Patricio Lumumba: Rebelión y asesinato en el Congo
Mandan asesinarlo
"Los jugadores se mueven con rapidez y en secreto. Cada jugada barre ríos, bosques, continentes y océanos, y solo la presencian los ojos de cristal extranjero y unos árboles nativos antaño poderosos que fueron talados de sus raíces... Un día de finales de 1960, un tal Allen Dulles, que estaba al frente de la CIA, envió un telegrama a su delegado en el Congo sugiriéndole que reemplazara al gobierno congoleño tan pronto como le fuera posible. El jefe de la delegación en el Congo, el señor Lawrence Davlin, recibió órdenes de emprender una acción, por osada que fuera, siempre que se pudiera mantener en secreto: un golpe de estado serviría. Habría dinero contante y sonante para pagar a los soldados destinados a ese fin. Pero el asesinato podía resultar más barato...".
Barbara Kingsolver La Biblia envenenada
"En los altos niveles del gobierno concluimos que si [Lumumba] sigue en el poder, las consecuencias serán catastróficas... para el mundo libre. Por eso, nuestra conclusión es que urge quitarlo de en medio lo antes posible".
Allen Dulles, director de la CIA, memorando de 1960
"Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres".
Patricio Lumumba, carta a su esposa,
Pauline Lumumba, enero de 1961,
una semana antes de su asesinato
A fines de septiembre de 1960, el coronel Mobutu tomó el poder en la capital y desató una ola de represión contra las organizaciones políticas. El 10 de octubre, el ejército y la ONU arrestaron a Lumumba. Escapó el 17 de noviembre y huyó hacia su principal base de apoyo en Stanleyville.
El 2 de diciembre, el ejército volvió a capturarlo. Bajo órdenes de Nueva York de no intervenir, las tropas de la ONU hicieron la vista gorda cuando lo maltrataron.
Lo llevaron primero a Leopoldville, donde lo exhibieron ante los periodistas y diplomáticos. Durante el mes siguiente lo pasaron de un grupo reaccionario a otro para que lo golpeara y torturara. Al final lo llevaron a Katanga, donde los separatistas lo ejecutaron la mañana del 18 de enero de 1961. Más tarde se supo que se mantuvo firme durante todas las torturas y desafiante en la ejecución.
Mentiras de la CIA

Inicialmente, los imperialistas yanquis y belgas anunciaron que lo asesinaron "campesinos airados"; más tarde dijeron que lo ejecutaron "sus enemigos congoleños". Eran mentiras para reforzar el pretexto racista y neocolonial de los asesinos: que los pueblos africanos no son capaces de gobernarse. En realidad, el gobierno de Lumumba sucumbió a una "desestabilización" sistemática de los imperialistas. Últimamente han salido a flote más detalles del operativo conjunto de Estados Unidos y Bélgica para asesinar a Lumumba. Ahora se sabe que el presidente Dwight Eisenhower mandó asesinarlo en una reunión de seguridad nacional en la Casa Blanca en agosto de 1960, menos de dos meses después de la independencia del Congo. Uno de los agentes despachados para la tarea fue Frank Carlucci, que sería secretario de Defensa de Ronald Reagan. El 6 de octubre, unos pocos días antes del arresto de Lumumba, el ministro de Asuntos Africanos del gobierno belga ordenó en un cablegrama a Katanga "eliminar definitivamente" a Lumumba. Desde el momento de la captura, estuvo bajo el control de agentes imperialistas. Lo torturaron en una mansión vigilada por soldados belgas. El 15 de enero de 1961, el ministro de Asuntos Africanos mandó al gobierno títere de Katanga recibir inmediatamente a Lumumba. A los dos días llegó en un jet DC-4 belga. A Lumumba y dos asesores, Mpolo y Okito, los asesinó un pelotón de ejecución dirigido por un capitán belga, a la vista de funcionarios del gobierno de Katanga y agentes imperialistas. Para tapar la verdad, un equipo de policías belgas desenterró el cadáver y lo disolvió en ácido (que proporcionó una compañía minera). Los imperialistas no querían dejar ninguna huella del crimen, pero fracasaron. Ahora todo mundo sabe quiénes mataron a Lumumba y ahogaron las esperanzas del pueblo congoleño. Una lección pagada en sangre "Estados Unidos siempre ha tratado de controlar el Congo. Envió las fuerzas de la ONU para perpetrar toda clase de maldades. Asesinó al héroe nacional congoleño Lumumba y tumbó al gobierno legítimo. Impuso al títere Tshombe y despachó tropas mercenarias para reprimir el movimiento de liberación nacional... La meta del imperialismo yanqui es controlar el Congo y atrapar a toda África --especialmente los países africanos recién independientes-- en la telaraña del neocolonialismo". Mao Tsetung, Declaración de apoyo al pueblo del Congo contra la agresión estadounidense, 28 de noviembre de 1964 Cuando lo asesinaron, Lumumba tenía 35 años y unos pocos meses de primer ministro. Su muerte entristeció e indignó a millones de personas por todo el mundo. En el Congo, varias fuerzas se rebelaron contra el neocolonialismo, pero en la situación difícil que emergió tras la muerte de Lumumba ninguna logró iniciar una lucha armada revolucionaria prolongada. Las tropas de la ONU y los mercenarios blancos trabajaron de la mano con el ejército para aplastarlas. Moise Tshombe tomó las riendas de un nuevo gobierno pro imperialista. Poco después lo reemplazó Mobutu, quien gobernó (y saqueó) el país sin piedad durante décadas. Los imperialistas han chupado las riquezas del Congo, y sus tramoyas y rivalidades han dejado al país, una vez más, arruinado y dividido por la guerra. Hoy, cuando el reto de la revolución y la liberación nacional se le plantea a tantos pueblos y movimientos, la historia de Patricio Lumumba nos proporciona una clara lección sobre la crueldad del imperialismo y el neocolonialismo.
Fuentes

Partido Comunista de China, Apologistas del neo-colonialismo, 1963.

