viernes, 17 de octubre de 2008

El veterano, el menor, su mujer y su amante




El veterano, el menor, su mujer y su amante


El Zacarías y el Nacho salieron para Luján esta noche, ni bien los encontraron. ¡Y nosotros llamando a las fuerzas públicas de Mercedes! Lo único bueno de estos descerebrados es que se mandaron la cagada a treinta kilómetros, así que con suerte en el barrio nadie se entera de que están presos, porque me puedo llegar a morir de la vergüenza.
Hace un rato, por teléfono, le pregunté al Zacarías "¡pero contáme qué hicieron por lo menos!" y mi marido, siempre tan verborrágico, me dice "es largo, mujer, te acabo de mandar un fax con la declaración".
Estamos solas la Sofi y yo, acá en casa, y no podemos creer lo que estamos leyendo. Lo comparto con ustedes porque ayer estaban tan desesperados como yo, pero por favor no lo hagan público, porque es un bochorno:

Luján, a 5 de diciembre de 2003.
Según testimonios aportados por testigos y sospechosos, Cabeza Lorena Silvia, "La Negra" (37), de nacionalidad paraguaya y pareja del menor Claudio B. "Caio" (15), mantiene una relación sentimental con Américo Piero Bertotti (70), abuelo del menor, a escondidas de éste.
Y a causa de ésto se desarrollan los acontecimientos que siguen:
El anciano y la extranjera organizan una encuentro sentimental en el hotel transitorio "Las Delicias" de esta ciudad. Según sus empleadores, Cabeza aduce padecer varicela para faltar a su empleo; mientras que el anciano hurta el vehículo ciclomotor Vespa, matrícula A-2112, con el que la empresa realiza las entregas de alimentos.

Según el menor "el Caio", a las 18:15 su abuelo telefonea desde la pizzería a Cabeza para confirmar la cita nocturna, oyendo casualmente Claudio B. "el Caio" la conversación, y decidiendo perseguir al anciano amante con fines que entonces el menor no tenía claros. Fuentes del Departamento de Toxicología de Moreno confirman que el menor ya entonces estaba "altamente drogado" con cannabis denominada punto rojo de procedencia chilena.
Egresa de la finca Bertotti Américo, en el ciclomotor ya mencionado, a las 21:05. El menor lo persigue detrás, en un segundo ciclomotor Vespa, matrícula B-37001, a las 21:07. Nadie nota la falta del menor, según hace constar la familia.
El camionero Anselmo E., testigo, afirma que en la ruta hacia Luján, "un viejo loco que iba a los re pedos en una motito" se deshace de una bolsa, arrojándola a la banquina sin detenerse. Se trata de las empanadas del reparto. El testigo camionero también ve cómo, segundos después, "un pendejito con bajón de porro" hace un alto, recoge la bolsa y continúa la persecución comiendo.

Bertotti Américo y Cabeza Silvia ingresan a "Las Delicias" de Luján a las 21:52, según confirma el empleado Ficcioti Rodolfo. El menor, aprovechando su baja estatura, oye el número de habitación que se les proporciona a los amantes escondido detrás de un helecho del hall yaposteriori da un rodeo al Hotel y, abriendo un boquete en la finca lindante. "El Caio" de cuelga por la escalera de incendios e ingresa a la habitación de los amantes interrumpiendo una fallatio, según Cabeza Silvia. Bertotti Américo testifica que el menor lo que interrumpe es un cunnilingus.

Confirma la invasión de propiedad privada una pareja homosexual de la habitación contigua, quien dice haber oído la frase: "Oh cielos, ¡mi mujer con mi mejor abuelo!" a las 23:17.

Una vez dentro, la situación difiere según los testimonios.
Claudio B. habla de forcejeos y peleas; Bertotti Américo dice haberse arrodillado ante su nieto para pedirle perdón y también para poder "estare cara a cara perque é petiso el bambino". Lo único en que coincide el trío es que anciano y nieto acaban retándose a duelo en el descampado conocido como la loma del monito que rodea la ex fábrica de Leche Basilis, circunscripción Luján. Allí los encuentra el agente oficial Almada, quien dice haber hallado al menor Claudio B. y al anciano Bertotti Américo en medio de una descarnada pelea, provistos ambos de dos alambres de púa y ladrillos.
Almada les da la voz de alto. Al intentar la detención, el menor increpa al agente Almada diciéndole "andá a cagar a los yuyos y traéme el sorete que te lo cuelgo en el fotoblog", improperio que el agente no comprende pero le suena a provocación.
En resumen: por averiguación de antecedentes, pelea callejera, robo de comestibles y vehículos, indocumentación de extranjeros, ingreso a finca privada, portación y consumo de marihuana e insultos de índole extraña a un agente policial, se encuentran detenidos el adulto, la extranjera y el menor, siendo las 19:32,
En resumen: por averiguación de antecedentes, pelea callejera, robo de comestibles y vehículos, indocumentación de extranjeros, ingreso a finca privada, portación y consumo de marihuana e insultos de índole extraña a un agente policial, se encuentran detenidos el adulto, la extranjera y el menor, siendo las 19:32, en las dependencias de la Policía de la provincia, jurisdicción Luján, a esperas de pago de fianza.
Me acaba de llamar el Zacarías otra vez. Dice que la fianza es de 1.500 pesos por los tres, y que solamente entre él y el Nacho llegan a 500... Así que eligió sacar al Caio, me dice, "para poder cagar a trompadas a alguien". Yo le digo:
-¡Pero pegale acá en casa, viejo! -no sea cosa que lo metan adentro a él también y nos quedemos sin en el cabeza de familia.
diario de mirta bertotti: el mejor blog del mundo0

5 de Diciembre de 2003

Confesiones desde atràs de un ligustro



Confesiones desde atrás de un ligustro
(19 de diciembre)


El Nonno nos dio anoche su carta para Papá Noel. De único regalo nos pide un frasco de Viagra de medio litro. Y aclara en la posdata: "Caríssimo Papa Nuele, para que non tengá problema a la farmachia, te adcunto la prescripchione médica al mío nomme. ¡E cuidadite! Non se te ocurra tomarte vó una de cuesta pasticha, porque va a terminá empomándotte a tutto lo renno". Lo malo es que el Zacarías no quiso ir a comprarle el regalo al padre, porque dice que le da vergüenza entrar a una farmacia para pedir un frasco de Viagra, así que tuve que ir yo. ¡Ay, qué papelón!

En venganza, saqué dos pastillitas del frasco y se las puse al Zacarías en el café con leche de esta mañana. ¡Ñácate! Y después me fui todo el santo día a comprar el resto de los regalos al Carrefour. El esquenún me llamó catorce veces al telefonito, para que volviera pronto, pero yo me hacía la distraida para que escarmiente. Volví a la nochechita, y me lo encontré al pánfilo en calzoncillos, a punto de acorralar a la chinita contra el aparador. "¡Zacarías! ¡Dejá a esa china que es de tu padre!", le dije justo cuando le estaba arrancando la bombacha.

Ni bien me vio, dejó a la china media estúpida en el suelo y me empezó a correr por todo el patio. "¡Mirta, volviste!", me gritaba con la boca llena de baba. Me dejé alcanzar atrás de un ligustro, porque justo ahí no nos ve nadie y trascartón está acolchadito. ¡Ay dios santo! Desde el ochentaiocho, que Racing ganó la Supercopa, que el Zacarías no estaba tan trabajador con una. Así que no le dije que era mi cumpleaños... Total, el regalito ya estaba hecho.


