuentro. Aunque ambos intentaron ser discretos, porque él estaba casado y tenía tres hijos, un periódico les descubrió.
Cerdan se las arregló para evitar que Marinette, su esposa, rompiera el matrimonio, pero sin dejar a Edith. El 23 de mayo de 1948, Cerdan perdió por primera vez un combate y los periódicos acusaron a Piaf de traerle mala suerte. Sin embargo, sólo fue un revés pasajero y el 21 de septiembre se convirtió en campeón del mundo de los pesos medios.
Ella tenía tal pasión por Marcel que nunca estaba satisfecha y necesitaba tenerlo a su lado en cada minuto de su vida. El llevaba una vida dedicada a su profesión, boxeando por distintos países de Europa, y ella necesitaba su cálida compañía, hasta que un día le rogó por su presencia. Cerdán subió a un avión, del cual no bajaría jamás pues se estrelló en una isla. Edith estuvo a punto de acabar con su vida, pero Momone la vigiló y sedó para evitar otra tragedia.
Cuando Marcel se marchó, Edith volvió a su vida agitada. La menuda parisiense (medía 1,47 m.) fue una devoradora de hombres. En aquellos momentos vivió sendos romances con el cantante Jean-Louis Jaubert y con el actor John Garfield. Entre otros amantes de la cantante se encuentran Eddie Constantinn, Yves Montand, Georges Moustaki y Charles Aznavour. La tensión sexual que le producía el deseo del otro la hacía dormir con los puños cerrados. Le gustaban especialmente los hombres de ojos azules, pero no le hacía ascos a nadie. Sus relaciones siempre eran apasionadas y destructivas. Ella se dejaba abofetear o maltratar por sus amantes, a cambio les era infiel siempre. Quizá la única excepción fue la que hizo con Yves Montand.
En 1958 conoció a Georges Moustaki, con el que mantuvo un al faire que duró algo más de un año. Ella entonces tenía cuarenta y dos y él sólo veintitrés, según Georges tenían una buena relación pero el alcohol y las drogas los separó. Ella se encerraba en su cuarto a tomar cerveza, la que mezclaba con ansiolíticos y anfetaminas. Moustaki fue reemplazado por Douglas Davis un joven pintor.
En 1959 a Edith le diagnosticaron un cáncer, lo que ya no le permitiría recuperarse jamás, e ir debilitándose día a día. Bajo estas circunstancias, un año antes de morir contrajo matrimonio con un peluquero con ambición de carrera en el mundo de la canción, llamado Théo Sarapo que tenía entonces veintiséis años.
Murió en 1963, a su entierro en París, , asistieron más de cuarenta mil personas. Todavía hoy en día se descubren flores frescas en la tumba donde está enterrada, en el cementerio de Pére-Lachaise Fue una mujer que conoció la más terrible de las desgracias, que es estar rodeada de personas que la adoraban mientras ella vivía en la más absoluta de las soledades.

El fin del amor
El 28 de octubre de 1949 se estrelló el avión en el que viajaba Cerdan camino de Nueva York. Allí se encontraba Edith, quien le había apremiado para que se reuniera con ella. En memoria de Cerdan, Edith escribió «La belle histoire d’amour»: «Je n’oublierai jamais /Nous deux, comme on s’aimait /Toutes les nuits, tous les ¡ours, 1... La belle histoire d’amour... 1... La bel/e histoire d’amour... /Pourquoi m’as-tu laissée ? /Je suis seule á pleurer, /Toute seule á chercher...»
La vida de Edith Piaf fue movida y azarosa. Empezando por su nacimiento que fue en una esquina de una calle parisiense, donde su madre, alcohólica, fue atendida por dos policías. La misma Edith, muchos años después, acabaría como su madre tirada en la calle.
En 1951, tuvo un grave accidente de coche en el que se rompió varias costillas. Para aliviar su dolor los médicos le recetaron morfina, pero Piaf se convirtió en adicta y empezó a beber, y como su madre, a recoger hombres en las calles para aliviar su soledad.
Edith, quien estuvo a punto de suicidarse al enterarse de la muerte de Marcel, se volvió a casar dos veces más, pero jamás olvidó a Cerdan ni pudo quitarse de la cabeza que en parte había sido culpa suya.
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Era 1935 y Edith estaba cantando en una transitada avenida cuando un hombre, elegantemente vestido, se detuvo a escucharla. Permaneció allí durante un buen rato, sin quitarle ojo, hasta que, alargándole un billete de diez francos, le propuso hacer una prueba. Aquel hombre era Louis Leplée, propietario de Gerny's, un cotizado cabaret de la época al que acudían los famosos de París. Al día siguiente, Edith cantó todo su repertorio, y Leplée, impresionado con esa voz, a la vez bronca y dulce, la contrató. Pocos días después. Leplée convocó a sus mejores clientes para el estreno de la joven a la que había rebautizado como Môme Piaf, que en francés significa "pequeño gorrión". En los siguiente meses, Leplée enseñó a Edith los secretos de oficio de cantante: la importancia de las luces, la música, los gestos, la puesta en escena...y la convirtió en una figura."




