sábado, 25 de octubre de 2008

Cambia el negocio de la musica

Cambia el negocio de la música
Cecilia Rubí


Cecilia Rubí
En el año 2007 se vendieron en España un 28 % menos de discos CDS. Por eso se puede decir que el mundo de la música disco y su empresas están en crisis, en el año 2000 vendieron 3.215 millones de música enlatada bajando todos los años hasta llegar en 2006 hasta 1995 millones. La tendencia es que seguirá cayendo.
Por el contrario las descargas desde Internet suponen ya un 9´5 % de total del mercado. E ira creciendo dado que en USA representa el 30 % y en Corea del Sur es de un 70 %.
La música en vivo y en directo ha generado un total de 5´5 miles de millones de euros que llega hasta un total de 7 miles de millones por el total de conceptos relacionados con la música en directo según el informe de James L. McQuivey sobre la industria para Forrester Researsch. Es decir que la música en directo funciona para el músico. Representa para ellos un 80 % de sus ingresos. Los ejemplos máximos de los Rolling Stones que han recaudado en su última gira 350 millones y U2 hizo 240 millones de caja. Parte del pastel lo quieren las discográficas para paliar sus pérdidas por el cambio tecnológico sobre el uso de la misma en sus soportes.
La piratería en Sudamérica supone el 90 % de la que se consume. En España es el 25 % que significa en términos económicos 215 millones de €. Y en consecuencia habrá que reconvertirse para dar respuestas a las cosas que pasan. Por ejemplo las descargas de Internet crecieron en 2006 un 50 % y según las la estimación mundial generaron 1.500 millones. Las descargas legales a móviles (canciones y tonos) fueron en el último año por valor de 15 millones de € según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica. (IEPI) lo que significa que podrían haberse comprado 1´2 millones de álbunes. Se han descargado 795 millones de canciones desde Internet.
Las cifras de la música marean. Desde siempre. Ahora que todo el mundo habla de crisis se puede decir que el mundo de la música se ha reconvertido gracias a la realidad tecnológica imperante. Por eso hay que recordar que se venden más de 100 millones de mp3 al año. Y no es un Cd. Y que Cadena 40 que utiliza la radio-fórmula musical tiene 2.250.000 oyentes y Cadena 100 una audiencia parecida emiten entre un 30 y un 40% de música interpretada en inglés, algo que hace unos pocos años era el copo del total con más de un 80 %. El resto son músicas del mundo, la mayoría españolas. Larga vida a la música. Ahora no se vende, sigue siendo un gran negocio. La industria cuida ahora los formatos digitales, los conciertos en directo y los derechos.

APUNTANDO EL DEDO por Umberto Eco


APUNTANDO EL DEDO

Por UMBERTO ECO

La vida no es otra cosa que el recuerdo gradual de la infancia. De acuerdo. Pero lo que hace dulces estas memorias es el hecho de que, en las neblinas distantes de la nostalgia, incluso esos momentos que parecían dolorosos en ese tiempo nos parecen bellos.
Incluso cuando caímos en la zanja y nos dislocamos el tobillo y tuvimos que permanecer en casa durante dos semanas con nuestro pie envuelto en yeso empapado en clara de huevo.

Tengo recuerdos agradables de noches pasadas en el refugio contra ataques aéreos. Nos despertaban de un sueño profundo y, cubriéndonos con un abrigo sobre nuestros pijamas, nos arrastraban a una cámara subterránea húmeda y débilmente iluminada hecha de hormigón armado. Allí jugábamos a perseguirnos mientras sobre nuestras cabezas retumbaban los sonidos ahogados de explosiones que podían haber sido de fuego antiaéreo o bombas que caían. No sabíamos cuáles. Nuestras madres temblaban de miedo y frío, pero para nosotros era una aventura extraña. Qué les parece sentir nostalgia de eso.

Y así estamos preparados para aceptar todo lo que recordamos de los terribles años Cuarenta, y ése es el tributo que rendimos a nuestra vejez.

¿Cómo eran las ciudades italianas en esos tiempos? Absolutamente oscuras en la noche, cuando el apagón obligaba a que cualquier inusual transeúnte utilizara faros de bicicleta con dinamos como fuente de energía. Esos aparatos funcionaban tirando frenéticamente de una especie de gatillo. No mucho después se impuso la hora de queda y no se permitió a nadie aventurarse en las calles.

De día las ciudades eran patrulladas por unidades del ejército, cuando menos hasta 1943, cuando las barracas de la ciudad fueron ocupadas por el ejército italiano. Su presencia se tornó más intensa en los días de la República de Salo, cuando las grandes urbes eran patrulladas constantemente por escuadrones de marinos de la División de San Marco o de las Brigadas Negras, en tanto que en pueblos de la provincia era más común ver grupos de partisanos. Todos ellos iban armados hasta los dientes. Ocasionalmente, en esas ciudades militarizadas se prohibía que se reunieran muchedumbres, pero los miembros del movimiento de la juventud fascista se desplazaban por todas partes, al igual que los alumnos de educación elemental con sus delantales negros cuando salían de la escuela al mediodía. Las madres se aventuraban a salir para comprar lo poco que estaba en venta en las tiendas de alimentos. Y si uno quería pan (no pan blanco, pero al menos algo que contenía un poco de harina en lugar de aserrín) era preciso pagar sumas considerables en el mercado negro. Los hogares estaban tenuemente iluminados, y la calefacción estaba limitada únicamente a la cocina. De noche dormíamos con un ladrillo caliente en la cama y yo aún recuerdo con cariño mis sabañones.

Hoy no puedo decir que todo esto ha regresado, ciertamente no en su totalidad, pero empiezo a captar un tufillo de ello. Tan sólo para empezar hay fascistas en el gobierno. No sólo ellos, y ya no son exactamente fascistas, tampoco, pero eso poco importa; es un hecho ampliamente conocido que la historia primero se presenta en forma de tragedia y la segunda vez en forma de farsa.

En esos días los muros estaban cubiertos de carteles que mostraban una caricatura repugnante de un americano negro (ebrio) extendiendo sus garras curvadas hacia una blanca Venus de Milo. En la televisión, hoy veo los rostros amenazadores de los miles de negros desnutridos que están invadiendo nuestra tierra y, francamente, la gente en torno a mí está aún más asustada de lo que estuvieron en el pasado.