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19 de Diciembre de 2005

Detienen a un menor por obligar a una chica a practicar actos sexuales ante la web-cam


Detienen a un menor por obligar a una chica a practicar actos sexuales ante la web-cam


AGENCIAS. 17.10.2008




El chico llegó a remitir a la joven fotografías suyas de contenido sexual.
La amenazó con difundir todas sus conversaciones.La Policía ha detenido a un menor, residente en Santander, que supuestamente obligó a una joven, también menor de edad y vecina de Valladolid, a practicar actos sexuales delante de una web-cam, la cámara que transmite imágenes a través de internet. Los policías practicaron la detención a raíz de que la menor presentase una denunciaLos agentes arrestaron al menor como supuesto autor de un delito de amenazas y contra la libertad sexual cometidos a través de la red informática y ya ha sido puesto a disposición de la Fiscalía de Menores de Santander, han informado hoy fuentes del Cuerpo Nacional de Policía. Los policías practicaron la detención a raíz de que la menor presentase una denuncia el pasado mes de mayo en la Comisaría de Valladolid y explicase que a través de un programa de mensajería instantánea había contactado con una persona, "ganándose su confianza".Web-cam En las conversaciones que mantenían, al parecer conectaban la web-cam y, en alguna ocasión, el supuesto autor llegó a remitir a la joven fotografías suyas de contenido sexual. Posteriormente, como la menor no accedía a las pretensiones de carácter sexual que le reclamaba, el joven la dijo que había grabado todas las conversaciones mantenidas con ella y llegó a amenazarla con que estaba dispuesto a difundir todo por internet si no accedía a su pretensiones.Ante el miedo que le generó esta situación, la menor llegó a realizar actos sexuales ante la web-cam, han concretado dichas fuentes. El Grupo de Investigación Tecnológica de Valladolid, tras la denuncia, abrió una investigación e identificó unos meses después al supuesto autor, residente en Santander.

euro_vs_america.


euro vs america.

Malcolm Lowry Retrato de Djuna Barnes


Conocí a Djuna Barnes en Nueva York. Es la única, la Genuina y Gigantesca Vampiresa de Gomorra. Pero con buen corazón. Ella estaba pintando una especie de demonio semifemenino en la pared, me reprendió abiertamente por el éxito del Volcán, me dio generosamente seis botellas de cerveza de cuarto, y dijo que estaba asustada por El bosque de la noche, porque desde entonces no había escrito nada. Yo, por mi parte, no puedo dilucidar si El bosque de la noche es la obra de un genio o un trastorno de la sinestesia: probablemente las dos cosas. En conjunto, me pareció que ella, él o ello, era un ser admirable, aunque aterradoramente trágico, que poesía tanto integridad como honor; pero a pesar de los grandes méritos formales y lingüísticos de El bosque de la noche, me parece que las fuentes en que se inspiró son tan impuras y tan faltas de universalidad que realmente me resistí a detenerme en ellas y a tratar de comprender esa obra debidamente y estudiarla con detalle, eso en caso de que de veras merezca que se la estudie de algún modo distinto al que se estudiaría una obra que perteneciera a la categoría única de lo monstruoso, aunque debo reconocer que en otros aspectos posee virtudes técnicas admirables. [...] p.s. Si estáis en contacto con Djuna Barnes, por lo que más queráis, no le repitáis mis perversas palabras, de las que ya empiezo a sentirme ligeramente avergonzado.



Tomado de carta a Clemens y Hildegard Ten Holder, 26-04-1952.

Malcom Lowry (Bajo el volcán)





Malcom Lowry Malcom Lowry nació en Kirkenhead, Gran Bretaña, en 1909, en el seno de una familia acomodada que nunca entendió su vocación de escritor. Se dedicó a viajar en su juventud por Extremo Oriente, experiencia que utilizó para escribir su primera novela, Ultramarina (1933). Estudió en la Universidad de Cambridge. En 1935 comenzó Bajo el Volcán, su novela más conocida, y no la concluyó hasta 1944. Aún tardó tres años más en lograr publicarla. Durante todo ese tiempo, y prácticamente hasta el final de sus días, luchó incesantemente contra el alcoholismo y la pobreza, sufrió el robo y la quema accidental de algunos de sus manuscritos. Se casó dos veces y vivió largo tiempo en México, de donde fue finalmente expulsado. Murió en 1957 en Ripe (Sussex), a consecuencia del deterioro físico provocado por el alcohol, dejando un buen número de obras inéditas que se publicaron postumamente. Hoy en día, es considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX.



Hay pocos autores en el siglo XX que posean el talento de Malcom Lowry. Si buscan malditos este hombre lo es a conciencia, pero a su infortunio se le unió algo más; Malcom Lowry, encima, fue un escritor extraordinario.

Bajo el volcán
Bajo el volcán fue un libro que leí tarde, en 1997, más que nada porque hasta que Tusquets no se decidió a publicar todas las obras de Lowry uno sólo podía encontrar viejas ediciones latinoamericanas de hojas amarillentas. La historia de aquel ex-cónsul vagando por tierras mejicanas, embriagado de mezcal y pena, de delirium tremens y fragilidad, se me quedó grabada en el alma.En Geoffrey Firmin hallé a un perdedor que no miraba de medio lado, a un borracho que no lanzaba bravatas ni pretendía cambiar el mundo, se trataba simplemente de un hombre inteligente y sensible que caminaba derecho al abismo, capaz de revelar en cada uno de sus pasos toda la mística de la muerte y la belleza de la vida encarnada en aquel lugar de México, Cuernavaca, expresada en los raros momentos de sobriedad. México ejemplificaba a la perfección la visión del cielo y el infierno. Pero lo más asombroso del texto era su escritura, su manera de describir el deambular del ex-cónsul hacía su final, el retrato único del alcoholismo, de su lucidez ebria, el modo de relatar los esfuerzos de Ivonne empeñada -quizá como el lector- en salvarle, la forma de iluminar ese México polvoriento y ardiente de los años treinta, ese escenario de fantasmas, de extranjeros vestidos con trajes claros de lino y alcohol a borbotones. Lowry escribió con el alma y las vísceras esa ceremonia del abismo, la esencia oscura de la condición humana, su épica lucha entre la creación y la destrucción, reflejada en los ojos de Geoffrey Firmin, y quizá, en verdad, contó su propio naufragio.




El libro está dividido en doce intensos capítulos que reproducen doce horas en la vida de ese cónsul despreciado. Malcom Lowry habló en varias ocasiones de lo simbólico que resultaba esa cifra, doce horas, doce meses del año, e incluso hizo referencia a la cábala para justificar, ante un lector de una editorial que rechazó el libro, la conveniencia de publicarlo. No puedo olvidar la hermosa historia de amor de Geoffrey con Ivonne, su ex-mujer, la recuerdo porque desde el principio quisé creer que ella lo amaba en verdad y su abandono fue debido a la debilidad, tal vez porque ya no era posible seguirle sin pensar en su propia muerte.




No debo desvelar nada más de este libro que Lowry tardó nueve años en terminar, porque lo mejor es adentrarse en la historia del cónsul alcohólico sin otra información que el propio prólogo del escritor redactado en 1948, vivir de cerca su extraña y trágica belleza, su absurda y magnífica dignidad, ese amor que no pudo afrontar y la culpa inmensa acumulada que pretendió borrar intoxicándose de mezcal










EXTRAÑA TIPOGRAFIA

Yo escribí: «en la oscura caverna de nuestro nacimiento».


El impresor puso«taberna», lo que parecía mejor:


Pero en eso reside el motivo de nuestra risa,


Dado que en la página siguiente «muerte» aparece como «suerte».