John Henrik Clarke, The Passing of Patrice Lumumba, 1961 (se puede conseguir en la Internet).

G. Heinz y H. Donnay, Lumumba: The Last Fifty Days, 1969, Grove Press, Nueva York.

Barbara Kingsolver, La Biblia envenenada, 2000, Ediciones del Bronce.

Dirty Work 2: The CIA in Africa, editado por Ellen Ray, William Schaap, Karl Van Meter y Louis Wolf, 1979, Lyle Stuart.

Ludo de Witte, The Assassination of Lumumba, 2001, verso.


DEMIAN Y EL ENFOQUE JUNGNIANO

El primer capítulo llamado Dos Mundos, revela ya, el primer contacto de Sinclair con su realidad, una que se ve dividida por opuestos, y en la que él toma lugar en ambas partes. La naturaleza de estos dos mundos es excluyente, y por lo tanto, a pesar de pertenecer especialmente al mundo luminoso, se ve ya dividido, pues algo de él vive también en el otro lado. “Yo pertenecía por supuesto al mundo luminoso y recto, era el hijo de mis padres; pero donde quiera que tendiese mi vista o mi oído, encontraba siempre lo otro, y yo mismo vivía también en aquel otro mundo, aunque muchas veces me pareciese extraño e inquietante y acabase siempre por infundirme miedo y enturbiar mi conciencia” (p.21) Es la aparición de Kromer, un niño que pertenece al otro mundo, la que marca el comienzo del proceso de crecimiento en el protagonista. Este personaje, a partir de una mentira de Sinclair, le induce a una serie de tareas que debe realizar a condición de no ser delatado. Estas tareas le introducen pues, a descubrir la parte suya que pertenece a ese mundo oscuro, que hasta entonces conocía tan solo superficialmente y le parecía ajena. “Con el corazón helado tuve que presenciar cómo se convertía en pasado y se desligaba de mí todo mi universo, toda mi vida dichosa y buena, mientras me sentía sujeto ya al mundo tenebroso y desconocido (...). Por vez primera saboreé la muerte; la muerte que sabe amarga porque es nacimiento, porque es angustia y temor ante una terrible renovación”(p.34) Según Jung, el espíritu puede presentarse en la figura de un niño o jovencito. En los hombres puede ser positiva y tiene entonces el sentido de una personalidad “superior”, pero también puede ser negativa y significa, en este caso, la sombra infantil. No se puede afirmar con seguridad absoluta que las figuras de los espíritus sean moralmente buenas. Con frecuencia presentan signos no sólo de dualidad, sino de malignidad. Sin embargo, Jung insiste en que las bases generales, sobre las cuales se edifica la vida inconsciente de la psique, son tan poco firmes, que no podemos nunca saber cuánta maldad se necesita para atraer la bondad, ni cuánta bondad es capaz de inducir a la maldad. Kromer, encarna pues, este arquetipo del espíritu, en su aspecto negativo, y a través de tareas, en las que Sinclair debe trabajar para él, hace que el niño empiece a dejar ir, dejar morir su mundo luminoso, porque es necesario para esta terrible renovación, de la que nuestro personaje, hasta el momento, poco conoce y de allí su carácter de terrible e incierta. Ante la fatalidad y la revelación de este mundo tenebroso, aparece un nuevo guía, un nuevo espíritu, también con aspecto juvenil, pero ahora, manifestando el aspecto positivo y superior del arquetipo que antes habíamos mencionado. “Mi salvación de aquellos tormentos me llegó de una parte totalmente inesperada, y con ella entró en mi vida algo nuevo (...). Se llamaba Max Demian.” (p.43) A través de la historia de Caín y Abel, Demian se presenta a Sinclair, con cuestionamientos nuevos de aquello que para él hasta entonces había representado una verdad incuestionable. Caín un hombre noble y Abel un cobarde!, La marca de Caín una distinción! Todo esto parecía no tener ningún sentido para el niño, sin embargo, reconocía cómo, él habiendo sido una especie de Abel, y ahora hundiéndose profundamente en “lo otro”, llevaba la señal en su frente. Su perversidad y desgracia le hacían sentir superior a su padre, quien ahora aparecía como un ser ingenuo, despreciable y exclusivo del mundo luminoso, lejos de él. Con frecuencia, el arquetipo del espíritu, plantea preguntas, a fin de guiar hacia el conocimiento de sí mismo y al acopio de fuerzas morales; esto hacía Demian precisamente: poner en duda lo establecido como punto de partida para la iniciación. “Durante mucho tiempo, esta historia de Caín, el homicidio y la señal, fue el punto de partida de todas mis tentativas de conocimiento, duda y crítica” (p.50) Aunque estas nuevas imágenes aparecen en el mundo consciente del niño como difusas y contradictorias, es el inconsciente, a través de los sueños, el que revela el sentido oculto de tales disertaciones. Sinclair describe uno de sus sueños: “Kromer afilaba un cuchillo y me lo ponía en la mano, (...), acechábamos a alguien, yo no sabía a quién, (...) vi que era mi padre” (p.51) El homicidio del padre, representa de nuevo la muerte de aquella parte interiorizada que debe ser abandonada, dejar morir al padre bueno significa ahora una nueva tentativa de descubrir la sombra. El Arquetipo del Espíritu, proporciona los medios mágicos necesarios, es decir, la fuerza inesperada e inverosímil, capaz de conducir al éxito, que representa una característica especial de la personalidad unificada en el bien y en el mal. Y es así, de forma mágica, que Kromer deja de acechar a Sinclair por intervención de Demian, quien le asegura al niño que nunca le volverá a molestar. A partir de esto, Sinclair huye de todo este caos, e intenta refugiarse de nuevo en su mundo infantil, en el núcleo filial, huyendo también así, de aquello que le había salvado, pues de alguna forma también le empujaba al crecimiento, de nuevo a la renovación, ...terrible renovación. “Retorné al paraíso perdido; al luminoso mundo parental, (...) a la bondad de Abel, agradable a los ojos de Dios.” (...) Rescatado por una mano amiga, corrí ciegamente a refuguiarme en el regazo de mi madre. (...) me hice más niño, más pueril y más dependiente de lo que era”(p.63)