Los delantales negros están regresando a nuestras escuelas y nada tengo contra eso. Son mejores que las camisetas de marca que prefieren los rufianes jóvenes. Pero acabo de leer en un periódico que el alcalde de Novara, de la Liga del Norte, ha emitido una orden prohibiendo que más de tres personas se reúnan en los parques después de oscurecer. Con un escalofrío proustiano espero el retorno del toque de queda.

Nuestros soldados están combatiendo contra rebeldes con rostros de color en varias partes de Asia, si bien ya no en África. Pero también veo unidades militares, bien armadas y ataviados con uniformes de camuflaje, en las calles de las ciudades italianas. Como en los viejos tiempos, el ejército está combatiendo no sólo en la frontera, sino también se desempeña como una fuerza policíaca. Siento como si estuviera de regreso en Roma, Ciudad Abierta. Leo artículos y escucho discursos que son muy similares a los que acostumbraba leer en la revista de propaganda fascista La Difesa della Razza (“La defensa de la raza”), que no sólo atacaba a los judíos, sino también a los gitanos, marroquíes y extranjeros en general.

El pan se está haciendo muy caro. Nos están diciendo que debemos ahorrar en gasolina, evitar el desperdicio de electricidad y no iluminar los escaparates de las tiendas en la noche. Circulan menos autos y los Ladrones de Bicicletas han retornado. Y, para añadir un toque original, el racionamiento de agua está a la vuelta de la esquina.

Todavía no tenemos un gobierno para el norte y otro para el sur, pero hay quienes están trabajando para lograr eso.
Todo lo que necesitamos es un líder que abrace a las chicas de las granjas y les dé besos castos en sus mejillas rubicundas, pero cada cual a lo suyo.

El Supremo italiano condena a Alemania por crímenes durante la ocupación nazi


El Supremo italiano condena a Alemania por crímenes durante la ocupación nazi

El Tribunal Supremo italiano condenó este martes a Alemania a indemnizar con un millón de euros a algunos familiares de las 203 personas asesinadas por las tropas de ocupación nazi en la llamada matanza de la localidad de Civitella, en el centro de Italia, el 29 de junio de 1944.


Efe. Roma
21-10-2008



La matanza de Civitella, en el centro de Italia, durante la ocupación nazi ha sido recordada este martes después de que el Supremo italiano condenara a Alemania a indemnizar con un millón de euros a familiares de las más de 200 personas asesinadas por las tropas nazis.

Con esta decisión sin precedentes, que Alemania rechaza porque considera que vulnera su inmunidad jurisdiccional, el Supremo italiano ratificó el veredicto hecho público por el tribunal de La Spezia (noroeste) en octubre de 2006. En ese veredicto se condenaba conjuntamente al Estado alemán y al ex sargento Max Josef Milde, considerado el organizador de la masacre, a resarcir a las nueve familias presentadas como parte civil en el proceso. Milde fue condenado además en rebeldía a cadena perpetua.

Con el fallo comunicado este martes, el alto tribunal italiano rechazó el recurso presentado por el Estado alemán, en el que argumentaba que los resarcimientos por los crímenes durante la ocupación nazi estaban ya cubiertos por el tratado de paz firmado con Alemania en 1947 y los acuerdos de la Convención de Viena del 1961.

Los medios de comunicación locales destacaron que es la primera vez que el Supremo italiano condena a Alemania por responsabilidad civil, un precedente que abre las puertas a otras 10.000 causas existentes en Italia sobre víctimas del nazismo.

El 29 de junio de 1944, soldados nazis asesinaron con un tiro en la nuca a 203 ciudadanos, entre ellos muchas mujeres y niños, de las localidades de Civitella, Cornia y San Pancrazio, en la provincia de Arezzo (centro de Italia).

La globalizacion del mal --Por Ryszard Kapuscinski

Con motivo de la crisis de la economica mundial republicamos el artículo ‘La globalización del mal’, aparecido en el mes de Septiembre de 2002 en diferentes medios internacionales *. Gran parte del mismo conserva vigencia.


La globalización del mal -
por Ryszard Kapuscinski

Vivimos en un mundo muy complejo, lleno de diferencias, con muchos niveles y planos. Por eso, para responder a la pregunta de si el mundo de hoy es distinto al que existía antes del 11 de septiembre, primero tenemos que definir el punto de partida de nuestro análisis de la realidad. Yo parto de la perspectiva que tiene el reportero, un testigo de los conflictos y transformaciones culturales que se pueden observar viajando por el mundo.

Si admitimos que la realidad que nos rodea puede ser representada por una pirámide, veremos que en su base, en el punto más bajo, allí donde está el plano de las relaciones entre los seres humanos, de la vida cotidiana, nada o muy poco ha cambiado. No cabe la menor duda de que el 11 de septiembre fue un día trágico para las personas que murieron aplastadas por los escombros de las Torres Gemelas, para sus familiares y amigos más cercanos, pero lo cierto es que la humanidad sigue levantándose cada día, como lo hacía antes del ataque, para trabajar, educar a los niños, planear las vacaciones, gozar de las alegrías, sufrir enfermedades y, en definitiva, para morir. La prosaica vida cotidiana siempre se impone y triunfa. Los temores e inquietudes que sentían los hombres antes del 11 de septiembre siguen presentes en sus vidas. No hay indicios de que, en el futuro más cercano y en ese nivel de la vida, se producirá algún cambio fundamental. La historia nos confirma que las grandes crisis que ya azotaron a la humanidad en el pasado demostraron su extraordinaria resistencia.

Muchos han afirmado que en el nivel más bajo de nuestra pirámide aumentaría la animosidad de los europeos y norteamericanos hacia los árabes y que entre los musulmanes también crecería la hostilidad hacia los ciudadanos occidentales. Muchos han previsto la intensificación de los conflictos entre las dos civilizaciones, pero nada de eso ha sucedido. En Occidente, los ataques contra los musulmanes han sido esporádicos y de mínima significación. Al mismo tiempo, yo no he sentido cambio alguno en el tratamiento que me otorgan en los países árabes que visito.