También puede ser que la palabra de Dios sea «distracción»


Y en nuestra extraña tipografía aparezca «destrucción»,


Lo que es cruel.
Extraña Tipografía. Malcom Lowry




Bajo el volcán, Malcolm Lowry







Bajo el volcán, Malcolm Lowry





"De golpe las vio, las botellas de aguardiente, anís, jerez, Highland Queen, los vasos, una babel de vasos —hacia arriba, como ese día el humo del tren— subidos hasta el cielo y cayendo luego, los vasos quebrados, los vasos volcados cuesta abajo por los jardines del Generalife, las botellas rotas, botellas de oporto, tinto, blanco, botellas de Pernod, Oxygenée, ajenjo, botellas destrozadas, botellas descartadas que caen sordamente en parques, debajo de bancos, de camas, de sillas de teatro, escondidas en los escritorios de los consulados, botellas de calvados soltadas y quebradas, o vueltas trizas, arrojadas en los basureros, lanzadas al mar, al Mediterráneo, al Caspio, al Caribe, botellas flotando en el océano, escoceses muertos en las colinas del Atlántico —y ahora las veía todas, las olía todas, desde el comienzo mismo—, botellas, botellas, botellas y vasos, vasos, vasos, de bitter, Dubonnet, Falstaff, rye, Johnny Walker, Vieux Whiskey Blanc Canadien, los aperitivos, los digestivos, los medios, los dobles, el noch ein Herr Obers, el et Glas Araks, las botellas, las botellas, las hermosas botellas de tequila y las calabazas, calabazas, los millones de calabazas de hermoso mescal...".


Bajo el volcán de Malcolm Lowry es una de las más grandes novelas del siglo XX. Azarosa tanto en su ejecución como en su publicación, se puede decir que es casi milagroso que la obra llegase a manos de los lectores. En el anárquico y alcohólico universo particular de Lowry, el manuscrito estuvo a punto de ser devorado por un incendio. Después el rechazo de los editores, a los que Lowry tuvo que convencer de que nada en la obra es casual y que de hecho constituye una obra con innumerables referencias en la que nada es superfluo. Decía Lowry:


"Puede considerarse [Bajo el volcán] como una especie de sinfonía, o, en otro sentido, como una especie de ópera, y hasta como una película de vaqueros. Es música hot, un poema, una canción, una tragedia, una comedia, una farsa, etcétera. Es superficial, profunda, entretenida y aburrida, según el gusto del lector. Es una profecía, una advertencia política, un criptograma, una película cómica, unas palabras escritas en un muro. Puede considerarse también como una especie de máquina... En el caso de que usted piense que he hecho cualquier cosa menos una novela, es mejor que le diga que en el fondo mi intención era la de escribir, aunque sea yo quien tenga que decirlo, una novela profundamente seria. Pero también es, y lo sostengo, una obra de arte, en cierto modo distinta a lo que usted creía, y también mejor lograda, siempre de acuerdo con sus propias leyes".

¿Qué es Bajo el volcán?

En un principio, la novela cuenta una especie de descenso a los infiernos de Geoffrey Firmin, Cónsul, o ex -cónsul, británico en Quauhnahuac, el día de difuntos de 1938. Un descenso regado en alcohol. Como en toda gran novela el argumento no es más que una excusa para dar rienda suelta a la creatividad literaria. Bajo el volcán es una parodia de La divina comedia, El Quijote, Fausto y el Ulises de Joyce. La historia transcurre en doce horas, está dividida en doce capítulos, lo que nos lleva a las horas reales, los meses del año, a la tradición cabalística, pero el tiempo es tratado libremente por Lowry, no está ceñido por la rigidez horaria que preside Ulises, por ejemplo. Esta estructura capitular no deja de ser otro de los muchos guiños de complicidad que oculta la novela. Como declaró Lowry en varias ocasiones su intención era escribir una comedia. Una comedia sobre la vida y la presencia continua de la muerte. Y hacía la muerte se encaminan los protagonistas. Las imágenes recurrentes que aparecen y que tienen su sentido en el conjunto del drama, las menciones a Dante ("Nel mezzo del porco camin..."), el perro famélico que los sigue, que nos recuerda a Fausto, la fiesta de difuntos, la danza de la muerte ante el toro, y el omnipresente caballo, nos conducen hábilmente hasta la apoteosis final de la muerte:

"Al principio el Cónsul sintió un extraño alivio. Ahora se percataba de que habían disparado sobre él. Cayó sobre una rodilla y luego, gimiendo, boca abajo, cuan largo era sobre la hierba. – Dios – observó, perplejo-¡qué manera de morir!"
Y la última línea de la novela:

"Alguien tiró tras él un perro muerto en la barranca"
Línea que completa y cierra este inútil tránsito por la vida. Si la vida y la muerte son prosaicas y vulgares, al menos la literatura no lo es. No en este caso. Y este es el cumplido objetivo de la obra de Lowry.


Posted by Portnoy on 16/02/05 at 20:48 Permalink









La muerte de Ryszard Kapuscinski

SOCIEDAD Elena Poniatowska
La muerte de Ryszard Kapuscinski


"Con el apellido que tienes no te voy a dar una entrevista hasta que no hables polaco". "Entonces no me la vas a dar nunca, porque el polaco es un idioma endiablado que además se declina como el latín". A Ryszard Kapuscinski le molestaba que no supiera sino cuatro palabras, pero me sonreía. Durante su vida trató a la gente como si a la vuelta de la esquina fuera a caer muerta y jamás volvería a verla. Al sentirse valorada, la gente despepitaba con toda confianza su historia de vida. Kapu escuchaba con respeto, con cuidado, con cariño porque era un hombre lleno de compasión humana. Así deberíamos ser los periodistas.




En Nueva York lo vi por última vez en el encuentro internacional del Pen Club. Salman Rushdie lo apreciaba mucho y dijo que Ebano (que en Francia obtuvo en 2000 el premio al mejor libro) era una deslumbrante mezcla de reportaje y arte, y que era para él el libro más logrado del gran escritor polaco, "una obra maestra". Los periódicos Die Zeist y Frankfurter Allgemeine Zeitung lo aclamaron y consideraron el más grande periodista de la actualidad. En Nueva York, escritores de la talla de Paul Auster, Margaret Atwood y Breyten Brettenbach lo consideraban su par y lo buscaban para dialogar con él.




Nacido en 1932 en Pinsk, Polonia, a los 13 años se mudó a Varsovia y en los años 50 la agencia de prensa polaca no se dio cuenta que al enviar a ese muchachito carirredondo, rubio y sonriente como corresponsal a Medio Oriente, Africa y América Latina, forjaba a un nuevo Marco Polo, pero esta vez del periodismo, porque Kapuscinski jamás dejó de viajar y de apasionarse por los pueblos de la tierra. El único continente al que no le dedicó su vida fue a Oceanía.
La italiana María Nadotti, de Línea d'Ombra, organizó en Milán, en noviembre de 1994 para el congreso Ver, entender, explicar: literatura y periodismo en un fin de siglo, un diálogo entre John Berger y Kapucinski. Mi amiga María fue la moderadora.




El inglés y el polaco se querían entrañablemente porque tenían mucho en común y no quiero pensar en lo mal que la ha de estar pasando John Berger. Ese diálogo fue tan notable que después se recogió en un libro: Los cínicos no sirven para este oficio (sobre el buen periodismo). "Hoy, para entender hacia dónde vamos ­sostiene Kapuscinski­ no hace falta fijarse en la política, sino en el arte. Siempre ha sido el arte el que, con gran anticipación y claridad, ha indicado qué rumbo estaba tomando el mundo y las grandes transformaciones que se preparaban. Es más útil entrar en un museo que hablar con 100 políticos profesionales.