"Pero la buena estrella no iba a durar mucho. A los siete días, encontraron a Leplée muerto en su despacho. Le había asesinado de un disparo. Aquello fue un autentico desastre para Edith, que no sólo perdió a su mejor amigo y su protector (le llamaba cariñosamente papá), sinó que la policía le consideró sospechosa del crimen por las  relaciones que tenía con los himpones de Pigalle. La prensa cayó encima de la artista, acusándola sin que hubieran pruebas, y truncando su carrera, ya que el público y muchos de los intelectuales parisinos le dieron la espalda.


 Tras la muerte de Leplée, Edith se entregó a todo tipo de excesos, como hacía siempre que le iba mal. Acababa en cualquier tugurio y se acostaba con todo tipo de hombres. Afortunadamente, a finales de los años 30 empezó a centrarse y, bajo la influencia del letrista Raymond Asso, su amante en aquel momento, trabajó disciplinadamente en su repertorio y fue capaz de volver a tener grandes éxitos.
Empezó a hacer teatro, películas y giras por toda Europa y America, donde conoció a la actriz alemana Marlene Ditrich, con la que entabló una gran amistad que duró toda la vida. Convertida en la gran dama de la canción francesa, se dedicó a ayudar a artistas noveles, como Yves Montand, Gilbert Bécaud, Georges Moustaki, Eddie Constantien o Charles Aznavour, con los que mantenía apasionados romances hasta que se cansaba y los abandonaba."

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El boxeador Marcel Cerdan fue el gran amor de su vida. Se conocieron en 1946, cuando ambos estaban en la cima de su carrera, pero la felicidad fue efímera, ya que él murió en 1949, al estrellarse el avión al que viajaba. Aquella muerte fue un golpe demasiado fuerte y la cantante se hundió en una profunda depresión de la que, como siempre, trató salir gracias al sexo, el alcohol y a los tranquilizantes. Mantener su agotador ritmo de trabajo le supuso un duro esfuerzo y muchos accidentes de trafico. Después de uno de ellos, Edith se volvió adicta a la morfina, droga en la que dilapidaba grandes enormes sumas. El matrimonio en 1952 con el cantante Jacques Prill no fue más que un intento desesperado de rehacer su vida, pero fue en vano, ya que la unión solo duró cinco años.



A medida que se iba haciendo mayor, sus amantes eran cada vez más jóvenes y, tras cumplir los cuarenta años, su deterioro físico fue imparable, sucediéndose los ingresos en centros hospitalarios; pasó por una operación de páncreas, una oclusión intestinal y un coma hepático."



Fotografía tomada poco antes de morir



HENRY MILLER (1891-1980) Henry Valentine Miller nació el 26 de diciembre de 1891 en Nueva York, en el seno de una familia humilde de origen alemán, siendo su madre Louise Nieting y su padre Heinrich Miller, quien se dedicaba a la sastrería.

Principalmente autodidacta, Miller estudió durante dos meses en el City College neoyorquino hasta que el joven rebelde, gran amante de la literatura, en especial del escritor ruso Fedor Dostoievski, fue expulsado de la universidad, ocupándose posteriormente en distintos oficios, entre ellos ranchero o mensajero de la Western Union.
En 1917 contrajo matrimonio con una muchacha llamada Beatrice Sylvas Wickens, con quien tuvo una hija, Barbara. En 1924 se divorció de Beatrice y se casó con la bailarina June Mansfield Smith, mujer que fue sumamente influyente en Henry por su modo liberado y despreocupado de vivir.

En los años 30 y en plena época de la Gran Depresión, Miller y June trasladaron su residencia a París, ciudad en la cual llevó una existencia bohemia junto a Anais Nin, Gilberte Brassai y Alfred Perlés, empapándose de diferentes corrientes literarias, entre ellas el surrealismo. En la capital francesa aparecería su primer libro publicado, "Trópico de Cáncer" (1934), un volumen prologado por su amiga Anais y censurado en su país hasta la década de los '60. Junto a Nin escribiría "Una pasión literaria" (1932-1953, libro que recogía la correspondencia entre ambos autores. El mismo año de la aparición de "Trópico de Cáncer", publicada en la editorial Obelisk Press de Jack Kahane, Henry y June se divorciarían.

Posteriormente Miller escribió novelas como "Primavera negra" (1936), "El universo de la muerte" (1938) y "Trópico de Capricornio" (1939). A pesar de que "Trópico de Cáncer" fue la primera novela publicada en su trayectoria como literato, Miller había escrito previamente varios libros que no lograron ver la luz en su día, como "Clipped Wings", "Moloch" y "Crazy Cock".

