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    miércoles, 15 de octubre de 2008

    Chávez, un joven prisionero



    Anticipo del nuevo libro de Miguel Bonnaso

    En agosto de 1992, un equipo de cineastas y periodistas emprendía un viaje por América Latina para registrar dos fenómenos que marcarían toda la década siguiente: la implantación del modelo neoliberal y la crisis consecuente de los viejos populismos que abandonaban sus banderas históricas para sumarse al Consenso de Washington. Los testimonios a recoger serían ensamblados en un programa-ómnibus que emitiría el 12 de octubre de ese año Channel Four de Londres para conmemorar el Quinto Centenario de lo que el gobierno español llamaba, no sin cierta ironía involuntaria, el Encuentro de Dos Culturas. El equipo estaba integrado por los cineastas Jorge Denti y Ana de Skalon y un periodista, el autor de este libro.En Caracas logramos una entrevista excepcional, que fue primicia mundial: la exclusiva en la cárcel de Yare al joven teniente coronel Hugo Chávez Frías, jefe del alzamiento del 4 de febrero contra un desprestigiado Carlos Andrés Pérez y líder de un naciente Movimiento Bolivariano. Quienes todavía piensan que Chávez se inició como “un simple golpista”, un aventurero que no tenía muy claros sus objetivos, harían muy bien en asomarse a esta síntesis de aquella entrevista que publicó el diario argentino Página/12 el 27 de setiembre de aquel año de gracia de 1992. Tal vez, si no los ciega el prejuicio, coincidan con el autor de este libro en que el joven paracaidista preso ya la tenía muy clara en aquel momento.
    Caracas, agosto de 1992

    No fue tan fácil llegar hasta el enemigo público número 1 del gobierno de Carlos Andrés Pérez. El teniente coronel Hugo Chávez Frías, jefe del frustrado levantamiento militar del 4 de febrero pasado, se encuentra recluido, junto con otros cabecillas de la rebelión, como el comandante Francisco Arias Cárdenas, en el Departamento de Procesados Militares del Centro Penitenciario de Yare, una cárcel de máxima seguridad, ubicada a unos 100 kilómetros de Caracas. Varios días después de abandonar la capital venezolana, con un material que hubiera suscitado molestas preguntas por parte de la policía política en caso de que nos lo hubiera interceptado en el aeropuerto, una copia del video realizado se convertiría en motivo de choque entre manifestantes opositores y la policía caraqueña. Distribuido por los bolivarianos entre sus simpatizantes, el reportaje televisivo fue capturado por efectivos policiales, quienes, al cabo de un largo forcejeo, se vieron obligados a restituirlo a la multitud congregada para verlo en el centro de Caracas. La anécdota es ilustrativa del grado de popularidad alcanzado por estos oficiales de tropas de elite, que en la madrugada del 4 de febrero asaltaron el Palacio Presidencial de Miraflores y a quienes el habitante principal de esa residencia, popularmente conocida como La Casona, ha definido como “un puñado de fascistas”.


    Según una encuesta, publicada por El Diario de Caracas en agosto pasado, el comandante Chávez, de 38 años, biznieto de Pedro Pérez Delgado, “Maisanta”, el legendario opositor del tirano Juan Vicente Gómez, ocupa el primer lugar de las preferencias electorales, con un 38,5 por ciento de las opiniones recabadas.