Hoy día, como el arte nos revela, la historia se está posmodernizando. Si le aplicáramos a ella las categorías interpretativas que hemos elaborado para el arte, quizá lograríamos desentrañarla mejor y tendríamos instrumentos de análisis menos obsoletos de los que, generalmente, nos empeñamos en utilizar".
Muchos mexicanos quisimos al mejor de todos nosotros, los reporteros. A Pablo Espinosa, quien le hizo una excelente entrevista para La Jornada, le dijo que una mala persona nunca puede ser buen periodista y lamentó que los medios estén cada vez más en manos de comerciantes. Hombre sencillo si los hay, Kapuscinski nunca buscó el reconocimiento y menos el lujo. Compartió siempre las condiciones de vida de sus entrevistados y como éstos no tenían para comer, el no comía; como dormían en el suelo, él dormía en el suelo; como no tenían agua, él pasaba sed. En Africa hizo largas colas entre niños (porque los niños eran los encargados) para acarrear el agua. Aguantó granizadas e insolaciones, viajes en camiones destartalados y en trenes atiborrados y malolientes en la India; fue pobre entre los pobres. Nos deja el ejemplo de un periodista como ya no los hay, un hombre que ejerce su profesión como uno más, desprendido de todo, de vuelta de todo, al servicio de todos.
En marzo habría cumplido 75 años (era dos meses mayor que yo). Decía que la nuestra no es una profesión para egoístas. Nos descubrió Africa, el continente que en cierta forma se nos parece, porque aunque no somos negros nos ha ido negro. Insobornable, traducido a muchos idiomas convirtió en libros sus grandes reportajes y los volvió literatura.
Su libro sobre el emperador de Etiopía, Haile Selassie (que parecía una pasita que camina, lo vi cuando vino a México y caminó todo dado a la tristeza por la avenida Juárez), es un clásico, como lo es su texto que nos toca de cerca sobre La guerra del futbol.
¿Quiénes se aproximaron a su talla? Desde luego Walter Lipman, en Estados Unidos. En México, gracias a la Virgen de Guadalupe, tenemos a Julio Scherer, Carlos Monsiváis, Vicente Leñero, Jaime Avilés (que saben moverse en los cinturones de miseria y en el hacinamiento de los miserables), Blanche Petrich y a la mujer que hizo el mejor reportaje sobre el subcomandante Marcos: Alma Guillermoprieto. Claro que se me van muchos nombres, seguramente hay otros en México y en el resto del mundo. Los ejércitos de la noche, de Norman Mailer, es un libro que sale del periodismo como A sangre fría, de Truman Capote, y la obra entera de Tom Wolfe, el padre del New Journalism.
Los humillados de Lima y de Bogotá, los desempleados de la India y de Tailandia, los jóvenes sin oportunidades de Nigeria y Kenia tendrán que buscarse a otro que luche a su lado, como lo hizo Kapuscinki para alcanzar una vida digna.

Ryszard Kapuscinski, en la estela humanista de Heródoto

Actualizado viernes 26/01/2007 17:19
EDUARDO SUÁREZ
MADRID.-


La vida de Ryszard Kapuscinski (1932-2007) podría definirse como una prolija nota a pie de página en un viejo volumen de Heródoto. De su mano se inició como corresponsal cuando su jefa le regaló su Historia antes de su primer viaje y en torno a él reflexionó en su último trabajo. Entre un momento y otro, Kapuscinski sobrevivió a 27 revoluciones, informó 12 veces desde el frente y fue condenado a muerte en cuatro ocasiones.
Una nota a pie de página erudita, lacónica, viajera. Si Heródoto dedicó sus mejores páginas a contarle a los atenienses cómo vivían pueblos tan alejados como los persas o los fenicios, Kapuscinski salió de su patria como él para descubrir historias lejanas. Como Heródoto, atesoraba una intensa formación humanística y como él estaba más interesado en la vida y en las costumbres de otras gentes que en el relato de las guerras que la Historia le obligó a relatar. Como Heródoto, Kapuscinski era curioso, observador y siempre dispuesto a escuchar. Y como él escribía a mano. Siempre a mano.




Ryszard Kapuscinski había nacido en Pinsk, una pequeña ciudad bielorrusa en cuyo Ayuntamiento colgaba en época de Entreguerras la bandera polaca. Con apenas 10 años, la guerra obligó a su familia a deambular de ciudad en ciudad sorteando los peligros del frente. Así fue como se instaló en Varsovia, en cuya Universidad cursó estudios de Historia y empezó a escribir sus primeros artículos.




Con tan sólo 17 años, trabajó para la revista 'Hoy y mañana', pero en 1955 dio el salto al periódico 'Sztandar Mlodych'. La frase que iba a marcar el resto de su vida se la dijo en aquella redacción a su jefa Irena Talowska: "Quiero cruzar la frontera". No era demasiado ambicioso. Se conformaba con un viaje a Praga, puede que a Budapest.




Quien sabe si protegiéndole de la censura o adivinando sus cualidades, su jefa le regaló el libro de Heródoto y le mandó a la India. Al año siguiente, volaba rumbo a la Calcuta solo, perdido, sin experiencia y con aquel volumen que conservó manoseado, desencuadernado, anotado hasta el día de su muerte.




Después de la India vino África. La descolonización del Zaire y Angola y Mozambique y tantos otros lugares recogidos después en su libro 'Ébano'. Ya no viajaba para un diario sino para una agencia, la empresa estatal de noticias que abastecía a los periódicos del régimen. No le gustaba lo que le encargaban: notas insulsas sobre visitas oficiales y actos protocolarios. Sin embargo, nunca renegó del oficio e iba anotando sin prisa sus experiencias en cuadernos gruesos que luego pasaba a máquina e iba almacenando.




Trabajó para la agencia durante más de tres décadas (1958-1981) hasta que en los 80 empezó a colaborar para periódicos extranjeros. Su firma aparecía esporádicamente en 'The New York Times' o en el 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'.






Mientras tanto, iba ordenando sus notas e inventando un género: el reportaje total. Una especie de crónica literaria donde el autor engarza viajes, vivencias, poemas, tradiciones que escucha y donde no permanece impasible ante lo que está contando. Lejos de los excesos barrocos del nuevo periodismo americano, Kapuscinski proponía un lenguaje sencillo y digerible, preñado de paradojas, anécdotas e imágenes que ayudaban a comprender la realidad. Ése fue el origen de sus libros, que revolucionaron los cánones periodísticos en los años 80 y 90.






De la mano de Jorge Herralde, llegó a España 'El Sha' (1987), donde describía los excesos de la corte de Reza Pahlevi y el caldo de cultivo que condujo a la revolución de los ayatolás en 1979. Después vinieron los reportajes de 'La guerra del fútbol' (1992), donde relataba entre otras historias el conflicto que estalló entre El Salvador y Honduras por un partido de fútbol.






'El Imperio' (1993) es quizá su obra más sugerente, un viaje en tres tiempos a una Unión Soviética en vías de derribo que sorprendió a una Europa todavía conmocionada por la caída del Muro. Kapuscinski recorrió en tren las estepas siberianas, visitó las ruinas de los campos de represión estalinista y adivinó algunas de las claves de lo que se avecinaba.





Antes había publicado 'El emperador' (1989), una mordaz fábula sobre el absolutismo que narraba el contraste entre el lujo de la intrigante corte del emperador de Etiopía Halie Selassie y la miserable vida de sus súbditos. Una de sus escenas describe cómo los diplomáticos soportaban con estoicismo cómo el chucho del monarca les meaba los zapatos en el salón del trono.





En los últimos años disfrutó de una dulce vejez, acunada por agasajos, charlas y galardones que alcanzaron su cenit en 2003 con el Príncipe de Asturias. Siempre recalcaba a su audiencia que sólo las buenas personas podían ser buenos periodistas. Y advertía: "Toda guerra está siempre vinculada a la mentira. Los dos bandos siempre mienten y exageran".