Sus textos, ausentes de una estructura convencional y el uso de una narración lineal, se vinculan a la exposición instrospectiva desde un universo esencialmente masculino, con tendencia a la exposición erótica y el proceder nihilista modelado con un cierto sentido lírico de la prosa, esencia libertaria y vitalista, y plasmación autobiográfica en base al flujo de conciencia.
En 1939 Henry dejó Francia, país en el que llegó a trabajar como profesor de inglés en el Liceo Carnot de Dijon, y pasó un tiempo junto a Lawrence Durrell en Grecia para retornar en plena Segunda Guerra Mundial a los Estados Unidos, ubicándose en California. Allí escribiría libros como "El coloso de Marussi" (1941, título que abordaba su experiencia griega, "Pesadilla del aire condicionado" (1945), "Días tranquilos en Clichy" (1956), "Big Sur y las naranjas del Bosco" (1957) o la afamada trilogía "La crucifixión rosada", conformada por los volúmenes "Sexus" (1949), "Plexus" (1952) y "Nexus" (1959), los cuales volvían a incidir en el aspecto sexual que singulariza sus trabajos literarios.
Al margen de sus novelas Miller también escribió ensayos sobre Marcel Proust, James Joyce o D. H. Lawrence.
Después de su divorcio con June, Henry se casó en 1944 con Janina Martha Lepska, joven inmigrante polaca, estudiante de filosofía, con quien tuvo dos hijos, Tony y Valentine. En 1952 se divorciarían. Un año más tarde contrajo matrimonio con Eve McClure, de quien se separaría en 1960. Su última esposa fue la cantante de cabaret japonesa Hiroko Tokuda, con quien estuvo casado entre 1967 y 1977.

Una de sus últimas amantes fue la joven actriz Brenda Venus. El libro "Querida Brenda" (1986) recoge las cartas de amor remitidas por el autor de Nueva York a la morena intérprete, vista en películas como "Foxy Brown" o "Límite 48 horas".

Miller, cuya influencia es muy apreciable en los escritores de la denominada Generación Beat, como Jack Kerouac, Allen Ginsberg o William Burroughs, moriría a causa de problemas circulatorios en la localidad californiana de Pacific Palisades. Era el 7 de junio de 1980 y el escritor tenía 88 años.
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[PDF]Trópico de Cáncer - Medicina y Arte


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de H Miller - ‎Citado por 9 - ‎Artículos relacionados
1966 by the Estate of Henry Miller. All rights reserved. © RBA Editores, S. A., Barcelona, 1992, por la presente edición. Traducción cedida por Ediciones ...



Miller, encuentros y desencuentros 



Daniel Vigo

Henry Miller es uno de esos escritores que más huella acostumbran a dejar entre aquellos jóvenes que se sienten rebeldes y aquellos no tan jóvenes que odian anudarse la corbata. Encumbrado por los inadaptados de la generación Beat e incomprendido por la critica más puritana. Miller responde a esa clase de escritores de corte individualista que adoptan una postura de enfrentamiento contra la sociedad en la que viven.

Nacido en Nueva York en 1891, muy pronto decidirá que sus sueños no se correspondían a la vida a que estaba tocado a adecuarse. Cruzará el océano decidido a romper con su pasado y convertirse en escritor. Llegará a París con únicamente diez dólares en el bolsillo. Continuos cambios de empleo y una constante lucha por su subsistencia que le llevará a formar parte de la colonia de anónimos bohemios que deambulaban por los barrios artísticos de Montmartre y Montparnasse. A partir de entonces desarrollará una vida llena de dificultades que le alejará completamente de posturas cómodas o cotidianas; huyendo de horarios y sueldos fijos; encontrando la inspiración al mezclarse entre el bullicio de las calles; arrimándose a otros artistas errantes, a sabios villanos, y a delincuentes de poca monta.

En su último libro El libro de mis amigos, Miller homenajeaba a todos aquellos amigos que habían sido fundamentales en su vida. La mayoría eran seres anónimos, seres de la calle que no pertenecían a los ambientes culturales. Sólo algunas de sus amistades podrían catalogarse como conocidas, entre éstas, estarían sin duda los escritores Lawrence Durrell y Anais Nin.

Durrell es particularmente famoso por su Cuarteto de Alejandría, y en especial por el primero de los volúmenes: Justine, cuya protagonista, tal como el personaje sadiano, se encargará de buscar el placer como forma plena de aprendizaje. El libro destaca por la bellas imágenes con las que se describe la ciudad de Alejandría y por su alto contenido erótico. La obra más conocida de Anais es Delta a Venus, un libro que sería considerado por las feministas como una declaración de principios en la liberación sexual femenina. Y en el cual, Anais trabajó escribiendo historias cargadas de erotismo. El argumento es el de una chica escritora que trabaja bajo el mecenazgo de un excéntrico millonario y que éste le paga un dólar por cada página escrita. Tras su publicación se ha ido alimentando la leyenda de que ésta era en realidad una historia autobiográfica.

Miller conoció a Anais Nin en su estancia en París, durante su segundo viaje a Europa, en el año 1931. Años después mantuvieron ambos una intensa relación triangular con la mujer de Miller, June Mansfield. Al británico Durrell lo conoció en 1937, una amistad que se fue afianzando tras el paso de los años. Miller incluso vivió como invitado durante un año en la casa que Durrell tenía con su esposa en la isla griega de Corfú. Vivencias que le sirvieron luego, para escribir El Coloso de Marusi (1941). Tanto con Durrell como con Anais mantuvo prolíficas relaciones epistolares, que posteriormente fueron recopiladas y publicadas.