Donde sí se han producido cambios importantes es en los niveles superiores de nuestra pirámide. En primer lugar, los sucesos del 11 de septiembre demostraron que la distancia ya no basta de por sí para garantizar la seguridad. Descubrimos con horror que la distancia ya no nos pone a salvo. Hoy podemos ser blancos y víctimas de ataques terroristas todos y en cualquier punto del planeta. En una palabra, después del 11 de septiembre ya no nos sentimos seguros, cuando vivimos lejos del enemigo en potencia; ya no nos sentimos particularmente protegidos por el océano que nos separa de él.

En segundo lugar, el 11 de septiembre demostró que en nuestro globo ya no hay santuarios. Y no sólo se trata de que todos puedan ser atacados por todos, de que cualquier país pueda atacar a otro. Ese peligro ya existía mucho antes. La novedad del 11 de septiembre consiste en que demostró que en el mundo hay fuerzas que no representan los intereses de un determinado Estado, pero que, a pesar de ello, constituyen un enorme peligro incluso para los más potentes. Hasta ahora, el pensamiento estratégico se basaba en el supuesto de que las guerras se libraban entre Estados. Hoy, los estrategas tienen que remodelar con urgencia sus ideas, porque a los Estados se enfrentan fuerzas difíciles de situar. Ha cambiado la imagen del enemigo, porque ya no viste un uniforme concreto, lo cual dificulta su identificación, pero también porque puede hacer mucho daño, aunque no tiene tanques ni cañones. Es muy difícil combatir a un enemigo imposible de situar y con planes imposibles de conocer. Antes, cuando teníamos buenas relaciones con un Estado, podíamos tener casi la absoluta seguridad de que no sería un peligro para nosotros. Hoy podemos tener magníficos contactos políticos, económicos y culturales con un país y ser víctimas de un ataque lanzado desde su territorio. Esto se debe a que han aparecido fuerzas que no se someten a ningún centro de poder, que no representan los intereses de Estados concretos, pero que están en condiciones de aprovechar el territorio o la infraestructura de un país para atacar a otro. Esa situación nos confirma que ya somos testigos de la globalización del mal. Consiguen voz y voto -con sus actos- organizaciones y fuerzas que actúan al margen de las estructuras de los Estados nacionales. Y ese proceso no concierne solamente al terrorismo. Se relaciona también con el narcotráfico, la compra y venta de armas y otras fechorías. Eso significa que ha aparecido un ente internacional totalmente nuevo, aún no definido del todo, que escapa a las formas que tenían hasta ahora los sujetos de la vida internacional.

Fortalecimiento del Estado

Un tercer cambio generado por el 11 de septiembre es el fortalecimiento de la idea del Estado, algo paradójico, porque el terrorismo siempre busca su debilitamiento. La globalización neoliberal también debilitó mucho el papel del Estado, porque promovió las corporaciones supranacionales, el flujo ilimitado de los capitales y la creación de mercados financieros mundiales. Como consecuencia, el Estado fue en gran medida marginado. Esa consecuencia la sufrió también Estados Unidos, país en el que había una oposición cada vez más potente ante una posición demasiado fuerte del poder estatal. '¿Para qué queremos un Gobierno tan potente? ¿Para qué pagamos impuestos tan altos?', preguntaban muchos norteamericanos. Sin embargo, el 11 de septiembre demostró que, en el mundo contemporáneo, las sociedades pueden sentirse seguras y protegidas solamente dentro de los Estados. Sólo el Estado puede garantizar la correspondiente protección a la sociedad. El ataque contra Estados Unidos demostró que el hombre y la sociedad no pueden funcionar sin el Estado.

Desde el 11 de septiembre -y éste es otro cambio importante-, la globalización se valora de otra manera. Hasta ahora prevalecía la opinión de que era una bendición para la humanidad, algo que nos ayudaría a resolver todos los problemas. Mientras tanto, nos topamos, por sorpresa, con otros rostros muy distintos de la globalización, que es un proceso lleno de contradicciones internas, un proceso que puede generar fenómenos negativos.

George Soros, una gran figura de las finanzas mundiales, advierte en On Globalization que ese proceso genera también grandes amenazas. Soros advierte que crece la dominación de dos grandes instituciones financieras, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que ya imponen sus concepciones a los Estados nacionales debilitando su posición.

Los sucesos del 11 de septiembre nos obligaron a percibir el mundo con más serenidad y ecuanimidad. Pudieron convertirse, incluso, en el punto de partida para un análisis serio y profundo de la situación en nuestro planeta. Lamentablemente, lo único que se supo hacer fue dar una respuesta militar a los terroristas. Nos dejamos embaucar por algunos políticos que sostienen que, si no fuese por el terrorismo, viviríamos en el mejor de los mundos. Pero la verdad es que, como dijo un comentarista norteamericano, 'el derrumbamiento de las Torres Gemelas fue el fin de las vacaciones que tomamos de la historia'. El fin de la guerra fría se caracterizó por la euforia que sentíamos tras el fracaso del comunismo. Parecía que todos los problemas habían terminado. Mientras tanto, aunque el ataque contra EE.UU. demostró que la euforia era prematura, nosotros no supimos abordar con seriedad lo que puede depararnos el futuro. Desaprovechamos la oportunidad que se nos presentó para tratar con seriedad los problemas que acarrea la globalización.

Yo creo que el terrorismo, tanto el individual como el que practicaron y practican distintas organizaciones, jamás fue una gran amenaza para el mundo. Algo muy distinto es el terrorismo de Estado que practicaron y practican los regímenes totalitarios. La mayoría de las sociedades del mundo no se sienten amenazadas por el terrorismo. Claro que en la historia de muchos países el terrorismo dejó huellas, pero se trata de actos de importancia secundaria. El problema que ahora enfrentamos consiste en la dimensión global del terrorismo. Ésa es una novedad, porque antes siempre fue practicado por organizaciones marginales.

Hoy, lo que puede sobrecogernos es que un país tan potente como EE.UU. fue golpeado de manera dolorosa por una pequeña organización. Todos coinciden en que el gran éxito de Al Qaeda, una organización integrada apenas por varios miles de militantes, consistió en que supo aprovechar para sus propios fines el gran liberalismo que impera en EE.UU. y que se basa en la confianza mutua. Por ejemplo, allí bastaba dar el número de nuestra cuenta bancaria para disipar todas las dudas y ser tratado con la máxima confianza.

