La caida de la URSS III

EL DERRUMBE

Gorbachov no sólo estaba dispuesto a ver transformarse el sistema soviético, sino que tuvo un papel decisivo en el avance hacia el pluralismo político. Pero no formaba parte de su proyecto de evolución tolerar la ruptura del Estado soviético. Él y el ala reformista de la dirección del Partido Comunista intentaban sustituir un Estado unitario, que había pretendido con falsedad ser un sistema federal, por una auténtica federación. En 1991 llegó a aceptar como posición de retirada que la Unión Soviética fuera una confederación menos rígida, pero era firmemente contrario a una ruptura completa de la unión. La presión por la plena independencia era especialmente fuerte en las repúblicas bálticas y, cada vez más, en Ucrania, Georgia y Armenia. El más sorprendente defensor de la independencia respecto a la unión era, sin embargo, la República Rusa. En su ambición de poder, Yeltsin jugó la carta rusa, y pese al papel histórico predominante de Rusia y los rusos en la Unión Soviética, afirmaba en 1990 que las leyes rusas tenían precedencia respecto a las soviéticas. El 8 de diciembre de 1991, junto con los presidentes de Ucrania y Bielorrusia (ahora Belarus) aplicó el golpe de gracia al sistema, al anunciar unilateralmente que la URSS había dejado de existir y que sería sustituida por una Comunidad de Estados Independientes. El 21 de diciembre de 1991 la URSS dejó formalmente de existir. Once de las doce repúblicas que quedaban, entre ellas, Armenia, Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguizistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, y Uzbekistán acordaron crear la llamada, de forma imprecisa, Comunidad de Estados Independientes (CEI). Gorbachov dimitió el 25 de diciembre y el día siguiente el Parlamento soviético proclamó la disolución de la URSS.

La figura de Yeltsin había crecido con su éxito en tres sucesivas elecciones: al Congreso de Diputados del Pueblo de la URSS en 1989, al Congreso de Diputados del Pueblo de Rusia en 1990 (tras lo cual fue elegido miembro del Soviet Supremo), y, sobre todo, a la Presidencia de Rusia en junio de 1991. Una aportación considerable, aunque no intencionada, a la ruptura de la Unión Soviética y al aumento de la autoridad de Yeltsin fue el golpe de los partidarios de la línea dura que intentaron derrocar a Gorbachov en agosto de 1991. El primer ministro (Valentín Pávlov), el jefe de la KGB (Vladimir Jriuchov), el jefe de la industria militar soviética (Oleg Baklánov) y el ministro de Defensa (Dmitri Yazov) figuraban entre los que formaron un autodenominado Comité estatal para el estado de emergencia; el 18 de agosto detuvieron a Gorbachov en Crimea durante sus vacaciones y trataron de volver al statu quo anterior.

La negativa de Gorbachov a proporcionar una “hoja de parra” constitucional a los conjurados tuvo un papel importante en el fracaso de la intentona, aunque la atención internacional se concentró en la «Casa Blanca» de Moscú, el edificio del Parlamento ruso donde Boris Yeltsin dirigió la resistencia al golpe, apoyado por decenas de millares de moscovitas que formaron un cinturón protector en torno al edificio (lo cual aumentó el costo político del asalto al mismo), y también por la gran mayoría de los dirigentes del mundo. El 22 de agosto, el golpe ya había fracasado, el prestigio de Yeltsin aumentado y Gorbachov regresaba a Moscú debilitado. Yeltsin explotó plenamente el hecho de que los jefes del golpe fueran personas nombradas por Gorbachov para sus cargos; no perdió la ocasión de subrayar que en la nueva situación de «dualidad de poder» en Moscú (poder soviético y poder ruso), él era, con mucho, el más fuerte.

Estos últimos meses de existencia de la Unión Soviética fueron el momento culminante de la popularidad de Yeltsin. En cambio, Gorbachov, que había sido el político más popular de Rusia y de la URSS durante los cinco años transcurridos entre su elección como secretario general del Partido Comunista, en marzo de 1985, y su elección como presidente de la URSS por el Congreso de los Diputados del Pueblo en marzo de 1990, gozaba ahora de mucho menos apoyo y se le respetaba menos que a Yeltsin. Sin embargo, Gorbachov fue quien dio los pasos clave para desmantelar el sistema comunista. La libertad de palabra, de publicación y de culto, las elecciones libres, un legislativo que podía criticar al ejecutivo, y que lo hizo, organizaciones políticas independientes (incluyendo la formación de grupos de presión, amplios movimientos políticos y embrionarios partidos políticos), habían surgido bajo la protección de Gorbachov y, en su mayoría, como resultado de su apoyo decisivo. Esto significaba que Rusia, a finales de los ochenta, había adquirido muchos de los rasgos propios de una sociedad civil y del pluralismo político. De hecho, los rasgos esenciales del comunismo habían sido descartados cuando menos dos años antes de que se suprimiera el Partido Comunista soviético, después del fracaso del golpe de agosto, y mucho antes de que la bandera roja con la hoz y el martillo se arriara del Kremlin el 25 de diciembre de 1991.