Esta triada de pluma rebelde destacó por abordar crudamente el tema del erotismo desde sus libros. Miller afirmaba que éste, era consecuencia del ejercicio desbocado del amor; era como alcanzar un grado de espiritualidad máxima. Anais en cambio, supo cubrir ese erotismo con velos transparentes de misterio, provocados por los arraigos y desarraigos del autoconocimiento. Durrell teorizó sobre el placer como búsqueda. Los tres escritores previamente habían sido influenciados por el escritor británico D. H. Lawrence, y su novela El amante de lady Chatterley, donde se narran las relaciones sexuales entre una mujer y el guardabosques de su noble esposo. Miller y Anais habían comenzado sendos ensayos sobre éste. El de Anais se publicó en 1932 con el nombre D. H. Lawrence: An Unprofesional Study; mientras que el de Miller se editó con el nombre de World of Lawrence en 1979 (lo que había comenzado como un simple ensayo en 1933 y con el que Miller bromeó durante el resto de su vida, pues estuvo a punto de no terminarlo nunca).

Estos encuentros entre Henry Miller, Anais Nin y Lawrence Durrell lo que hacen es reafirmar la conocida frase de Borges que decía que cada escritor crea a sus propios precursores. Los encuentros entre los tres escritores fueron en parte casuales, y en parte buscados por cada uno de ellos, de tal manera que los tres buscaban compartir y desarrollar una nueva forma de escritura, en que se primara el impulso vital, y donde el erotismo no fuese censurado. Así, con un poco de suerte, era inevitable que antes o después dichos escritores se acabasen conociendo. Leyendo los libros autobiográficos que se realizaron a partir de conversaciones con Henry Miller, el de Bradley Smith Mi vida y mi tiempo y el de Christian de Bartillat Conversaciones con Henry Miller sorprende sin embargo una ausencia entre sus influencias. Sorprende que en ningún momento Miller nombrara al pintor Balthus, aunque el motivo fuese posiblemente que esa misma casualidad que hizo que se acercara a Anais y a Durrell, fuera también la que impidió que se cruzara con Balthus. Los dos artistas coincidieron en París durante la década de los 30, pero en aquella época París era un hervidero de artistas, con el dadaismo y el surrealismo en pleno auge. Además, tanto Miller como Balthus se mantuvieron siempre independientes a aquellos círculos artísticos, por los que sus influencias fueron bastante particulares.

Miller siempre tuvo un interés especial hacia la pintura, él mismo presumía de haber llegado a pintar varios millares de acuarelas. Y es que, únicamente tras la perdida de visión del ojo derecho en sus últimos años, dejó de pintar. Decía que para él escribir era trabajar mientras que pintar significaba en cambio jugar. La relación de Miller con la pintura fue siempre muy estrecha: expuso la primera vez sus acuarelas en 1927, en Greenwich Village; en los momentos de penuria económica las acuarelas llegarían a servirle como tabla de salvación al ser canjeadas por comida, ropa o incluso las cuentas del dentista. Miller publicó también un libro dedicado a la pintura Pintar es volver a amar (1960).

El escritor, preguntado por sus gustos sobre pintura, exponía sus preferencias: Hans Reichel, Paul Klee, John Martin, Picasso, George Grosz, Marc Chagall, etc, pero nunca Balthus. ¿Y por qué debería de estar Balthus? Porque Balthus fue a la pintura lo que durante esos años Miller fue a la escritura.

Balthus, nacido en París en 1908, cuyo nombre verdadero era Balthazar Klossowski de Rola, descendía de un linaje aristocrático. Se caracterizó por una pintura muy realista, llena de vida y erotismo. Durante muchos años se le criticó el uso de jovencitas para sus cuadros, a lo que él siempre contestó que su búsqueda artística iba encarrilada hacia encontrar la pureza y la belleza, y éstas características eran especialmente notorias en las jóvenes lolitas, que utilizaba como modelos.

Tanto Miller como Balthus sufrieron la dura crítica norteamericana por su elevado erotismo. Miller sufrió la censura y durante treinta años la publicación y venta de sus dos Trópicos fue prohibida en los Estados Unidos, las ediciones originales en inglés publicadas en Francia serían un bien muy buscado para aquellos norteamericanos que pasaban por Francia. Pero también allí, tras la publicación de Sexus se formó un gran escándalo: fue interrogado por un tribunal parisino con la posibilidad de que se le abriera un proceso penal, del que finalmente fue absuelto. Balthus por su parte, protagonizó un duro enfrentamiento contra los críticos norteamericanos que le colgaron la etiqueta de pintor pornográfico y que incluso llegaron a acusarle de pedofilia.

Curiosamente, tanto Miller como Balthus declararon que su arte era un canto a la libertad, a la vida y a la belleza; que el erotismo era sólo una consecuencia de sus obras. Ambos, a lo largo de su vida se desvincularon una y otra vez de estar haciendo arte pornográfico, e incluso los dos confesarían en sus escasas entrevistas, que ésta no sólo no les estimulaba sino que les aburría. Otro dato anecdótico que parece unir a ambos artistas, es su atracción hacia las culturas orientales. A Miller le gustaba leer sobre el budismo zen, sobre la China, el Tibet y el arte Japonés. Balthus viajó varias veces al Japón. Se da la casualidad de que ambos se casaron en 1967 con mujeres japonesas, a las que superaban en varias decenas de años. Balthus se casó con Setsuko Ideta, siendo esta su segunda esposa mientras que Miller se casaría en su quinto matrimonio con la pianista japonesa Hoki Tokuda, un matrimonio que se rompería diez años después, aunque ya nunca volvería a divorciarse. Su último gran amor correspondería a la actriz Brenda Venus a la cual dedicaría los últimos años de su vida, muy menguado físicamente, pero dotado con la misma intensidad vital que tenía durante los años locos de París.