Yo estuve en Estados Unidos antes del 11 de septiembre. Aterricé en el aeropuerto Kennedy de Nueva York. Tenía que coger allí el avión de Washington. Estuve media hora buscando el lugar en que debía embarcar. Recorrí el aeropuerto de cabo a rabo y me pareció que, de haber tenido malas intenciones, hubiese podido hacer cualquier cosa, porque nadie se interesó por mí. Antes de llegar a Estados Unidos, di prácticamente la vuelta al mundo y en todas partes me controlaron el equipaje, cosa que no ocurrió en Nueva York.

Nos queda el consuelo de que los terroristas ya no podrán repetir un ataque como el del 11 de septiembre, porque la vigilancia ahora es muy grande. Los norteamericanos se han dado cuenta de que incluso un control mínimo en sus aeropuertos hubiese frustrado el ataque contra Nueva York y Washington. Por eso creo que después del 11 de septiembre, para aumentar la seguridad, no hacían falta las medidas típicas de un régimen policial. Hubiese bastado un control apenas algo mayor.

En EE.UU. todos saben que la gran eficacia del sistema norteamericano radica en la libertad que garantiza. Toda limitación de esa libertad, por ejemplo, mediante el control estricto de las personas y mercancías en la frontera, sería un freno para el desarrollo. ¿Cuántos barcos de los miles y miles que atracan en los puertos de Estados Unidos pueden ser controlados? Apenas un pequeño porcentaje, porque, si quisiéramos controlarlos todos de manera minuciosa, provocaríamos la paralización de la economía. Todas las limitaciones de la libertad y de la democracia causan efectos muy negativos sobre el funcionamiento del capitalismo. El terrorismo podría ser erradicado completamente en veinticuatro horas, pero a condición de que implantásemos un régimen totalitario, y eso no estamos dispuestos a hacerlo, porque sabemos que destruiríamos la sociedad cívica y la democracia.

Libertad y eficacia

El conflicto entre la libertad y la eficacia de los sistemas estatales es, hoy por hoy, el problema más importante no sólo para EE.UU., sino también para el mundo entero. Ése es, a mi modo de ver, uno de los retos más serios que se plantean ante la humanidad en el siglo XXI. Hay que definir las proporciones óptimas entre la seguridad por un lado y la libertad y el bienestar por otro, es decir, resolver un problema que todavía no ha sido planteado con toda la claridad que merece. En el siglo XIX y a comienzos del siglo XX, la libertad y la democracia no estaban en peligro. Hoy sí lo están, porque la globalización conduce hacia dos fenómenos sumamente peligrosos. El primero es la privatización de la violencia. La democracia y el capitalismo se desarrollaron en los tiempos en los que la aplicación de la violencia estaba monopolizada por el Estado. La violencia tenía uniformes, armas y carnés. El Estado era el único con derecho a hacer uso de la violencia. Hoy, cualquiera puede tener un arma, y hay cientos o miles de ejércitos privados. Hay que hacerse, pues, la pregunta: ¿cómo proteger en esas condiciones los mecanismos de la democracia? No sabemos responder a esa pregunta. Ahora bien, eso no significa que en EE.UU. no se analice el asunto. Por el contrario, ese país es uno de los centros de discusiones y análisis más serios sobre los fenómenos que aquí nos ocupan. Es en las universidades norteamericanas donde surgen los análisis más acertados sobre los fenómenos que tienen lugar en el mundo. Es también en EE.UU. donde encontraremos los mejores y más críticos análisis sobre EE.UU.. Y no es casual que sus adversarios más radicales aprovechen con frecuencia los argumentos formulados por los pensadores norteamericanos.

El gran problema radica en que en Estados Unidos hay un gran abismo entre el pensamiento universitario y las concepciones de los círculos políticos. Cuando se conoce la vida de las universidades, uno se siente admirado por el nivel y la gran clase de las discusiones que se organizan en sus aulas. Lamentablemente, los políticos son totalmente impermeables a las ideas y argumentos de sus colegas profesores y científicos. Y ésa es otra prueba más de la complejidad que tienen la sociedad norteamericana y su sistema estatal.

Sea como fuere, hay que reconocer que son las ideas formuladas en las escuelas superiores norteamericanas las que dictan hoy al mundo los temas de las principales discusiones y polémicas sobre el presente y el futuro. Todos los grandes debates de los últimos decenios concernieron a concepciones de gran importancia surgidas en EE.UU., generadas por el pensamiento norteamericano. Un ejemplo muy útil es la tesis que formuló Francis Fukuyama sobre el fin de la historia. A principios de la década de los años noventa proclamó que el fin del comunismo significaba el fin de los conflictos. De esa circunstancia, el pensador norteamericano sacó la conclusión de que, por consiguiente, la democracia liberal triunfaría en todas partes en tanto que régimen ideal que desean todos los humanos. Seis años después, Samuel Huntington formuló su concepción sobre la confrontación entre las civilizaciones. Entonces se propagó la idea de que todos los conflictos existentes se debían a las diferencias entre las civilizaciones. La última gran idea fue formulada por Robert Kagan, autor de la afirmación de que los grandes aliados, Estados Unidos y Europa, se separan. Y es muy probable que esa circunstancia sea el cambio más importante promovido por los sucesos del 11 de septiembre.

En el pasado hablamos de un mundo dividido en Norte y Sur y luego en ricos y pobres. Hace no muy poco se describía el mundo con la frase 'The West and the Rest' (Occidente y los demás). Hoy se reemplaza la palabra West con el término America: 'The America and the Rest'. Y Kagan hace referencia a ese nuevo paradigma en nuestro pensamiento sobre el mundo.

Kagan afirma que ya no existe la noción occidente, que se ha producido una ruptura en el Atlántico. La guerra fría unió durante 50 años las dos orillas del océano. Hoy, cuando ya no existe el enemigo común, EE.UU. y Europa no quieren seguir caminando por la misma senda. Por el contrario, tienen dos visiones distintas del mundo y, por consiguiente, el abismo sólo puede ensancharse y profundizarse. La grieta apareció el 11 de septiembre, porque desde aquel día, la Administración norteamericana considera que en el resto del mundo imperan el desorden y la anarquía, es decir, un peligro mortal. Es esa concepción sobre el mundo la que induce a EE.UU. a concentrarse en la lucha. Washington cree que el caos puede ser controlado solamente con las armas. Y de ahí las enormes cuotas que gasta EE.UU. en armas, mucho más de lo que gastan todos los demás miembros de la Alianza Atlántica. Mientras tanto, Europa, que no olvida la experiencia de la II Guerra Mundial y de los regímenes totalitarios, promueve otra visión del mundo, kantiana, la visión de un mundo de paz eterna. Europa ve su visión civilizadora en el intercambio de ideas, en el mantenimiento de negociaciones y en la búsqueda de compromisos. Cuando las concepciones son tan distintas, tan dispares, es inútil pensar que EE.UU. y Europa conseguirán un punto de encuentro.