Como el aficionado enviado especial de Evelyn Waugh, siempre viajaba solo y siempre volvía a su destartalado ático de Varsovia, donde escribía rodeado de fotos, postales, recortes de periódico, palabras y libros en todos los idiomas. Una vez dijo que un buen reportero debía tener "un poco del entusiasmo, de la humildad, de la locura del misionero". En cierto modo, lo fue. Pero su breviario fue siempre un libro de Heródoto.














Muere Ryszard Kapuscinski, escritor periodista ejemplar



Muere Ryszard Kapuscinski, escritor periodista ejemplar
25/01/2007
Ryszard Kapuscinski, escritor periodista, murió anteayer. Hoy -por lo leído en la prensa- parece que afortunadamente se dan las condiciones para que comience el "mito Kapuscinski".




Ha muerto uno de los pocos grandes que trabajaban sabiendo que esta profesión está hecha a la vez de accidentes y sustancias, de instantes y de eternidad, de letras grandes y letras pequeñas, de gritos y de silencios. De protagonismos, de anonimatos: de servicio.




Ryszard Kapuscinski fué un hombre de cultura que supo conjugar y declinar muy bien el verbo comunicar: era consciente de que hablaba a personas de carne y hueso sobre lo que hacían o dejaban de hacer personas de carne y hueso. Siendo él mismo una persona de carne y hueso.




Kapuscinski no ha sido un "personaje", ni ha escrito como tal. Era una persona y escribía como una persona. Hablaba y escribía para personas, no para simples personajes (lectores, consumidores, censores, cifras estadísticas, etc.), y hablaba y escribía de personas, no de simples personajes (políticos, empresarios, militares, ciudadanos, etc.). En fin, digamos que hablaba -por supuesto- de y para "personajes", pero consciente de que eran encarnados por personas.




Quiero pensar que Kapuscinski entendía mejor su trabajo desde un punto de vista "poético" (atento al sentido dramático y narrativo profundo de alegrías, sufrimientos y dolores, generosidades y egoísmos: males en busca de redención). Y también desde un punto de vista "retórico" (atento a hacer verosímil, aceptable, lo que -tras ver y sopesar- sabía que era verdadero).


Por eso sus escritos tienden a ser políticos sin "bias" partidistas, éticos sin moralizaciones baratas y bellos sin esteticismos. Por eso resultaron sus noticias y reportajes, y ahora sus libros, un buscado servicio al bien común.




Era uno de los que pensamos -dicho sea así de escueto- que para hablar de "esta o aquella guerra", de "este o aquel abuso de poder", de "esta o aquella hambre", hay que procurar saber mucho de "la" guerra, "del" poder, "del" hambre, etc. Saber de cosas y casos singulares, de palabras que incluyen o excluyen de leyes generales y nociones universales. Y desde luego, saber relacionar unos y otros sin trampas.




Kapuscinski -al menos parece que esta es una clave para entender sus escritos- era un periodista de conciencia: escribía desde su conciencia y era leído desde la conciencia. No desde la imaginación o la estricta lógica de la verdad filosófica o científica. Kapuscinski incluía el error entre sus posibilidades, y tendía a entender lo correcto como lo corregido... "Los cínicos no sirven", decía.






Descanse en paz, ya mirando sin reparo de tejas arriba.


Contra los cínicos


Contra los cínicos

JUAN CRUZ

25/01/2007

Del mismo modo que el filósofo Karl Kraus escribió Contra los periodistas, Ryszard Kapuscinski, el reportero polaco fallecido anteayer en Varsovia a los 75 años, podría haber escrito Contra los periodistas cínicos. Le alarmaba que el cinismo fuera la moneda corriente del oficio que escogió, desde la poesía. Bajo su nombre se publicó un compendio de declaraciones y conferencias suyas con el título Los cínicos no sirven para este oficio, que en España publicó Anagrama, como todos los libros del extraordinario reportero muerto. En ese libro (y en otros suyos, como El mundo de hoy) se recogen de manera sencilla, en su estilo por completo ausente de solemnidad y de pompa, lo que pensaba de este oficio que él había visto degradarse.



Hace unos años estuvo en España, invitado a un curso universitario; se pasó la semana entera escuchando como un alumno más, sentado en una silla de la última fila. Cuando se tuvo que levantar para dictar la conferencia principal del ciclo, los demás supieron que aquel alumno que tomaba notas en silencio era quien ahora pasa a la historia como uno de los grandes periodistas. Éstas son algunas reflexiones suyas sobre "el buen periodismo" que deja huérfano.


- "Nuestra profesión no puede ser ejercida correctamente por nadie que sea un cínico. Una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes. Esto es absolutamente necesario, de otro modo no se podría hacer periodismo. Algo muy distinto es ser cínicos, una actitud incompatible con la profesión de periodista. El cinismo es una actitud inhumana, que nos aleja automáticamente de nuestro oficio, al menos si uno lo concibe de una forma seria. En mi vida me he encontrado con centenares de grandes, maravillosos periodistas, y en épocas distintas. Ninguno de ellos era un cínico. Al contrario, eran personas que valoraban mucho lo que estaban haciendo, muy serias; en general, personas muy humanas".


- "Me sigo considerando periodista. Me gusta este trabajo. Cuando me pongo a escribir no me pregunto si de este intento saldrá un cuento, un ensayo o un reportaje. Sólo pienso en que tengo que crear un texto que se aproxime lo más posible a lo que deseo transmitir".


- "Empecé a escribir como poeta. Cuando estaba todavía en el colegio, publiqué algunas poesías. Terminé la escuela a los dieciséis años y al día siguiente empecé a trabajar como periodista. Desde el primer momento descubrí lo fascinante que es esta profesión. Acabábamos de salir de la II Guerra Mundial, Europa estaba destruida, muchos refugiados vagaban de un país a otro, entre la pobreza y las ruinas. Puede parecer patético, pero fue entonces cuando se desarrolló en mí la pasión por describir nuestra pobre existencia humana".


Bloom: el régimen de EU, el más brutalmente estúpido de la historia




Harold Bloom, uno de los críticos literarios más reconocidos del mundo, dice: "he estado luchando una guerra de guerrillas contra la destrucción de la literatura de imaginación", y esto es algo que lo salva de la "desesperanza total" por vivir en un país con el "régimen más brutalmente estúpido de toda nuestra historia".

Señaló que el gran peligro ahora es esta "fuga de la literatura imaginativa y sus valores", y en su libro más reciente, ¿Dónde se encuentra la sabiduría?, el crítico literario intenta rastrear y mostrar lo que se denomina literatura de la sabiduría o, como dicen los conocedores, "literatura sapiencial".

Esta tradición de escritores sapienciales surge en Medio Oriente, en las civilizaciones antiguas, y se manifiesta en la Biblia hebrea y con Platón y Homero en Grecia. El título del libro, por cierto, está tomado del Libro de Job. Pero para esta obra, explicó Bloom hoy en una rueda de prensa en el Instituto Cervantes de Nueva York, busca ofrecer revelaciones de esta corriente literaria al recorrer y contraponer escritores de la sabiduría de diferentes eras, desde la Biblia hasta el siglo XX.

Para ello, Bloom entabla comparaciones entre el Libro de Job y el Eclesiastés, Platón y Homero, Cervantes y Shakespeare, Montaigne y Bacon, Johnson y Goethe, Emerson y Nietzsche, Freud y Proust. Explicó que en torno a los griegos se investiga la disputa entre la filosofía y la poesía. Con Cervantes y Shakespeare, comentó, "todos estarán de acuerdo en que esos dos escritores superaron a todos los demás, después de los antiguos y de Dante".