La era Gorbachov vio también el fin de la guerra fría, gracias a la nueva línea de pensamiento adoptada por Gorbachov y a la nueva conducta soviética que lo acompañó. “Los complejos militares-industriales, tanto de la URSS como de Estados Unidos, habían alcanzado un volumen enorme, pero el costo de mantenerse a la altura de la superpotencial rival significaba una mayor tensión para la economía soviética que para la norteamericana”, dado el nivel superior tanto del PIB como de la tecnología de Norteamérica. Sin embargo, fue necesaria la audacia de un dirigente soviético para dar prioridad al apaciguamiento de los temores occidentales sobre los de su propio aparato militar. Tras establecer buenas relaciones personales con los principales dirigentes occidentales -y de modo decisivo con los sucesivos presidentes norteamericanos Ronaldo Rehagan y Jorge Bus, pero también con Margaret Thatcher, Francoise Mitterrand, Helmut Kohl y Felipe González-, Gorbachov pudo llegar a acuerdos con ellos sobre una vasta diversidad de cuestiones.

Más importante incluso que los tratados de control de armamentos para demostrar que el nuevo pensamiento de que tanto se hablaba era presagio de una nueva realidad política, fue el cambio de la conducta soviética respecto a Europa oriental. Cuando los países de esta zona pusieron a prueba el nuevo pensamiento de Gorbachov, que proclamaba que cada país tenía derecho a escoger su propio sistema político y económico, las acciones soviéticas no lo desmintieron... mejor dicho, la inacción soviética, pues no hubo ningún intento de intervención militar cuando, uno tras otro, los países del antiguo bloque soviético se convirtieron en independientes y no comunistas, durante los años de 1989-1990. El cambio que a los dirigentes Soviéticos debió de resultarles más difícil de tragar (y que causó disensiones en los círculos dirigentes) fue la reunificación de Alemania como miembro de la OTAN, hecho que finalmente Gorbachov aceptó.

Aunque la actitud de Gorbachov era diferente respecto a lo que a veces se llamaba el “imperio interior” de la URSS, para diferenciarlo del “imperio exterior” centroeuropeo, también en esto se abstuvo de recurrir a lo que, en 1990-1991, era el único medio posible de mantener unida toda la Unión Soviética, o sea, una represión dura y constante. Por el contrario, trató de negociar -aunque ya algo tarde- un nuevo tratado de la Unión que mantuviera unida voluntariamente a toda o a la mayor parte de la URSS. Fracasó, pero no, esencialmente, a causa de errores cometidos por los dirigentes soviéticos de después de 1985, sino por el legado de todo el período soviético y hasta de la historia de la Rusia imperial.


Himno de la Unión Soviética




Homenaje al Ejército Rojo




Stalin funeral




La caìda de la URSS II

COMIENZO DEL FIN

Desde el comienzo de su jefatura, Gorbachov habló también de la necesidad de democratización (demokratizatsiya) de la sociedad soviética, aunque los cambios políticos propiciados durante sus tres primeros años en el cargo de secretario general podrían describirse más como de liberalización que de democratización. Su actuar se podría definir como natural dentro de la evolución política y social del resto del mundo, “Concretamente, el comunismo es una reacción contra los excesos que cometió el capitalismo liberal en su juventud desaprensiva y rapaz. Las características del comunismo puro son sino la contraparte de aquellas condiciones”

Fue en la XIX Conferencia del Partido Comunista soviético, en el verano de 1988, cuando Gorbachov asumió la responsabilidad del gesto decisivo de convertir el sistema soviético en algo de esencia totalmente diferente, y cuando aceptó no sólo el principio de elecciones para una nueva legislatura sino que propuso que se redactaran aquel mismo año las leyes correspondientes y que la nueva Asamblea empezara a funcionar en la primera mitad de 1989.