Observamos una creciente marginación de las organizaciones internacionales. Prueba de ello es la ONU, que ya no desempeña el importante papel que tenía en el pasado. Ha perdido su autoridad incluso el Consejo de Seguridad, porque se dedica a aprobar resoluciones que nadie cumple.

En esa situación no puede extrañar que en EE.UU. todos coincidan en que deben comportarse en el mundo como el sheriff que impone el orden. Por eso, la discusión no se desarrolla en torno a si debe desempeñar o no ese papel, sino a cómo debe hacerlo. Ciertos círculos norteamericanos consideran que EE.UU. puede cumplir esa misión en solitario, por su cuenta y responsabilidad, mientras que otros creen que hay que conseguir aliados. El secretario de Defensa Donald Rumsfeld suele decir: 'Podemos arreglarnos solos'. El secretario de Estado Colin Powell es más prudente: 'Queremos montar una coalición'.

Líderes y potencia

Para saber qué camino elegirá en definitiva EE.UU., tenemos que analizar lo que dicen sus líderes. Parece que confían plenamente en la potencia de su país y de sus fuerzas armadas, con las que nadie puede competir. Están convencidos de que únicamente EE.UU. puede realizar cualquier operación militar, en cualquier momento y en cualquier punto del planeta. Ese sentimiento de fuerza ilimitada que anima a los líderes norteamericanos no siempre va acompañado del conocimiento necesario sobre el mundo y sus complejos procesos. Por eso, los que preparan la guerra contra Irak tienen la seguridad de que alcanzarán un gran éxito. Más objetivos parecen ser los militares norteamericanos. Fueron sus analistas los que previeron en la década de los años noventa el aumento de los conflictos. Fueron los expertos del Pentágono los que indicaron que el enfrentamiento entre los ricos y los pobres, así como la falta de perspectivas, acumularían enormes capas de frustración, ira y agresión que se convertirían en fuentes de trastornos muy difíciles de controlar.

Pero no hay que perder la esperanza. En primer lugar, el hombre está dotado de un potente instinto de autoconservación y, en segundo lugar, las sociedades, por lo general, suelen rechazar las soluciones extremistas, radicales, y optar por los caminos de la prudencia y la moderación. Los extremistas pueden conseguir respaldo, pero sólo en el ámbito local y por poco tiempo. Cuando el hombre llega a un lugar en el que poco antes se combatió, donde aún se ven las huellas de los enfrentamientos, lo primero que suele hacer es limpiar el terreno, restablecer el orden. Los hombres, por lo regular ancianos, porque los jóvenes murieron en los choques, retiran los escombros, cierran con cartones las ventanas sin cristales y encienden el fuego. Las mujeres, mientras tanto, barren y cocinan. Todos juntos restablecen la normalidad, y ésa es la gran fuerza de la humanidad.

Ryszard Kapuscinski. Periodista y escritor.
* Publicado en el mes de Septiembre de 2002 entre otros medios en The New York Times y el periódico El País.

¿Por qué hay tanto narcotràfico en México?


1. ¿POR QUÉ HAY TANTO NARCOTRÁFICO EN MÉXICO?

México es el proveedor más grande de marihuana y la segunda mayor fuente de heroína en el mercado estadounidense. Entre el 60 y el 70% de las metanfetaminas que se venden en EE UU se producen en México, y muchos laboratorios que operan al norte de la frontera, sobre todo en California, están controlados por mexicanos.
En 2003, los traficantes mexicanos eran ya responsables del 77% de la cocaína que ingresaba en EE UU, una cifra que al año siguiente había subido hasta el 92%, según datos de la
Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
Por su situación geográfica, México hace de puente para toda la droga procedente de Sudamérica (principalmente de Colombia, pero también de Bolivia, Ecuador y Perú) con destino a EE UU. Y se trata de un negocio ilegal que mueve más de 65.000 millones de dólares al año.
México hace de puente para la droga procedente de Sudamérica hacia Estados Unidos

Los cárteles de droga mexicanos tienen lazos con los traficantes de drogas colombianos (el
cártel de Cali, el de Medellín) y con el crimen organizado internacional.
Otro factor importante es el hecho de que, según los organismos encargados de la lucha contra la droga en EE UU, tanto una buena parte de la Administración mexicana como de las élites y, sobre todo, de la policía de este país, estén involucrados con el mundo del narcotráfico,
México sufre una de las tramas de corrupción y de delincuencia organizada más duraderas y enquistadas del mundo.

2. ¿CÓMO NACIERON LOS CÁRTELES MEXICANOS?

El origen se encuentra en los años ochenta, tras la ofensiva estadounidense contra el negocio de la droga en el Caribe, que dejó a México como principal puente de entrada del narcotráfico procedente de Sudamérica hacia EE UU.
Para evitar lavados de dinero, los cárteles colombianos empezaron a pagar a las bandas mexicanas con droga, en lugar de en efectivo, y éstas empezaron a crear su propio mercado. Más adelante, los colombianos, acosados por EE UU, se fueron concentrando más en la producción que en la distribución, una parte del negocio que fue derivando a manos mexicanas.

3. ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES CÁRTELES?