    En un segundo lugar distante, con el 28,5 por ciento, figura el ex presidente Rafael Caldera, fundador del partido social cristiano COPEI. En esa misma muestra, el 65 por ciento de los encuestados dijo que el presidente Pérez debía renunciar. Hace pocos días el periódico El Nacional publicaba una nueva encuesta: Chávez ascendía en ella al 45 por ciento, en tanto el 75 por ciento de los encuestados manifestaba su rechazo al primer mandatario. Habituado a pelear con los militares en la Argentina (y a desconfiar tanto de los generales como de los cuadros medios) me costaba aceptar – al menos en el plano emocional – que buena parte de esa sociedad venezolana, que desde el “Carachazo” de 1989 hasta los “Cacerolazos” de este año, no ha cesado de movilizarse contra el programa neoliberal de Pérez, eligiera un liderazgo militar para sus reivindicaciones sociales y políticas.Aun así mantenía reservas, que se reflejaron en preguntas tales como “¿se identifican ustedes con los carapintadas de la Argentina?”. Antes de formularlas había mantenido una larga charla con su abogado Freddy Gutiérrez, un universitario progresista que ha ocupado posiciones en el gobierno y aun en la diplomacia venezolana. Según Gutiérrez el alzamiento del 4-F “demostró a nivel mundial que la democracia en Venezuela no es tal”.En los días que se sucedieron a esta conversación me dediqué a recabar opiniones sobre los “bolivarianos”. Excepto la senadora por el partido oficial (Acción Democrática), Paulina Gamus, que los descalificó como “golpistas clásicos, que hacen promesas demagógicas que luego no van a cumplir”, hubo una actitud respetuosa y aún admirativa en todos los entrevistados.


    El general de división retirado Alberto Müller Rojas criticó el alzamiento, pero definió a Chávez como un oficial serio, bien formado en la Universidad Simón Bolívar y de indudable vocación democrática. José Vicente Rangel, que fue tres veces candidato a presidente de la República por distintas formaciones de izquierda y actualmente es el más prestigioso comentarista de la televisión venezolana, asignó a Chávez y a Movimiento Bolivariano un papel protagónico en la búsqueda de una salida a la actual crisis política. El obrero electricista Andrés Velázquez, gobernador de Bolívar, el estado más grande y estratégico del país caracterizó a los protagonistas del F-4 como “oficiales patrióticos” y la expresión – igual que él mismo – de un “nuevo tipo de liderazgo que reclama la sociedad venezolana ante el derrumbe total de la clase política”. Con cierta ironía, el ex presidente social cristiano Luis Herrera Campins afirmó que el Movimiento había crecido en base a una paradoja política: al no haber hecho explícitos sus propósitos en el momento del alzamiento se habían convertido en depositarios de todos los anhelos y reivindicaciones de una sociedad desesperada. “Tras perder militarmente – dijo Herrera Campins – ganaron políticamente. En tanto, el gobierno, que triunfó en el terreno militar, sufrió una derrota política”.Numerosas voces se han alzado demandando una amnistía para los 80 oficiales que aún permanecen detenidos. Jurídicamente no han podido ser todavía debidamente procesados porque se resisten a notificarse del auto de detención. Según su abogado, el tribunal militar que ha instruido el sumario depende del ministro de Defensa y del propio presidente (en su carácter de comandante en jefe), por lo cual “se trata de un tribunal que no actúa de modo imparcial”.


    La entrevista se realizó en una habitación donde los presos recibían sus visitas conyugales. Los entrevistados, Arias y Chávez, hablaron a una cámara de video high eight vestidos con uniforme de combate, y con la cabeza cubierta por la boina roja de los paracaidistas. A sus espaldas había una bandera venezolana con la inscripción “Movimiento Bolivariano Revolucionario 200”.


    A continuación, los tramos sustanciales de una entrevista que se prolongó durante casi hora y media.-

    Comandante Chávez, ¿Cuáles son las causas del levantamiento del 4 de febrero?-


    La primera sería el alto grado de ilegitimidad e ilegalidad a los cuales llegaron el gobierno y los sectores del poder en el régimen que impera actualmente en Venezuela, mal llamado democrático, porque en realidad ha degenerado en tiranía. Otra condición que pudiéramos llamar contribuyente es el agotamiento del modelo de desarrollo económico aplicado en Venezuela en los últimos años que llevó a la crisis más profunda, quizá, de toda nuestra historia republicana. Una crisis económica que ha dejado en la miseria a más del 80 por ciento de la población; una crisis social signada por altos niveles de delincuencia, de inseguridad; una crisis política y, sobre todo, una crisis moral, caracterizada por la pérdida de los valores nacionales, donde la corrupción se apoderó de todo el tejido social. -