Daniel Vigo, Miller, encuentros y desencuentros, Minotauro Digital, Enero 2003


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Bibliografia
- 1934. Tropic of Cancer / Trópico de Cáncer
- 1934. Black Spring / Primavera Negra
- 1935. Aller Retour New York
- 1938. Max and the White Phagocytes / Max y los fagocitos blancos
- 1938. Tropyc of Capricorn / Trópico de Capricornio
- 1939. The Cosmological Eye / El ojo cosmológico
- 1940. The World of Sex / El mundo del sexo
- 1941. The Colossus of Maroussi / El Coloso de Marusi
- 1944. Sunday After the War / Un día después de la Guerra 
- 1945. The Air-Conditioned Nightmare / Pesadilla de aireacondicionado
- 1945. Semblance of a Devoted Past
- 1947. Remember to Remember
- 1948. The Smile at the Foot of the Ladder / La Sonrisa al pie de la escala
- 1949. Sexus
- 1950. Rosy Crucifixion / La Cruxificción rosada
- 1952. Rimbaud / El Tiempo de los Asesinos
- 1953. Plexus
- 1955. Nights of Love and Laughter / Noches de amor y alegrías
- 1957. Big Sur and the Oranges of Hieronymus Bosh
- 1961. To Paint is to Love Again


Brassaï

  Henry Miller à l'hôtel des Terrasses, Paris, 13e

 , ca. 1931–1932


"No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo"
Si algo atrae de la obra de Henry Miller -desde su Trópico de Cáncer hasta El libro de mis amigos- es su pasión desmedida, incontenible, cualidad que durante muchos años la sociedad estadounidense puritana redujo al término de pornógrafo.

Por su vida y obras se convirtió en uno de los máximos defensores de la libertad tanto individual como literaria y su búsqueda de la "salvación" a través de experiencias intensas influyó enormemente en las ideas de la llamada Beat Generation. Los "Trópicos" están consideradas sus mejores novelas por su prosa fluida en la que funde obscenidad y espiritualismo, y salta con gran naturalidad del expresionismo más realista al divismo más simbólico. Su obra ha sufrido los ataques de la crítica feminista, debido a su retrato de la potencia masculina frente al masoquismo femenino

Su obra nos muestra una poética perfumada de inconformismo y rebeldía que venía en plan de echar por tierra todo ese puritanismo de aire acondicionado y Hot-dog, todos esos prejuicios raciales de una Norteamérica preocupada por hacer la guerra y no el amor.
Los libros de Miller fueron escritos en cuartos baratos, con sexo y eyaculaciones, sin embargo todo eso lo llevó al papel con una poética feroz, todo escrito con inteligencia y desfachatez.

Llevó una vida desenfrenada, abocada a todos los excesos, que reflejó en sus libros como una ráfaga huracanada, ácida; a veces maloliente, repulsiva, pero con ese pálpito bullente en la literatura que lo es de veras.

Dicen que escribía como un poseso en cuartuchos atiborrados de alcohol y sexo, con un naturalismo emparentado en línea directa -de extremo a extremo- con un espiritualismo impensable en alguien que hacía de la crudeza, y hasta de la desfachatez, la principal de sus armas expresivas.

Henry Miller, el narrador de la urbe, de las prostitutas; el amigo de Anais Nin, de los locos, de los reventados por la vida rogaba a Dios que lo hiciera escritor y así escribir, de una manera metafórica, desabrochada, todo ese delirante modo de vivir americano. Sus libros "Trópico de Cáncer" y "Trópico de Capricornio" más que novelas, biografía o diarios, eran una poética perfumada de inconformismo y rebeldía que venía en plan de echar por tierra todo ese puritanismo de aire acondicionado y Hot-dog, todos esos prejuicios raciales de una Norteamérica preocupada por hacer la guerra y no el amor. Los libros de Miller estaban escritos con muchos cuartos baratos, sexo y eyaculaciones, sin embargo todo eso estaba llevado al papel con una poética feroz, todo escrito con inteligencia y desfachatez.

En Francia, Miller escribió: "Un hombre escribe para expulsar el veneno que ha acumulado debido a su estilo de vida falso. Está intentando recapturar su inocencia, pero todo lo que logra hacer (escribiendo) es inocular el mundo con un virus de su desilusión. Ningún hombre pondría una sola palabra en un papel si tuviera el coraje de vivir aquello en lo que creía."

------------------------------------------------------ FRAGMENTOS

"No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros por escribir, gracias a Dios"

------------------------------------------------------ FRAGMENTOS

Por la noche cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora aquel cálido coño tuyo, aquellas gruesas y pesadas ligas, aquellos muslos suaves y turgentes? Tengo un hueso en la picha de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño, Tania, hinchado de semen. Te voy a enviar a casa con tu Sylvester con dolor en el vientre y una matriz vuelta del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Disparo dardos ardientes a tus entrañas, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más ancha las orillas. He alisado las arrugas. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara a través de tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño y los pegaré a la barbilla de Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...

