miércoles, 10 de diciembre de 2008

EEUU y los 500 mil millones de dólares del negocio de la droga


EEUU y los 500 mil millones de dólares del negocio de la droga


Archivo.


Caracas, 12 de Sep. ABN (Por Hernán Carrera).-



Opio, cocaína, marihuana y anfetaminas movilizan mundialmente cada año un presupuesto que puede doblar el de un país petrolero como Venezuela. Debidamente ¿lavadas? y llevadas a honorables bolsas de comercio, las ganancias anuales del narcotráfico llegan a representar ¿en acciones perfectamente legales? más de 300 billones de dólares: una cifra que torna ridícula la pretendida especie de que es este un negocio manejado por capos tercermundistas que se esconden en algún búnker de Colombia o Afganistán.

Un campesino boliviano –Julio Quispe, pongamos, por inventar un nombre– que evada el monopolio estatal de la coca, recibirá 1.375 dólares por los 275 kilos de hojas que hacen falta para producir un kilo de pasta o base de cocaína. Un narco colombiano –Alvaro Jaramillo, digamos– podrá procesar ese kilo de pasta y vendérsela a cualquier congénere por unos $ 5.000, o transformarla en clorhidrato y revenderla en Cartagena o Bogotá por $ 15.000. En Harlem, o en Broadway, o en Harvard, un Tom Smith o Jimmy Johnson cualquiera podrá optar entre ofrecer el polvo puro, a unos $ 30.000 el kilo, o adulterarlo hasta obtener por cada gramo de piedra o crack entre 40 y 80 dólares. Los 1.375 dólares de Julio Quispe son ahora, en promedio, 60.000.

Un negocio sencillo, se dirá: no requiere más que unas hojas que crecen casi silvestres, algo de kerosén, un poco de ácido sulfúrico y acetona, una narco-mula o una pista o un peñero siquiera. Y, claro, un tanto de mala conciencia y otro de osadía para mover de un sitio a otro esos mil gramos.

Pero no es un kilo: son 992.000, que eso fue, según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (Unodc, por sus siglas en inglés), la producción mundial de cocaína en un año tan cualquiera como 2007. Y no es sólo coca: también hay, igual de lucrativos o más, 8.870.000 kilos de opio. Y 41.400.000 kilos de marihuana. Y 494.000 de anfetaminas varias. Y pare usted de contar alucinógenos y otras especies.

Hablamos, entonces, de movilizar por todo el mundo, desde las selvas más apartadas hasta los colegios y universidades y bares y oficinas de cualquier pueblito primermundista, algo más de 50 millones de kilos de sustancias ilícitas, que son objeto de persecución feroz y de guerra a muerte. Hablamos, además, de mover también por el mundo entero otra cosa aún mucho más difícil de hacer pasar inadvertida: los 500.000 millones de dólares que como mínimo, al decir de los expertos (de la ONU, del Fondo Monetario Internacional, de la Drug Enforcement Administration o DEA), reportan en ganancia anual esas sustancias. A precios de 2006.
Eso es el narcotráfico. Y es apenas el comienzo.

Una cadena británica emite esta noche el suicido de un hombre con una dolencia neurológica


Craig Ewert: "Si no sigo adelante con esto lo que me queda es sufrir"

Una cadena británica emite esta noche el suicido de un hombre con una dolencia neurológica

El documental coincide con la decisión de la justicia de no perseguir a unos padres que ayudaron a morir a su hijo enfermo terminal

ELPAÍS.com - Madrid - 10/12/2008


Jugador de rugby, el joven Daniel James, de 23 años, quedó paralizado tras un lance del juego. Sobrevivió un año paralizado del pecho para abajo. El pasado 12 de septiembre murió en la clínica Suiza Dignitas, un centro especializado en suicido asistido. Los padres le organizaron el viaje y estaban junto a él en el momento de la muerte, pero la Justicia británica decidió ayer no imputarles. El fiscal considera que la decisión fue enteramente tomada por Daniel, informa The Guardian. Con esta postura, se sienta precedente para otros casos similares y algunos intuyen que el debate desembocará en una revisión de la legislación al respecto, intacta desde 1961. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha asegurado que se opone a la elaboración de una ley.


