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    lunes, 22 de diciembre de 2008

    LA VERDADERA HISTORIA DE “LILI MARLEEN”

    LA VERDADERA HISTORIA DE “LILI MARLEEN”

    Canción para mi muerte

    Los Afrikan Corps se enfrentaron a Goebbels con tal de seguir escuchándola. En el frente ruso se cantaba a ambos lados de Stalingrado. Los soldados japoneses la cantaban en el frente del Pacífico. Y los aliados la tarareaban cuando entraron a liberar París. Cómo fue que “Lili Marleen” se transformó en la canción favorita de todos los bandos durante la Segunda Guerra Mundial.


    Por Sergio Moreno

    “Solamente una batalla perdida puede ser la mitad de triste que una batalla ganada”, supo escribir en 1815 el Duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo. Él, Wellington, no sabía que, acaso, más triste aun iba a ser una canción símbolo de la guerra, de la esperanza de salir con vida de la próxima batalla, de la certeza sobre una mujer que espera bajo un farol, frente al cuartel, a pesar de la altísima chance de no regresar nunca jamás.

    ¿Cómo pudo aquella canción, en medio de la peor guerra que acometió la humanidad, ser la idealización de los soldados de todos los ejércitos de la contienda? ¿Cómo pudo cuadrarle a un soldado alemán, a un oficial inglés, a un cabo norteamericano o a un capitán-samurai japonés, por igual? ¿Qué fue lo que movió la fibra más íntima de aquel combatiente italiano, del teniente francés, o del partisano yugoslavo? ¿Y del coronel ruso que, tras las ruinas de Stalingrado, esperaba, escuchando con lágrimas en los ojos aquella canción, asesinar al invasor alemán que, oyendo la misma canción, apretaba la mano helada sobre la Luger que utilizaría sin dudar para aniquilar al eslavo?

    Lili Marleen, en alemán, o Lili Marlene en inglés, o Lily Marléne en francés. La canción, escrita por Hans Leip, compuesta por Norbert Schultze y angelicalmente cantada por Lale Andersen, fue la alquimia que produjo tal prodigio, una canción que barrió las fronteras y las trincheras, que apretujó el corazón de los soldados que, quizás, minutos después de escucharla, se mataron entre ellos.

    Lili, Lili. “Vor der Kaserne/ Vor dem groBen Tor...”, escuchaban los alemanes; “Dame una rosa y estréchala sobre mi corazón”, cantaban los italianos; los franceses recordaban “Delante del cuartel, cuando el día se va...”; y los japoneses, heroicos y suicidas, “Por ti quiero luchar, morir, resucitar...”. Para los ingleses, nostálgicos de la lluvia y el verde de su isla, sonaba como “...was there that yor whispered tenderly, that you loved me, you’d always be... my own Lili Marlene”. Y así en 27 idiomas, en todos los frentes, en todo el mundo en guerra, entre los escombros, con los cuerpos a medio enfriar de los muertos alrededor, con las llamas enrojeciendo el contorno gris de las ciudades bombardeadas, entre los llantos y los gemidos de dolor, por sobre todo, cuando la voz mágica y melancólica de Lale Andersen –o su intérprete en el idioma escogido, que bien podría ser Marlene Dietrich, o Greta Garbo, o Bing Crosby o...– se erguía, cuentan, todo se detenía, la matanza, el gemido, el llanto, el dolor. Y la nostalgia lo abarcaba todo, los ojos se fijaban en la nada y cada uno entraba al mundo “Vor der Kaserne/ Vor dem groBen Tor...”, esa chica esperando frente al cuartel, bajo el farol, a que regrese su amado, ese amado que trasladado al frente la recuerda a ella, parada frente al cuartel, bajo el farol. ¡Ay, mi alma!

    Una canción de amor, simple, con los acordes ajustados, suave, tierna. Lili Marleen.

    La traducción castellana del ensueño dice, más o menos, lo siguiente:

    Bajo la linterna,
    frente a mi cuartel
    sé que tú me esperas,
    mi dulce amado bien...
    Y tu corazón al susurrar
    bajo el farol, latiendo está...
    Lili, mi luz de fe.
    Eres tú, Lili Marlene

    Cuando llega un parte
    y debo marchar,
    sin saber querida
    si podré regresar...
    Y sé que me esperas siempre fiel,
    bajo el farol, frente al cuartel...
    Lili, mi luz de fe.
    Eres tú, Lili Marlene.

    Si en el frente me hallo
    lejos ¡ay! de ti,
    oigo que tus pasos
    se acercan junto a mí...
    Y sé que allá me esperas tú
    junto al farol, plena de luz.
    Lili... mi dulce bien.
    Eres tú, Lili Marlene.



    "La cancion màs impactante de amor del siglo pasado y es posible de todos los siglos sea Lili Marlene .Solamente esta canciòn ha logrado el milagro de ser cantada por ejercitos enfrentados . ¿Existe acaso en la historia de la humanidad algo parecido? Al saber y entender este "milagro" podemos soñar que todo es posible; hasta conquistar la felicidad. Ese es el sentido de este blogg.
    (Santos Garcìa Zapata)

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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