Trópico de Cáncer





FRAGMENTOS

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Vivo en la Villa Borghese. No hay ni pizca de suciedad en ningún lado, ni una silla fuera de su lugar. Aquí estamos todos solos y estamos muertos.
Anoche Boris descubrió que tenía piojos. Tuve que afeitarle los sobacos, ni siquiera así se le pasó el picor. ¿Cómo puede uno pescarse piojos en un lugar tan bello como éste?. Pero no importa. Puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente Boris y yo, si no hubiese sido por los piojos.
Boris acaba de ofrecerme un resumen de sus opiniones. Es un profeta del tiempo. Dice que continuará el mal tiempo. Habrá más calamidades, más muertes, más desesperación. Ni el menor indicio de cambio por ningún lado. El cáncer del tiempo nos está devorando. Nuestros héroes se han matado o están matándose. Así que el héroe no es el tiempo, sino la intemporalidad. Debemos marcar el paso, en filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No hay escapatoria. El tiempo no va a cambiar.
Estamos ahora en el otoño de mi segundo año en París. Me mandaron aquí por una razón que todavía no he podido desentrañar.
No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, creía que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios.
Entonces, ¿éste?. Éste no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, es un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al Hombre, al Destino, al Tiempo, al Amor, a la Belleza... a lo que les parezca. Cantaré para ustedes, desentonando un poco tal vez, pero cantaré. Cantaré mientras la palman, bailaré sobre su inmundo cadáver.
Para cantar primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y algunos conocimientos de música. No es necesario tener un acordeón, ni una guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues, esto es una canción. Estoy cantando.

------------------------------------------------------ FRAGMENTOS

"Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras -un sueño apasionado, envuelto y atado een imágenes- entonces... tómenlo ó déjenlo... ¡pero no me molesten!"
"Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón.
¿Qué quieren de mí?. Cuando tengo algo que decir, lo digo. Cuando tengo algo que dar lo doy.
¡Su inquisitiva curiosidad me revuelve el estómago! ¡Sus cumplidos me humillan! ¡Su té me envenena! No debo nada a nadie. Sólo sería responsable ante Dios... ¡Si existiera!

------------------------------------------------------ FRAGMENTOS

"Hay conchas que ríen y conchas que hablan; hay conchas locas, histéricas, en forma de ocarinas y conchas lujuriantes, sismográficas, que registran la subida y la bajada de la savia; hay conchas caníbales que se abren de par en par como las mandíbulas de una ballena y te tragan vivo; hay también conchas masoquistas que se cierran como las ostras, con una perla o dos dentro; hay conchas ditirámbicas que se ponen a bailar en cuanto se acerca el pene y se empapan de éxtasis; hay conchas puercoespines que sueltan sus púas y agitan banderitas en Navidad; hay conchas telegráficas que practican el código Morse y dejan la mente llena de puntos y rayas; hay conchas políticas que están saturadas de ideología y que niegan hasta la menopausia; hay conchas vegetativas que no dan respuesta, a no ser que las extirpes de raíz; hay conchas adventistas que huelen como los adventistas del Séptimo Día y están llenos de abalorios, gusanos, conchas de almeja, excrementos de oveja y de vez en cuando migas de pan; hay conchas mamíferas que están forradas con piel de nutria e hibernan durante el largo invierno; hay conchas navegantes equipadas como yates, buenas para solitarios y epilépticos; hay conchas glaciales en los que puedes dejar caer estrellas fugaces sin causar el menor temblor; hay conchas diversas que se resisten a cualquier clasificación y descripción, con las que te tropiezas una vez en la vida y que te dejan mustio y marcado; hay conchas hechas de pura alegría que no tienen nombre ni antecedente y estas son las mejores de todos, pero ¿a dónde han ido a parar?"

------------------------------------------------------ FRAGMENTOS.