La decisión llega en medio de otra polémica sobre el suicidio asistido. Hoy está previsto que el canal británico Sky Real Lives muestre el momento en que Craig Ewert, de 59 años y enfermo de una dolencia neurológica, se quita la vida en la misma clínica suiza. El lugar donde murió James, después de varios intentos de suicidio, según han relatado sus padres. Más tarde, decidieron viajar con él hasta Suiza. El suicidio asistido constituye un delito criminal en Gran Bretaña por el que se puede imputar una pena máxima de 14 años de cárcel. Suiza, sin embargo, junto con Bélgica y Holanda, han legalizado la eutanasia.
El fiscal ha alegado que los padres no influyeron en el joven y que éste recurrió al suicidio asistido a pesar de que sus progenitores le pidieron que no lo hiciera. Además, la Justicia ha tenido en cuenta que Daniel contactó personalmente con la clínica Dignitas.
Generar debate
El documental Right to Die? (¿Derecho a morir?) ha recibido duras críticas por parte de grupos anti-eutanasia y está firmado por el oscarizado en 1982 por el documental Just Another Missing Kid, John Zaritsky. La emisión será a las 21.00 (hora local), después de que la cadena británica Sky haya insistido en que supone una gran contribución a un debate vital. El director ha asegurado que la muerte de Ewert fue el momento más duro en sus 26 años de carrera. A pesar de ello, Zaritsky tenía claro que quería un documental controvertido, que generara el debate entre la gente, según declaraciones recogidas por el diario The Guardian.
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha declarado que la polémica emisión es una "cuestión de análisis" para el organismo de control de las comunicaciones. Brown no ha condenado el reportaje, que constituye el primer caso de eutanasia emitido por una televisión británica. Además, el primer ministro se ha opuesto a redactar una ley para regular en Reino Unido el suicidio asistido para casos de dolencias terminales. Sí ha advertido a los emisores de que es "importante" abordar la cuestión "con sensibilidad y sin ninguna tentación de sensacionalismo".
"Buen viaje"
Ewert, un profesor de universidad jubilado, viajó hasta la clínica de Zurich porque no quería pasar el resto de sus días en una "living tumb" (algo como una tumba viviente). En el documental se puede ver cómo Ewert da el último beso a su mujer, que le responde: "Buen viaje. Te veré alguna vez". Entonces, el hombre bebe un líquido con una pajita rosa y, después, pide un zumo de manzana y música. Instantes más tarde, la cámara recoge cómo se cierran sus ojos y dice: "gracias". En declaraciones al diario The Independent, la esposa defiende la difusión por televisión del programa porque, en su opinión, ayudará a la gente a "afrontar sus temores" sobre los "tabúes" de la muerte.
Desde los sectores en contra de la eutanasia, ya han surgido las críticas. El director de una de estas organizaciones, el doctor Peter Saunders, considera que se ha ido bastante lejos y que "parece que existe una fascinación macabra sobre el turismo de muerte". Saunders asegura que no es tanta la demanda de personas que acuden a clínicas como la de Suiza, a pesar de la impresión, según este médico, que se está dando a través de los medios. Dominica Roberts, de Pro-Life Alliance, añade que es peligroso mostrar este tipo de cosas a través de la televisión. Otras fuentes sostienen que el documental desencadenará el debate sobre una cuestión de gran actualidad política

Subastado en Londres el "diamante azul" por 24 millones de dólares


Subastado en Londres el "diamante azul" por 24 millones de dólares
AFP
10/12/2008



El mítico diamante "Wittelsbach azul", originario de India y vinculado a la realeza europea desde el siglo XVII, fue rematado el miércoles por la casa Christie's de Londres en 24,3 millones de dólares (18,7 millones de euros), un récord en una subasta.

El "Wittelsbach", de 35,56 quilates - que fue parte de la dote que Felipe IV regaló en 1664 a su hija, la infanta Margarita Teresa, retratada por Diego Velázquez en "Las Meninas"-, superó las previsiones, que rondaban los 15 millones de dólares, indicó la casa de subastas.

Esta es la primera vez que la gema de color azul, de una extraordinaria pureza, salió al mercado en casi 80 años.

El "Wittelsbach" es uno de los pocos diamantes azules que se conocen, de los cuales tres están alojados en museos: el diamante Regent, en el Louvre, en París, el Kohinoor, que pertenece a la Corona inglesa, y el Orlov, del Kremlin.