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    miércoles, 5 de noviembre de 2008

    Subirá impuestos a los millonarios y ampliará el seguro médico a 67 millones de ciudadanos


    Subirá impuestos a los millonarios y ampliará el seguro médico a 67 millones de ciudadanos

    Barack Obama: blanco, negro y mulato

    REYES MADRID

    Aunque casi universalmente anticipada, la victoria de Barack Obama y su conversión en presidente de los Estados Unidos es un hecho que pasará a la historia. Sin duda alguna debe tal condición de histórico a la sencilla comprobación de que el interesado es un negro.
    La corrección política obligó al público durante la larga campaña a afirmar abrumadoramente que el factor racial no era importante en su elección, pero se temía que un criterio segregacionista inconfeso e indetectable en los sondeos aguara la fiesta en el último minuto. No fue así.

    El gran cambio

    El color de la piel de Obama hace de su éxito una doble constatación: la de enterrar en términos prácticos el racismo y la de asumir que la necesidad de cambio, cuando el 84 por ciento de la gente cree que el país va en la mala dirección, ha sobrepasado cualquier obstáculo, incluido el epidérmico. Es más: hay quien piensa que, a fin de cuentas, al senador por Illinois le ha ayudado ser afroamericano porque esa condición daba una especie de certificado de verosimilitud a su mensaje de renovación y de recuperación del traído y llevado “sueño americano”. Como alguien ha escrito con desparpajo y una brillante fórmula, Obama es a la vez blanco, negro y mulato.

    Minoría negra y marginalidad

    Solo el 12 por ciento de la población norteamericana es negra hoy, con los datos del gran censo del 2000 y las actualizaciones posteriores, y la previsión oficial es que crezca lentamente y llegue al 14,5 en el 2035. La incorporación de la minoría a la función pública y su presencia social son grandes y están normalizadas, pero todavía es obvia la mayor presencia porcentual de los afros en las capas sociales bajas, como el huracán “Katrina” – un trágico revulsivo nacional – permitió constatar. La delincuencia, la pobreza y la marginalidad siguen siendo atributos de la mayoría de esta minoría nacional estadounidense. El abrumador porcentaje del voto negro para el candidato Obama habla de la esperanza de una mayor sensibilidad del poder frente a sus necesidades y el fin del “racismo presupuestario”.

    El “socialismo de Obama”
    El supuesto socialismo de Obama, del que ha sido acusado durante la campaña por su adversario republicano, tiene dos patas: la subida de impuestos y la puesta en marcha del seguro médico ampliado (unos 67 millones de estadounidenses carecen de cobertura sanitaria). En el primer caso el ya presidente electo ha querido disipar temores y ha explicado que la subida de impuestos será sólo para millonarios y grandes corporaciones. La clase media e, incluso, la acomodada pueden estar tranquilas. La necesaria redistribución de la riqueza no se hará por esta vía.

    Una aspiración eterna

    La eterna aspiración a un seguro médico ampliado, con financiación mixta pública-privada, supondrá una dura batalla para este gobierno demócrata. De hecho fue el gran fracaso de Hillary en la primera legislatura de Bill Clinton y sigue alimentando los miedos de la clase obrera enfrentada a la enfermedad y a los precios exorbitantes de la sanidad particular.

    Crisis y reformas

    La esperanza e ilusión despertadas por el hasta ayer candidato servirán de inapreciable bálsamo para afrontar los tiempos difíciles que se avecinan. Obama, respaldado por un equipo económico de gran solvencia –entre ellos el octogenario ex-director de la Reserva Federal, Paul Volcker- y guiado por el negativo impacto de la nefasta gestión de Bush, parece dispuesto a emprender reformas estructurales: como primer paso recuperar una cierta regulación de los mercados financieros culpables de la mayor crisis desde 1929.

    Le tocará en consecuencia velar por la buena marcha del “plan de recuperación” de la banca y de las medidas socialdemócratas activadas a la fuerza por la administración republicana.

    La presidencia de Obama garantiza además que la composición del Tribunal Supremo mantendrá, cuando menos, el equilibrio entre conservadores y progresistas y, por tanto, se salvarán determinadas conquistas sociales como el aborto.

    Obama y el mundo

    Rupturista, histórica, socialmente milagrosa y orgánicamente inexplicable (el aparato del partido apostaba por Hillary sin duda alguna) la elección de Obama no garantiza “per se” un cambio profundo, estructural y duradero en la conducta internacional de Washington.

    Con 47 años, brillantemente graduado en Leyes en Harvard y senador de los Estados Unidos, Obama es, a su pesar incluso, un representante del establishment y le será literalmente imposible, por los condicionamientos parlamentarios y la calidad de la sociedad civil americana introducir cambios drásticos o reordenar las opciones estratégicas del país.

    Los puntos calientes
    No obstante las diferencias y los matices pueden ser muy gratificantes: la retirada de Irak es el primer punto y el más caliente. Tal como ha anunciado, retirará las “tropas de combate” a los 16 meses de su toma de posesión en enero de 2009. Falta por saber qué quiere decir exactamente “tropas de combate” y su dimensión numérica. En Bagdad están a la expectativa.

    El cierre de Guantánamo y la revisión del Acta Patriótica, que ha recortado descaradamente los derechos civiles, no pueden faltar de la “agenda oficial” del nuevo gobierno. También parece razonable esperar que se ponga fin al “matonismo político” y a las continuas amenazas contra países “fuera de control” como Irán, en el punto de mira de la Casa Blanca y de sus inquilinos neocon.

    Un mundo más cómodo

    Puede también abrirse un diálogo con Cuba y desencadenar un proceso que afectará a la propia evolución del régimen; en el conflicto por excelencia, el palestino-israelí, tal vez se recupere el papel de mediador y no se limite a respaldar toda decisión de Israel, sea cual sea. De la oferta de negociación y diálogo que ha hecho Obama a lo largo de la campaña cabría esperar el abandono de la política de cerco a Rusia y China, países que en el catálogo neocon habían recuperado la condición de enemigos en potencia y esencia.

    La izquierda mundial saluda su victoria

    En definitiva, la izquierda mundial saluda su victoria. Es un mínimo que la sociedad USA debía a un mundo todavía asombrado por la reelección de Bush en 2004. La posibilidad de que Barak Husein Obama tenga, como sugieren sus oponentes más torpes, una “agenda oculta” y gobierne de otro modo, radicalmente distinto, es pequeña, por no decir nula, pero si la política internacional de Washington deja de estar dictada en exclusiva por la obsesión de prevalecer como única y hegemónica superpotencia desde criterios puramente militares, el mundo será un sitio más cómodo.

    R.M.

    El Plural.com Miercoles 5 de noviembre

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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