“Si no fueramos algo más que individuos aislados, si cada uno de nosotros pudiese realmente ser borrado por completo del mundo por una bala de fusil, no tendría ya sentido alguno relatar historias. Pero cada uno de los hombres no es tan sólo él mismo; es tambien el punto único, particularísimo, importante siempre y singular, en el que cruzan los fenómenos del mundo, sólo una vez de aquel modo y nunca más. [...] No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí.[...] Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.”
(Demián – Hermann Hesse)






ANIVERSARIO DEL FILME DE KUBRICK
'Senderos de gloria', la obra maestra del cine anti-belicista, cumple medio siglo
La obra no ha envejecido y sigue alimentando debates sobre su mensaje
No muestra de forma tradicional la guerra contra un enemigo, sino una lucha interna


Actualizado martes 25/12/2007 21:06 (CET)
DELIA MILLÁN (EFE)

'Senderos de Gloria', el filme que Stanley Kubrick realizó con sólo 28 años, cumple este 25 de diciembre 50 años, pero la obra no ha envejecido y sigue alimentando debates sobre su mensaje que muchos consideran anti-belicista y otros una denuncia de ciertos comportamientos humanos. El filme se desarrolla en una época y un contexto muy definidos, durante la Gran Guerra en el frente francés de Verdun, y muestra con implacable realismo el horror de las trincheras y la crueldad de una contienda llevada -por primera vez en la historia- con medios modernos, pero con mentalidad feudal. Pero el film va más allá de aquel momento histórico, e incluso de la crítica anti-belicista u anti-militarista. El propio Kubrick explicó en una entrevista con el 'New York Times' en 1958 que para él "el soldado es fascinante porque todas las circunstancias que lo rodean están cargadas de cierta histeria. Pese a todo su horror, la guerra es un drama en estado puro pues es una de las pocas situaciones en las que los hombres pueden alzarse y defender los principios que consideran suyos". Para el escritor y guionista británico Gavin Lambert lo que hace que 'Senderos de Gloria' sea superior a otras películas meramente anti-militaristas es que "al mostrar la brecha entre los que mandan y los que obedecen, una brecha ensanchada por la guerra, muestra la guerra como una extensión de la lucha por el poder". 'La guerra es una de las pocas situaciones en las que los hombres pueden alzarse y defender los principios que consideran suyos' -------------------------------------------------------------------------------- El filme, y en eso coinciden todos los críticos, no muestra de forma tradicional la guerra contra un enemigo (de hecho éste, el ejercito alemán, nunca aparece), sino una lucha interna. El contraste entre la vida de los oficiales en un castillo y el mundo de las trinchera constituye "una farsa de la lucha de clases que subyacía en aquella guerra", dice crítico alemán Georg Sesslen. Una guerra que en Rusia dio lugar a la Revolución bolchevique, de octubre de 1917, y en la Francia del filme a motines contra una jerarquía militar que parecía jugar con los hombres como con soldados de plomo. Una película contra 'la ignorancia autoritaria' "El film no presenta la guerra como tal como injusta -puede que lo fuera, pero no se trata de eso-, sino que denuncia el cinismo de un orden guerrero" que ensalza el valor y se arruga a la hora de asumir la responsabilidad por sus errores, opina por su parte el filosofo francés Philippe Huneman. El propio Stanley Kubrick declaró en una ocasión, según la revista electrónica "Movie Critic", que no consideraba "Senderos de Gloria" una película anti-belicista, sino contra "la ignorancia autoritaria". En 1957, sin embargo, el film fue considerado sobre todo un alegato anti-militarista y por ello no se exhibió ni en Francia, ni en España, ni en Israel, ni en las bases militares de Estados Unidos y acabó prohibiéndose en Suiza, amén de provocar numerosas protestas de organizaciones de antiguos combatientes en Bélgica. Francia no prohibió el film, pero nadie allí se atrevió a pedir la autorización de la censura para una película que dejaba tan mal a la jerarquía militar gala, en un momento en que los franceses libraban otra controvertida guerra en Argelia. Pero París ejerció una fuerte presión diplomática para que 'Senderos de Gloria' no se exhibiera o se retirara en otros países y lo logró en zonas francófonas de Bélgica y Suiza, así como en Berlín, entonces dividida en sectores, uno de ellos bajo mando francés. Kubrick explicó en su momento que hubiera preferido mostrar a soldados norteamericanos, pero éstos no vivieron nada comparable a lo que sufrieron los franceses, y que por otros motivos, como que nadie por ejemplo se hubiera identificado con los alemanes, no pudo tomar soldados de una nacionalidad que no fuera la francesa. En Estados Unidos, la cienta fue bien acogido por la crítica y tuvo un relativo éxito comercial, pero fue muy difícil encontrar productores para realizarlo. Fue la adhesión del actor y productor Kirk Douglas, protagonista absoluto de la película, lo que hizo posible el proyecto. Douglas se comprometió a protagonizar la película, a renunciar a cobrar por el papel y a coproducir el film. Kirk Douglas, uno de los actores y productores más comprometidos de Hollywood y que después haría con Kubrick "Espartaco", con guión de Dalton Trumbo, un escritor inscrito en las listas negras del "Macartismo", ha contado en sus memorias que fue él quien insistió para que se mantuviera el final derrotista del filme. Ese final, sin embargo, corresponde plenamente en lo que los estudiosos de la obra de Kubrick consideran su pesimismo intrínseco. Contrariamente al libro de Humphrey Cobb en el que se basa la película, en el film de Kubrick ni los oficiales, ni los soldados son mostrados como héroes. Sólo aparece como íntegro y responsable el personaje que interpreta Douglas, el coronel que intenta salvar a sus soldados y su fracaso deja aún más patente la inutilidad de la lucha contra el sistema. Hoy en día 'Senderos de Gloria' es uno de los filmes inscritos por la Biblioteca del Congreso de EEUU en la lista de obras dignas de ser conservadas para futuras generaciones y en los liceos de Francia se ha convertido en materia de estudio y análisis.

