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    miércoles, 22 de octubre de 2008

    El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado.


    Portada de la edición norteamericana de "El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado". La edición española, publicada por Sagitario en 1977, se encuentra descatalogada.

    El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado.


    Dentro de la actividad escéptica merecen destacarse los llamados "debunkers". Cualquiera que conozca el mundillo del Circo Paranormal se habrá dado cuenta de que no hay apenas hipótesis (y las pocas que hay no se tienen en pie), no aparecen por ningún lado pruebas sólidas de las afirmaciones y, en fin, no hay nada de nada. Salvo anécdotas. Historietas, relatos, testimonios... lo paranormal se sustenta, sobre todo, en la casuística, y los "misteriólogos", que no pueden presumir de una preparación teórica que en la mayoría de los casos no tienen, o de unas dotes de investigación suficientes como para distinguir una J de una F, lo único que pueden mostrarnos es una colección de casos y más casos, a cuál más extravagante.
    Y a eso es a lo que se dedican los debunkers: a analizar esos casos y a ponerlos en evidencia. Muchas veces es muy sencillo: los intrépidos investigadores dejan tantas pistas acerca de la verdadera explicación del caso que no hace falta molestarse siquiera en "mover el culo del sillón" para encontrarla. Pero en otras ocasiones es preciso un gran esfuerzo para comprobar datos, cotejar versiones y, en fin, encontrar esa Verdad que los "misteriólogos" procuran dejar siempre Ahí Fuera.
    Quizá el ejemplo más claro de debunking lo proporciona El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado, de Larry Kusche. El Triángulo de las Bermudas es uno de esos misterios clásicos que, en realidad, consisten exclusivamente en una colección de casos: nadie aporta explicaciones verosímiles, nadie va más allá de las habituales majaderías sobre campos campos de energía, realidades paralelas, puentes interdimensionales y demás expresiones que en boca de los investigadores suenan muy profundas pero no dicen absolutamente nada. Simplemente se limitan a citar el caso del Vuelo 19, el extraño destino del Mary Celeste o la inexplicable desaparición del Marine Sulphur Queen. El misterio del Triángulo consiste simplemente en que decenas, centenares de aviones y buques se esfuman en él sin dejar rastro.
    Así que Larry Kusche se puso a investigar esos casos. Uno por uno.
    El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado consiste precisamente en eso, en una exhaustiva relación de casos citados usualmente como misteriosas desapariciones en la zona, y que Kusche analiza acudiendo a fuentes como los registros de Lloyd's, los informes de la Guardia Costera o los servicios meteorológicos de los EE.UU., las reseñas en la prensa de la época, las investigaciones oficiales... Incluso, en un caso memorable, Kusche pudo acudir al testimonio directo de una de las "víctimas" del Triángulo: el aventurero Bill Verity, a quien algunas fuentes magufas daban por desaparecido en 1969 y que se sorprendió mucho cuando el propio Larry Kusche se puso en contacto con él por teléfono para contárselo.
    Claro que Bill Verity es una excepción. Como comprobó Larry Kusche, la gran mayoría de los naufragios o desapariciones atribuidas al Triángulo fueron reales... aunque casi nunca misteriosas. Para empezar, siendo consistentes con la leyenda habría que descartar un buen número de estas catástrofes, sencillamente porque ocurrieron fuera del Triángulo. En algún caso, incluso, ni siquiera en el mismo mar: el Freya, supuestamente desaparecido en el Triángulo de las Bermudas en 1902, navegaba en realidad por el Océano Pacífico, y el Bella, del que se dice que se desvaneció en el Triángulo en 1854, naufragó antes de abandonar el Atlántico Sur. Los creadores del mito del Triángulo han colocado en su interior catástrofes como el hundimiento del submarino Scorpion, que desapareció cerca de las Azores en 1968, la pérdida de un avión Globemaster que se estrelló en 1950 cuando estaba a punto de llegar a Irlanda desde Terranova, o el propio caso del Mary Celeste, que fue encontrado en algún lugar entre las Azores y Gibraltar.
    Y que sí que resulta genuinamente misterioso, así que es la excepción. Porque la regla es lo contrario: casi todas esas "desapariciones sin explicación" resulta que la tienen. La mayoría de los naufragios tuvieron lugar coincidiendo con temporales, incluso con auténticas galernas: en abril de 1948 el famoso jockey Al Snider desapareció en un bote de remos mientras soplaba el vendaval más fuerte registrado en Florida en esa época del año; dos años más tarde, el carguero Sandra se esfumaba en medio de un temporal con vientos que alcanzaban 73 millas por hora, sólo dos menos que la velocidad a partir de la cual una tormenta se clasifica oficialmente como huracán.
    Pero el mal tiempo no es el único dato que los vendedores de misterios omiten; también procuran pasar de puntillas sobre informes de averías mecánicas detectadas antes de la desaparición (como en el caso del avión DC3 perdido en 1948 mientras viajaba de Puerto Rico a Miami), posibles fallos de diseño (tras los incidentes del Star Tiger, en 1948, y el Star Ariel, en 1949, dos aviones Avro Tudor IV perdidos en las proximidades de las Bermudas, las autoridades aeronáuticas no optaron por cancelar las rutas aéreas de la zona, sino que retiraron ese modelo de avión del servicio de pasajeros) o evidencias de sobrecarga (el Sno' Boy, un pequeño barco con capacidad para un total de siete personas incluyendo la tripulación, se hundió en julio de 1963 mientras transportaba a cuarenta pasajeros y varias toneladas de carga).
    Y hay más. Kusche nos muestra cómo se han omitido datos tan cruciales como que la búsqueda de los restos de la avioneta Piper Apache que se perdió en 1967 cerca de Puerto Rico comenzó más de nueve horas después de que se echase de menos al aparato, que volaba sobre aguas tormentosas. Que el destino del legendario Vuelo 19 estuvo marcado por los errores de rumbo y posición del comandante de la misión, los fallos en las comunicaciones y, de nuevo, el retraso de las misiones de rescate. Que la conmoción por la pérdida en 1880 del buque escuela inglés Atalanta -otro de los naufragios que han sido arbitrariamente achacados al Triángulo, a pesar de haber ocurrido lejos de allí- sólo fue superada por la que causó conocer que el barco había estado navegando en medio de fuertes galernas, sin suficientes víveres a bordo y con una tripulación absolutamente inexperta. O que, en fin, por mucho cariño que los magufos tengan a sus misteriosas historias, no hay el menor rastro documental que permita comprobar que buques como el Elizabeth (supuestamente desaparecido en 1971) o el Stavenger ("desvanecido" en 1931) hayan existido jamás.
    El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado es un libro frío, impersonal, casi incluso aburrido. Kusche se limita a exponer los abundantes datos recogidos en sus investigaciones, añadiendo únicamente los comentarios imprescindibles para que el lector comprenda algún detalle muy técnico o se dé cuenta de las implicaciones de esos datos. Hasta resulta exageradamente prudente: aunque sus datos ofrecen explicaciones más que convincentes para la mayoría de los naufragios y desapariciones, raramente las presenta como conclusiones definitivas.
    Y quizá sea este el mayor inconveniente del libro. Acostumbrados al estilo casi épico y a las afirmaciones tajantes de los autores magufos, los aficionados a los supuestos misterios encontrarán el libro poco atractivo, quizá incluso decepcionante. Y es una pena. Los cuentos de hadas son bonitos, sin duda, pero no dejan de ser cuentos; y pocos han sido desmentidos con tanta contundencia y eficacia como hizo Larry Kusche con el del Triángulo de las Bermudas.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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