El número de cárteles que operan en México varía según las fuentes. La DEA cifra en 30 las grandes organizaciones criminales mexicanas que están a cargo del tráfico de drogas. El Gobierno suele hablar de siete grandes cárteles: el de Juárez (creado por Carrillo Fuentes), el del Golfo (controlado por Osiel Cárdenas), el de Tijuana (Arellano Félix), el de Colima (Amézcua Contreras), el de Sinaloa-Pacífico (Guzmán Loera), el Milenio (Valencia) y el de Oaxaca (Díaz Parada).
Los cuatro mayores son el del Golfo, el de Sinaloa-Pacífico, el de Tijuana y el de Juárez:
1. El cártel del Golfo

Lo fundó en los años cuarenta Juan Nepomuceno Guerra, y estuvo bajo el liderazgo de Juan García Abrego hasta 1996, año en el que, tras una lucha por el poder, le sucedió Osiel Cárdenas Guillén. Cárdenas fue detenido en 2003 pero continuó dirigiendo el cártel desde prisión hasta que le extraditaron a EE UU en 2007.
Este cártel cuenta con el grupo de sicarios más peligrosos, "Los Zetas", nacido en los años noventa.
El ex presidente mexicano
Carlos Salinas de Gortari y varios congresistas fueron relacionados con casos de corrupción vinculados a este cártel.
Opera alrededor del Golfo de México y en algunos estados centrales.

2. El cártel de Sinaloa-Pacífico

En 1989 fue capturado el jefe del gran cártel de Guadalajara, Miguel Ángel Félix Gallardo, y este grupo se dividió en dos cárteles diferentes, el de Tijuana, controlado por Ramón Arellano Félix, y el de Sinaloa, dirigido por Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo", que fue detenido pero se fugó de la cárcel en 2001.
El cartel de Sinaloa controla la heroína procedente de Asia, la cocaína de Colombia y la marihuana mexicana, mantiene su área de influencia en 17 estados.
Mantienen una guerra feroz con los jefes de los cárteles de Arellano Félix. Entre sus víctimas se encuentra el cardenal Juan Jesús Posadas.
Opera en un total de 17 estados, en toda la costa del Océano Pacífico.

3. El cártel de Tijuana

Conocido también como cártel de Arellano-Félix, es uno de los más violentos en la actualidad. Su líder, Ramón Arellano Félix, murió en un enfrentamiento armado con la policía en febrero del 2002, y desde entonces el cártel está bajo el mando de sus hermanos, tres de los cuales han sido ya detenidos.
El cártel de Tijuana coopera en ocasiones con el del Golfo, y es responsable de cientos de homicidios.
Opera en Baja California, en torno a la ciudad de Tijuana.

4. El cártel de Juárez

Fue creado por Amado Carrillo Fuentes, alias "El Señor de los Cielos" (transportaba la cocaína en una flota completa de aviones Boeing 727). A Carrillo se le considera el auténtico ‘padre' del narcotráfico en México. Consolidó el llamado "triángulo de oro" (Sonora-Chihuahua-Durango) y llegó a tener más de 25.000 millones de dólares, lo que le convirtió en el hombre más rico de México. Bajo su mando, el cártel de Juárez ganaba 200 millones de dólares cada semana (tras la muerte de Pablo Escobar en Colombia, el Carrillo pasó a ser el principal proveedor de cocaína).
Carrillo Fuentes transportaba cocaína en una flota completa de Boeing 727
Tras su muerte el cártel quedó bajo la dirección de un consejo.
Opera principalmente en Ciudad Juárez y en Chihuahua.

4. ¿CÓMO FUNCIONAN?

Los cárteles mexicanos son, junto con los de Colombia (a los que están reemplazando desde hace años en el mercado estadounidense de la droga) los más poderosos del mundo.
En las zonas donde operan, los narcotraficantes impulsan, a su modo, la economía local, y ejercen un control absoluto sobre la población, entre la que suscitan una mezcla de terror, con amenazas, asesinatos y sobornos, y admiración por el nivel de vida de que disfrutan.
Los narcotraficantes suscitan una mezcla de terror y admiración entre la población
Claramente identificables (viajando en sus todoterrenos a prueba de bala), controlan cada movimiento que se realiza en sus zonas de influencia, toman fotografías de cada persona que llega o se va.
La mayoría de los cárteles están dirigidos por ex potentados agrícolas o ex policías procedentes de las zonas, como Sinaloa o el Pacífico, donde florecieron los cultivos de droga durante la prohibición de los años veinte y treinta en EE UU.
Los narcotraficantes cuentan con la complicidad de muchos policías corruptos, y con la impunidad que supone el hecho de que el 85% de las denuncias presentadas contra ellos quede sin resolver.

5. ¿QUIÉNES SON SUS VÍCTIMAS?

Principalmente, miembros de cárteles enemigos, pero también cualquiera que se les oponga, desde agricultores a empresarios y políticos, pasando por militares (la semana pasada aparecieron degollados 13 miembros del Ejército en la zona de León) o periodistas (desde el año 2000, Reporteros sin Fronteras ha contabilizado medio centenar de asesinatos y una decena de desapariciones de periodistas en México. Más de la mitad estaban investigando casos ligados al narcotráfico).

6. ¿CÓMO SON LOS ASESINATOS?

Muy crueles y pensados para que sean expuestos como ejemplo público, ya sea como amenaza, como demostración de poder o como cumplimiento de una venganza o un castigo.
Algunos ejemplos: En Tijuana fueron asesinadas 50 personas sólo en la primera semana de octubre. Dos de los cadáveres estaban en plena vía pública. Uno tenía la cabeza sobre las piernas; el otro, a un lado. Otros cuerpos aparecieron amordazados y maniatados, desnudos o sin parte de su ropa, con la cabeza cubierta con una bolsa de plástico y con un disparo. Algunos presentaban amputaciones de dedos y lengua.
En Chihuahua, cuatro personas fueron decapitadas y sus cabezas fueron entregadas por un servicio de paquetería en una comandancia de la Policía.
Un ganadero de Sinaloa fue asesinado de seis balazos en la cama de un hospital de León, Guanajuato, donde convalecía de un atentado que había sufrido en su casa.
En mayo, Edgar Guzmán, de 22 años, e hijo del "Chapo", líder del cártel de Sinaloa, fue asesinado en el aparcamiento de un centro comercial de su natal Culiacán. Le dispararon más de 500 balas.

7. ¿CUÁNDO COMENZARON LAS GUERRAS ENTRE CÁRTELES?

Las luchas más importantes comenzaron en 1989, tras la detención de Miguel Ángel Félix, que controlaba la práctica totalidad del negocio de la cocaína en México. La violencia cesó un poco a finales de los noventa, pero volvió a empeorar de forma progresiva desde el año 2000.
En 2006, 500 personas fueron asesinadas en disputas por el control de Micoacán
Hasta ahora, los peores años habían sido 2005, por las luchas entre los cárteles del Golfo y Sinaloa, y 2006, cuando cerca de 500 personas fueron asesinadas en disputas por el control del territorio de Michoacán.