Hermann HesseHermann Hesse desarrolló una literatura que ha influido en cientos de miles de jóvenes.

La juventud no es un sector de la sociedad homogéneo;hay jóvenes que desean cambiar el mundo; son una minoría. Otros son indiferentes, desean vivir como les da la gana; son una mayoría. Durante la década de los sesenta el número de jóvenes que deseaban construir una sociedad mejor eran mucho más numerosos que ahora. También el numero de jóvenes que buscaban “el sentido de sus vidas” era numeroso, aunque siempre una minoría si los comparamos con la totalidad de la juventud.

DEMIAN
Hesse, en la introducción al libro señala: “...He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos...”

En esta historia nos relata el autor, remontándose a la infancia, el camino que Emil Sinclair hubo de vivir para dejar de mentirse a sí mismo, e ir tras aquella verdad que consideraba célula de su interior. A través de sus personajes, logra plasmar la intuición de revelaciones arquetípicas, o más bien, porciones de realidades psíquicas, que fuera de él constituyen los guías de su camino.
Kromer, Demian, Pistorius y Eva representan imágenes de un ser eminentemente interior, que en su manifestación consciente comunican, dirigen y edifican lo que más tarde, constituirá, como lo dijera Jung a Hesse en su comentario a esta obra, el nacimiento y crecimiento de una nueva persona. El autor, en contacto con todo este caos que se le presenta en forma de opuestos, aparentemente no-integrables, inmerso en el desorden que para un ser racional esto puede significar, se ve pues, en la necesidad de escribir y establecer un diálogo interno, para así darle forma a lo que a primera vista no encuentra cabida en el mundo del sentido, ..., y así, poder nombrarlo.
El concepto de Individuación
Jung lo describe como la posibilidad de integrar contenidos inconscientes en la conciencia, implica la capacidad de síntesis; una realización de sí mismo. La finalidad de la individuación no es otra que la de liberar el sí mismo, por un lado de los envoltorios postizos de la “persona” y, por otro lado, del poder sugestivo de las imágenes inconscientes. Esto se logra, no de forma racional, sino dialéctica, que el hombre transforma en diálogo con sí mismo. En otras palabras, Jung se refiere a este proceso como la búsqueda de asimilación del “anima”, utilizando este término como arquetipo de la vida relacionado con lo irracional.


Su libro causó en mí, lo que la luz de un faro en una noche de tormenta. Su libro tiene el mejor final posible, y es allí, en donde todo lo anticipado tiene también en la realidad un final, y todo de nuevo comienza, esto es, con lo que el libro comienza, con el nacimiento y el crecimiento de una nueva persona. C.G.Jung 3.12.1919



Julio Cortázar

Cuba en su correspondencia



La publicación de las Cartas (1937-1983) del autor de Rayuela en una edición de tres tomos (Alfaguara) permite ingresar en la intimidad de uno de los autores latinoamericanos más importantes del siglo XX.


“¿Tú sabías que en tiempos de Batista, el barrio de los ricos en La Habana estaba defendido por hombres armados y cadenas que cerraban las calles por la noche? Nadie podía entrar allí, y sobre todo si era de piel oscura. Ahora en esos palacios viven los estudiantes becados por el gobierno. Pero quizá lo que más me impresionó en Cuba fue el apoyo de los intelectuales a la revolución. Salvo dos o tres que se fueron, todos los escritores y los artistas apoyan al gobierno. Y no con meras palabras, sino trabajando para la revolución, alfabetizando, haciendo magníficas ediciones, escribiendo y traduciendo libros. Alejo Carpentier, nada menos, es el director de la Editora del Estado. Nicolás Guillén es el poeta de la revolución. Los conocí a todos, los oí hablar, escuché sus críticas (porque las críticas abundan, pero no son negativas, siempre proponen algo constructivo), y me convencí de que una revolución que tiene de su parte a todos los intelectuales, es una revolución justa y necesaria. No puede ser otra cosa, no puede ser que centenares de escritores, poetas, pintores y músicos estén equivocados. El gran peligro en Cuba (y Castro, el Che Guevara y la mayoría de los intelectuales lo saben) es el comunismo "duro", de corte stalinista. Si esa tendencia triunfara en Cuba, la revolución estaría perdida. Hasta ahora Fidel ha conseguido eliminar a los "duros", y apoyarse en el sector moderado del comunismo. ¿Pero lo conseguirá siempre? Ese es el drama, sin contar la falta de máquinas, de piezas de repuesto, de medicamentos, y mil inconvenientes derivados del bloqueo. Lo maravilloso es que a pesar de todo eso los cubanos estén tan contentos y felices. Un poeta (que te conoce y que te mandará un libro suyo, se llama Antón Arrufat, y es un muchacho estupendo) me dijo: "Chico, esto no puede durar, los yanquis se las arreglarán para liquidarnos. Pero entre tanto estamos vivos, y vivir es hermoso, y por eso nos haremos matar hasta el último". Cuando oyes cosas así, te quedarías para siempre en Cuba. (...)

Julio Cortázar es sin duda uno de los escritores de cuentos en castellano más influyentes del pasado siglo. Sus cuentos (más que sus novelas) han seguido revalorizándose después de su muerte.