Continuó identificando escritores de la sabiduría en los siglos XVII y XVIII; para el XIX consideró a Emerson como "el intelecto de Estados Unidos, para bien y para mal", y del siglo XX escogió a Freud y Proust.

Además, al identificar a figuras de "la sabiduría cristiana", dijo que el teórico más profundo fue San Agustín. El libro también concluye con un ensayo sobre la sabiduría frente al "Némesis".

En torno a Shakespeare y Cervantes (el capítulo de su libro sobre estas dos figuras fue reproducido el domingo pasado en La Jornada), Bloom comentó que el primero enseñó cómo hablarse a sí mismo, pero no con otros. Cervantes, por otro lado, "nos enseña cómo hablar con otras personas. Si yo tan sólo hubiera aprendido durante mi larga vida cómo hablar abiertamente, como el Quijote y Sancho, habría llevado una vida mejor", comentó Bloom.

Bloom advirtió sobre las limitaciones del uso pragmático de la sabiduría señalando que "tan pronto uno de nosotros entra en una crisis... la sabiduría sale por la puerta". Dijo que podría ayudar a largo plazo, pero no en momentos de crisis de salud u otros de emergencia personal. A la vez, dijo que este libro fue resultado de una crisis de salud, durante la cual fue internado de emergencia para una operación cardiaca, de la cual salió lentamente.

Bloom desechó un manuscrito que había iniciado anteriormente para escribir esta obra. Recordó que al ingresar al quirófano mantuvo su moral recitando a Shakespeare.

El profesor Bloom, quien ha enseñado durante 54 años en la Universidad de Yale, insistió en que continuará enseñando (entre otras cosas, su famoso curso sobre Shakespeare) hasta que muera; comentó que siempre hay un segmento de la juventud que continuará defendiendo la literatura de imaginación.

A la vez, señaló, habrá cambios culturales, en gran medida por la creciente inmigración latina y asiática en Estados Unidos, que nutrirá y ampliará este diálogo, algo que "me da mucha esperanza".

Aunque dijo que una de las peores cosas que han ocurrido es la vinculación de la crítica literaria y la política, el propio Bloom violó repetidamente su intención de no hablar de política durante esta conferencia de prensa dedicada a la presentación de su libro en español, y, al hablar de la creciente población latina, lo hizo una vez más: "Dado el gran robo del suroeste de Estados Unidos a México, me parece un ultraje moral que se hable contra la llamada inmigración ilegal; lo único que ellos hacen es regresar a las tierras de sus bisabuelos", comentó.

Pero regresando al tema de la literatura, consideró que una de las amenazas más graves son las "pantallas" -los medios visuales, los mismos que también sufren un deterioro, tanto cine, televisión y computadoras-, ya que minan la capacidad de "poder leer seriamente".

Agregó que "uno no puede leer a Shakespeare o Cervantes sin su oído interno, y sin que todos los niveles de la conciencia se vean desafiados". Sostuvo que "la amenaza final no es la televisión, sino ese enorme mar gris amorfo de la Internet, repleto de información y conocimiento; pero uno cae en esta gran masa sin forma y se puede ahogar en ese océano".

Al mismo tiempo, afirmó que "la lectura es una vocación; desde que uno es niño desea irse solo a leer, y eso no perecerá", dijo.

En respuesta a la pregunta de La Jornada de si la sabiduría tenía que ser, por definición, vieja, y si podría identificar la sabiduría contemporánea, Bloom dijo que "la literatura de la sabiduría no se practica hoy día". Afirmó que el último escritor sapiencial que podría identificar sería Wittgenstein y, al recordar sus aforismos, dijo que el que más le gusta es: "El amor no es una sensación; amar, a diferencia del dolor, se pone a prueba..."

A la vez dijo que "sin duda hay jóvenes que están trabajando en inglés, español y otros idiomas, dedicados a la literatura sapiencial".

A Bloom, con su acento casi aristocrático, no se le puede reducir a ser identificado sólo por su disfraz profesional de académico clásico. Con él uno está en presencia de eso tan ausente y tan necesario -tal vez más que nunca- hoy día: un amante de las ideas, o sea, un verdadero intelectual.

Con esta obra, una vez más, ofrece un regalo de sus viajes por el mundo de los sabios, algo que funciona de antídoto en estos tiempos tan tontos y que carecen sobre todo de la sabiduría.

"Tengo esta sensación profundamente horrible de que no vivo en una democracia", comentó hoy al hablar de Estados Unidos. "Esto es una especie de combinación de plutocracia y teocracia", señaló. Pocos pueden hablar con tanta elocuencia y autoridad de Shakespeare y Cervantes como Bloom, y precisamente por eso habló sobre el momento contemporáneo de su país bajo "el régimen mas brutalmente estúpido de la historia".

O sea, si uno sabe qué es la sabiduría, también sabe qué no lo es. Compartir un poco de tiempo con alguien así en estos tiempos, en persona o a través de su obra, logra rescatar no necesariamente la esperanza, pero sí un poquito de lo que podría llamarse la verdad.
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Frases de Woody Allen



Frases de Woody Allen

Hay gente a la que le revienta el cine de Woody Allen, por aburrido, por intelectual, por judío, por neoyorquino o por lo que sea. Es el misterio de la ironía y la parodia, que la misma broma les siente bien o mal a las personas según su origen. A mí me gusta generalmente lo que hace por dos cosas: porque es evidentemente más feo que yo, y por su humor negro, su alegre pesimismo que le da carta blanca para reírse de sí mismo y de sus congéneres, cosa sana.

Tal postura sólo la pueden ejercer las personas que ven la vida como una gran bola de mierda, y sobre esas bases, vamos a reírnos, vamos a compartir las miserias. Muchas personas dirán: ¿y dónde está la crítica social de la risa, dónde la posición ante la injusticia, el racismo, la guerra, la pobreza...? Yo me lo pregunto, y él (seguro) que también. En eso consiste su apuesta, creo, en que la única arma posible es el humor.

Os dejo una selección de frases o aforismos extraídos de sus películas, robadas impunemente de alguna web de por ahí (que pa eso está, pa compartir).

· Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.

· El miedo es mi compañero mas fiel, jamas me ha engañado para irse con otro.

· En realidad, prefiero la ciencia a la religion. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.

· ¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos despues de la muerte? Ah, no olvidemos lo mas importante: ¿Habrá mujeres alli?

· La unica manera de ser feliz es que te guste sufrir.

· No le temo a la muerte, solo que no me gustaria estar alli cuando suceda.

· Si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas.

· Para tí soy ateo. Para Dios, la oposición.

· Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme 'Guerra y paz' en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia.

· Y mis padres por fin se dan cuenta de que he sido secuestrado y se ponen en acción rápidamente: alquilan mi habitación.

· En mi casa mando yo, pero mi mujer toma las decisiones.

· La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.

· Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.

· ¡Si Dios tan sólo me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!

· La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud; prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.

· No creo en una vida mas allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.

· Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.

· No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

· Mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma mas divertida.





Zona libre 16 de febrero 2007

Nadia Comaneci: "Estoy donde estoy gracias al diez de Montreal"


La ex gimnasta rumana Nadia Comaneci (Efe).

Nadia Comaneci: "Estoy donde estoy gracias al diez de Montreal"
20MINUTOS.ES/AGENCIAS. 17.10.2008

La rumana hace balance de su carrera deportiva.
Ha dado una clase de gimnasia en Madrid para presentar un proyecto conjunto de la Fundación Laureus España y Special Olympics.
La gimnasta rumana Nadia Comaneci aseguró que el diez que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976), cuando se convirtió en la primera gimnasta de la historia en obtener esta puntuación, cambió su vida al convertirla en una de las mejores atletas de todos los tiempos.