En cada año de la segunda mitad de los ochenta se fueron ensanchando los límites de la glasnost hasta que no pudo distinguirse esta apertura de la libertad de expresión y de publicación. Se suprimió un tabú tras otro, al ir tomando impulso la evolución política del país. La crítica a Stalin precedió a la crítica a Lenin, y a finales del decenio ya se podía atacar en letra impresa no sólo al principal fundador del Estado soviético, sino también a los actuales dirigentes del Partido Comunista y hasta los fundamentos mismos del sistema económico y político soviético. Se publicaron en ediciones de gran tiraje obras antes prohibidas y que tuvieron un efecto profundo en la opinión pública, como El Archipiélago GULAG, de Alexander Solzhenitsin, Relatos del Kolimá, de Varlam Shalamov, que exponía lo más despreciable de la vida en los campos de trabajo soviéticos, las obras de Daniel y de Siniavski, el 1984 y Rebelión en la granja de George Orwell, y El cero y el infinito de Arthur Koestler. Decenas de millones de rusos, que antes daban por descontado el sistema comunista, se convirtieron en anticomunistas.

Si la perestroika fue en sus inicios una revolución “desde arriba”, aunque en sus aspectos más radicales contaba sólo con el apoyo de una minoría de la dirección del Partido (aunque incluyendo en ésta, de modo crucial, a Gorbachov), para 1989-1990 se había convertido ya, cada vez más, en un movimiento desde abajo. Las elecciones que tuvieron lugar en marzo de 1989 trajeron la derrota de numerosos funcionarios del Partido Comunista y dieron puestos en la legislatura a nacionalistas de las repúblicas bálticas y caucásicas, así como a numerosos rusos liberales y radicales, entre ellos Sajárov. El propio Gorbachov había pasado de reformador en ciernes del sistema soviético a dirigente que reconocía la necesidad de una profunda transformación. En 1988 en privado y en 1990 en público, había aceptado la necesidad de sustituir el unipartidismo de autoridad por un pluralismo político, en el cual las elecciones irían produciendo un sistema de partidos que compitieran entre sí, mientras que la economía de mando, propiedad en su totalidad del Estado, dejaría paso a una propiedad mixta y a una economía predominantemente de mercado.

Sin embargo, por temperamento y por convicción política, Gorbachov era más partidario de la evolución que de la revolución, y su posición resultó extraordinariamente difícil cuando la anterior unidad, artificial pero eficaz, del sistema soviético fue dando paso a un alto grado de polarización. De un lado, en 1990 se encontró superado por radicales como Boris Yeltsin, cuya rápida transformación de jefe comunista local en tribuno democrático del pueblo fue posible gracias al espacio para la acción política independiente abierto por las reformas de Gorbachov. Por otro lado, Gorbachov se encontraba sujeto a presiones cuando menos igualmente intensas por parte de los defensores del sistema soviético en los aparatos del Partido y del Estado, entre los militares y la KGB, temerosos de que los cambios de largo alcance propiciados por él pusieran en peligro el sistema tal como lo conocían y la integridad del Estado soviético.


Antecedentes de la caìda de la URSS




Red Russian Army Choir - Katjusha



Mijail Gorbachov y Yeltsin


Mijaíl Sergéyevich Gorbachov

Caìda de la URSS I


El político ruso Mijaíl Sergéyevich Gorbachov fue Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) desde 1985 hasta 1989 y presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de 1989 a 1991.

Nació en Privolnoje, Stavropol, en 1931, en el seno de una familia campesina rusa del Cáucaso, Entre 1950 y 1955 estudia Derecho en la Universidad de Moscú . Se casó con Raisa Maximovna Titorenko, con quien tuvo una hija, y entró a las filas del Partido Comunista.

Al volver a su región de origen comenzó su carrera política, teniendo importantes cargos en las juventudes comunistas y en el partido. Estudió Agronomía a mediados de los años sesenta, lo que le daría su primer éxito político al hacer frente la sequía de 1968.

Durante los sesenta tuvo grandes logros dentro del partido comunista: fue ascendido a jefe del departamento del comité territorial en 1962, se le nombró primer secretario del comité urbano del Partido en 1966 . En 1967 realizó un curso de agricultura por correspondencia en el Instituto Agrícola de Stávropol.

Electo segundo secretario del comité territorial del PCUS en 1968 , para 1970 ya ocupaba la primera secretaría de ese mismo comité. A los 49 años llegó a ser secretario de Agricultura en el Comité Central del Partido Comunista convirtiéndose en el miembro más joven del Politburó del partido.