Julio Cortázar (1914-1984)

"Es bondadoso como ser humano y muy bueno como escritor".
(Juan Rulfo)


"A mí los cuentos fantásticos de Cortázar me gustan. Me gustan más que las novelas suyas...".
(Jorge Luis Borges)


"Yo había leído Bestiario, su primer libro de cuentos... y desde la primera página me di cuenta de que aquél era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande".
(Gabriel García Márquez)


"La lectura tardía de Bestiario y Final del juego, publicados diez años antes, nos confirmó una sospecha: estábamos ante un cuentista que podía cotejarse con Rulfo, con Salinger, con Buzzati. Un escritor de la estirpe de Poe y Chejov y Kipling: uno de esos raros que pueden decir en veinte páginas lo que otros amplifican en doscientas".
(Abelardo Castillo)


"Tal vez ahora, cuando los tres volúmenes de cuentos (Bestiario, Las armas secretas, El final del juego) figuran sostenidamente en los cuadros de best-sellers, y es oportuna la relectura íntegra de los treinta y un relatos, haya llegado la ocasión de indagar qué formidable secreto ha hecho de Cortázar uno de los más notables creadores del género en nuestro idioma".
(Mario Benedetti)

"Sus cuentos, sobre todo los cuentos de familia, son extraordinarios".
(Guillermo Cabrera Infante)

La revolución cubana y la actualidad de la revolución

En los primeros días de aquella insurrección que puso fin a la dictadura de Batista, nadie
imaginaba que el proceso abierto iba a desembocar en la victoria de una revolución de
obreros y campesinos. Nadie sospechaba que la histórica dominación del imperialismo
yanqui sobre la isla iba a acabar por medio de la expropiación de la burguesía y los
terratenientes, nacionalizando la industria y llevando una radical reforma agraria. Fue al
calor de la constitución de milicias armadas las que llevarían –luego de la aplastada
intentona contrarrevolucionaria de Playa Girón– a Fidel Castro a declarar el 1° de mayo
de 1962 el carácter socialista de la revolución. Este es el origen del primer Estado
obrero –aunque deformado–1 de América latina.
Esta revolución caribeña difundió su influencia rápidamente sobre multitudes de
militantes e intelectuales, que vieron en la experiencia cubana y en los guerrilleros de la
Sierra Maestra una llama de esperanza y de voluntad militante que los llevó a
incorporarse activamente en la lucha política de la época. Frente a un stalinismo que
desde Moscú preconizaba la colaboración con la burguesía, que perseguía a los
elementos revolucionarios del movimiento obrero y los condenaba a la marginalidad,
cuyo conservadurismo se hacía asfixiante para todo aquel que quisiera luchar contra el
orden social; la experiencia cubana se presentaba como una alternativa viable para la
lucha revolucionaria. Frente al sonoro fracaso del nacionalismo burgués de la época,
impotente y cobarde para enfrentar al imperialismo, el grito de ¡Patria o muerte! del
Ejército Rebelde aparecía como una genuina y valiente expresión de lucha contra la
opresión imperialista.
Como toda revolución social, el debate sobre Cuba fue febril. Muchas fueron las
lecturas que se hicieron a partir de esta gesta. Resalta sobre todas, la de quienes
impactados por esta victoria de las masas y alentados por el curso político que toma
Ernesto Che Guevara, identificaron la revolución con el aspecto militar de la lucha
guerrillera. Consideraban este método la mejor vía para romper al reformismo
imperante y desarrollar una estrategia para derrotar a los ejércitos burgueses. De esta
forma de interpretar la revolución cubana se nutrirán esencialmente las distintas
corrientes latinoamericanas que expresarán en forma difusa el llamado guevarismo.
Buscando llevar adelante la vía armada, concluyeron divorciando a una generación de
La revolución permanente en Cuba 3
militantes revolucionarios de la lucha de clases real, que en América latina y en el Cono
Sur en particular, tuvo como epicentro a la clase obrera y las masas urbanas. La trágica
derrota de estas experiencias puso en cuestión el militarismo y el voluntarismo con que
se intentó propagar la lucha contra el imperialismo y la burguesía en nuestro continente.
(La revolución permanente en Cuba
Por Gustavo Dunga y Facundo Aguirre)




















Para Rafael Igor

El hubiese deseado vivir mi época. Muchos jóvenes de hoy en sus sueños le sería difícil imaginar los sucesos que marcaron la vida de mi generación: Revolución Cubana, Patricio Lumumba, Jean Paul Sartre, Edith Piaf, Viet-Nat,Ingmar Berman, Amenaza Atómica, Federico Fellini,Los Beatles, Mayo del 68,La Masacre de Tlatelolco, Che Guevara, Woodstock,Santana, Joan Baez,John Lennon, Violeta Parra, Nouvelle Vague francesa, Salvador Allende y tantos episodios más, películas, espectáculos y hechos. Me hubiese gustado decirle que la "mejor época de nuestras vidas es la que vendrá". En Venezuela, pese a todo, es posible construir una nueva sociedad. Creo que “el sujeto activo de esta revolución”; si es que la habrá, serán los mayores de 50 años. Muchos de ellos y ellas vivieron en medio de sueños, pueden convertir esa nostalgia en una poderosa e invencible “fuerza y motor de cambio”. Solamente en la WEB podremos recrear esa época donde los jóvenes creíamos que podíamos conquistar el cielo.

La música de la revolución

por ESTHER MUCIENTES
Mayo de 1968 fue además de una revolución social y política, una revolución cultural. Grupos como los Rolling Stones, cantantes como Janis Joplin, autores como Jacques Lanzmann esparcieron por el mundo la semilla y la esencia del movimiento. El rock and roll fue una de las principales señas de identidad

'Papá cuéntame otra vez'

Autor: ISMAEL SERRANO

Mayo del 68 no sólo supuso una revolución en su época. Décadas después muchos autores siguen identificando su arte con ese convulso mes. El cantautor español Ismael Serrano no dudó en recuperar a través de su música el espíritu de aquel año. También Joaquín Sabina en su primer álbum, ‘Inventario’, dedicó uno de sus sencillos a la revolución, ‘1968’, en el que describe cómo se vivieron aquellos años y sus consecuencias.




