
Título: Jules y Jim (Drama) Director: Francois Truffaut Intérpretes: Jeanne Moreau, Oskar Werner, Henri Serrer, Vanna Urbino, Boris Bassiak Datos: Francia (1961) 105 minutos
Jules et Jim emana vida, pasión, irracionalidad, amistad, melancolía y todo ese gráfico de emociones que inunda cualquier relación, ya sea de pareja, o amistad. Esta película, aunque su título nos hable de dos amigos, Jules e Jim, en cierta manera, ellos no son los protagonistas. La protagonista es Catherine: una chica que abruma y desprende arte, belleza, ingenio, espontaneidad, y todos esos detalles que pueden llegar a formar una persona tremendamente carismática, atractiva.
Jules et Jim et l´amour
Jules et Jim et l´amour
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“Mientras que François Truffaut, que era un enamorado del cine, proclamaba un nuevo lenguaje para este llamado nouvelle vague, a su vez dirigía una película que trataba justamente del amor y de las nuevas maneras de sentirlo. Jules et Jim estaba empapada de pasión, estupidez, lirismo, disparate, pedantería, amargura, melancolía y demás emociones que suelen inundar las relaciones. Pero su acierto fue otro. Como buena cinta del amor su protagonista no era ni Jules, ni tampoco Jim, sino la mujer que se interpuso entre ambos, Catherine, cuya verdad es que era el único animal salvaje al que fue imposible decir no. Catherine, la que se lanzaba de cabeza al Sena sólo por llamar la atención. Catherine, la que quiso llevar a la práctica Las elecciones afectivas de Goethe. Catherine, la que nunca conoció la mediocridad por ser hija de madre británica.
Jules e Jim
“Mientras que François Truffaut, que era un enamorado del cine, proclamaba un nuevo lenguaje para este llamado nouvelle vague, a su vez dirigía una película que trataba justamente del amor y de las nuevas maneras de sentirlo. Jules et Jim estaba empapada de pasión, estupidez, lirismo, disparate, pedantería, amargura, melancolía y demás emociones que suelen inundar las relaciones. Pero su acierto fue otro. Como buena cinta del amor su protagonista no era ni Jules, ni tampoco Jim, sino la mujer que se interpuso entre ambos, Catherine, cuya verdad es que era el único animal salvaje al que fue imposible decir no. Catherine, la que se lanzaba de cabeza al Sena sólo por llamar la atención. Catherine, la que quiso llevar a la práctica Las elecciones afectivas de Goethe. Catherine, la que nunca conoció la mediocridad por ser hija de madre británica.
Jules e Jim
Enrique Colmena (Criticalia)
L a tercera película de François Truffaut, tras el trallazo de "Los cuatrocientos golpes" y el desconcierto del público en "Tirad sobre el pianista", le confirma en su papel dirigente, junto a Jean-Luc Godard, en la renovación del cine francés, en lo que dio en llamarse Nouvelle Vague o Nueva Ola. "Jules et Jim", con guión de Jean Gruault (habitual de otro exquisito, Alain Resnais) y del propio Truffaut, supone una de las cumbres de la obra de este cineasta frío pero internamente tan caliente, y una de las ocasiones en las que el toque Trufaut fue más evidente. Un triangulo amoroso: una mujer, dos hombres, la amistad, el amor con uno, el amor con otro, todo ello tratándose de usted y con vivisección de bisturí de un entomólogo que tomará partido, inadvertidamente, por las debilidades de las criaturas que analiza. Hermosa película, tan delicada y a la vez tan fuerte, centra ya la mayoría de las constantes del cine truffautiano: sencillez argumental, actores declamantes antes que intérpretes, fragilidad de los sentimientos. Jeanne Moreau nunca estuvo tan bien, y Oskar Werner repetiría con Truffaut en la espléndida "Fahrenheit 451".