En un tiempo pensé que ser humano era el objetivo más alto que podía tener un hombre, pero ahora veo que estaba destinado a destruirme. Hoy me siento orgulloso al decir que soy "inhumano" que no pertenezco a los hombres ni a los gobiernos, que no tengo nada que ver con credos ni principios. No tengo nada que ver con la maquinaria crujiente de la humanidad: ¡Pertenezco a la tierra!. Digo esto con la cabeza reclinada en la almohada y siento los cuernos que me brotan en las sienes. Veo a mi alrededor a todos esos antepasados míos bailando en torno a la cama, consolándome, incitándome, flagelándome con sus lenguas viperinas, sonriéndome y mirándome de reojo con sus siniestras calaveras. ¡SOY INHUMANO!. Lo digo con una sonrisa demente, alucinada y voy a seguir diciéndolo aunque lluevan cocodrilos. Tras mis palabras se encuentran todas esas calaveras siniestras que sonríen y miran de reojo, unas muertas y sonriendo hace mucho tiempo, otras sonriendo como si tuvieran trismo, otras sonriendo con la mueca de una sonrisa, el sabor anticipado y las consecuencias de lo que ocurre siempre. Más clara que nada veo mi propia calavera sonriente, veo el esqueleto bailando al viento, serpientes saliendo de la lengua podrida y las ampulosas páginas de éxtasis sucias de excrementos. E incorporo mi lodo, mi excremento, mi locura, mi éxtasis al gran circuito que circula a través de los subterráneos de la carne. Todo ese vómito espontáneo indeseable, de borracho, seguir manando sin cesar, a través de las mentes de los que han de venir, a la vasija inagotable que contiene la historia de la raza. Codo a codo con la raza humana corre otra raza de seres, los inhumanos, la raza de los artistas que estimulados por impulsos desconocidos, toman la masa inerte de la humanidad y mediante la fiebre y el fermento de que la imbuyen, convierten esa pasta húmeda en pan y el pan en vino y el vino en canción.
Con el abono muerto y la escoria inerte producen una canción que se contagia. Veo esa otra raza de individuos saqueando el universo, dejando todo patas para arriba, con las manos vacías, siempre tratando de agarrar y asir el más allá el dios inalcanzable: matando a todo lo que está a su alcance para calmar al monstruo que les roe las entrañas. Lo veo cuando se arrancan los pelos en su esfuerzo por comprender, por aprehender lo que es eternamente inalcanzable, lo que veo cuando braman como bestias enloquecidas y se precipitan dando cornadas, veo que está bien y que no queda otro camino. Un hombre que pertenezca a esa raza ha de subir al lugar más alto y arrancarse las entrañas, mientras pronuncia palabras incoherentes. ¡Está bien y es justo, porque debe hacerlo! y todo lo que se quede corto con respecto a ese espectáculo espantoso, todo lo que sea menos escalofriante, menos aterrador, menos demencial, menos embriagador, menos contagioso, no es arte. El resto es falso. El resto es humano. El resto corresponde a la vida y a la ausencia de la vida.


"La mujer raras veces ríe, pero cuando lo hace es como un volcán. Cuando la mujer ríe, lo mejor que puede hacer el hombre es largarse al sótano refugio contra ciclones. Nada quedará en pie ante la carcajada vaginal, ni siquiera el hormigón armado. Cuando se le despierta la capacidad de reír, la mujer puede superar en risa a la hiena o al chacal o al gato montés. De vez en cuando se la oye en una reunión de linchadores. Significa que se ha quitado la tapa, que todo vale. Significa que va a salir de caza… y ten cuidado, no te vaya a cortar los cojones. Significa que, si se acerca la peste, ELLA llega primero, y con enormes correas te arrancarán la piel a tiras. Significa que se acostará no sólo con Tom, Dick y Harry, sino también con el Cólera, la Meningitis y la Lepra: significa que se tumbará en el altar como una yegua en celo y aceptará a todos los que se presenten incluido el Espíritu Santo. Significa que demolerá en una noche lo que el pobre hombre tardó, con su habilidad logarítmica, cinco mil, diez mil, veinte mil años en construir. Lo demolerá y se meará en ello, y nadie la detendrá, una vez que empiece a reír en serio."

------------------------------------------------------ FRAGMENTOS
En la tumba que es ahora mi memoria la veo a ella, a la que amé más que a nadie, más que al mundo, más que a Dios, más que a mis propias carne y sangre. La veo pudrirse en ella, en esa sanguinolenta herida de amor, tan próxima a mí que no podría distinguirla de la propia tumba. La veo luchar para liberarse, para limpiarse del dolor del amor, y sumergirse más con cada forcejeo en la herida, atascada, ahogada, retorciéndose en la sangre.

Veo la horrible expresión de sus ojos, la lastimosa agonía muda, la mirada del animal atrapado. La veo abrir las piernas para liberarse y cada orgasmo es un gemido de angustia. Oigo las paredes caer, derrumbarse sobre nosotros y la casa deshacerse en llamas. Oigo que nos llaman desde la calle, las órdenes de trabajar, las llamadas a las armas, pero estamos clavados al suelo y las ratas nos están devorando. La tumba y la matriz del amor nos sepultan, la noche nos llena las entrañas y las estrellas brillan sobre el negro lado sin fondo.

Pierdo el recuerdo de las palabras, incluso de su nombre que pronuncié como un monomaníaco. Olvidé qué aspecto tenía, qué sensación producía, cómo olía, mientras penetraba cada vez más profundamente en la noche de la caverna insondable. La seguía hasta el agujero más profundo de su ser, hasta el osario de su alma, hasta el aliento que todavía no había expirado de sus labios. Busqué incansablemente a aquella cuyo nombre no estaba escrito en ninguna parte, penetré hasta el altar mismo y no encontré… nada.