Sartre
Aron
"En el 'Mayo francés' coincidieron actores tan dispares como los universitarios desencantados, los trabajadores descontentos, millones de jóvenes movilizados contra la guerra de Vietnam y pueblos de los cinco continentes deseosos de libertad."

Una revolución fallida que cambió la vida de generaciones

por FELIPE SAHAGÚN





«No conozco otro episodio de la historia de Francia que me haya dejado el mismo sentimiento de irracionalidad»
, escribió Raymond Aron. «Lo importante es que se haya producido cuando todo el mundo lo creía impensable y, si ocurrió una vez, puede volver a ocurrir», dijo Jean-Paul Sartre. Como la revolución francesa y las conquistas napoleónicas dos siglos antes, las revueltas estudiantiles y las huelgas masivas que sacudieron Francia en mayo del 68, a las que se refieren desde atalayas tan alejadas los dos pensadores, fracasaron finalmente en los campos de batalla, pero sus efectos cambiaron la vida de generaciones. En la crisis, huelga, protesta, contestación, efervescencia, revuelta o revolución conocida vulgarmente como el 'Mayo francés' coincidieron actores tan dispares como los universitarios desencantados por un horizonte sin futuro laboral, los trabajadores descontentos por su marginación del boom económico de los sesenta, millones de jóvenes movilizados contra la guerra de Vietnam y pueblos de los cinco continentes deseosos de libertad. El polvorín social y económico en el que prende la chispa es la sociedad opulenta denunciada por Kenneth Galbraith en 1958 y su hija pródiga, la cultura hippy. El polvorín político fue una guerra ilegal e injusta como la de Vietnam, un Tercer Mundo recién nacido a la independencia y ahogado en la miseria, un sistema internacional partido en dos bloques enfrentados y basado en la amenaza del suicidio nuclear, y sociedades civiles embrionarias sin voz ni parte en las principales decisiones de sus gobernantes. El polvorín ideológico fue la amalgama de las corrientes antiimperialistas, anticapitalistas, neomarxistas, troskistas, castristas, maoístas, estructuralistas y freudianas que desembocan en El hombre unidimensional de Herbert Marcuse (1964) y en la Teoría Crítica de Theodor Adorno. Aunque, como señala el politólogo Fernando Vallespín en el último número de 'Foreign Po


icy' (edición española), la mayor parte de los protagonistas del 'Mayo francés' seguramente nunca habían leído a Galbraith, Marcuse o Adorno, eran un arsenal maduro para que prendiera la chispa de la rebelión.
Las grandes manifestaciones, protestas y huelgas tuvieron lugar entre el 3 y el 30 de mayo, pero su origen está en las reformas universitarias de 1967, que no contentaron a nadie. Un grupo de estudiantes de la Facultad de Letras de Nanterre, en las afueras de París, dirigidos por Daniel Cohn-Bendit, 'Dany el Rojo', forma un grupo —Movimiento 22 de marzo—, convoca a la movilización y aprueba un programa de reformas educativas y de exigencias políticas radicales. Cerrada su universidad y detenidos algunos de sus dirigentes, se trasladan a la Sorbona, se enfrentan a la policía en el Barrio Latino y piden ayuda a todos los sindicatos estudiantiles y obreros. Las protestas se multiplican, el centro de París se llena de barricadas y en la noche del 10 de mayo la policía lanza un asalto masivo para intentar recuperar el control. Fracasa, en el choque resultan heridas más de mil personas, cuatrocientas de ellas graves y, en respuesta, los sindicatos principales convocan una huelga general para el día 13. El seguimiento fue desigual, pero a la manifestación de París acudió el mismo día más de un millón de franceses. Las reivindicaciones estudiantiles se eclipsan y los sindicatos convocan nueva huelga general e indefinida a partir del 17 que, esta vez sí, paraliza el país. De nueve a diez millones se sumaron a ella. «Las revueltas resultaron eficaces fuera de proporción (...) y, sin embargo, no fueron auténticas revoluciones», escribe Eric Hobsbawm en su Historia del siglo XX. «Para los trabajadores, allí donde tomaron parte en ellas, fueron sólo una oportunidad para descubrir el poder de negociación industrial que habían acumulado, sin darse cuenta, en los 20 años anteriores». Efectivamente, los estudiantes no eran revolucionarios. Al menos los del primer mundo, como señala Hobsbawm, «rara vez se interesaban en cosas tales como derrocar gobiernos y tomar el poder, aunque, de hecho, los franceses estuvieron a punto de derrocar al general De Gaulle». No lo lograron, pero el presidente De Gaulle, el 27 de mayo, concedió a los sindicatos, a cambio de desconvocar la huelga y dejar aislados a los estudiantes, un aumento salarial del 14%, reducciones sustanciales de la jornada laboral y garantías de empleo y jubilación. Aunque algunas fábricas emblemáticas, como la Renault de Boulogne-Billancourt (6.000 trabajadores), rechaza en un primer momento el acuerdo, arrastrando con ella a otras muchas, el día 30 De Gaulle se reúne con los mandos militares, disuelve la Asamblea Nacional, convoca nuevas elecciones, confirma al Gobierno de Pompidou y pide por televisión el apoyo de los franceses «contra la amenaza del comunismo totalitario». Fue una intervención decisiva. El plan de unión de la izquierda queda desactivado y deslegitimado hasta comienzos de los años ochenta y millones de franceses se manifiestan, cantando 'La Marsellesa', en apoyo del Gobierno. La huelga se va diluyendo, empiezan a aplicarse los acuerdos, conocidos como 'Los acuerdos de Grenelle' y el gaullismo vence en las elecciones de finales de junio. Seriamente debilitado, De Gaulle se retira al año siguiente. La imaginación no llegó al poder, como pidió Sartre, ni las guerras dejaron paso al amor, como se pedía en los eslóganes más populares de los estudiantes. La derecha vivió Mayo del 68 y, en buena medida, lo sigue viviendo como un caos pasajero que conviene olvidar. En su campaña electoral de 2007, Nicolas Sarkozy lo identificó con la fuente de todos los males: el relativismo moral, la confusión de valores, la pérdida de autoridad, el cinismo, la irresponsabilidad y la especulación. Gran parte de la izquierda, como recuerda uno de los principales dirigentes de la movida, Alain Touraine, sigue viéndolo como la semilla de la que han germinado muchos de los mejores avances sociales de los últimos 40 años: la liberación de la mujer en el mundo desarrollado, el protagonismo creciente de la sociedad civil, la consolidación de los derechos sindicales... Como señaló Edgar Morin, fue más que una simple protesta, pero menos que una revolución. Mucho más radical, André Malraux insiste en ver Mayo del 68 como «una verdadera crisis de civilización».