8. ¿POR QUÉ HAY TANTAS MUERTES AHORA?

Por un lado, los cárteles están respondiendo con mucha violencia al acoso al que les está sometiendo el Gobierno de Felipe Calderón, un acoso basado en dos ejes principales: la lucha contra la corrupción policial y la utilización del ejército en la guerra contra el narcotráfico.
Por otra parte, los cárteles han pasado de centrarse en las rutas de distribución de droga hacia Estados Unidos a preocuparse, sobre todo, por el control de territorios en el mismo México, lo que ha desencadenado feroces guerras entre ellos.

9. ¿POR QUÉ ESTÁN LUCHANDO POR LOS TERRITORIOS?

Al haber descendido el volumen del comercio de droga hacia EE UU, las organizaciones criminales están mirando más hacia el mercado interior. No les interesa tanto el abrir nuevas rutas hacia el norte como controlar los distintos Estados en los que operan, desde las ciudades más grandes hasta las aldeas.
Los cárteles han empezado a mirar más al mercado interior que al tráfico hacia EE UU

10. ¿POR QUÉ HA DESCENDIDO EL TRÁFICO HACIA EE UU?

El descenso se debe, principalmente, a dos razones: la demanda de cocaína en Estados Unidos está bajando, y los controles en la frontera son cada vez más difíciles de sortear.

11. ¿QUÉ OTRAS CONSECUENCIAS TIENE ESTE CAMBIO?

Aparte de las guerras entre cárteles y la fragmentación de éstos, el menor comercio con EE UU significa que grandes cantidades de cocaína se están quedando en México, y a esta droga hay que darle salida. Para ello, los cárteles están bajando los precios y cada vez es mayor el número de mexicanos, sobre todo jóvenes, que se están enganchando.

12. ¿QUÉ CÁRTELES ESTÁN EN GUERRA AHORA?

Los cárteles del norte se encuentran sumidos desde hace meses en una despiadada lucha, tanto por el control de territorios como por el poder.
La jefatura del cártel de los hermanos Arellano Félix, en Tijuana, está siendo disputada por uno de los sicarios ("El Teo"), quien rechaza como jefe al histórico al capo Sánchez Arellano, alias "El Ingeniero". Pese a que han sido detenidos varios de sus miembros, la familia Arellano Félix se niega a abandonar el control del grupo.
Los sicarios disidentes de este cártel estarían siendo apoyados por el poderoso cártel del Golfo, enemigo acérrimo, a su vez, del de Sinaloa-Pacífico, con el que lucha a sangre y fuego por el control de varios territorios para la venta de droga en el mercado local y las rutas hacia Estados Unidos.
Por otro lado, en Chihuahua (el estado donde se están produciendo más muertes), los cárteles de Juárez y el Golfo luchan también por el control de las rutas de cocaína hacia Estados Unidos.

13. ¿DÓNDE ESTÁN OCURRIENDO LA MAYORÍA DE LOS CRÍMENES?

En la parte norte del país (el noroeste, sobre todo), la más cercana a la frontera con EE UU. Son las zonas controladas por los principales cárteles de la droga, y los lugares desde donde se practican la mayoría de los negocios relacionados con la introducción de droga en EE UU.
Tras las oleadas de violencia que en años anteriores sacudieron estados como Michoacán o Guerrero, los principales Estados afectados ahora son la Baja California (325 muertes desde enero de 2008, 157 de ellas desde el pasado 2 de septiembre), Chihuahua (más de 1.600 asesinados este año, 422 desde septiembre), Sinaloa (695 muertos en 2008, 139 en los últimos dos meses), Durango (209 muertos este año, 44 desde septiembre) y, en el centro del país, el Estado de México (118 asesinados en 2008, 54 desde septiembre).

14. ¿CUÁLES HAN SIDO LAS ÚLTIMAS MATANZAS?

-Trece militares degollados en el estado de Nuevo León esta semana.-21 muertos en una cárcel de Tamaulipas, también esta semana, y otros 20 en una prisión de Tijuana, el 18 de septiembre.-11 asesinados en un bar de Chihuahua el pasado día 10, y otros 50 en Tijuana la semana anterior.-24 cadáveres encontrados en un bosque cerca de Ciudad de México, el 13 de septiembre.-Una decena de decapitados en el Estado de Yucatán, en agosto.-Dos mujeres, dos niñas y tres policías asesinados en el Estado de Guerrero, también en agosto.

15. ¿QUÉ ESTÁ HACIENDO EL GOBIERNO?

El Presidente de México, Felipe Calderón, ha hecho de la lucha contra el narcotráfico uno de los ejes de su política. En una operación sin precedentes, desplegó a más de 30.000 efectivos del ejército y la policía federal, lo que, a su vez, ha provocado una respuesta violenta de los cárteles, que han asesinado a cientos de policías y soldados.
El Gobierno de Calderón ha desplegado más de 30.000 soldados y policías
Otra de las armas del Gobierno son los procesos de extradición. En el último año y medio México ha extraditado a EE UU a más de 120 delincuentes.

16. ¿CUÁLES HAN SIDO LOS ÚLTIMOS GOLPES CONTRA EL NARCOTRÁFICO?

Esta misma semana, las autoridades han asestados dos duros golpes al narcotráfico en México.
El lunes,
la policía detuvo en la capital a 15 presuntos miembros del cártel colombiano de Cali mientras celebraban una fiesta. Entre los detenidos se encontraba uno de los presuntos cabecillas de este cártel, el colombiano Teodoro Mauricio Fino Restrepo, alias "El Gaviota", que comandaba el tráfico de cocaína hacia México por vía marítima.
Dos días después
caía Jesús Zambada García, alias "rey Zambada", considerado uno de los cabecillas del cartel del Pacifico, junto con otros 15 sospechosos de estar implicados en esta organización.
Zambada, de 47 años, es uno de los principales narcotraficantes de México y socio de "El Chapo" Guzmán, líder del mencionado cártel. Se ocupaba de la actividad criminal del cartel en el Valle de México y de la importación de cocaína.
En 2007 fueron detenidas 15.000 personas y una veintena de capos
El pasado día 8, en otra gran operación, fueron detenidos otros 14 presuntos miembros de este mismo cártel.
En todo 2007 fueron detenidas 15.000 personas y una veintena de capos.