Tras ascender políticamente, Gorvachov propuso una serie de reformas que el comité central aprobó. Entre las más discutidas estaban aquellas que propugnaban por la renovación de los altos cargos dentro del partido. Su veloz ascensión y paso por diferentes cargos dentro del partido y el politburó, culminó con su elección como secretario general del Partido Comunista de la URSS al morir Chernenko en 1985. A esto seguiría su designación, en 1988 como presidente del Sóviet Supremo y jefe del Estado Soviético.

Entre sus primeras reformas estuvo la de la ley del alcohol, que devino en la prohibición del consumo y de su fomento, incrementándose los precios de la cerveza, el vodka y el vino, sin embargo, el consumo no disminuyó y la economía sufrió un serio descalabro al producirse las bebidas alcohólicas clandestinamente y venderse en el mercado negro.

El mismo año de su designación como secretario del partido 1985, Gorbachov presentó una declaratoria sobre la economía soviética, manifestando su estancamiento y necesaria reestructuración. Las reformas que propuso se conocieron como “uskoréniye” (aceleración), “glásnot” (apertura) y “perestroika” (reconstrucción) mismas que se harían populares.

Con todo, las reformas radicales de Gorvachov serían lentas y tardarían en implementarse. Producto del lento mecanismo burocrático soviético fue el desastre de Chernobyl, del que no se le tuvo al tanto y sobre el que, instancias militares, le ocultaron información. La tragedia trajo impopularidad a la URSS entre la comunidad internacional. Las reformas se aceleraron.

La caída de la URSS




Entrevista a Mijail Gorbachov




Red Russian Army Choir - Kalinka



Bruce Springsteen en febrero de 1988


De los muchos puntos que constituyeron el Muro de Berlín hay uno que ha pasado a la Historia de una manera particular: el puesto de Checkpoint Charlie, puerta de entrada al sector aliado. (AP)



Sensación de libertad


"Cuando en 1988 Bruce Springsteen habló contra el muro de Berlín en el mayor concierto en la historia de Alemania Oriental, nadie entre las 160 mil personas presentes tenía la menor idea de que el símbolo de la guerra fría pronto sería historia. " Ronald Claus, organizador de la presentación dijo que los líderes de línea dura sólo a regañadientes respaldaron el plan del grupo juvenil FDJ del Partido Comunista para permitir la entrada a Springsteen. Era una época de cambios provocados por las reformas de la perestroika del presidente soviético Mikhail Gorbachov. “Obviamente no fue fácil, y tuvimos que pelear duro para obtener los permisos, pero finalmente lo logramos”, dijo en una entrevista Claus, ex líder del FDJ, ahora miembro del Parlamento. Los alemanes del Este, de línea dura, eran escépticos respecto de Gorbachov. “Los superiores comprendieron que el rock era internacional, y que si Alemania Oriental quería hacer algo por mejorar la situación de los jóvenes, debíamos intentarlo”, agregó. En cambio, el concierto al aire libre en un velódromo sólo pareció hacer que los alemanes del este anhelaran más las libertades sobre las que Springsteen cantaba y hablaba en un espectáculo también transmitido por televisión y radio. “Estábamos interesados en abrir el país” al mundo, comentó Claus, de 53 años. “Nadie pensó que el muro desaparecería un año más tarde. Cualquiera en el este u Occidente que dijera eso habría sido considerado loco”, agregó. Springsteen pronunció sus palabras en el corazón de Berlín Oriental, donde desde hacía mucho tiempo se retrataba a Estados Unidos como “enemigo de clase”, decadente y beligerante. “El concierto y el discurso de Springsteen sin duda contribuyeron en un mayor sentido a los acontecimientos que terminaron en la caída del muro”, dijo Gerd Dietrich, historiador de la Universidad Humboldt de Berlín. Dietrich, de 63 años, dijo que las esperanzas del Partido Comunista de que una pequeña muestra de Springsteen pudiese pacificar a los jóvenes fracasaron. Hubo, incluso, una crítica positiva por adelantado en el periódico Neues Deutschland: “Él ataca los males y las injusticias sociales de su patria.Pero no salió como se había planeado. Hizo que la gente deseara más el cambio. Los organizadores quisieron demostrar su apertura. Pero Springsteen generó mayor interés por Occidente. Mostró a la gente cuán aislada estaba”, agregó. STREETS OF PHILADELPHIA - BRUCE SPRINGSTEEN ( Subtitulos en español)

Bailando en la Oscuridad,Bruce Springsteen