La música de la revolución

por ESTHER MUCIENTES
Mayo de 1968 fue además de una revolución social y política, una revolución cultural. Grupos como los Rolling Stones, cantantes como Janis Joplin, autores como Jacques Lanzmann esparcieron por el mundo la semilla y la esencia del movimiento. El rock and roll fue una de las principales señas de identidad de los 'hippies'. Simbolizaban el cambio, la insurgencia, el inconformismo, en definitiva, la revolución.



Il est cinq heures, Paris S'éveille

Autor: JACQUES LANZMANN | Intérprete: JACQUES DUTRONC

Se conviritió en el himno francés de mayo del 68. Creada por el ya fallecido Jacques Lanzmann junto a su mujer, Anne Ségalen, 'Il est cinq heures Paris s'éveille', fue un indiscutible símbolo de la revolución en las calles parisinas. Los estudiantes se apropiaron rápidamente de ella hasta convertirla en su adalid cultural.


1968. El año que conmocionó al mundo Mark Kurlansky
Traducción de Patricia Antón. Destino. Barcelona, 2005. 560 páginas, 22 euros
Mark Kurlansky, por Gusi Bejer 1968 fue, para Mark Kurlansky, el punto de inflexión que marca el abandono de la modernidad y el comienzo de un mundo postmoderno regido por unos medios de comunicación en los que la televisión, que ya se empezó a transmitir vía satélite, comenzó a servir el espectáculo a domicilio. Un año en el que cambiaron muchos valores, actitudes y modos y maneras de entender la vida. Al mismo tiempo, un año que sembró la semilla de un mundo mejor. Acierta Kurlansky cuando escribe que 1968 fue un año terrible. Pese a todo, sigue despertando nostalgia para quienes lo vivieron o curiosidad para quienes no fueron testigos del paso de sus días. La Guerra de Vietnam siguió matando gente mientras en Biafra la hambruna y las luchas de todo tipo acababan con un millón de personas. En agosto de ese año, el ejército con más potencia de fuego y mejor entrenamiento del Pacto de Varsovia entraba en Checoslovaquia a las órdenes de generales soviéticos, y acababa con la esperanza de hacer evolucionar el comunismo desde dentro. En Polonia las ilusiones de una sociedad mejor quedaron enterradas para unos cuantos años. Los estudiantes se levantaron ese año en todo el mundo. En México, en la Plaza de las Tres Culturas, fueron masacrados, y en cualquier otro sitio apaleados y encarcelados. Los movimientos por las libertades civiles en Estados Unidos dieron un salto irreversible hacia delante. Millones de personas dijeron que ya no podían seguir soportando las injusticias, el desprecio o la desigualdad de buena parte de la sociedad, y lo mejor, quizá, fue que se extendió por el mundo la creencia de que una sociedad mejor era posible, que el mundo cabalgaba sobre los hombros de los seres humanos. La España de 1968 aparece reflejada en unos pocos párrafos de este libro de Kurlansky. Presenta, muy de pasada, al “generalísimo Franco” como un dictador cuya represión era, sin embargo, menor que la de su vecino portugués “el autocrático António de Oliveira Salazar”. Tras las “purgas sangrientas” posteriores a la Guerra Civil, Kurlansky entiende que “destruida la resistencia, la represión se había suavizado e incluso habían regresado algunos de los exiliados”. La rebelión estudiantil la contempla Kurlansky como la expresión de una nueva generación de jóvenes que lanzaban piedras y gritaban “Libertad” y “Muerte a Franco”. Señala que en 1968 en la Universidad de Madrid, la policía clausuró la Facultad de Ciencias Técnicas (se llamaba Facultad de Ciencias, a secas) tras los disturbios estudiantiles. No menciona ninguna de las actividades clandestinas de fuera de Madrid, ni la constante tensión de un movimiento estudiantil cuyo principal y más consistente armazón lo proporcionaba el Partido Comunista. Tampoco habla de los hombres y mujeres que lideraron la contestación al régimen de Franco y que, si bien no pudieron echarle de El Pardo, contribuyeron a preparar el cambio social y político que cristalizaría en la Transición. Sí se detiene, en cambio, en narrar el nacimiento y la primera violencia, en 1968, de ETA. Pese al gusto deliberado de Mark Kurlansky por el fragmento, no es tan necio como para afirmar que 1968 se abre como el telón de un teatro. Es cierto que Martin Luther King es asesinado precisamente ese año, pero también lo es que la sociedad norteamericana llevaba varios años luchando por la igualdad racial. Algo semejante puede decirse respecto del cambio que supuso ese año en el modo de entender y practicar la sexualidad. En 1966, el famoso Instituto Kinsey había comenzado un estudio sobre la homosexualidad en el que se afirmaba que un 4% de los hombres y un 2% de las mujeres eran homosexuales. Poco después, el famoso informe Masters y Jonson señalaba que la mitad de los matrimonios padecían algún tipo de problema sexual. A lo largo de estas páginas el lector se adentra en un año violento y conflictivo en todos los aspectos. En el país de referencia de 1968, Estados Unidos, el 8 de febrero fueron asesinados tres estudiantes negros en Carolina del Sur cuando intentaban acabar con la segregación racial de una bolera. El 4 de abril murió de un disparo Martin Luther King, lo que dio lugar a una semana de disturbios y saqueos en distintas ciudades. En junio asesinaron a Robert Kennedy en California. El concurso de Miss América fue interrumpido por grupos feministas. El año que da título a esta obra trajo unas coordenadas nuevas para medir la política. Pierre Elliott Trudeau era, aquel año, a los cuarenta y seis, el primer ministro liberal de Canadá. Soltero, deportista e intelectual, coqueteó con éxito con la Prensa. Figura política con más estilo que contenido, encarnaría una manera de estar en la vida pública que años después sería, en opinión de Kurlansky, la de los presidentes Bill Clinton y Tony Blair. La rebelión estudiantil es, tal como afirma Kurlansky, el aspecto más espectacular de 1968. Los estudiantes de todo el mundo se levantaron contra la guerra de Vietnam, contra las discriminaciones raciales y sexuales y contra los rígidos programas de enseñanza de las universidades de todo el mundo. En Estados Unidos, la Universidad de Columbia en Nueva York y la de California fueron escenario de levantamientos inauditos. En la de California, en el campus de San Diego, enseñaba Herbert Marcuse, un francfurtiano convertido en ídolo estudiantil. Cuando llegué a su seminario, una año antes de su muerte en 1979, sus preocupaciones académicas eran de índole estética, lo cual no dejaba de ser chocante vistas sus espantosas camisas de leñador. Pese a que la rebelión estudiantil tuvo en Norteamérica una importancia considerable, fueron Francia y Alemania los países en los que tuvo mayor relevancia intelectual, política y académica. Como recuerda Kurlansky, a Rudy Dutschke, uno de los grandes protagonistas del famoso “Mayo del sesentayocho”, le descerrajaron en Alemania un tiro a quemarropa. Quizá Mark Kurlansky no se detiene lo suficiente en señalar que las distintas y numerosas rebeliones estudiantiles fueron un aspecto de un fenómeno social que tuvo además otras consecuencias. Dicho fenómeno fue el llamado baby boom, el incremento espectacular de la natalidad que se dio a partir de 1945. A esto se añadió, cuando en los 60 se producía la llegada masiva de estudiantes a las aulas universitarias, el aumento de la renta disponible. Como muy bien señala Mark Kurlansky, la nueva generación decidió romper con el mundo acartonado y autoritario heredado de la catástrofe que significó la II Guerra Mundial. Las tensiones y rupturas que supuso la entrada en escena de los jóvenes, enlatadas en el año 1968, conforman el eje y el interés de este volumen apasionante.