17. ¿QUÉ OCURRE EN LAS CÁRCELES?

Los jefes del narcotráfico encarcelados continúan manejando los hilos de sus negocios desde las prisiones, y llevan hasta los penales las guerras que se libran fuera, al tiempo que controlan a su antojo a un buen número de funcionarios y policías (en enero de 2001, el jefe del cártel de Sinaloa y uno de los narcotraficantes más importantes de México, se fugó sin problemas de una prisión de máxima seguridad).
Esta situación, unida a la masificación que padecen muchas cárceles mexicanas, hace de las prisiones auténticos polvorines donde estalla la violencia.
A principios de esta semana
murieron 21 reos en el centro penitenciario del Estado de Tamaulipas, apenas un mes después del asesinato de otra veintena de presos en una cárcel de Tijuana.

18. ¿CÓMO VIVEN LOS GRANDES NARCOS?

A todo tren. La mayoría poseen grandes fortunas y lujosas mansiones y vehículos. Su poder es incontestable.
En la redada realizada por la policía esta semana en la mansión donde miembros asociados al cártel de Cali celebraban una fiesta, la policía encontró un pequeño zoológico con tigres y panteras, una sala usada como local de stripstease, una casa de tres plantas construida enteramente con madera labrada y vidrio, 14 coches de alta gama...
La mansión permanecía oculta a la vista de los vecinos por dos hileras de árboles, y a ella se accedía a través de una gran puerta de piedra esculpida con forma de animales y custodiada por un vigilante.

19. ¿CÓMO RESPONDE LA SOCIEDAD?

Bajo el lema "Iluminemos México", el pasado 31 de agosto decenas de miles de mexicanos se manifestaron durante más de tres horas en Ciudad de México contra la violencia del crimen organizado. Muchos vestían ropas blancas y portaban velas, al tiempo que gritaban consignas como "Ya basta", "Queremos paz y seguridad" o "México unido jamás será vencido".
Era la tercera gran marcha en 11 años, todas con la misma exigencia. La primera fue en 1997 y la segunda, a la que asistió un cuarto de millón de personas, en 2004.
Según una encuesta realizada este año por la
BBC, el narcotráfico es el segundo mayor problema del país, después de la corrupción, para los mexicanos.
El 68% aprueba las medidas militares emprendidas por el Gobierno y el 58% cree que la guerra contra las drogas puede ser ganada, a pesar de lo cual el 80% considera que es necesario encontrar otras alternativas para ganar esta lucha.
El 22% de los encuestados dijeron conocer directamente a alguien vinculado al narcotráfico

Para el 62%, el crecimiento de los cárteles tiene su origen en problemas sociales como el paro o el estado actual de la economía. El 22% dijo conocer directamente a alguien que estuvo o está vinculado al negocio del narcotráfico, y el 9% asegura haber sido afectado directamente por la violencia vinculada al narcotráfico.
Por otro lado, el 80% de los encuestados considera que la cultura de las pandillas narcotraficantes está siendo cada vez más exaltada en México, y el 81% opina que el narcotráfico está penetrando distintos aspectos de la cultura del país.

20. ¿QUÉ ES LA NARCOCULTURA?

Centrada sobre todo en la música (los llamados narcocorridos) y el cine, en torno al narcotráfico ha crecido toda una cultura en la que, a medio camino entre el drama y la autojustificación, se cantan y a veces hasta se glorifican las "gestas" de los narcos, a modo de nuevos héroes de la sociedad: la forma en cómo lograron hacerse sitio partiendo de la pobreza más absoluta, los principales eventos, sus amores y odios, el mundo de la droga y la violencia...
Los protagonistas de esta cultura también son víctimas de la violencia.
Entre 2006 y 2007 fueron asesinados en México nueve músicos del narcocorridos, la mayoría por deudas con los narcotraficantes o por ensalzar las virtudes de grupos rivales.
Los principales exponentes del narcocorrido son Los Tigres del Norte, grupo fundado en 1968.
El mercado de canciones y películas sobre narcotraficantes está prohibido, tanto en emisoras de radio como en salas de exhibición, pero proliferan los discos piratas y las películas en DVD.

El narcotrafico en Mexico


Cuatro mil muertos desde enero: México
se ahoga en la sangre del narcotráfico

MIGUEL MÁIQUEZ. 25.10.2008

El narcotráfico en México.
• Las guerras entre cárteles han disparado la violencia.
• Sólo desde septiembre ha habido ya 1.000 asesinatos.
• Las claves del drama, en 20 preguntas y respuestas.
• Otras entregas del Microscopio: La NASA cumple 50 años; ¿Últimos días de Guantánamo? ; Pederastia, el peor virus; Colapso del sistema financiero; La industria del automóvil, en la cuneta; Garzón: Desenterrar la memoria; El imperio contraataca; La justicia internacional enseña los dientes; Las claves de la crisis económica; El monstruo de Amstetten; El ciclón de Birmania; Eurovisión; El via crucis de Rajoy.
Más de 4.000 muertos en lo que va de año, decenas de asesinados casi cada día, cadáveres decapitados, sin piel en los rostros, torturados, amontonados en solares frente a colegios, horriblemente mutilados...
En España o en cualquiera de los países de nuestro entorno semejante situación de violencia resultaría inconcebible. Pero en México, un país que no está oficialmente en guerra con nadie, que recibe cada año más de 21 millones de turistas, y que tampoco es precisamente una nación del Tercer Mundo (tiene el decimotercer PIB del planeta y ocupa el puesto 52 en el ranking de desarrollo de la ONU, dentro aún de la franja de "desarrollo alto", donde también está España), la violencia extrema se ha convertido en el pan nuestro de cada día.
El crimen, especialmente el crimen organizado, y particularmente el crimen provocado por los cárteles del narcotráfico, lleva cobrándose vidas en México desde hace décadas. La situación, sin embargo, se ha desbocado en los últimos meses: De los mencionados 4.000 asesinados en 2008, más de 1.000 han muerto sólo en los meses de septiembre y lo que llevamos de octubre.
Las guerras entre cárteles, las venganzas, los secuestros y la corrupción del sistema policial han hecho la situación prácticamente insostenible, por más que, al mismo tiempo, se sucedan las detenciones y los golpes al narcotráfico.