    A partir del “Caracazo”, producido el 27 de febrero de 1989, a pocos días de que el presidente Carlos Andrés Pérez iniciara su segundo mandato, y más recientemente en las manifestaciones del año pasado y el actual se dieron situaciones que podrían llamarse preinsurrecionales. ¿Cómo influyeron en ustedes que, teóricamente al menos, debían ser los encargados de reprimirlas? -


    Precisamente. Otra condición contingente fueron los planes de represión, de empleo indiscriminado de las fuerzas armadas y del ejército en particular para reprimir, para acosar a una población que día tras día salió a la calle, el año pasado, en los primeros días de enero de este año, a reclamar sus justos derechos, a reclamar una condición de vida digna, a reclamar alimentación adecuada, servicios básicos, seguridad. Mire, en la misma mañana del 3 de febrero (horas antes del alzamiento) hubo una manifestación de ancianos que marchó al Congreso Nacional para reclamar sus prestaciones sociales…


    - Pero, ¿cómo empezó todo? quiero decir, ¿qué condiciones políticas y militares se dieron en el interior de la propia fuerza para que ustedes se atrevieran a romper la cadena de mandos?-


    El pronunciamiento se vino gestando desde tiempo atrás. Una de las condiciones necesarias para llegar al 4 de febrero fue la conformación de un movimiento militar capaz de planificar y conducir la insurrección. Es decir la existencia de un grupo de militares que se fijó como meta irrumpir en el escenario político con un proyecto bien definido, un proyecto bien claro para romper la hegemonía dominante y abrir los cauces hacia un proceso de transformación que lleve al pueblo venezolano a una situación distinta, de dignidad y desarrollo. El ejército venezolano se fracturó, los altos mandos, las viejas generaciones de militares venezolanos olvidaron y dieron la espalda a la razón de ser de la propia institución armada, y nosotros, los oficiales de las nuevas generaciones, asumimos entonces la responsabilidad de ir organizando este movimiento militar. -


    En el exterior se le ha dado mucha importancia al litigio con Colombia por la delimitación marítima del Golfo de Venezuela…


    - Indudablemente ciertas declaraciones del presidente Carlos Andrés Pérez ante la problemática de las negociaciones del Golfo de Venezuela con la vecina República de Colombia fueron también factores que influyeron para la gesta de la salvación nacional.


    - ¿Qué ha cambiado en Venezuela desde el 4 de febrero hasta el presente? El gobierno asegura que ha dado grandes pasos para resolver la crisis, ¿qué opina al respecto?-


    Bueno, primero que nada hay que reconocer que el gobierno y los sectores poderosos de Venezuela sí han dado grandes pasos como ellos dicen… pero han sido pasos hacia atrás, en dirección contraria a una salida. En primer lugar se continúa aplicando un paquete económico de corte totalmente salvaje; un neoliberalismo salvaje que comenzó en 1989 con el tristemente célebre octavo plan de la Nación que provocó la reacción popular del “Caracazo”. En segundo lugar, el Congreso de la Nación cerró casi definitivamente el paso al referéndum revocatorio (del actual mandato presidencial) exigido por toda la Nación a través de distintos medios; cacerolazos, caravanas, manifestaciones, opiniones de sectores intelectuales, estudiantiles, obreros y hasta el sector militar en retiro. En tercer lugar, la cacería de brujas que se ha desatado dentro de las fuerzas armadas y especialmente en el ejército, orientada hacia los oficiales de media y baja graduación. En estos días se ha venido repitiendo el caso de oficiales muy jóvenes, de 21 años, de 23 años, con los grados de teniente o subteniente, que han estado desertando de sus unidades; algunos llevándose armas y solidarizándose con el Movimiento Bolivariano. Otro paso hacia atrás es un plan de represión como política de Estado. El ministro del interior, señor Luis Piñerúa, quien antes del 4 de febrero se presentaba como un gladiador de la lucha contra la corrupción, ahora incorporado al gabinete, se ha olvidado de aquellas listas de corruptos, se ha olvidado de lo que solía llamar “la lucha titánica contra la corrupción”, y se ha dedicado a perseguir estudiantes, a asesinar jóvenes venezolanos, en las calles, en las universidades…Ahora sí, tomando la otra parte de su pregunta, hay que reconocer que han cambiado muchas cosas en Venezuela a partir del 4 de febrero. Principalmente ha habido un despertar de conciencia de todo un pueblo adormecido.