Mark Kurlansky se está abriendo paso en el ensayo destinado al gran consumo desde el fragmento. Al primer libro de grandes ventas en todo mundo de este periodista norteamericano, El bacalao: biografía del pez que cambió el mundo le siguió Sal: historia de la única piedra comestible. Ahora, con la aparición de 1968. El año que conmocionó al mundo, Mark Kurlansky vuelve a su fórmula: cerrar el ángulo de encuadre del objeto sobre el que reflexiona y no complicarse con el contexto histórico. Su método es independiente de que su objeto de estudio sea el bacalao, la sal o un año determinado. Cerrar foco y describir. Lo cierto es que su método ofrece la ventaja de poder engolfarte en un plato de historia cocinada a su gusto. Bernabé SARABIA
El escritor Louis Aragon intenta dirigirse a la multitud mientras Cohn-Bendit (con el brazo levantado) pide atención.

Mayo de 1968 revolución e imaginación al poder
El mayo del 68 posmoderno
por Eduardo Mendoza
"El llamado Mayo del 68 supuso, en términos simbólicos, el final de una época, no porque a causa de los sucesos ocurridos entonces las ideologías, como se ha venido diciendo, iniciaran una marcha lenta pero inexorable hacia su desaparición, sino porque a causa del decepcionante desenlace de un suceso que parecía encarnar el espíritu de una época se produjo un general escepticismo respecto de la posibilidad de que cualquier ideología fuera capaz de alterar un ápice el curso ciego de la historia. La teoría política dominante ya había afirmado en términos irrecusables que cualquier ideología era sólo el fruto de las circunstancias y no su semilla.
Eran las condiciones socioeconómicas las que determinaban las ideologías y no a la inversa. Ahora, los acontecimientos venían a confirmar esta visión determinista de la sociedad.
No creo, sin embargo, que este desencanto, por así decir, fuera el elemento distintivo de las nuevas corrientes literarias. No quisiera pecar de pretencioso, pero creo haber advertido en autores muy antiguos, como Cervantes y Homero, por citar sólo dos nombres conocidos, el mismo escepticismo respecto de las propiedades terapéuticas de la letra impresa. Sin restar importancia a lo que pudo suponer el fracaso del llamado Mayo del 68 para la conciencia de Occidente, yo tiendo a pensar que el desencanto producido por una reiterada demostración práctica de la virtual inutilidad del esfuerzo individual o colectivo tuvo su génesis y su consolidación en un fenómeno nuevo: la sobreabundancia informativa.
Nunca hasta la década de los sesenta o setenta la humanidad había estado sometida a un aluvión informativo como el que hoy se da, para bien y para mal, en todos los ámbitos. No me refiero sólo a la televisión, sino a otros hechos paralelos, menos espectaculares, pero no menos importantes en este sentido, a saber: la proliferación y facilidad de viajar y, por lo tanto, de entrar en contacto con otros ambientes y culturas y de constatar determinadas constantes de la conducta humana o, por decirlo en términos más sencillos, que en todas partes se cuecen habas; la proliferación de estudios académicos o de divulgación, pero por lo general minuciosos y documentados, sobre momentos, sucesos o personajes históricos, acontecimientos políticos o hechos reales de muy diversa índole, lo que ha dado a todos los ciudadanos acceso a secretos tradicionalmente reservados a unos pocos: a estos fenómenos habría que añadir, en el caso concreto de España, y con todas las salvedades a que haya lugar, la aparición de una prensa independiente, informada y fidedigna."(...)