"Yo no sabía que iba a hacer historia, y el marcador no estaba preparado para una puntuación tan alta, por lo que mostró un 1.00 y yo no lo comprendí bien, era muy joven. Ahora veo que gracias a ese diez estoy donde estoy", recordó Comaneci, invitada hoy por la Fundación Laurens para ejecutar unas rutinas de gimnasia con niñas discapacitadas.
Debería haberse mantenido la edad mínima que había cuando yo competí, que era de quince años
La gimnasta, de 46 años, comentó la polémica que hubo en los Juegos de Pekín por la edad, aparentemente menor de la permitida, de las gimnastas chinas que obtuvieron el oro por equipos en la disciplina artística.

"Estoy de acuerdo con lo que dijo el COI: si en los pasaportes de las chicas decía que tenían dieciséis años, no se puede hacer nada. Personalmente creo que debería haberse mantenido la edad mínima que había cuando yo competí, que era de quince años", opinó.
Para Comaneci, sin embargo, la selección china "hizo un gran ejercicio y sus rutinas fueron las mejores".

La gimnasta rumana, que obtuvo la nacionalidad estadounidense y reside en Oklahoma, dedica la mayor parte de su tiempo a Special Olympics International, organización de la que es vicepresidenta y que celebró la sexta edición de sus juegos para atletas con discapacidad intelectual el pasado fin de semana en Castellón.

Para Comaneci, sus labores de solidaridad "no son una responsabilidad" impuesta por su reconocimiento social, sino "una obligación, de devolver algo a la sociedad", que corresponde "a todos los atletas que hayan conseguido algo importante en su carrera".

Seis veces campeona olímpica

La seis veces campeona olímpica, que quiso felicitar al Comité Olímpico Internacional (COI) "por la lucha que hacen contra el dopaje", insistió en que la práctica de la gimnasia no es incompatible con una desarrollo físico y mental saludable en la infancia.

"En el gimnasio en el que entreno en Oklahoma tenemos 1200 niños, y un ochenta por ciento son chicas. Muy pocos de ellos se dedicarán luego profesionalmente a la gimnasia, pero es una gran base para la vida", opinó Comaneci, cuyo hijo Dylan, de sólo 2 años, practica 45 minutos de gimnasia a la semana.

La cara antidemocrática del capitalismo, al descubierto

La cara antidemocrática del capitalismo, al descubierto
Noam Chomsky · · · · ·

12/10/08

El desarrollo de una campaña presidencial norteamericana simultánea al desenlace de la crisis de los mercados financieros ofrece una de esas ocasiones en que los sistemas político y económico revelan vigorosamente su naturaleza.

Puede que la pasión por la campaña no sea una cosa universalmente compartida, pero casi todo el mundo puede percatarse de la ansiedad desatada por la ejecución hipotecaria de un millón de hogares, así como de la preocupación por los riesgos que corren los puestos de trabajo, los ahorros y la asistencia sanitaria.

Las propuestas iniciales de Bush para lidiar con la crisis apestaban a tal punto a totalitarismo, que no tardaron en ser modificadas. Bajo intensa presión de los lobbies, fueron reformuladas "para claro beneficio de las mayores instituciones del sistema… una forma de deshacerse de los activos sin necesidad de fracasar o casi", según describió el asunto James Rickards, quien negoció en su día, por parte del fondo de cobertura de derivados financieros Long Term Capital Managemen, su rescate federat en 1998, recordándonos ahora, de paso, que estamos pisando vía ya trillada. Los orígenes inmediatos del presente desplome están en el colapso de la burbuja inmobiliaria supervisada por el presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien sostuvo la cuitada economía de los años de Bush amalgamando el gasto en consumo fundado en deuda con la toma de préstamos del exterior. Pero las raíces son más profundas. En parte, se hallan en el triunfo de la liberalización financiera de los últimos 30 años, es decir, en las políticas consistentes en liberar a los mercados lo más posible de regulación estatal.

Las medidas tomadas a este respecto, como era predecible, incrementaron la frecuencia y la profundidad de los reveses económicos graves, y ahora estamos ante la amenaza de que se desencadene la peor crisis desde la Gran Depresión.

También resultaba predecible que los reducidos sectores que se hicieron con los enormes beneficios dimanantes de la liberalización llamarían a una intervención masiva del estado, a fin de rescatar a las instituciones financieras colapsadas.

Tal intervencionismo es un rasgo característico del capitalismo de estado, aunque la escala actual es inaudita. Un estudio de los investigadores en economía internacional Winfried Ruigrok y Rob van Tulder encontró hace 15 años que, al menos 20 compañías entre las 100 primeras en el ranquin de la revista Fortune, no habrían sobrevivido si no hubieran sido salvadas por sus respectivos gobiernos, y que muchas, entre las 80 restantes, obtuvieron substanciales ganancias por la vía de pedir a los gobiernos que "socializaran sus pérdidas", como hoy en el rescate financiado por el sufrido contribuyente. Tal intervención pública "ha sido la regla, más que la excepción, en los dos últimos siglos", concluían.

En una sociedad democrática que funcionara, una campaña política tendría que abordar estos asuntos fundamentales, mirar a la raíz de las causas y de los remedios, y proponer los medios a través de los cuales el pueblo que sufre las consecuencias pudiera llegar a ejercer un control efectivo.

El mercado financiero "deprecia el riesgo" y es "sistemáticamente ineficiente", como escribieron hace ya una década los economistas John Eatwell y Lance Taylor, alertando de los peligros gravísimos que entrañaba la liberalización financiera y mostrando los costes en que, por su causa, se había ya incurrido. Además, propusieron soluciones que, huelga decirlo, fueron ignoradas. Un factor de peso es la incapacidad para calcular los costes que recaen sobre quienes no participan en las transacciones. Esas "externalidades" pueden ser enormes. La ignorancia del riesgo sistémico lleva a una aceptación de riesgos mayor de la que se daría en una economía eficiente, y eso incluso adoptando los criterios más estrictos.

La tarea de las instituciones financieras es arriesgarse y, si están bien gestionadas, asegurar que las pérdidas potenciales en que ellas mismas puedan incurrir quedarán cubiertas. El énfasis hay que ponerlo en "ellas mismas". Bajo las normas del capitalismo de estado, no es asunto suyo tomar en cuenta los costes que para otros puedan tener –las "externalidades" de una supervivencia decente— unas prácticas que lleven, como suelen, a crisis financieras.
La liberalización financiera tiene efectos mucho más allá de la economía. Hace bastante tiempo que se comprendió que era un arma poderosa contra la democracia. El movimiento libre de los capitales crea lo que algunos han llamado un "parlamento virtual" de inversores y prestamistas que controlan de cerca los programas gubernamentales y "votan" contra ellos, si los consideran "irracionales", es decir, si son en beneficio del pueblo, y no del poder privado concentrado.

Los inversores y los prestamistas pueden "votar" con la fuga de capitales, con ataques a las divisas y con otros instrumentos que les sirve en bandeja la liberalización financiera. Esa es una de las razones por las que el sistema de Bretton Woods, establecido por los EEUU y la Gran Bretaña tras la II Guerra Mundial, instituyó controles de capitales y reguló el mercado de divisas. (1)

La Gran Depresión y la Guerra pusieron en marcha poderosas corrientes democráticas radicales que iban desde la resistencia antifascista hasta las organizaciones de la clase obrera. Esas presiones hicieron necesario que se toleraran políticas sociales democráticas. El sistema de Bretton Woods fue, en parte, concebido para crear un espacio en el que la acción gubernamental pudiera responder a la voluntad pública ciudadana, es decir, para permitir cierto grado de democracia.

John Maynard Keynes, el negociador británico, consideró como el logro más importante de Bretton Woods el de haber establecido el derecho de los gobiernos a restringir los movimientos de capitales.

Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que siguió al desplome del sistema de Bretton Woods en los años 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un "derecho fundamental", a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos "derechos" garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educación, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como "cartas a Santa Claus", "ridículos" o meros "mitos".

En los primeros años, la gente no se hizo mayores problemas con el asunto. Las razones de ello las ha estudiado Barry Eichengreen en su historia, impecablemente académica, del sistema monetario. Allí se explica que, en el siglo XIX, los gobiernos "todavía no estaban politizados por el sufragio universal masculino, el sindicalismo y los partidos obreros parlamentarios". Por consiguiente, los graves costes impuestos por el parlamento virtual podían ser transferidos a la población general.

Pero con la radicalización de la población y de la opinión pública acontecida durante la Gran Depresión y la guerra antifascista, se privó de ese lujo al poder y a la riqueza privados. De aquí que en el sistema de Bretton Woods "los límites a la democracia como fuente de resistencia a las presiones del mercado fueran substituidos por límites a la movilidad del capital".

El obvio corolario es que, tras la desmantelación del sistema de posguerra, la democracia se ha visto restringida. Se ha hecho, por consiguiente, necesario controlar y marginar de algún modo a la población y a la opinión pública, procesos particularmente evidentes en las sociedades más aproadas al mundo de los negocios, como los EEUU. La gestión de las extravagancias electorales por parte de la industria de relaciones públicas constituye una buena ilustración.

"La política es la sombra que la gran empresa proyecta sobre la sociedad", concluyó en su día el más grande filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, y así seguirá siendo, mientras el poder resida "en los negocios para beneficio privado a través de un control sobre la banca, sobre el suelo y sobre la industria, un poder que se ve ahora reforzado por el control sobre la prensa, sobre los periodistas y sobre otros medios de publicidad y propaganda".

Los EEUU tienen, en efecto, un sistema de un sólo partido, el partido de los negocios, con dos facciones, republicanos y demócratas. Hay diferencias entre ellos. En su estudio sobre La democracia desigual: la economía política de la nueva Era de la Codicia, Larry Bartels muestra que durante las pasadas seis décadas "los ingresos reales de las familias de clase media crecieron dos veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos, mientras que los ingresos reales de las familias pobres de clase trabajadora crecieron seis veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos".

Esas diferencias se pueden ver también en estas elecciones. Los votantes deberían tenerlas en cuenta, pero sin hacerse ilusiones sobre los partidos políticos, y reconociendo el patrón regular que, durante los últimos siglos, ha venido revelando que la legislación progresista y el bienestar social siempre han sido conquistas de las luchas populares, nunca regalos de los de arriba.

Esas luchas siguen ciclos de éxitos y retrocesos. Han de librarse cada día, no sólo cada cuatro años, y siempre con la mira puesta en la creación de una sociedad genuinamente democrática, capaz de respuesta dondequiera, en las urnas no menos que en el puesto de trabajo.
NOTA: (1) El sistema de Bretton Woods de gestión financiera global fue creado por 730 delegados procedentes de 44 naciones aliadas en la II Guerra Mundial que acudieron a una Conferencia Monetaria y Financiera organizada por la ONU en el hotel Mont Washington en Bretton Woods, New Hampshire, en 1944. Bretton Woods, que colapsó en 1971, era el sistema de normas, instituciones y procedimientos que regulaban el sistema monetario internacional y bajo cuyos auspicios se creó el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD, por sus siglas en inglés) –ahora una de las cinco instituciones que componen el Grupo del Banco Mundial— y el Fondo Monetario Internacional, que echaron a andar en 1945.El rasgo principal de Bretton Woods era la obligación de todos los países de adoptar una política monetaria que mantuviera dentro de unos valores fijos la tasa de cambio de su moneda. El sistema colapsó, cuando los EEUU suspendieron la convertibilidad al oro del dólar. Eso creó la insólita situación por la que el dólar llegó a convertirse en la "moneda de reserva" para los oros países que estaban en Bretton Woods.

Noam Chomsky, el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.
Traducción para http://www.sinpermiso.info/: Casiopea Altisench
Sin Permiso
Irish Times, 10 octubre 2008

Crimen (financiero) contra la humanidad

Crimen (financiero) contra la humanidad
José Saramago

La historia es conocida, y, en aquellos tiempos antiguos en que la escuela se proclamaba educadora perfecta, se le enseñaba a los niños como ejemplo de la modestia y la discreción que siempre deberían acompañarnos cuando el demonio nos tentara para opinar sobre lo que no conocemos o conocemos poco y mal. Apeles podía consentir que el zapatero le apuntase un error en el calzado de la figura que había pintado, por aquello de que los zapatos eran su oficio, pero que nunca se atreviera a dar su parecer sobre, por ejemplo, la anatomía de la rodilla. En suma, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. A primera vista, Apeles tenía razón, el maestre era él, el pintor era él, la autoridad era él, mientras que el zapatero sería llamado cuando de ponerle medias suelas a un par de botas se tratase. Realmente, ¿hasta dónde vamos a llegar si cualquier persona, incluso la más ignorante de todas, se permite opinar sobre lo que no sabe? Si no tiene los estudios necesarios es preferible que se calle y deje a los sabedores la responsabilidad de tomar las decisiones más convenientes (¿para quién?).

Sí, a primera vista Apeles tenía razón, pero solo a primera vista. El pintor de Felipe y de Alejandro de Macedonia, considerado un genio en su época, ignoró un aspecto importante de la cuestión: el zapatero tenía rodillas, luego, por definición, era competente en estas articulaciones, aunque fuera solo para quejarse, si ese era el caso, de los dolores que sentía. A estas alturas, el lector atento ya habrá entendido que no es de Apeles ni del zapatero de lo que se trata en estas líneas. Se trata, sí, de la gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo, hasta el punto de que no podemos escapar a la angustiosa sensación de que llegamos al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación, tras un tiempo intermedio, imposible de predecir antes de que se levanten las ruinas y se abran nuevos caminos. ¿Cómo lo hacemos? ¿Una leyenda antigua para explicar los desastres de hoy? ¿Por qué no? El zapatero somos nosotros, todos nosotros, que presenciamos, impotentes, el avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales.

¿Y Apeles? Apeles son, precisamente, los banqueros, los políticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con la complicidad de los medios de comunicación social, respondieron en los últimos 30 años, cuando tímidamente protestábamos, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría; es decir, aunque la rodilla nos doliera, no se nos permitía hablar de ella, se nos ridiculizaba, nos señalaban como reos de condena pública. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?

Y la complicidad activa de los gobiernos, ¿quién la demanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peores horas, dirá que su plan ha salvado (¿salvará?) la economía norteamericana, pero las preguntas a las que tendría que responder están en la mente de todos: ¿no sabía lo que pasaba en las lujosas salas de reunión en las que hasta el cine nos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisiones criminales sancionadas por todos los códigos penales del mundo? ¿Para qué le sirven la CIA y el FBI, además de las decenas de otros organismos de seguridad nacional que proliferan en la mal llamada democracia norteamericana, esa donde un viajero, a su entrada en el país, tendrá que entregar a la policía de turno su ordenador para que este copie el respectivo disco duro? ¿No se ha dado cuenta el señor Bush que tenía al enemigo en casa, o, por el contrario, lo sabía y no le importó?

Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto de análisis, ya sea en los foros públicos o en las conciencias. No exagero. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.

Los criminales son conocidos, tienen nombre y apellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan seguros están de sí mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fáciles de sorprender. ¿Quién se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos le quedaríamos agradecidos. Sería la señal de que no todo está perdido para las personas honestas.

José Saramago es Premio Nóbel de Literatura
17-10-2008