    - ¿Y qué salida política proponen ustedes?-


    Nosotros proponemos la conformación de un gobierno de emergencia, la aplicación de un programa de transición, la elección de una Asamblea Nacional Constituyente que le restituya al pueblo el poder de constituirse en sociedad.


    - ¿Cómo se ubican en relación con otros movimientos militares latinoamericanos del pasado y del presente? Por ejemplo, ¿se identifican con los “carapintadas” de la Argentina o con modelos como el “peruanista” del Velasco Alvarado o el de Omar Torrijos?-


    Hay que ubicarse en la realidad de Venezuela. Nada tenemos que ver con lo que fueron las largas dictaduras militares del Cono Sur que violaron los derechos humanos. Los oficiales del ejército venezolano tenemos una tradición de defensa de los derechos populares. Tenemos la referencia histórica del general Ezequiel Zamora, que se llamó general del pueblo soberano. Hay que ubicarse en la realidad del ejército venezolano. A partir de 1974, de las promociones graduadas en 1974, hay una tendencia al estudio de la realidad nacional, un análisis de la situación del país que normalmente no se realiza en otros ejércitos. En términos generales y a partir de esta particularidad de nuestra fuerza podríamos decir, claro, que estamos más cerca de militares patriotas como Torrijos o Velasco Alvarado que de los gorilas del Cono Sur que violaron derechos humanos defendiendo los privilegios.


    - Comandante Chávez, habla usted de movimiento cívico militar, las encuestas le atribuyen un alto nivel de popularidad; en caso de que las condiciones fueran propicias, ¿se lanzaría a la conformación de una nueva fuerza política?-


    No está dentro de nuestros planes la conformación de un partido político tradicional. Sí aspiramos y lo estamos haciendo – porque es un clamor del pueblo venezolano – a conformar un movimiento de grandes magnitudes, de grandes proporciones…


    - Ustedes se llaman “bolivarianos”, ¿qué significa ser bolivariano en la realidad actual?-


    Ante todo es bueno enfocar el Bolívar de carne y hueso y no el Bolívar endiosado que nos han presentado historiadores en posiciones interesadas. Bolívar significa hoy – no solamente para el Movimiento Bolivariano, sino para todo el pueblo de Venezuela – una inspiración ideológica, el reencuentro con un proyecto de República que existió algún tiempo y fue sepultado en el siglo pasado por los intereses oligárquicos.


    - Comandante Chávez, usted anunció hace unos días la inminencia de un nuevo alzamiento cívico militar, motivo por el cual le han instruido un nuevo sumario. ¿Es verdad, estamos a las puertas de un levantamiento similar al del 4 de febrero? -


    Bien, lo primero que debemos precisar es que el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 desea de verdad una salida pacífica a la actual situación nacional. Nosotros no estamos promoviendo soluciones violentas que pudieran degenerar en un conflicto de grandes proporciones. Ahora bien, lo que yo señalé fue precisamente que si esta dirigencia no cede, como hasta ahora no ha querido ceder, pues la situación nacional va a obligar a los sectores o a las fuerzas de transformación a empuñar las armas nuevamente para romper el escenario de dominación y abrir el cauce a la participación de nuevos actores políticos, de nuevos actores sociales.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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