Me enrosqué en torno a esa concha de nada como una serpiente de anillos flameantes, me quedé inmóvil durante seis siglos sin respirar, mientras los acontecimientos del mundo se colaban y formaban en el fondo un viscoso lecho lleno de moco. Vi el Dragón agitarse y liberarse del dharma y del karma, vi a la nueva raza del hombre cociéndose en la yema del porvenir. Vi hasta el último signo y el último símbolo, pero no pude interpretar las expresiones de su rostro. Sólo pude ver sus ojos brillantes, enormes, luminosos, como senos carnosos, como si yo estuviera nadando por detrás de ellos con los efluvios eléctricos de su visión incandescente. (…)

Así caminamos, dormimos y comimos juntos, los gemelos siameses a quienes Dios había juntado y a quienes sólo la muerte podría separar. Caminábamos con los pies para arriba y las manos cogidas. Ella se vestía casi exclusivamente de negro, salvo algunos parches purpúreos, de vez en cuando. No llevaba ropa interior, sólo un vestido de terciopelo negro saturado de perfume diabólico. Nos acostábamos al amanecer y nos levantábamos justo cuando estaba oscureciendo. Vivíamos en agujeros negros con las cortinas cerradas, comíamos en platos negros, leíamos libros negros. Por el agujero negro de nuestra vida nos asomábamos al agujero negro del mundo. El sol estaba oscurecido permanentemente, como para ayudarnos en nuestra continua lucha intestina. Nuestro sol era Marte, nuestra luna Saturno; vivíamos permanentemente en el cenit del averno. La Tierra había dejado de girar y a través del agujero en el cielo colgaba por encima de nosotros la negra estrella que nunca destellaba. De vez en cuando nos daban ataques de risa, una risa loca, de batracio, que hacía temblar a nuestros vecinos. De vez en cuando cantábamos, delirantes, desafinados, en puro trémolo. Estábamos encerrados durante la larga y oscura noche del alma, período de tiempo inconmensurable que empezaba y acababa al modo de un eclipse. Girábamos en torno a nuestros propios yoes como satélites fantasmas. Estábamos ebrios con nuestra propia imagen, que veíamos cuando nos mirábamos a los ojos. Entonces, ¿cómo mirábamos a los demás? Como el animal mira a la planta, como las estrellas miran al animal. O como dios miraría la hombre, si el demonio le hubiera dado alas. Y, a pesar de todo, en la fija y estrecha intimidad de una noche sin fin, ella estaba radiante, alborozada.

Tenía dos cañones, como una escopeta, era un toro hembra con una antorcha de acetileno en la matriz. Cuando estaba en celo, se concentraba en el gran cosmocrator, los ojos se le quedaban en blanco, los labios llenos de saliva. En el ciego agujero del sexo, valsaba como un ratón amaestrado, con las mandíbulas desencajadas como las de una serpiente, con la piel erizada de plumas armadas de púas. Tenía la lascivia insaciable de un unicornio, el prurito que provocó la decadencia de los egipcios.

¿Qué era la vida en la tierra sólida para nosotros que estábamos decapitados y unidos para siempre por los genitales? La vida era un joder perpetuo y negro en torno a un poste fijo de insomnio. La vida era escorpión en conjunción con Marte, en conjunción con Mercurio, en conjunción con Venus, en conjunción con Saturno, en conjunción con Plutón, en conjunción con Urano, en conjunción con el mercurio, el láudano, el radio, el bismuto. (…)

La razón por la que es difícil contarlo es porque recuerdo demasiado. Recuerdo todo, pero como un muñeco sentado en las rodillas de un ventrílocuo. Me parece que durante el largo e ininterrumpido solsticio conyugal estuve sentado en su regazo y recité el discurso que ella me había enseñado. Me parece que debió ordenar al fontanero jefe de Dios que mantuviera brillando la negra estrella a través del agujero en el techo, debió de mandarle que derramase una noche perpetua. ¿Imaginé simplemente que ella hablaba sin cesar, o es que me había convertido en un muñeco tan maravillosamente amaestrado, que interpretaba el pensamiento antes de que llegara a los labios?

Tenía el don de la transformación, era casi tan rápida y sutil como el propio diablo. Después de la de la pantera y la del jaguar, la transformación que mejor se le daba era la de ave: la de garza salvaje, la de ibis, la de flamenco, la de cisne en celo. Tenía una forma de bajar en picado de repente, como si hubiera avistado un cadáver maduro, lanzándose derecho a las entrañas, arrojándose inmediatamente sobre los bocados preferidos –el corazón, el hígado o los ovarios- y remontando el vuelo de nuevo en un abrir y cerrar de ojos. Si alguien la descubría, se quedaba quieta como una piedra n la base de un árbol, con los ojos no del todo cerrados, pero inmóviles, con esa mirada fija de basilisco. Si la aguijoneaban un poco se convertía en una rosa, una rosa intensamente negra con los pétalos más sedosos y de una fragancia irresistible.

¡Qué apacible nuestra vida de paloma y buitre en la oscuridad! Exceptuando el alucinante agujero en el techo, una vida en el útero casi perfecta. Pero allí estaba el agujero –como una fisura en la vejiga- y no había orina que pudiera pasar con una sonrisa. Mear larga y libremente, sí, pero ¿cómo olvidar la grieta en el campanario, el silencio no natural, la inminencia, el terror, la fatalidad del "otro" mundo? Comer hasta hartarse, sí y mañana otro hartazgo, y mañana y mañana, y mañana… pero al final ¿qué? ¿Al final? ¿Qué era el final?

¿Un cambio de ventrílocuo, un cambio de regazo, un desplazamiento del eje, otra grieta en la bóveda… qué? ¿Qué?

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